Twilight es propiedad de Stephanie Meyer, la trama es mia y prohibida la copia total o parcial de la historia. Att. MerySnzTreinta cartas con diferentes posturas sexuales, dos días a la semana para realizarlas. Discreción. ¿Podrán jugar sin que surjan sentimientos? "Solo saciaremos nuestra hambre y curiosidad. Cuando terminemos con las posiciones el juego se acaba" EPOV/LEMONS
La Desprevenida
Ese mismo miércoles cenamos todos juntos, pedimos comida en un restaurant a domicilio, y después Bella y yo regresamos a nuestro dormitorio. Mientras yo me duchaba ella estaba leyendo en voz alta la información que debía de decir en su exposición.En segundos estuvo sobre mí, su coño directamente sobre mi cara, sus piernas a los costados de mi cabeza, sus manos apoyadas en el cabecero de la cama y riendo nerviosamente. Aspire fuertemente, su olor excitado me abrumo, ella ya estaba más que dispuesta. Una pequeña gota de sus jugos cayó sobre mi boca, pase la lengua sobre mis labios, humedeciéndolos y saboreando de ella.
Apenas acabábamos de entrar al departamento después de lo ocurrido con Alice y Jasper cuando mi celular sonó. La melodía me aviso que se trataba de Carlisle, pues es el único que le agradaba Ice, ice baby.
—Hola, Carlisle. –salude.
—Edward, estamos en Phoenix, llegamos ayer. –comenzó a hablar. —Iremos a la presentación del documental de Bella el viernes.
Me recargué contra la puerta. — ¿Cómo lo supieron?
—Bella le platico a Esme sobre el proyecto hace tiempo, la pregunta sería, ¿Cómo lo supiste tú?
No era un secreto que yo no estaba informado sobre las tareas de Bella, normalmente solo me preocupo por mis propios estudios. —Porque los chicos y yo les ayudamos a editarlo.
—Ah, entiendo. –rió tontamente y yo fruncí el ceño, ¿De qué diablos se reía?
— ¿Qué estás haciendo? –pregunté curioso.
—Nada. –su voz sonó ronca, y después simplemente colgó.
Hice una mueca de asco mientras camine hacia la cocina, tratando de no pensar en mis padres, donde Bella se dirigió mientras yo contestaba. — ¿Ya han llegado?
—Sí, papá ha dicho que vendrán este viernes para ver tu presentación. ¿Por qué no me lo habías comentado? –le recrimine.
— ¿También tengo que decirte cuando voy al baño? –preguntó rodando los ojos.
—No me gusta que me ocultes cosas. –murmure molesto.
Ella abrió el refrigerador y saco una barra de chocolate. —No te lo dije porque no me acordaba, el documental fue pedido desde que comenzaron las clases, pero ya sabes, las chicas y yo dejamos las cosas a lo último, le platique a Esme sobre el documental hace tiempo, aun no comenzábamos el juego de las posiciones. Además, no es mi culpa que yo si platico con nuestros padres. –mordió con fuerza el dulce.
Que indirectamente me dijera egoísta me enojo. —Estaban de luna de miel, quería darles su espacio. Y si he hablado con Carlisle. –le informe.
Bella se encogió de hombros. — ¿Y con Esme?
Mierda, ¡Me gano!
No necesite contestar, mi rostro hablo por mí. — ¿Por qué estamos discutiendo? –pregunté tratando de cambiar de tema.
—No lo sé. –dijo cerrando los ojos y disfrutando del chocolate.
— ¿A qué se debe que estés comiendo una barra de chocolate?
—Tengo antojo. –contesto encogiéndose de hombros.
Me acerque a ella y tome su mano. —Vamos a mi habitación.
— ¿Todavía quieres más?
—Tú solo piensas en sexo. –me burle. —Únicamente quiero que veamos la televisión.
—Yo nunca mencione la palabra sexo. –dijo entrelazando nuestras manos.
Bella paso su lengua sobre sus labios, quitándose el resto del dulce. —Permíteme. –me incline hacia ella y comencé a besarla, su aliento estaba fuertemente impregnado de chocolate, lo cual se me hizo increíblemente delicioso.
Me separe lentamente de ella. — ¿En tu cama o en la mía? –preguntó con voz ronca.
Reí entre dientes antes de que esta vez fuera ella quien iniciara el beso, definitivamente Bella piensa más en sexo que yo.
¡Y no me quejo!
Caminamos tomados de la mano hacia mi habitación, mientras yo encendía la televisión ella se sentó en la cama, con su espalda apoyada en la cabecera, abrió ampliamente sus piernas para que me recostara ahí. Lo hice, mi espalda estuvo en su vientre mientras ella acariciaba mis cabellos y yo buscaba algún programa interesante en la tv.
—Creo que tendremos que actuar muy indiferentes cuando nuestros padres estén aquí. –murmuro indecisa.
Estaba de acuerdo con ella, de verdad la amaba, pero ninguno de los dos estábamos listos para enfrentar y defender nuestra relación ante ellos. Hace apenas dos meses desde que estábamos haciendo el amor, y Bella me hizo dudar de la reacción que podrían tener nuestros padres. Carlisle la protege demasiado, por otra parte, Esme siempre ha adorado lo apegado que somos, pero no creo que le agrade cuanta intimidad existe entre nosotros. Y ambos han sido testigos de mis conquistas…
— ¿Estás de acuerdo? –preguntó preocupada por mi silencio.
