28 mayo, 2010

Juegos Sexuales: Al Descubierto

Twilight es propiedad de Stephanie Meyer, la trama es mía y prohibida la copia total o parcial de la historia. Att. MerySnz
Treinta cartas con diferentes posturas sexuales, dos días a la semana para realizarlas. Discreción. ¿Podrán jugar sin que surjan sentimientos? "Solo saciaremos nuestra hambre y curiosidad. Cuando terminemos con las posiciones el juego se acaba" EPOV/LEMONS
Al Descubierto
— ¿Jessica? –preguntó incrédula Bella.—Pueden dejar de besarse. –suplico Jasper.
—Sí, ¿De verdad creías que no me enteraría? Sobornamos al director y a la mayoría de los maestros para saber todas las locuras que hacen.

Se me escapo una risa estúpida.

Bella me dio una mirada envenenada. — ¿Tu lo sabías? –me acuso.

Me sentí bien al saber que por primera vez yo estaba enterado de algo que ella ignoraba.

—Lo sospechaba, pero hasta ahora lo confirme. –mentí olímpicamente.

Nunca necesite que mis padres me lo dijeran, desde el primer año en el instituto supe perfectamente que los maestros no me dejaban hacer mis locuras simplemente por mi apellido, me fue fácil deducir que el dinero ayudaba a simpatizarles. Como Bella nunca se metía en problemas no se dio cuenta.

— ¿Por qué diablos no me lo dijiste?

— ¿También tengo que decirte cuando voy al baño? –repetí sus palabras de días antes.

Entrecerró los ojos. —Edward. –me advirtió, al parecer no estaba para bromas.

Me encogí de hombros fingiendo ser inocente, mire hacia el frente. Mis padres nos miraban atentamente.

— ¿Pasa algo entre ustedes?

—No entiendo su pregunta, todo está igual que siempre.

—Mientes. –dijo mamá.

Me tense por sus palabras. ¿Cómo sabia que mentía? — ¿Perdón?

—Estas mintiendo, tu y Bella están muy unidos.

Trate de ocultar mi sorpresa. — ¿Y eso es un delito?

Carlisle frunció el ceño durante un largo rato y yo comencé a sudar frio. —Depende, si de ahora en adelante se estarán cubriendo sus travesuras…

—Claro que no, papá. –dijo rodando los ojos Bella. —Con lo de la presentación hemos pasado todos los chicos tiempo juntos y si están conscientes de todo lo que hacemos deben de saber lo del rumor de Tanya y que Alice y Jasper ahora son novios.

Mis padres pusieron toda su atención en mí. — ¿Por qué terminaste con Tanya, Edward? Ustedes formaban una pareja perfecta. Ella es tan dulce y delicada. –dijo Esme.

Bella a mi lado se tenso y desvió su atención a mirar hacia el techo, como si no le importara nuestra platica.

—Bueno, ella quiso terminar mamá, las cosas no iban bien. –dije incomodo, no quería tener que decir que fue por Bella.

—Dile la verdad, Edward. Ella descubrió que le eras infiel.

En ese momento casi quise ahorcarla. ¿Cómo diablos hacia ese comentario frente a nuestros padres? ¿Está loca?

Trague saliva al ver la mirada de mis padres echando fuego. —No fue así, se los aseguro.

—Te advertí que con Tanya no podías jugar, Edward. Te lo dejamos muy claro. –dijo Carlisle, obviamente molesto.

Pase la mano por mi cabello nervioso. ¿Qué podía decir? Suspire para darme valor y decir la verdad a medias. —Lo sé, pero estoy enamorado. Y simplemente paso, no pude evitarlo.

El enojo de mis padres dio paso a la sorpresa y por ultimo explotaron en risas.

Gruñí, ¿Se supone que mis progenitores se rían de mis sentimientos?

— ¡Oh, vamos, Edward! Podías haber buscado una mentira más original. –dijo entre risas Esme.

Les mire seriamente, dejando claro que no mentía.

De pronto callaron, parpadearon una infinidad de veces hasta que encontraron la voz para hablar. — ¿Estás diciendo que…?

—Que estoy saliendo con alguien.

— ¿Con quién? –preguntó mi madre, su mirada viajaba entre Bella y yo.

— ¿Por qué me miras a mi? –Bella hablo a la defensiva.

—Quizás porque espero escuchar tu opinión.

— ¿Mi opinión? Estoy contenta porque Edward sea feliz, Tanya no lo haría, saben perfectamente cuál era mi opinión sobre esa relación.

—Creo que tanto sol en el Caribe nos afecto. –murmuro en voz baja Carlisle.

— ¿Es Jessica esa chica? –preguntó mamá con horror. — ¿Por eso Bella la golpeo? Edward, a ella solo le interesa tu posición social. –se giro hacia Bella. — ¿Le distes su merecido?

Reí nerviosamente, tratando de ocultar mi ansiedad por lo que ella podría contestar.

—No fue por eso, ese no es el motivo por el cual la golpee.

— ¿Entonces…?

—Ella quiso quitarme de su "camino". –hizo comillas al aire cuando pronuncio las últimas palabras. —Newton estuvo acosándome por días, porque ella quería que aceptara y así Edward seria presa fácil. Además, me tenía harta con sus indirectas, llamándome cuñada y simplemente llegue a mi límite.

—Bella, una parte de mi te entiende, pero esa no es la manera de comportarse, lo sabes.

Mi hermana asintió con la cabeza estando de acuerdo. —Lo sé, pero no me arrepiento.

—Hija, tu madre tiene razón, ¿Actuaras así cuando las cosas no salgan como tú quieres? Te consideraba más madura, que no caerías en sus provocaciones. –Carlisle me miro a mí. —Esto lo ha aprendido de ti. –dijo acusándome con el dedo.

— ¿Mi culpa? ¿Yo que tengo que ver?

—Tú golpeaste a Jacob, todo por un malentendido, ¿Qué clase de ejemplo das como el hermano mayor?

Mire a papá como si se hubiera vuelto loco, no podía estar echándome la culpa.

Note que solo estaba actuando y me relaje en mi asiento. — Escuche claramente decir a Bella que el trato de tocarla, no podía dejar las cosas así. Y tampoco me arrepiento.

—Aun así, Edward. Tú sabes que no puedes crear rumores, ni tener una conducta inadecuada. Dentro del instituto puedes hasta caminar desnudo, todos aquí protegen su reputación, ninguna estupidez adolescente sale de aquí, pero ir a otra escuela a golpear a un chico… -esta vez hablaba en serio. — ¿Qué hubiera pasado si eras detenido? Nosotros estábamos en otro continente, ¿Quién te hubiera sacado de la cárcel?

—Emmett y Jasper. –conteste.

—Ellos estarían detenidos a tu lado, no solo te metiste en problemas tú, también los arrastraste contigo, conoces a los Hale. ¿Tu venganza hubiera valido la pena?

Baje la mirada avergonzado, no había pensado en las consecuencias que traerían a Jasper. —Lo siento.

—No, Edward. –dijo mamá. —Se que no lo sientes. –cerro los ojos unos instantes y después los abrió para volver a hablar. —Sí esto se hubiera dado a conocer seria un escándalo, las revistas de corazón te tendría en primera plana y tu vida seria del ojo público. Las personas no quieren que su abogado sea un mujeriego, golpeador y que el mismo vaya a quebrantar las leyes. ¿No estás de acuerdo?

—Lo siento. –esta vez lo decía sinceramente, comprendí que debí haber actuado con madurez.

—Bien, ahora que de verdad lo sientes, dime, ¿De quién estás enamorado? –preguntó mamá moviendo sus cejas juguetonamente.

Mire de reojo a Bella, estaba completamente pálida.

—No puedo decirles, es un secreto.

— ¿Acaso no eres correspondido? –preguntó directamente Carlisle, sin tacto.

—Sí, solo que ella no quiere que su familia lo sepa, y yo respecto su decisión.

—Entonces, ¿No le dirás el nombre a tus propios padres? –Esme me miraba incrédula, un poco impaciente, claramente tenia curiosidad y ya no soportaba la situación.

—No, quiero hacer las cosas bien, además, solo somos novios, no nos vamos a casar mañana.

Bella se tenso por completo y me fue inevitable mirarla. —Están exagerando, quizás mañana Edward ni recuerde el nombre de esa chica. –dijo ella rodando los ojos.

—No será así. –defendí lo que sentía. —No sé por qué crees eso.

En ese momento ella sonrió y entendí que solo lo decía para aparentar indiferencia.

Mamá resoplo, claramente disgustada por no saber el nombre. Se levanto del sofá junto con papá y caminaron hacia la puerta. Bella y yo los seguimos. —Ya nos vamos, los dejaremos para que festejen, pero los espero para la cena. –dijo Carlisle.

Asentí con la cabeza estando de acuerdo y abrace a mamá. —Estaremos ahí.

En cuanto nuestros padres se fueron me gire hacia Bella. — ¿Verdad que no fue tan difícil?

—Soy Edward y todo lo sé. –dijo sacando la lengua.

Rodé los ojos y camine hacia ella. — ¿Te sientes mejor?

—Más o menos. –murmuro pasando sus brazos por mi cuello. Me incline para besarla, eso era lo que ella quería, y todo lo que quisiera lo tendría, yo se lo daría. A centímetros de mis labios volvió a hablar. —Ahora estaré bien.

—Pueden dejar de besarse. –suplico Jasper.

Seguí acariciando el cuello de Bella con mi mano, y con la otra le hice una seña obscena a mi amigo. ¡Que dejara de joder!

Mi chica rió entre dientes por mi comportamiento.

—No molestes, Jaz.

—Lo digo enserio, Edward. Cuarenta minutos de la hora que llevan aquí han estado besándose, ¿No creen que exageran?

Gire mi rostro hacia él. — ¿Y a ti que te importa? No te pongas celoso, para ti también tengo. –bromee.

Él resoplo. —No creo que sea imposible ocultarse unos segundos y se besen.

—No entiendes, no podemos correr el riesgo de ser sorprendidos.

Deje de hablar con él y de nuevo regrese toda mi atención a Bella, pase mi mano hacia su nuca, acariciando su sensible piel. Poco a poco sus ojos se oscurecieron por el deseo. — ¿Te gusta? –pregunté en un susurro.

—No sabes cuánto. –murmuro acercando su rostro al mío.

Fingí inocencia cuando volví a hablar. —Quizás puedas mostrarme que tanto.

Sonrió ampliamente y sin aviso sentí sus manos adentrarse discretamente sobre mi camisa. —Claro que te lo demostrare.

Sus uñas recorrieron mi torso lentamente, sentí una punzada de dolor y sé que ella lo noto. Los vellos de mi piel erizaron. —Vale, creo que se cuanto te gusta.

Bella abrió la boca para hablar nuevamente pero esta vez Emmett se entrometió. — ¿Por qué no se consiguen una cama?

Gruñí, ¡Entrometidos!

—Pasara John por nosotros en 30 minutos, no quiero perder tiempo con ustedes. –señale a Emmett y Jasper. —Ahora, ¡Cállense! –ordene.

No sé qué diablos les pareció gracioso pero todos rieron, incluyendo a Bella.

—No seas impaciente. –dijo ella. —Creo que Jasper tiene razón, estamos exagerando.

Me enfurruñe en mi asiento, ¿Por qué no entendía? Pasaría todo el fin de semana sin estar junto a ella, probablemente apenas y nos veríamos. Y ella estaba como si nada, ¿Acaso no me ama?

—Sí, te amo. –dijo adivinando mis pensamientos. —Pero solo será un fin de semana Edward, después tendremos la semana para nosotros.

Bufé. ¡Yo no quería aguantaría tanto!

Comenzamos a platicar sobre la siguiente semana, los exámenes finales estaban a la vuelta de la esquina y todos deseábamos obtener buenos resultados. De eso dependían nuestras vacaciones, si alguno de los chicos reprobaba alguna materia sus padres no los dejarían viajar, y por consiguiente también a su hermano. Y no éramos tan egoístas como para divertirnos en el Caribe mientras nuestros amigos estaban castigados.

Emmett le pidió a Bella ayuda para su examen de Literatura, ella me dio una mirada de disculpa mientras yo suspiraba y después aceptaba ayudarle a mi amigo.

Los treinta minutos pasaron con rapidez y mi móvil sonó únicamente una vez, avisándome que John estaba esperándonos.

Nos despedimos de los chicos. De camino hacia el estacionamiento dije: —Deja la puerta de tu habitación abierta.

Por el rabillo del ojo vi que arqueo una ceja. — ¿Quieres meterme en mis pantalones, Cullen?

—No, aunque tu oferta es muy tentadora, pero sinceramente nosotros no somos muy callados cuando estamos juntos, sería muy posible que nuestros padres escuchen tus gritos.

Golpeo fuertemente mi hombro. —Yo no grito. –espetó.

Seguí molestándola. —Parece que tienes un micrófono, Jasper siempre me molesta con eso, dice que en algunas ocasiones ha estado a punto de llamar a la policía.

Nos acercábamos al elegante Mercedes cuando ella dejo de estar pensativa por mis palabras. —No entiendo, ¿Llamar a la policía? ¿Eso que tiene que ver conmigo?

—Bueno, cree que te estoy matando… -no pude terminar de hablar cuando sentí que pellizco discretamente mi trasero.

Le mire con los ojos completamente sorprendido. — ¿Me has pellizcando mis pompis?

Bella rió estruendosamente. —Sí, te lo merecías.

También me uní a sus risas, ¡Sí! Tenía razón, ¡Me lo merecía!

A escasos tres metros del auto dejamos de hablar, completamente serios entramos al auto. Hablamos de temas triviales, conscientes de que John estaba cerca de nosotros. Cuando llegamos a la zona privada donde vivíamos Bella nuevamente se puso nerviosa.

—Relájate. –musite en voz muy baja, probablemente ella no me escucho, pero leyó mis labios. —Si sigues así te descubrirán, notaran algo extraño y yo no dejare que te regañen o te acusen. Yo simplemente diré la verdad.

Me miro con sus ojos alarmantes. —No, tratare de relajarme, lo prometo.

Asentí con la cabeza e instantes después bajamos del auto. No esperamos a que John abriera la puerta, caminamos directamente hacia la gran casa frente a nosotros. Al entrar notamos la gran cantidad de cajas en todo el recibidor, demasiadas cajas.

—Al parecer mamá decorara la casa para navidad. –Bella hizo una mueca. —Aun no le hemos dicho que no pasaremos aquí la navidad, me ofreceré a ayudarle este fin de semana a decorar.

Esta vez yo hice una mueca. — ¡No puedes hacerme esto! –dije saltando varias veces.

Mis padres bajaban las escaleras. — ¿Y ese berrinche, Edward? –preguntó mamá confundida, probablemente no sabía si preocuparse o reírse.

—Nada, mamá. Edward quería ayudarte a decorar la casa, pero le he dicho que yo prefería hacerlo, para pasar más tiempo juntas.

Gruñí, mi berrinche no ayuda nada, al contrario.

—Edward, hijo, tengo una gran cantidad de papeles gritando ser ordenados, debo ponerme al día con el hospital, no me vendría mal un poco de ayuda.