—Sí, se que tienes razón.
Se inclino un poco y me dio un pequeño beso en la mejilla. —Te amo. –susurro a mi oído.
Sonreí ampliamente, me gustaba como sonaba esas dos cortas palabras en sus labios y más que fueran dirigidas hacia a mí. —También te amo. –dije moviendo mi cabeza hacia uno de sus costados, para poder ver mejor su rostro.
Ella también sonreía, de la nada rió nerviosamente, y me pareció encantadora. Bella nunca se ha mostrado tímida a mi lado, era algo completamente nuevo para mí. —Te ves hermosa. –murmure mirando fijamente sus soñadores ojos.
Bella se sonrojo y golpeo ligeramente mi hombro. —Detente.
Desde luego no obedecí, decidí hacerla sonrojar más. —Como una diosa. –acaricie sus mejillas.
—Edward. –refunfuño.
—Me encanta tu piel, fina, delicada, cálida y tersa.
—Lo estás haciendo para molestarme.
Negué con la cabeza. —Me encanta que estés sonrojada, de eso me declaro culpable.
Gruño. —Odio esto.
— ¿A qué te refieres? –pregunté con inocencia, sabía perfectamente que se refería a su sonrojo.
—Te estás burlando de mí, me estas poniendo incomoda.
— ¿Te molesta que sea cariñoso contigo?
Negó con la cabeza rápidamente. —No, me gusta, y mucho. Es solo que no lo haces con frecuencia. No estoy acostumbrada.
Delinee sus labios. —Me encantan tus labios, rosas normalmente, rojos cuando te muerdes el labio, hinchados de mis besos, perfectos para mi boca, azucarados, expertos, y tortuosamente adictivos.
Las palabras salieron de mi boca sin proponérmelo, no hubo centímetro de su cuerpo que no estuviera sonrojado, ella abrió su boca varias veces, sin saber que decir. Sin previo aviso utilizo su cabello como una cortina para evitar que la mirara. —Edward. –musito con voz baja. —Ya no sigas. –pidió.
— ¿Por qué no puedo? Quiero hacerlo. –dije haciendo a un lado su cabello para que nada me impidiera verla. Entonces, lo vi. Pequeñas lágrimas caían de sus ojos.
Asustado me incorpore en la cama, deje de estar entre sus piernas para sentarme a su lado. —No te asustes, no pasa nada. –murmuro con voz ronca, tratando de aguantar el llanto.
— ¿Cómo no quieres que me asuste? ¿Qué te pasa? ¿Te duele algo?
—No. –contesto negando fervientemente con la cabeza. —Solo… sé que es tonto pero a veces yo notaba que con Tanya eras muy cariñoso, y no sé, conmigo no lo haces y, no sé. –movió sus manos nerviosamente.
— ¿Estas celosa de ella? –pregunté sin poder creerlo. Bella siempre la ha criticado, nunca me imagine que podría tener celos, envidia o algo por el estilo.
—Un poco.
Arquee una ceja escéptico, — ¿Un poco?
—Edward, mírame, ¿Qué ves? –dijo señalándose con su mano.
No entendía, ¿Qué tengo que mirar? Lo que mis ojos veían en este momento era a una chica hermosa, tímida, y sentimental.
—A ti, a Bella Cullen, la chica con la que he compartido toda mi vida, con quien he hecho travesuras, que ha guardado todos mis secretos, a mi hermana, a mi hermosa novia.
Rió secamente. —Tú nunca has salido con una chica como yo, hogareña, más natural, que no usa el rosa, ni nada por el estilo. –paso la mano por su cabello. —Hoy no me peine, no he ido a cortarme el cabello en más de un año, no puedes mentirme, soy demasiado madura, no sé. –se tapo con sus manos su rostro.
— ¿Es por eso que no me decías lo de James y Tanya? –pregunté en voz baja, sintiéndome culpable por haberla tratado mal en estos días.
Asintió con la cabeza, espere a que hablara, después de unos instantes dejo de taparse el rostro y bajo la mirada. —Se que hice mal ocultándotelo, pero entiéndeme, al principio tenía miedo de que descubrieras que te gustaba Tanya, ya sabes, nunca sabes lo que tienes hasta que lo pierdes, después tu comenzabas a tener celos, y esa fue mi oportunidad para saber si sentías algo por mí. Tú no tuviste celos, te preocupaste por ella como una amiga, solo tenias el ego herido. Eso me hizo sentir mejor. Cuando Tanya quiso que fueran novios yo ya esperaba eso.
—Espera, ¿Cómo sabias que pasaría eso?
—Bueno, fue fácil. Solo declarando que ustedes seguían juntos el rumor pararía, fue lógico llegar a esa conclusión. Pero eso me hizo dudar de porque Jessica lo grito a todo el instituto, ¿Por qué decir que Tanya se acostó con Laurent cuando quedarse callada le convenía más que soltar el rumor? Creí que Tanya lo planeo todo, la verdad. Pero después pensé, Jessica hace todo lo que Victoria le pide, si tu regresabas con Tanya era seguro que James no quisiera conquistarla y regresaría con Vic.
— ¿Por eso quisiste tu hablar con Jessica directamente?