Bella rió fuertemente, ¡Estúpido fin de semana! No me molestaba estar con mis padres, al contrario, lo deseaba, pero lo que no me agrada pasar tantos días lejos de ella.

Suspire para trata de relajarme y poder evitar arrancarme los cabellos como un loco. —De acuerdo, te ayudare, papá.

—Bien, la cena ya esta lista. –mamá extendió la mano hacia donde se encontraba el comedor.

Note como Bella caminaba hacia Esme, yo la seguí varios pasos atrás, sabiendo perfectamente que ya no estaría a su lado el resto del fin de semana.

Cuando llegamos al comedor ella se sentó junto a mamá, obligándome a mí a sentarme a mano derecha de Carlisle. Una nueva cocinera entro en la gran habitación y sirvió la primera entrada.

—En cuanto cenemos iremos a tu habitación. –le dijo Esme a ella. —Necesito que me cuentes los detalles de porque terminaste con Jacob.

Bella asintió con la cabeza, estando de acuerdo con mamá.

Cerré los ojos un instante. ¡Mierda! ¿Por qué el tiempo pasaba con tanta lentitud? Hoy no dormiría con ella…
El sábado en la mañana me encontraba en la biblioteca de Carlisle, junto con cinco enormes piletas de documentos. Organizando y desechando papeles. La publicidad, invitaciones, solicitudes y todo aquello que ya no valía la pena ver iba directamente hacia la basura.

Asuntos personales, cuentas de la casa, del banco o empresas ajenas al hospital formaban otra enorme pileta. Llevaba cerca de una hora clasificando documentos cuando vi una carta que me alerto. El remitente era de Aro. Un gran sobre manila, parecido al que me mostro cuanto hablo de mis calificaciones.

El maldito viejo chismoso probablemente le escribió una carta con lujo de detalles de mis calificaciones.

Trague saliva, ¿Qué debía hacer? Leerlo, bueno, está claro que no soy un príncipe azul, educado y noble, y también existe la posibilidad de que se trate de algo relacionado con el bufete…

No, ¡A la mierda! Nunca ha pasado nada malo con el bufete, si eso pasara Carlisle y yo ya lo sabríamos desde hace tiempo, muchos empleado saben perfectamente que serian recompensados por cualquier información verídica sobre un mal maneja miento… Debe de ser sobre mis calificaciones, si Carlisle lo leía probablemente no me dejaría irme de vacaciones y por consecuencia tampoco a Bella.

No seguí pensando más y rompí el papel en varias pedazos y lo tire a la basura.

¡Ya me las pagaría ese viejo entrometido!

— ¿Por qué tan temprano? –preguntó papá desde la puerta.

Suspire para aparentar estar tranquilo. —No pude dormir. –dije sinceramente.

No pude pegar el ojo en toda la noche, me removía incomodo por mi enorme cama. Antes, siempre me quejaba de mi cama del instituto, las habitaciones no eran lo suficiente grandes como para tener una enorme cama King size, por lo cual debía conformarme con aquella cama matrimonial. Ahora, cuando por fin podía dormir placenteramente en mi cómoda cama no lograba conciliar el sueño. Lo intente todo, leí un libro, escuche música, vi televisión y nada. Extrañaba el calor del cuerpo de Bella a mi lado, colocar mi mano alrededor de su cintura, escuchar su respiración acompasada… todo.

Mi padre camino hacia la cafetera. — ¿Problemas?

—No, bueno, sí. –mi padre rió divertido por mi indecisión. —Lo que pasa es que me siento un poco estresado, esta semana son los exámenes finales…

Él me interrumpió. — ¿Tienes problema con una materia? ¿Quieres contratar a un tutor?

—No, no es eso. –esta vez fui yo quien lo interrumpí. —Solo quiero tener buenas calificaciones y mi cama no me resulto tan tentadora como pasaba antes.

— ¿Quiere café? –preguntó cuando acababa de servir su propia taza de café.

—No. –señale la taza que estaba a mi lado. —Creí que tu asistente se ocuparía de todo esto.

—Se hizo cargo de todo lo que le fue posible, pero Alec no es yo, así que esto necesita mi firma y revisión.

Papá se sentó en su gran escritorio de roble y suspiro. — ¿Qué es lo más urgente? –su voz no mostraba emoción, al parecer tanto papeleo le aburría.

Y lo comprendía, acababa de tomar varias semanas de descanso y a él no le agradaba demasiado el papeleo, cuando tenía oportunidad le gustaba ser él quien atendía a sus pacientes y no el director del hospital.

Me levante del pequeño escritorio en el que estaba y le lleve una pilera con más de cuarenta carpetas. Lo que hasta el momento era más urgente.

— ¿Y mamá? –pregunté estando a frente a él, con la esperanza a que divulgara algún dato sobre Bella.

—Se ha levantado temprano, ella y Bella han ido a la florería a comprar varias flores… -lado la cabeza ligeramente, un poco pensativo. —…Noche buena. Ya sabes, en cuestión de decorar ella tiene que estar al tanto de todo.

Me mordí la lengua para evitar decir algo que me dejara al descubierto. —Entiendo. –dije girando sobre mis talones y regresando al otro escritorio, el cual normalmente le pertenecía a Alec, en estos momento él debía estar de vacaciones.

— ¿Tardaran mucho? –pregunté fingiendo leer algunos sobres, tratando de fingir indiferencia.

—Toda la mañana.

No dije mas, me limite a leer la carpeta. Y así estuve casi todo el día.

Bree nos trajo algunos aperitivos a las tres de la tarde, pues no íbamos a comer. Yo sabía perfectamente que no alcanzaría todo el fin de semana para realizar semanas de trabajo acumulado y mi padre también era consciente de eso, por eso nos limitábamos a trabajar.

Mientras comíamos me platico sobre la conversación de mamá con Bella.

— ¿Por qué Bella termino con Jacob? La explicación que le dijo a Esme no me convenció.

Metí un bocado de comida para hacer tiempo y evitar a propósito hablar. Debía de decir lo mismo que dijo Bella, pero… ¿Qué escusa utilizo?

Cuando me di cuenta de que estaba atrasando algo inevitable y que papá en cualquier momento sospecharía hable: —No lo sé con exactitud.

— ¿Cómo que no lo sabes? ¡Ella vive contigo, Edward!

Oh, lo sé, pensé.

—A lo que me refiero es que pudo a ver sido por mi pelea con Jacob, porque él hizo algo que la enfureció, se aburrió de su relación, no lo sé. –fruncí el ceño al recordar que ella dijo que Jacob quería regresar con ella. —Ah, recuerdo que él le llamo varias veces… -papá me miro con atención. —Pero ella dijo que nosotros nunca nos llevaríamos bien, y que no teniendo mi aprobación tampoco tendría la de ustedes, así que era mejor terminar. Pero después ella dijo que estaba aburrida de él. –dije lo ultimo con una enorme sonrisa.

—Creí que duraría bastante tiempo esa relación, más que tu noviazgo con Tanya, pero me equivoque.

— ¿Qué quieres decir?

Papá comenzó a jugar distraídamente con su tenedor. —Bueno, no es un secreto que tu no estabas profundamente enamorado de Tanya y pues Jacob y Bella parecían ser la pareja perfecta.

Mis dientes rechinaron pero él no lo noto. ¡Ellos no eran una pareja perfecta! ¡No lo eran! ¿Oh si?

—Y yo pensé que Jacob no era de tu agrado. –masculle molesto.

—No te equivocas, no es de mi total agrado, pero él la hacía feliz y eso me bastaba.

—Pues como te abras dado cuenta no tenían nada de pareja perfecta. Bella es demasiado para él.