—Sí, para comprobar si mis sospechas eran ciertas. Y no me equivoque. Victoria convenció a Jessica que no importara lo que Tanya hiciera, tú estarías tan enojado con ella que no regresarías a su lado. Le dije a Jessica que ocurría lo contrario, que Tanya fue a buscarte para que fingieras ser su novio y que pensabas en aceptar. ¿Notaste que el rumor solo duro unos días? La misma Jessica se encargo de decir que se equivoco, que estaba borracha y no estaba segura.
Mi cerebro trataba de analizar rápidamente todo lo que decía, todo me parecía irreal, pero cada cosa encajaba en su lugar. — ¿Y de que hablaron tu y Tanya en el dormitorio?
Levanto la mirada de su regazo y me miro mordiéndose el labio. —No podía decírselo delante de ti sobre James, Victoria y ella, si te enterabas sabrías que te mentía y te enojarías conmigo. Además, estaba molesta con Tanya por aprovecharse de ti, quería dejarle en claro que dejara de perseguirte y de querer regresar a tu lado. Y lo logre. De verdad que siento haberte ocultado las cosas, pero después se me olvido el asunto, tú declaraste que yo te gustaba y no pensaba con claridad.
Suspiré pasando las manos por mi cabello, me sentía mejor al saber sus razones. —Me sentí como tu títere, como si lo nuestro fuera un juego para ti, me hizo preguntarme qué otras cosas me ocultabas. Supongo que yo también debo disculparme, desde que empezamos esto solo pienso en mí, me conformaba con lo que veía de ti para saber que te importaba, pero nunca te pregunté si tenías miedos, dudas, temores, si algo te preocupaba. No sé cómo ser un buen novio. –dije lo ultimo con una mueca.
Rió ligeramente y supe que la tensión estaba desapareciendo rápidamente. —Oh, no te preocupes, estas mejorando mucho, esas frases sobre mi piel y mis labios me dejaron el corazón latiendo furiosamente, nunca nadie había dicho cosas tan lindas por mí.
Me gusto el saber que solo yo había estado tan cerca como para poder decirles esas cosas a ellas. —Claro que soy el primero, tú eres mía.
—Edward. –me regaño.
— ¿A caso no lo eres? –la tome de la cintura con rapidez y la senté en mi regazo.
—Sí, sí, soy tuya. Únicamente tuya.
Su respuesta hizo que me sudaran las manos, no perdí el tiempo para comenzar a besarla, para saborear sus labios, para tener mi dosis de ella. Me separe de ella lentamente. —Estas perdonada.
Bella sonrió ampliamente, en sus ojos solo quedaban algunos rastros de la tristeza que sintió hace unos momentos. —Eso significa que la tarjeta de mañana es mía.
Oh, no, no podía ser tan ingenua. —Claro que no, esta tarjeta es mía. Por cierto, debería de elegirla ya. En unas horas será miércoles.
—Bien, vayamos a mi habitación por la baraja.
Se bajo de mi regazo y yo me levante de la cama, siguiéndola. Cruzamos el pasillo hacia su habitación, ella abrió su closet y rebusco entre su ropa interior. Saco las cartas y después las dejo en sobre su cama.
Tome una carta y de inmediato la vi, la posición era: la desprevenida. Era similar a la posición de la cucharita, pero la pierna de la mujer estaba totalmente hacia atrás, abrazando la cintura del hombre. La imagen era muy sensual.
— ¿Qué posición es? –preguntó cuándo noto mi sonrisa.
—En unas horas más lo sabrás. –murmure dispuesto a lograr sorprenderla.
Decidí tomar la segunda carta, la posición del sábado. Me lleve una gran sorpresa al ver que esa posición ya había sido llevada a cabo. La fusión. Habíamos tenido sexo en esa posición hace algunas semanas, aquella vez cuando Bella puso la cámara. Fruncí el ceño, ¿Ahora qué pasaría? Repetiríamos la posición o escogía otra carta.
— ¿Qué pasa?
—Esta posición ya la hicimos.
—Eso es imposible. –dijo con duda.
—Toma. –dije extendiendo la mano y dándole la tarjeta.
Cuando comprobó que la posición ya había resoplo disgustada. —Supongo que nos quedaremos sin posición para el fin de semana, y eso está bien, probablemente nuestros padres quieran que los visitemos sábado y domingo.
¡Diablos, tenía razón!
Tome la baraja de la cama y camine hacia mi habitación, con Bella detrás de mí. Me senté de nuevo en mi cama. — ¿Eso quiere decir que estaremos todo el fin de semana sin dormir en la misma cama?
—Sí, aunque quizás puedas escabullirte a mi habitación.
—Dalo por hecho.
El miércoles en la noche estaba con los chicos mientras Alice, Bella y Rosalie estaban en mi dormitorio repartiéndose la información que diría cada quien en la exposición del viernes.
—Entonces, ¿Esme y Carlisle vendrán?
—Sí, tendremos que actuar indiferentes. –le conteste a Jasper.
—Sera difícil, si yo hubiera sabido que Bella no era tu hermana desde hace años probablemente notaria su relación en segundos.
Rodé los ojos, Emmett se consideraba demasiado inteligente, y no lo es.
—Se que tienes razón. –admití. —Pero tengo que hacer el esfuerzo, cuando regresemos de vacaciones lo haremos oficial.
— ¿Oficial a tus padres o totalmente oficial? –preguntó Emmett.
Ladee la cabeza pensativo, si quería hacerlo totalmente oficial. La verdad, ahora que Alice y Jasper estaban juntos me daba envidia, él la esperaba después de cada clase, entre recesos iban a la cafetería a presumir su amor, se besaban cada vez que caminaban dos metros, e incluso llegaron al extremo de darse de comer entre ellos mismos, totalmente cursis.
Eso me llevo a sentir la necesidad de hacer lo mismo por Bella, pero sé que no estará de acuerdo, no todavía.
—Oficial a nuestros padres. Solo tenemos más de dos meses juntos, así que todavía esperaremos más tiempo.
—Bueno, si este fin de semana que lo pasaran con tus padres Bella debe de cubrirse muy bien la marca que le hiciste en el cuello. –aconsejo Jasper.
—Lo sé. –dije jugando nerviosamente con mis manos.
—Sí, y tienes que cuidar muy bien donde dejas los preservativos. Imagínate que te escabulles a su habitación, tienen sexo y después dejas el condón en la basura del baño, ¿Qué pasara cuando la señora de la limpieza lo vea? Sabrán que el único hombre que pudo tener sexo con ella eres tú.
—Eso no es necesario, no usamos condón. –murmure rodando los ojos, eso no me preocupaba.
La quijada de mis amigos llego casi hasta el suelo. Fruncí el ceño, ¿Por qué esa cara de sorpresa?
—Edward, ¿No has pensado en el embarazo o enfermedades de transmisión sexual? –Jasper me miro como si estuviera loco.
—Se que Bella utiliza anticonceptivos desde los quince. –me encogí de hombros. —Y por lo de enfermedades, solamente con ella no he utilizado condón, y creo que Bella solo conmigo no lo ha usado, ¿Por qué?
— ¿Esa fue una regla para el juego? –preguntó Emmett.
—Claro que no, la situación se dio una vez, y después ya no me importo.
La verdad, me estaban cansando, ¿Por qué tanta importancia al hecho de que no use condón?
—No lo puedo creer. –murmuro Jasper pasando las manos por su cabello.
—Parece que me estoy perdiendo algo, ¿Qué pasa? –pregunté ya molesto.
—Fácil, tú siempre dijiste que usarías condón, que ninguna mujer te chantajearía después con un embarazo o dinero. –explico Emmett.
—Pero se trata de Bella, no de cualquier mujer.
— ¿No lo entiendes, verdad? –negué con la cabeza en dirección a Jasper, ¿A qué diablos se refería?
—A que desde el inicio de su juego ella ya te estaba afectando. –volvió a explicarme Emmett.
Negué nuevamente con la cabeza, desde luego que no. Bella no me afectaba todavía aun en ese entonces.
—Edward no lo aceptara, Emmett. No insistas. –pidió Jasper.
No lo admití en voz alta, pero la plática me hizo dudar de mi mismo. Creo, no estoy seguro, de que Bella siempre me ha afectado… demasiado.
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Salí del baño y ella estaba en ropa interior, leyendo concentrada esas hojas.
— ¿Estas nerviosa?
—Un poco, muchos padres de familia asisten, y no quiero defraudar a Esme y Carlisle, pero por otra parte, la calificación la puedo comprar, como tú.
Me sorprendió que ella supiera que había comprado esa calificación, pero por otra parte, ella me conocía mejor que nadie.
—Tranquila, relájate, lo harás bien, amor. –asegure.
Suspiro. —Ese es el punto, que tanto tu, como nuestros padres piensan que lo hare bien. Y eso me presiona.
—Entonces, solo has lo mejor que puedas. –quite la toalla de mi cuerpo, quedando desnudo frente a ella.
Bella arqueo una ceja. — ¿Intentas seducirme? –bromeo, pero su mirada estaba encendiéndose poco a poco.
— ¿Acaso lo necesito? –respondí con otra pregunta.
—No, no lo necesitas. –dijo riendo entre dientes y dejando las hojas de papel que leía sobre el buró, para después comenzar a desnudarse.
Me senté en el borde de la cama, observando detenidamente como arqueaba su espalada para después llevar sus manos hacia atrás y desabrochar su sostén, sus erguidos pechos estuvieron a la vista de inmediato, -trague saliva- en algún momento ella se quito el sujetador, pero no preste atención, mis ojos solo miraba como sus pechos subían y bajaban a causa de su pesada respiración, sus rosados pezones estaba duros como roca y me llamaban a chuparlos.
Después, sus manos se deslizaron sensualmente desde el valle de sus pechos, pasando lentamente sobre su estomago, hasta llegar hasta sus bragas, tomo el borde de su ropa interior y lentamente recorrieron sus pálidas y largas piernas. Mis ojos seguían cada movimiento como si estuvieran embrujados, y probablemente lo estoy. Es imposible tratar de evitar lo que me provoca con un pequeño gesto, Bella me llevaría hasta la locura.
Cuando su cuerpo estuvo totalmente desnudo mi vista fue directamente hacia su coño, húmedo, brillante y deseoso de mi. Todo en ella era perfecto.
—Bien, me has excitado. –hable con voz ronca.
Sin ver mi anatomía podía asegurar que mi miembro estaba totalmente erecto, palpitando por hundirse en su estrecha hendidura.
— ¿Y qué piensas hacer? –me reto.
Oh, no, no debió haberme retado. —Comeré tu coño hasta que ya no puedas soportar el placer, y después te follare hasta que grites y supliques por mi polla.