—Controla esos celos, Edward. Debes entender que Bella es hermosa, Alec esta colado por ella, no dudo que cuando se entere que de nuevo esta libre quiera conquistarla. Ella es libre de salir con quien desee y no creo lo rechace.

Mis ojos se abrieron ampliamente por la sorpresa y la furia comenzó a circular por mis venas, ¿Cómo diablo podía decirme eso?

—Desde luego no vas a permitirlo. –asegure entre dientes.

Carlisle termino de masticar un poco de comida para hablar de nuevo. — ¿Y por qué no? Conozco a chico desde hace años, es educado, amable, responsable y respetuoso. No le veo nada malo en que salga juntos.

Gruñí, ¡No permitiría eso! —Porque es diez años mayor que tu hija, no sabes si piensa solo en su dinero, ni cuáles son sus intenciones, un hombre de su edad es muy experimentado, únicamente piensa en sexo…

— ¿Y qué hombre no piensa únicamente en sexo, Edward? –cuestionó tomándome por sorpresa. — ¿De verdad crees que se aprovechara de ella? Bella no es tonta, lo sabes. Ella sabrá elegir.

Gruñí de nuevo, no me agradaba sus palabras. Respire profundamente varias veces, recordando que ella me ama solamente a mí, que no saldría con Alec por ningún motivo.

Saque mi móvil del cajón del escritorio e inmediatamente teclee un mensaje de texto para ella.

Bella respondió de inmediato. "Únicamente tuya, amor"

Suspire aliviado y me sentí mejor. Bella es mía.

— ¿Mensaje de tu novia?

La voz de Carlisle me hizo brincar asustado de mi silla. —Sí, ¿Cómo lo has sabido?

Rodó los ojos. —Por tu suspiro de niña.

Cerré los ojos y eleve mi cabeza hacia el techo. Papá ya tenía un motivo con el cual hacerme burla, la tarde pasaría muy lentamente.

Eran cerca de las ocho de la noche cuando la puerta de la biblioteca se abrió y mamá y Bella entraron platicando animadamente. —La cena estará lista en veinte minutos, la hemos preparado Bells y yo…

Deje de escuchar a Esme y la mira a ella. A Bella. Se había cortado el cabello, lo note de inmediato, a simple vista no parecía haberle hecho ningún cambio, pero estaba un poco más corto y las puntas de su cabello tenían unas ligeras ondas.

Increíblemente hermosa.

— ¿Pasa algo, Edward? –preguntó papá mirándome con el ceño fruncido.

Negué con la cabeza. —Bella, su cabello.

Mi chica sonrió ampliamente mientras papá frunció aun más su ceño. — ¿Qué tiene su cabello? Esta igual que siempre.

—Claro que no. –me levante de mi asiento, ella me dio una mirada alarmada, recordándome que debía ser menos obvio. Cuando llegue a su lado acaricie delicadamente un mechón de cabello, demasiado suave… — ¿Lo notas?

Carlisle se levanto de su silla y estiro su cuerpo. —Sí, ligeramente más cortó. Iré a darme un baño antes de cenar. Te recomiendo que hagas lo mismo, Edward.

Con mucha fuerza de voluntad me aleje de Bella.

Suspire cansadamente, me despedí y camine directamente hasta mi habitación. Que se encontraba bastante lejos de la biblioteca. Era como ir a correr al parque.

Sin pensar en nada en específico llegue hasta el baño, me despoje de mi ropa y gire la manilla de la regadera. El agua cayó sobre mis tensos hombros y suspire placenteramente. Mi cuello dolía de estar tanto tiempo inclinado leyendo, mi trasero dolía de estar sentado todo el día, en fin, todo mi cuerpo estaba entumecido.

Pase la barra de jabón aromático sobre mi cuerpo. Hice una mueca de asco, no me agradaba el olor. El agua siguió cayendo sobre mi cuerpo unos minutos más, mientras yo pensaba en las palabras de Carlisle.

—No. –hable en voz alta. —Ella me ama a mí. –dije intentando alejar las dudas que regresaban de nuevo.

Para evitar eso intencionalmente comencé a recordar mis momentos con Bella, nuestra primera vez. Como la hice mía contra la pared, sus piernas alrededor de mi cintura, sus uñas arañando mi espalda. Sus jadeos, gemidos y maldiciones.

Sus palabras, ¡Mierda! Ella tiene una boca sucia, -ese pensamiento me llevo a recordar como chupaba mi miembro lleno de chocolate, -sin darme cuenta mi erección estaba creciendo. Y no pude frenarlo, o mejor dicho, no quería frenarlo. Los recuerdos estaban en mi memoria tan frescos, como si todo hubiera pasado hace unos instantes. La recordé vestida con esa sexy lencería, los espejos en mi habitación, la excitación plasmada en su rostro, lo húmeda, cálida y estrecha que estaba…

—Maldición. –dije recargándome contra la pared del baño, mi respiración estaba agitada y mi miembro estaba totalmente excitado, completamente duro.

Tendría que masturbarme y no había sentido la necesidad de buscar mi propia liberación desde que tenía catorce años.

Mi mano fue a mi erección, acariciando esa parte de mi anatomía débilmente, tratando de recordar algo que me llevara pronto al clímax, no podía darme el lujo de tardarme mucho tiempo. Los recuerdos pasaban como una lluvia de imágenes en mi cabeza, mi miembro palpito cuando la recordé con ese pequeño vestido negro. Su rostro sonrojado por el enojo que le provoque, por mis celos. Cerré los ojos y me concentre en esa ocasión.

Bella estaba a gatas, con sus rodillas y brazos contra la cama, su sexy culo estaba al aire, desnudo, pidiendo a gritos que lo tocara.

Gemí y cerré fuertemente los ojos mientras deslizaba mi mano de arriba abajo sobre mi miembro, sintiéndolo endurecer en mi mano. Recordé el sonido de mi mano abofeteando su culo, como el color rojizo se extendía por sus nalgas. El ruido que hacia sus jugos cuando mi polla entraba y salía de su estrecho coño. —Mierda. –musite con voz ronca.

Estaba sintiendo el placer corriendo por mi cuerpo, mi corazón latiendo furiosamente mientras mi respiración se agitaba. Mi mano continúo deslizándose por mi erguido miembro, creando una tortuosa fricción. Jadeando aumente el ritmo de mis movimientos, recargue mi cabeza contra la pared y mis hombros se relajaron mientras levantaba ligeramente la cabeza.

Continúe fantaseando con ella, el sabor de su coño, amargo y dulce a la vez, la facilidad con la cual la excitaba, la rapidez con la que estaba preparada para mí. Recordé como su lubricación goteaba y caía en mis labios, -gruñí ante esa imagen en mi cabeza,- sus piernas a los costados de mi cabeza, mi lengua acariciando sus labios íntimos, los gemidos que salían de su boca cuando tocaba su clítoris.

Poco a poco el placer se concentraba únicamente en mi miembro, mis piernas comenzaban a fallarme un poco mientras mi mano se movía rápidamente sobre mi polla, estaba cerca, mi clímax llegaría pronto.

Me concentre en seguir recordando, a mi mente llego el recuerdo de Bella mientras se masturbaba con su vibrador, como su juguete desaparecía para adentrarse en su cálida hendidura, sus gritos pidiéndome que adentrara el vibrador con mayor rapidez, su boca totalmente abierta, sus caderas retorciéndose de placer…

— ¡Maldición! –grite al llegar a mi orgasmo.

El líquido blanquecino salió a chorros de mi miembro, cayendo al suelo de inmediato.

Aun con la respiración agitada abrí los ojos. ¡Dios! ¡Lo necesitaba!