Rió entre dientes. —Estas muy seguro de ti mismo.
—Sí, y también te conozco a ti.
Abrió sus piernas ampliamente, lanzándome una invitación. —Adelante.
Negué con la cabeza, la situación me divertía. Me recosté a su lado, sonriendo ampliamente, Edward Cullen siempre cumplía con sus palabras.
—Ven aquí, quiero tu coño en mi cara, con tus piernas a mis costados.
Ladee mi rostro para mirarla, el color abandono su cara, trago saliva ruidosamente. — ¿Lo dices enserio?
—Claro, tú sabes que en cuestión de sexo no bromeo.
De verdad que estábamos calientes, una parte de mi se preguntó si debía preocuparme por cómo me hacía sentir, tan fuera de mí mismo, al borde de la locura, sin voluntad propia, totalmente a su merced.
— ¿Pasa algo? –preguntó preocupada.
Levante lo mas que pude mi cabeza para verla a los ojos, y mi miembro palpito furiosamente, tanto que estuve a punto de correrme. Desde esta posición podía ver sus pechos como dos montañas, sus pezones totalmente erguidos, su vientre totalmente plano, su cabello cayendo sobre sus hombros, tapando eróticamente un poco de sus pechos.
Mierda, no contaba con eso.
—T-todo está bien. –dije con dificultad.
—Perfecto, vuelve a tu trabajo… esclavo. –dijo lo ultimo con una sonrisa.
Reí fuertemente, mis risas lograron que ella se estremeciera. La verdad parecíamos dos tontos riéndonos de tonterías, pero la verdad, con ella el sexo era divertido y placentero. Perfecto.
Cuando pare de reír, la realidad me golpeo fuertemente, ¿Cómo podía pensar en reírme cuando tenía el sexo de Bella a centímetros de mí? Decidido a no perder más mí tiempo tome a Bella de las caderas y la acomode de manera que su sexo bajara hacia mi rostro, aun más. Cuando estuvo a escasos centímetros de mi boca entre en acción, deslice mi lengua por sus pliegues, humedeciéndolos con mi saliva.
La escuche jadear, al parecer la tome por sorpresa. Trate de ignorar sus jadeos, suspiros y gemidos y me concentre en seguir saboreándola, con la punta de mi lengua acaricie su clítoris, de arriba abajo, no tarde mucho tiempo en esperar que se removiera incomoda, sus caderas comenzaron a entorpecer mi labor, como siempre que le hacía sexo oral.
—Bella. –dije su nombre como si la regañara.
—Perdón. –dijo ella. —Trataré de comportarme.
Suspire mientras regresaba a mi trabajo, con mi lengua volví a acariciar sus húmedos pliegues, recogiendo cada gota de su lubricación, poco a poco mi lengua se acercaba a la entrada de su sexo, y no pude evitar que mi polla palpitara con anticipación, pidiendo silenciosamente entrar a ahí.
Respire profundamente para que las ansias no me dominaran, todo a su tiempo.
Cuando por fin mi lengua se adentro un poco en su cuerpo sus jugos bajaron por mi lengua, y sin poder evitarlo mi cuerpo se estremeció. Su sabor es tan, tan bueno. Mis manos fueron a sus caderas, sujetándola fuertemente para que no se moviera, y por fin mi legua entraba y salía de su interior con fuerza, brusquedad, rítmicamente. Nunca podría tener suficiente de ella, Bella trataba de moverse del placer, pero mis manos no la dejaban. Hasta que por fin tuvo su orgasmo, sus jugos se extendieron por todo su coño y yo me encargue de que no se desperdiciara nada de su lubricación.
Después de que llegara a su orgasmo deje de inmovilizarla, y Bella se dejo caer a un lado de la cama. Respirando agitadamente apenas pudo hablar: —Voy a regresarte el favor.
—No. –dije yo también respiraba con irregularidad. —Quiero entrar en ti ya.
—Pero no es justo, yo también quiero…
No la deje terminar de hablar. —Amor, me muero por tenerte, en otro momento será.
Se rindió resoplando. —Está bien. ¿Posición?
—Desprevenida.
Los pezones se le endurecieron al instante, se estaba calentando de nuevo.
Se recostó de lado, dándome la espalda y sacando hacia afuera su redondo trasero, mi erección no había bajado desde que la había visto quitándose su ropa interior.
Me acerque a ella y también me recosté de lado, mi erección estuvo entre sus nalgas, con una de mis manos acaricie su trasero, sin poder evitarlo le di una nalgada, a lo que ella respondió con un gemido.
Cerré los ojos un pequeño momento, podía oler su excitación inundar el ambiente.
Abrí los ojos y pase una de sus piernas hacia atrás, ella inmediatamente la enredo con mi cuerpo, una vez que su coño estuvo totalmente expuesto con mi mano guie mi miembro hacia ella. Deslice la punta de mi erección por sus pliegues, disfrutando de la anticipación, de la humedad y calidez de su cuerpo. Cuando la demora se volvió a insoportable entre a su cuerpo de una estocada.
Maldije contra su cuello, Bella estaba muy, pero muy húmeda, estrecha, cálida. No encontraba palabras para explicar lo bien que me hacía sentir hundirme profundamente en ella.
Estuvimos unos segundos sin movernos, disfrutando del tortuoso placer de estar unidos.
Lentamente comencé con un delicioso vaivén, sacando un poco mi miembro y después adentrándolo de nuevo en ella. Desde mi posición podía ver como sus pechos se erguían porque Bella se arqueaba, notaba como sus labios íntimos se entreabrían por mi polla entrando y saliendo de su interior, su duro clítoris, sensible todavía por el sexo oral que le había hecho.
Pase mi mano sobre sus caderas, buscando comodidad para acariciar ese suave botón de placer. Apenas toque su clítoris ella se estremeció fuertemente. —Dios, no lo hagas, Edward. –pidió.
No le hice caso, presione delicadamente mi dedo sobre su clítoris, y ella no volvió a quejarse de nuevo.
No tarde mucho en esperar que ella llegara al clímax, creo que esta ha sido la primera vez que dura tan poco al buscar su liberación. Su cuerpo estaba sumamente sensible, y que estuviera estimulándola de otra manera, además de la penetración, tenía la culpa.
Decidí hablarle sucio para que se corriera más rápido, yo también me moría por tener mi orgasmo. — ¿Te gusta así, cariño? Te gusta escuchar como mi polla está entrando en tu dulce coño rápidamente, el sonido de tus jugos humedeciéndome. Mierda, bebé, tus piernas están totalmente mojadas, ¿Esto es por mi culpa, verdad?
—Sí, es tu puta culpa.
Trate de concentrarme para volver a hablar. —Sientes como estoy profundamente enterrado en ti, ¿Puedes sentirlo, amor?
Bella no contesto y la embestí con fuerza a la vez que bruscamente acaricie su clítoris. —Respóndeme. –le ordene.
—Mierda, ¡Sí! ¡Sí! ¡Puedo sentirte! –hablo con rapidez.
Y llego de la nada, sus paredes apretaron dolorosamente mi miembro, todo paso de un instante a otro. Su orgasmo llego mientras gemía sin control, y yo también llegue. Sentí como si nunca terminaría de eyacular, me vacié en su cuerpo sin poder contenerme. Pero tampoco lo hubiera detenido, ella causaba estragos en mi memoria, me hacía difícil poder pensar.
Mi flácido miembro salió de su interior, con la respiración agitada hable: — ¿Cómo estuvo?
—Genial, como siempre. –respondió jadeando.
Se giro hacia a mí, ambos estuvimos frente a frente, mirándonos directamente a los ojos. —Parece que nuestros cuerpos sabían que estarían una semana sin sexo. –murmure con la esperanza de que me dijera que después de llegar de la casa de nuestros padres, el domingo en la noche, ella quisiera tener sexo conmigo.
—Sé lo que estas intentando, la respuesta es No. La siguiente semana es de exámenes finales, y tanto tu, como yo debemos esforzarnos.
Resople. —Cambiaras de opinión.
—Probablemente, pero la espera ayudara.
¡Yo no quería esperar! Deseaba seguir haciendo el amor con ella.
—Yo no soy paciente. –dije rodando los ojos.
—Pues inténtalo. –se acurruco a mi lado. —De verdad quiero terminar el semestre con excelentes calificación, trata de no pervertirme. –pidió.
Hice una mueca de disgusto, Bella hablaba en serio. —Está bien, no te distraeré. Pero después del viernes, y de ver a nuestros padres estarás cada segundo del día a mi lado. No con las chicas, nada de ir a tomar un café, ni de pijamadas, ni mucho menos estudiar en su dormitorio.
Bella rió entre dientes. — ¿A qué se debe eso? Es decir, no es que me queje, solo que nunca me lo habías pedido.
Fruncí el ceño, tenía razón, ni idea de porque nunca se lo había pedido, solo sabía que ansiaba pasar más tiempo con ella.
—Quiero pasar tiempo contigo. –dije la verdad.
— ¿Y los chicos?
—No creo que Jasper se corte las venas por mí, ni que Emmett me venga a llorar porque me extraña. Sobrevivirán.
—Bien, entonces, la siguiente semana es solo para nosotros.
—Únicamente para nosotros. –murmure antes de besarla de nuevo.
El viernes las chicas no fueron a las primeras clases, estaban revisando diapositivas y su vestimenta para su exposición. El día anterior los chicos y yo no las habíamos vistos, después de clases ellas habían ido a comprar ropa para su exposición, al parecer querían vestir el mismo conjunto, además de tener que comprar unas mascaras para cubrir su cuello, ya que Bella todavía tenía rastros del chupetón que le hice.
Después de sus compras estuvieran cerca de tres horas frente al espejo, repitiendo sus diálogos y esas cosas.
No entendíamos porque tanto nerviosismo o preocupación. Nosotros nunca nos sentimos presionados ante ese proyecto, bueno, quizás el haber sobornado al maestro ayudo. No le importo que vistiéramos jeans en vez de traje de diseñador como nuestros otros compañeros.
A las diez de la mañana recibí un mensaje, mis compañeros de clases me miraron de mala gana. Envidiosos. A ellos no se les permitía tener el móvil encendido, ¿Qué culpa tengo yo de que Dios me quiera tanto?
El mensaje de texto era de Carlisle.
Estoy en el instituto, la exposición de Bella comenzara en menos de media hora. Te quiero aquí presente.
Le respondí el mensaje ignorando las miradas asesinas de mis compañeros.
En cuanto termine la clase estaré ahí.