Cuando estuve lo suficientemente relajando termine de bañarme, tome una toalla y secándome salí hacia mi recamara. Con una sonrisa en mi rostro me dirigí a mi closet, busque mi ropa y me vestí de inmediato.

Repentinamente me sentía hambriento y muy cansado, el hecho de no haber dormido contribuía a lo último.

Baje hasta la planta baja, hacia el comedor. Bella ya estaba sentada, no perdí la oportunidad de sentarme a su lado y sin poder evitarlo le robe un pequeño y rápido beso.

Me miro sorprendida. —No lo hagas de nuevo.

Me sentía de bueno humor y volví a robarle otro beso. —Lo hare cuando yo quiera.

Una sonrisa luchaba por extenderse por sus labios. —Te has masturbado. –me acuso con el dedo índice.

Me acerque a ella, sin pudor le dije los detalles. —Me masturbe en la ducha pensando en ti. –la boca de Bella se abrió y cerró repetidamente, se sonrojo completamente.

—Estúpido. –su voz trato de sonar molesta, pero yo que la conocía tan bien note su excitación.

—Envidiosa. –dije sacándole la lengua. —Además, satisfecho seria la palabra que yo utilizaría. ¿Por qué te enojas? –pregunté sarcástico. — ¿Deseas que me masturbe pensando en alguien más?

—Claro que no. –contesto rápidamente, después rechino los dientes.

Se veía tan mona molesta.

Escuchamos pasos acercándose, Esme y Carlisle entraron al comedor.

Cenamos escuchando a Esme sobre las decoraciones que haría mañana y después Carlisle y yo nos dirigimos de nuevo hasta la biblioteca.

Estuvimos trabajando cerca de cuatro horas, ahora tenía que leer detenidamente las cláusulas de la compra de varios equipos médicos, asuntos legales, etc. Asegurándome que no había datos alterados para que Carlisle se ahorra tiempo y solo firmara.

Cuando llegue a mi habitación me deje caer sobre la cama, sin molestarme en quitarme los zapatos o la ropa, y cerré los ojos inmediatamente.
El domingo fue igual que el sábado, a diferencia de que Esme y Bella no salieron de la casa, adornaron los pasillos, decoraron varios árboles navideños, flores de noche buena estaban colgadas sobre los balcones de las habitaciones usadas, muñecos navideños estaban en la sala, etc.

—El espíritu navideño. –dije con ironía mientras recorría la casa.

Sentí que algo golpeo mi cabeza y de inmediato me di la vuelta. Bella me miraba fingiendo enojo, riendo entre dientes me agache a recoger el duende de peluche con el cual me golpeo.

—Este pasillo lo decore yo. –se quejo.

Trate de remediar mis palabras. —Te ha quedado estupendo. –mentí, el pasillo estaba repleto de demasiado adornos, nada comparado con otras áreas de la casa.

—Detecte la ironía de tu voz. –hablo con los ojos entrecerrados.

Trate de cambiar de tema, no le agradaría escuchar lo que en realidad pensaba su estilo navideño. —Te ves sexy cuando te enojas.

Gruño. —No lograras distraerme.

Me encogí de hombros, al menos había hecho el intento.

— ¿Por qué tantos renos en el pasillo? No me quejaría si fuera uno, pero el pasillo se ve… -pensé en alguna palabra adecuada para no ofenderla o molestarla. —Escalofriante, que bueno que aquí no vive ningún niño. –me estremecí, no me gustaría caminar por este pasillo de noche.

—Esme me dio decenas de cajas con adornos, pero yo quise hacer un trabajo rápido.

Entendí su punto.

—Hubieras invitado a Alice.

Asintió con la cabeza mientras pensaba. — ¿Ya le has dicho a papá sobre las vacaciones?

—No, pensé que sería mejor hacerlo juntos.

—Entonces, ¿Dónde está Carlisle?

—En la biblioteca, no saldrá de ahí en días.

Guardando un poco nuestras distancias caminamos hacia la biblioteca, ya era tarde y yo había tomado unos minutos de descanso para salir al jardín y fumarme un cigarro. Teníamos planeado irnos hoy en la noche, pero no podía irme sin ayudarle más a papá y a pesar de no haberse dicho a Bella ella ya lo sabía. Era sorprendente cuando me conocía.

Entramos a la biblioteca, de inmediato vimos a papá sumergido entre papeles.

— ¿Podemos hablar? –pedí.

Él dejo de leer y levanto su mirada hacia nosotros. — ¿Pasa algo?

—No, no te asustes. –contesto Bella. —Tenemos que hablar sobre las vacaciones.

—Después de esta semana de exámenes están de vacaciones, lo sé. Ya están demasiado grandes para creer en Santa Claus, así que supongo que me pedirán algo a mí, ¿Qué quieren?

Bueno, Carlisle era inteligente, decidí ser directo. —Tenemos planeado ir al Caribe la primera semana de vacaciones, junto con los Hale y los Brandon.

Él de inmediato se reclino sobre el respaldo de su silla. — ¿Solo una semana?

—Sí, estaremos aquí antes de año nuevo. Lo prometemos. –aseguro Bella.

—No estoy seguro, acabamos de llegar de luna de miel y ahora son ustedes quienes se quieren ir… -negó con la cabeza. —Lo hablare con Esme y les daré la respuesta mañana temprano, antes de que se vayan al instituto.

Asentí con la cabeza, estoy seguro de que nos daría el permiso.

Bella se acerco a él y le dio un beso en la cabeza. —Se que decidirás lo mejor.

Reí entre dientes, rara vez fingía ser la niña de papá, únicamente para conseguir lo que quería y probablemente lo obtendría.

Ella salió de la habitación, cuando Carlisle volvió toda su atención a sus papeles me guiño el ojo coquetamente y por fin se fue.

— ¿Te quedaras ahí sin hacer nada? –preguntó papá sin levantar la vista de lo que leía.

—No. –respondí con rapidez, moviendo por primera vez mi cuerpo desde que ella se fue, camine hacia mi escritorio, trataría de concentrarme en el trabajo para no pensar en Bella.

Cerca de las tres de la mañana decidimos parar de trabajar, a mí personalmente se me cerraban los ojos. Me deje caer a la cama, me deshice de mis zapatos utilizando los talones de los pies y cerré los ojos, solo deseo dormir y no despertar en días.

El lunes a primera hora ibas camino al instituto, John había estado puntual a las siete de la mañana esperándonos.


Cuando llegamos al instituto le di las gracias al chofer y me baje de prisa, tenía muchas cosas por hacer… con Bella.

—Apresúrate. –ordene a Bella.

Ella rió divertida. — ¿Vas a tomar tus medicinas o qué?

Arquee una ceja por su pregunta, ella sabía perfectamente porque tenía prisa.

—Sabes lo que quiero hacer.

—Tendrás que esperar, los chicos ya nos esperan en nuestro dormitorio para estudiar y mi primer examen es a las 11:00 am.

Gruñí, mi primer examen era a la una de la tarde, y aun no había ido al departamento estudiantil por mi horario de examen. Sabía que francés seria la materia del examen, pues la maestra lo había dicho al grupo, así que no necesitaba estudiar de momento, pero no tenía idea de cuál sería el segundo examen del día. Rece internamente porque no fuera algebra, estaba un poco perdido en la materia.

—No tengo mi horario.

— ¡Edward! –me regaño mientras entrabamos al edificio de nuestros dormitorios. —El examen para los estudiantes del último año es a la 1:00 pm, ¿Cómo le harás?

—Sera Francés, no me preocupa ese examen pero no se cual será mi examen de las 5:00 pm.

—Es Física II, ¿Ya llevaste la materia, no?

Pare de caminar, había escogido esta materia el semestre pasado, ¿Cómo lo sabia ella? —Sí, estas en lo cierto, ¿Te dije que lleve esa clase?

—No. –dijo negando la cabeza. —Te vi salir varias veces del aula del Sr. Thompson el año pasado.

Fruncí el ceño, ese profesor era el único que impartía esa clase, yo estaba ajeno a los estudios de Bella, debía poner más atención de ahora en adelante.

— ¿Crees que los chicos han sacado mi horario de examen?

—Puedes pedirlo al departamento estudiantil, pero mejor ingresa tu matricula en la página web del instituto, ahí mismo podrás ver la calificación final de la materia, tu horario de exámenes y todas esas cosas, es más fácil y personal.

Caminamos de nuevo y por fin entramos a nuestro dormitorio. En cuanto cerré la puerta atraje a Bella hacia a mi pero al sentir la presencia de personas a mi alrededor me detuve. Mi mirada viajo por la sala, mis amigos estaban ahí… ¡Entrometidos!

Emmett carraspeo. —Edward, pareces loco.

Le di una mirada envenenada. — ¿Qué haces aquí? –pregunté un poco brusco.

—Mañana es mi examen de literatura.

Hice una mueca y deje de abrazar a Bella. Resople varias veces.

—Entonces…-comenzó a hablar Jasper. — ¿No fue tan difícil, verdad? Me refiero al estar separado unos días.

—Estás loco, Jasper. Mira su rostro, parece que saltara sobre Bella en cualquier momento.

—Y lo habría hecho. –dije bufando.

—Dejen de pelear. –dijo Alice. — ¿Tienen permiso para las vacaciones?

—Sí, pero no podemos demorarnos más de una semana, sí no estaremos castigados de por vida. –contesto Bella.

Ellos asintieron con la cabeza. Rosalie se levanto del sofá y camino hacia a mí, me extendió una hoja de papel. —Te sacamos tu horario de exámenes.

Suspire aliviado. —Gracias, Rose. Demasiado amable de tu parte.

Ella rodó los ojos. —Emmett me lo pidió, no lo hice por ti.

—No soy tan ingenuo para creer que esto es un acto de generosidad de tu parte.

—Cállate, Edward. –me ordeno.

Sonreí ampliamente, era fácil enojarla. No éramos muy unidos ella y yo, y normalmente teníamos asperezas, pero tratábamos de llevarnos bien.

Leí mi horario, como yo ya sabía Francés era mi primer examen, el segundo era Física II, el cual no haría, pero mañana tenia Ingles y Biología.

—Edward, ¿Me ayudas con Física? –pidió Jasper. —Yo no lleve esa materia el semestre pasado.

Asentí con la cabeza.

— ¿Vamos todos a la biblioteca? –sugirió Alice. —Así Bella podrá explicarle a Emmett, Rose y yo tenemos que leer algunos libros. No hicimos algunas tareas en clase y debemos apoyarnos en la bibliografía que la profesora dio inicio del semestre.

—Bien, vayamos.

Suspire, tendría que esperar unas cuantas horas para estar a solar con Bella.

—Vayan ustedes primero. –me contradijo Bella. —No hemos desayunado, comeremos y los alcanzamos en la biblioteca.

Todos estuvieron de acuerdo y se fueron del dormitorio.

Bella camino hacia la cocina y yo detrás de ella. —Crees que podemos besarnos unos minutos.

Rió divertida. —Edward, tengo mucha hambre.

— ¿A qué se debe?

Abrió el refrigerador y saco varias verduras. —No podía comer demasiado en casa, Esme cree que estoy embarazada.

Sus palabras me dejaron estático. En mi cabeza escuchaba: Bebé, embarazo, Bella, papá.

Tragando saliva y con la voz queda pregunté: — ¿No estás embarazada, verdad?

Ella dejo el sartén que acababa de tomar y sus ojos se abrieron alarmados. — ¡Dios, mío! ¿Qué día del mes es?

Oh, mierda.

— ¡Bella! –grite. —Creí que te cuidabas…

Me dejo hablando solo, corriendo hacia su habitación. Corrí detrás de ella, mirando como revisaba un pequeño almanaque aun lado de cama, contando con los dedos de su mano.

De pronto dejo de contar y palideció.

En mi mente llegaron pequeños detalles que no le preste atención: últimamente no comía demasiado, se movía mucho al dormir, más sensible, lloraba rápidamente y tenía antojos.

Los ojos de Bella me miraron directamente, respirando un poco agitadamente y estremeciéndose hablo: —Lo siento, Edward…

Deje de escucharla. Carlisle me mataría, ella no deseaba un bebé, ¡Dios! ¡Somos muy jóvenes!

—No estoy embarazada.

—Tendremos que hablar con nuestros padres, cuanto antes mejor. Estamos a diciembre, eso quiere decir que este es tu segundo mes, ¡Debo llevarte al ginecólogo! El bebé nacerá antes de que termine es semestre, eso es bueno, debes continuar tus estudios. No quisiera contratar una niñera, así que podría cuidar a nuestro hijo durante el día y terminar mi carrera tomando clases de noche…

De la nada ella comenzó a reír como loca. —Bella, estoy hablando en serio, ¿Acaso no entiendes la posición en la que nos encontramos? –pregunté pasando las manos por mi cabello.

—Edward, ¡No, no y no estoy embarazada!

Parpadee varias veces sus palabras, ¿No lo está? — ¿Entonces porque los antojos, tan sensible y porque Esme cree que estas embarazada?

—La semana pasada no podía comer nada por los nervios de la exposición, ni siquiera podía dormir placenteramente, además, estaba preocupada porque temía que nos descubrieran nuestros padres. Estaba sensible porque tú no querías perdonarme y tú nunca habías estado antes enojado conmigo y Esme cree que estoy embarazada noto que ocultaba algo.

— ¿Por qué diablos corriste hasta aquí? –pregunté elevando un poco la voz, enojado.

Ella estaba jugando conmigo.

—Edward, hubieras visto tu rostro. Desde luego que no estoy embarazada, no pude resistirme a jugarte una broma. –se acerco a mí. —Cariño, mi regla llego el jueves, por eso no quería tener relaciones este sábado.

—Pero tu dijiste que la posición…

No me dejo terminar. —No te iba a explicar que mi menstruación venia en camino. –dijo sonrojándose ligeramente.

Rodé los ojos, ¿Por qué no debía decírmelo? Lo que le pasaba era algo normal.

De pronto su estomago gruño y sonreí débilmente, el susto se fue disipando. —Vayamos a desayunar. –atraje a Bella hacia a mí. —Prefiero la verdad, si estas indispuesta para estar juntos debes decírmelo. –hable mirándola a los ojos. —No pienses que me enojare, eso no pasara. Haremos el amor cuando estés lista.

—Sí a ti no te avergüenza, a mi sí. No te lo diré. –gruño mientras comenzamos a caminar abrazados hacia la cocina. —Y ya estoy lista, ya sabes, para lo que quieras.

Reí fuertemente. — ¿Estas excitada?

—Fue sexy verte hablando sin parar de cómo sería nuestra vida si tuviéramos un bebé, fue un lado de ti que no conocía.

Se separo de mí para ir hacia la barra de granito y comenzar a picar verdura velozmente. —Bueno, no sé qué te sorprende, yo nunca dejaría a mi hijo vagar por el mundo.

Dejo un momento sus actividades y me miro pensativa unos instantes. —Sí te enteraras que una chica que no amas está embarazada, ¿Te casarías con ella para darle a tu hijo un hogar?