La clase paso sin acontecimientos importantes, cuando sonó el timbre que anunciaba el fin de la clase recogí mis cosas y después corrí hacia mi casillero. Guarde mis libros y cuadernos y después corrí hacia la sala de conferencia del instituto, la cual se encontraba hasta el otro extremo de la escuela. Estaba pasando el gimnasio cuando Emmett y Jasper se unieron a mí, también corriendo.
— ¿También van a la sala de conferencia? –pregunté con la voz jadeante.
—S-si. Acabo de salir de clases, desde el primer edificio. –dijo Jasper, su cara estaba completamente roja, a causa de correr. El estaba corriendo mas distancia que yo.
—Eso no es nada, mamá me aviso que estuviera allí, y al sonar mi celular me gane diez minutos escuchando el sermón de la maestra. Desde aquella vez que me dio diarrea nunca he corrido tan rápido.
Quise reírme, pero si me reía me cansaría y cerrarían la sala audiovisual, quedándome afuera. Cuando estuve a unos metros de distancia del lugar, baje mi ritmo, comencé a trotar, los chicos hicieron lo mismo.
Llegamos al lugar sudados, despeinados y con la respiración agitada.
Mis padres estaban afuera del edificio, vestidos elegantemente y sostenían una elegante hoja. Probablemente el horario de actividades. Mis amigos y yo llegamos hasta ellos. —Siento la demora, corrimos demasiado.
Papá frunció el ceño. — ¿Por qué no utilizaste el auto?
Palidecí, ¿Por qué no lo recordé?
—No lo recordé. –admití de mala gana.
Mis padres rieron. — ¿Cómo estas, hijo? –mamá camino hacia a mí y me abrazo efusivamente.
—Bien mamá aunque no tan bien como ustedes.
—Necesitábamos unas vacaciones. –contesto papá sin vergüenza.
Jasper rió fuertemente. —Ya sé de donde sacaste lo sinvergüenza.
—Papá siempre me da detalles que no quiero escuchar. –reproche.
—Entonces, no preguntes. –dijo mi padre rodando los ojos.
Mis padres saludaron a mis amigos y después entramos a la sala de conferencias.
Estuvimos sentados todos juntos. Los padres de Jasper y Rosalie no asistieron, pero la mamá de Emmett estaba ahí.
Cuando las luces se apagaron, todos los presentes dejaron de hablar. Las chicas estuvieron en la plataforma, vestían un elegante traje sastre color azul marino, con una máscara en el cuello blanca y algunos detalles azules.
Rosalie fue la primera en hablar, presento el tema con experiencia, diciendo que para abortar el tema primero debíamos de conocer la definición.
El tema principal era hacer conciencia en los niños para cuidar el medio ambiente.
Detrás de ella, en la enorme pantalla aparecían imágenes sincronizadas con sus palabras, demostrando su preparación.
La segunda en hablar fue Alice, la pixie dio ejemplos bastante comunes, y comparaciones de niños con conciencia ecológica y niños sin esta educación, sus manos se movían constantemente, haciendo ademanes, su participación fue bastante rápida.
Al final, llego el turno de Bella, ella mostro cifras de años anteriores y del ahora, preguntando a los presentes si antes había mayor interés por cuidar el ambiente o simplemente nunca lo hubo y es ahora cuando existe mayor población que lo sabemos. Ella presento el documental de media hora, hablando en los momentos adecuados.
Después de que el video terminara, las tres dijeron la conclusión a la que habían llegado, lo que habían aprendido con su investigación y hasta donde estaban dispuestas a ayudar para encontrar la solución a este mal.
Cuanto las luces se encendieron todos los presentes se pusieron de pie y aplaudieron su presentación. Escuche los silbidos de Emmett y mis padres y yo reímos.
Minutos después salimos del lugar, las chicas se unieron a nosotros, con una sonrisa de satisfacción en su rostro. Bella corrió hacia a mí.
— ¿Lo hice bien, verdad?
Iba a darle un pequeño beso cuando me arrepentí. —Excelente.
Mire a mis padres, nos miraban de extraña manera. Jasper carraspeo. —Las tres han estado increíbles, la verdad nos sorprendieron.
Esme iba a hablar cuando se acerco a nosotros el director. —Señores Cullen, ¿Puedo quitarles unos minutos de su tiempo?
— ¿Qué has hecho, Edward? –preguntó en voz baja papá.
—Nada… que yo recuerde.
—Por supuesto. –murmuro mamá. Después mis padres se dirigieron hacia el director.
—Vayamos a los dormitorios. –dijo Rosalie. —No pude dormir del nerviosismo, creo que me dormiré en cualquier momento.
—Váyanse ustedes. –dijo Alice. —Jasper y yo estaremos con mamá, haber si de una vez por todas la convencemos de que somos novios.
Gracias a Dios Rosalie había llegado ahí en su auto, nos subimos a su convertible y en cuestión de segundos estuvimos en nuestro edificio. Los chicos entraron a su dormitorio, Rose quería dormir mientras que Emmett tenía hambre.
En cuanto entramos en nuestro dormitorio Bella comenzó a caminar por toda la sala.
— ¿Quieres dejar de moverte? Me pones nervioso.
Siguió caminando de un lado a otro. —Tengo miedo.
Me acerque a ella y la abrace. —Esme y Carlisle no nos comerán, además, ellos no saben nada.
—No lo sé, algo no está bien.