Su pregunta me desconcertó. La verdad no estaba seguro de lo que haría en una situación así y eso decidí decirle. —No sé lo que haría, probablemente no lo haría, quisiera darle a mi hijo la oportunidad de tener hermanos, una gran familia, ¿Pero a causa de mi infelicidad y la de su madre? Prefería estar a su lado como su padre, no como un hombre molesto porque lo engatusaron, pero probablemente usaría mi apellido para quitarle a mi hijo a esa mujer.

— ¿Bromeas no?

—No, ¿Tú preferías vivir con un hombre solo porque tienen un hijo? ¿Desearías vivir con alguien que no te ama? ¿Qué probablemente nunca te amara? –note que mi respuesta no le agrado.

— ¿Serias capaz de separar una madre de su hijo?

Dios, sus palabras me dejaban como un canalla. —También sería mi hijo. –cerré los ojos unos instantes para no enojarme, no deseaba discutir con ella. —Cariño, son suposiciones, no estoy seguro como actuaria. No sé porque preguntas.

—A veces creía que alguna mujer te engatusaría con mentiras, te casarías con ella y te prohibiera mi compañía.

—No tienes por qué preocuparte, ninguna mujer en ese mundo me parece hermosa, únicamente tú.

Ella asintió con la cabeza y siguió cocinando, pero estuvo callada y pensativa.

Cuando terminamos de desayudar nos lavamos los dientes y tomamos algunos cuadernos y libros para ir a la biblioteca.

En cuanto entramos a la biblioteca me sorprendió que estuviera casi llena. Buscamos a los chicos con la mirada varias veces, pero no fue hasta que escuchamos las estruendosas risas de Emmett que supimos hacia dónde dirigirnos.

Bella y yo nos sentamos juntos, todos estudiaban excepto Emmett que leía un comic de condorito, me debatía entre quitarle el comic para que me dejara estudiar o para leerlo.

—Emmett, necesito ver tu libreta de apuntes de literatura para ver qué temas han visto en el semestre.

Sin prestarle mucha atención Emmett extendió una libreta y se la dio.

Mientras yo abría mi cuaderno de apuntes de Francés, tratando de tener un poco de información teórica en mi cabeza sentí una pequeña mano deslizándose por mi muslo. De reojo vi a Bella sonriendo, disfrutando de mi sorpresa.

— ¿Qué haces? –musite entre dientes.

Me miro con inocencia. —Nada, ¿Te pasa algo? –preguntó con fingida preocupación.

Entorne los ojos y negué con la cabeza.

Creí que dejaría de tocarme pero la situación empeoro, su mano se deslizo varias veces por mi muslo, poniéndome nervioso. Mire a los chicos, todos leyendo concentrados sus apuntes.

Trague saliva mientras me preguntaba si podía actuar con naturalidad mientras ella me tocaba. Cuando su mano estuvo completamente sobre mi polla y la masajeo descubrí que sería imposible. Todos se darían cuenta.

—Iré por unos libros de Física para refrescar mi memoria. –levante bruscamente a Bella de su asiento. —Tú debes buscar libros de literatura.

Jasper arqueo una ceja incrédulo pero no dijo nada, las chicas ni siquiera levantaron la vista de sus cuadernos.

—Sí, te acompañare, debo buscar un libro sobre las corrientes literarias del siglo XIX, ¿Alguien más quiere ir?

Nadie contesto.

Caminamos hacia el final del lugar, donde había periódicos y revistas científicas. —Haber si ahora que estamos solos eres tan valiente. –la rete.

Ella rió divertida. —Edward, de verdad necesito ese libro, no acepte venir contigo para otra cosa.

—Claro, eso supuse a pesar de hace unos instantes frotabas tu mano contra mi polla. ¿Cómo soy tan tonto para pensar que quieres un poco de diversión?

Bella y yo nos escabullimos hasta el último pasillo de la biblioteca, donde nadie iba.

—Pero que sea rápido, no quiero que los chicos piensen cosas que no son.

Rodé los ojos. — ¿De verdad piensas que nos creyeron? –pregunté sarcástico.

Dejo de caminar. —Emmett y Jasper lo saben… -no terminó de hablar.

—Ellos saben perfectamente que no me interesa saber las corrientes literarias del siglo XIX. Además, no es como si fuera un secreto que nos encanta el sexo.

Ella me golpeo juguetonamente el hombro. —Edward. –me reprendió.

Tome su mano para apresurarla, quería estar a solas con ella. Apenas llegamos a un rincón oscuro la coloque contra el librero. Las manos de Bella fueron a mi cabello mientras yo inclinaba mi cabeza para besarla.

Mierda, le había extrañado tanto.

Gemí cuando nuestros labios entraron en contacto, besándonos brutalmente. Las caricias se no se hicieron esperar, mis manos se adentraron en su blusa mientras una de las manos de Bella dejo mi cabello y fue a mi trasero, empujándome hacia ella.

Nuestras pelvis comenzaron a frotarse, la situación estaba saliéndose de control.

—No podemos, aquí no. –pidió sin dejar de besarme.

—Solo será un pequeño faje. –dije sinvergüenza, bueno, cuando estas caliente solo dices la verdad.

Escuchamos paso acercándose, Bella me empujo, quedando a casi un metro lejos de mi. Comenzó a reacomodar su ropa. Intente acercarme de nuevo a ella, me dio una advertencia con la mirada. —No, Edward.

No obedecí. —Con mi cuerpo te cubriré, a quien se acerque le diré que se largue, que no me interrumpa.

Mi teléfono comenzó a vibrar, pero no me importo, probablemente era Jasper para burlarse de mí y mis hormonas.

Elimine el espacio que nos separaba, con mis manos la tome de su firme trasero, ella de inmediato rodeo sus piernas sobre cintura y de nuevo comenzamos a besarnos.

Escuche un carraspeo y un murmuro sobre la falta de respeto. Me moleste, ¡Gente entrometida!

—Lárgate, interrumpes. –murmure sin dejar de besar a Bella.

Hubo un silencio, después escuche la voz con claridad. — ¿Edward?

Oh mierda, esa voz…

Las piernas de Bella perdieron fuerza y ella misma se bajo de mi, lentamente me di la vuelta. —Hola, Tanya.

—Maldición. –siseó Bella.

Los ojos de Tanya se abrieron por completo, reconociendo la voz de mi hermana. ¡Mierda! Nos descubrió.

Comprendí que mi teléfono había sonado para advertirme que Tanya podía descubrirnos.

—No es lo que tú piensas, Tanya.

Bells dejo de esconderse detrás de mí y dio un paso para estar a mi lado. —No es incesto, no somos hermanos. Soy adoptada. –hablo con rapidez Bella, probablemente nerviosa.

— ¿Es verdad? –me preguntó directamente a mí.

Camine hacia Tanya para reconfortarla, parecía que en cualquier momento gritaría o lloraría.

—No pude evitarlo. Lo siento. –me disculpe.

Ella negó con la cabeza y rió secamente. —Juegas sucio, Bella.

—Te lo dije de frente y te lo advertí. No es mi problema si no pudiste retenerlo a tu lado.

—Creí que eras mi amiga.

—No lo soy, no me caes bien, tú quieres a Edward y yo también. Nunca seremos amigas.

Pase la mano por mi cabello, hablaban de mi como si no estuviera, y la tranquilidad de ambas era aterrorizante.

—Al final lo entiendo. –Tanya me miro directamente lo que me pareció una eternidad, hasta el punto de ponerme nervioso. Eso nunca había pasado, ella no tenía el carácter como para enfrentar a la gente así.

— ¿Le dirás a todos lo que vistes? –pregunté.

Ella negó con la cabeza y Bella suspiro. —No lo hago por ti, Bella. Sí no por Edward.

Escuche los dientes de mi hermana rechinar y de reojo note como parecía explotar.

—Gracias, Tanya. Te agradezco mucho que guardes el secreto, no esperaba menos de ti. Has tomado la noticia mejor de lo que pensaba.

Mirando directamente a Bella hablo: —Quería saber a quién amabas y estaba feliz por ti. –negó frustradamente la cabeza. —Me agrada que sea, Bella.

Totalmente confundido pregunté. — ¿Por qué? ¿De qué hablas?

Sin mirarme respondió. —No creo que su noviazgo dure mucho y sí Bella no se toco el corazón para quitarme a mi novio, ¿Por qué debería tomarme la molestia de no hacer lo mismo?

Oh, mierda. Eso lo entendí perfectamente.

—Me voy, los dejare que terminen. –me puse tenso por lo que implicaban sus palabras. —Esa es la única manera en que puedes retenerlo. Disfrútalo Cullen, que no te durara mucho.

—Tanya, no puedes hablar enserio. –dije saliendo de un poco de mi asombro. —Tú eres una chica amable y dulce, que esto no cambie la gran persona que eres.

—No Edward, ¿Crees que yo no disfrutaba lo nuestro? ¿Crees que no me agradaba tenerte en mi cama? Demasiadas veces me contuve para evitar lo que sentía, para no perder el control y entregarme a ti por completo. Ahora lo entiendo perfectamente, ¿De qué me sirvió ese control?

—Haz lo que se te dé la gana, Tanya. No me das miedo.

Mire a Bella dándole una mirada de advertencia, quería convencer a Tanya para que no cambiara y su actitud no ayudaba.

—Pues deberías tenerlo.

— ¿Te das cuenta, Edward? ¿Dónde quedo esa chica tierna y tímida que tanto defiendes? Ella solo fingía para ti. –se burlo Bella.

No preste atención a sus palabras, pues sabía que no era cierto.

—No estoy diciendo que cambiare, solo estoy diciendo que no me frenare con Edward. –aclaro Tanya. —Dime, Bella, ¿Le has dicho desde cuando estas enamorada de él?

Yo ya sabía la respuesta, lo nuestro nació desde unas semanas atrás. Su respuesta no me sorprendería.

—Esto paso apenas unas semanas. –conteste.

—Parece que eres una mentirosa. –Tanya dejo de ver a Bella y me miro a mí. —Bien, entonces yo te diré algo que descubrí. ¿Sabes la relación de James y tu hermana? –se mofo al decir la última palabra.

Negué con la cabeza, ¿De qué diablos hablaba?

—Te quitare la venda de los ojos, sabrás de todo lo que es capaz de hacer Bella por un capricho.

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16 comentarios:

Celia Milán dijo...

oh, oh! parece que todo se complica! la verdad es que estoy deseando saber lo que dirá Tanya, desde el principio, me ha dado siempre la sensación de que Bella juega con dos barajas! un saludo! :)

Bere V dijo...

Dios!! Que buen capítulo, ya sacó Tanya las garras, pero sigo pensando que es buena persona, solo le da coraje que Bella le quitó a Edward, y no la culpo jaja. Desde hace algunos capítulos sospecho que James y Bella tuvieron algo que ver, pero no se si será como por despecho porque James está enamorado de Tanya y Bella lo estaba de Edward, e igual y hasta querían separarlos. No recuerdo si ya habia yo comentado que sentía que Bella amaba a Edward desde hace mucho y por eso le propuso el juego, supongo era parte de su plan para conquistarlo, y ahora con este capítulo compruebo mis sospechas. Muy buena historia cada vez mejor, felicidades Mery.

Beluchiss dijo...

buenoo ahh bella creo que la retaronn por golpearr a jessicaaa...y pobree edwardd estaba un poco frustado de no poder pasar tiempo con bellaaaa..jajaj!! yy taniaaaa quee malditaa y metidaa que es loque va a decirr ahoraaa??!!!! no me la bancooo quee bellaa le arranque un par de pelosss...bueno me voy de inmediato a leer el otrooo por que quieor saber que le diceej jaajaj!!!

sara dijo...

tenia q enterarse algun dia...
pero me hubiera gustado q se enterara por bella y no por la tonta dde tanya...

Anónimo dijo...

james le enseño a bella de la baraja??? esta jugando a dos bandas? desde cuando realmente bella quiere a edward? me gusto el capitulo, tensión..... tania es bruja de todas maneras, mosca muerta siempres son asi

Amafle dijo...

Yo lo sabia esa pinche tanya es una zorra con piel de oveja y edward se dejara convencer, que le podra contar la mugrosa esa uggg me voy ya mismo al proximo cap jeje

Anónimo dijo...

Si!!! sabia que algo habia entre James y Bella!!!!

Berenice dijo...

Bella no te dejes de Tanya!!!
jajaja... me cae mal tanya no importa k no sea tan mala... ahh esk me choca k sea media arrastrada!!
asi k mejor no se interponga en su relacion xk arrgg no respondo!!!
jejeje, recuerdo el avanze de JS y me reconforto un poco jajaja!!
saludos ^_^

mafer cullen de vzla dijo...

oh por dios oh por dios q es sto la gata de tanya sta sacando las garras..dale duro bella...quien se cree esa..jajaja..y mi dios ahora q u¨hira a decir la tipa esa para separalos...mi pobre edward

Annelice'KissLemon dijo...

ESMERALDA!!!

OMG!

Como puedes dejarme así?!

Qué pasa contigo....?!


Odio a Tanya....

Y qué si Bella le mintió? ¬¬

AnNeLiCe'

Vane dijo...

relacion de James y Bella?? rayos q es eso?? ya voy a leer el otro capi para ver de q habla.. y que bien que tanya los haya decubierto espero q habra sus ojos y se de cuenta q Edward no es el principe azul que ella se invento.. me encantan los comprensivos que son Carlisle y Esme.. amo a mis padres pero ellos no son tan comprensivos con esas cosas como a mi me gustaria. el capitulo estubo muy interezante y el final deja mucha intriga.. voy por el q sigue a ver si leo todos los q me faltan hata q el domingo se acabe..

Vane dijo...

rayos q es eso de una relacion entre james y Bella?? no creo q entre ellos alla algo.. y que bien que tanya los haya decubierto espero q habra sus ojos y se de cuenta q Edward no es el principe azul que ella se invento.. me encantan los comprensivos que son Carlisle y Esme.. amo a mis padres pero ellos no son tan comprensivos con esas cosas como a mi me gustaria. el capitulo estubo muy interezante y el final deja mucha intriga.. voy por el q sigue a ver si leo todos los q me faltan hata q el domingo se acabe..

Vane dijo...

rayos q es eso de una relacion entre james y Bella?? no creo q entre ellos alla algo.. y que bien que tanya los haya decubierto espero q habra sus ojos y se de cuenta q Edward no es el principe azul que ella se invento.. me encantan los comprensivos que son Carlisle y Esme.. amo a mis padres pero ellos no son tan comprensivos con esas cosas como a mi me gustaria. el capitulo estubo muy interezante y el final deja mucha intriga.. voy por el q sigue a ver si leo todos los q me faltan antes q el domingo se acabe..

Vane dijo...

mmmm.. mi internet esta algo loco ya q puse comentar y me decia q no se podia y lo intente de nuevo y ahora hay 2 jejejeje...

Shamy Pelayes dijo...

odio a Tanyaaaaaaaa!!!!!!!!! :b

jakyedan dijo...

Si lo que siente Bella por Edward es un capricho,entonces la palabra amor tiene un nuevo sinónimo,porque eso es amor por donde se le mire,ODIO A LA ZORRA DE TANYA.

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