—Estas exagerando. –bese su frente. —Ellos estuvieron durante las presentaciones bromistas con los chicos, todo está bien.
—No, Esme me miro de manera rara. –insistió.
—Oh, vamos, ¿Crees que con solo vernos han descubierto lo nuestro? –bromee tratando de quitarle el hierro al asunto.
—Dios quiera que no.
Fruncí el ceño. —No lo dices en serio, ¿verdad? Si nos descubren o algo no tenemos nada que temer, no nos dejaran de querer solo porque nos amamos.
— ¿Has pensado en la posibilidad de que no acepten lo nuestro?
—Sinceramente no lo había pensado, había llegado a la conclusión de decírselo en año nuevo, después de estar seguro que nuestros sentimientos eran fuertes. Nunca pensé en que existe la posibilidad de se enojen.
Bella entrelazo nuestras manos. —No quiero separarme de ti.
—Nada nos separara, no dejare que eso pase. –asegure bajando la cabeza para besarla.
Después de besarnos caminamos hacia el sofá, esperando a nuestros padres. —Edward, sí ellos decidieran cambiarme de instituto, Aro le recomendó a Carlisle que en Italia estaba la mejor escuela para mi, si después de enterarse de lo nuestro me separa de ti, simplemente no lo soportaría. –no entendía su comportamiento, desde que habíamos hablado sobre las mentiras sobre James y Tanya había estado mas cariñosa que de costumbre, mas entregada cuando hacíamos el amor, más sensible. Me era extraño ser yo quien tenía que estar seguro de lo nuestro y no ella.
—No pasara, tu estarás a mi lado, conmigo. Deja de preocuparte. –bese ligeramente sus labios. —Estas dándole demasiada importancia al asunto.
Escuchamos que tocaban la puerta y ella se tenso. Volví a darle un pequeño beso antes de levantarme y abrir la puerta.
Mis padres estaban frente a mí, y su rostro ya no tenía esa amable sonrisa que los caracterizaba.
Solo un pensamiento me llego a mi cabeza. Ellos lo saben.
—Pasen. –milagrosamente mi voz no demostró ninguna emoción.
—Siéntense los dos. –ordeno Carlisle.
Me senté al lado de Bella, quien estaba muerta de miedo, probablemente pensando las peores cosas.
— ¿Qué pasa? –me hice el desentendido.
—Ustedes dos saben perfectamente de lo que queremos hablar. –la voz de Esme fue dura y Bella se estremeció.
—Mamá yo…
— ¿Me puedes explicar porque golpeaste a Jessica? Y quiero la verdad, Isabella.
Apenas acabábamos de entrar al departamento después de lo ocurrido con Alice y Jasper cuando mi celular sonó. La melodía me aviso que se trataba de Carlisle, pues es el único que le agradaba Ice, ice baby.
—Hola, Carlisle. –salude.
—Edward, estamos en Phoenix, llegamos ayer. –comenzó a hablar. —Iremos a la presentación del documental de Bella el viernes.
Me recargué contra la puerta. — ¿Cómo lo supieron?
—Bella le platico a Esme sobre el proyecto hace tiempo, la pregunta sería, ¿Cómo lo supiste tú?
No era un secreto que yo no estaba informado sobre las tareas de Bella, normalmente solo me preocupo por mis propios estudios. —Porque los chicos y yo les ayudamos a editarlo.
—Ah, entiendo. –rió tontamente y yo fruncí el ceño, ¿De qué diablos se reía?
— ¿Qué estás haciendo? –pregunté curioso.
—Nada. –su voz sonó ronca, y después simplemente colgó.
Hice una mueca de asco mientras camine hacia la cocina, tratando de no pensar en mis padres, donde Bella se dirigió mientras yo contestaba. — ¿Ya han llegado?
—Sí, papá ha dicho que vendrán este viernes para ver tu presentación. ¿Por qué no me lo habías comentado? –le recrimine.
— ¿También tengo que decirte cuando voy al baño? –preguntó rodando los ojos.
—No me gusta que me ocultes cosas. –murmure molesto.
Ella abrió el refrigerador y saco una barra de chocolate. —No te lo dije porque no me acordaba, el documental fue pedido desde que comenzaron las clases, pero ya sabes, las chicas y yo dejamos las cosas a lo último, le platique a Esme sobre el documental hace tiempo, aun no comenzábamos el juego de las posiciones. Además, no es mi culpa que yo si platico con nuestros padres. –mordió con fuerza el dulce.
Que indirectamente me dijera egoísta me enojo. —Estaban de luna de miel, quería darles su espacio. Y si he hablado con Carlisle. –le informe.
Bella se encogió de hombros. — ¿Y con Esme?
Mierda, ¡Me gano!
No necesite contestar, mi rostro hablo por mí. — ¿Por qué estamos discutiendo? –pregunté tratando de cambiar de tema.
—No lo sé. –dijo cerrando los ojos y disfrutando del chocolate.
— ¿A qué se debe que estés comiendo una barra de chocolate?
—Tengo antojo. –contesto encogiéndose de hombros.
Me acerque a ella y tome su mano. —Vamos a mi habitación.
— ¿Todavía quieres más?
—Tú solo piensas en sexo. –me burle. —Únicamente quiero que veamos la televisión.
—Yo nunca mencione la palabra sexo. –dijo entrelazando nuestras manos.
Bella paso su lengua sobre sus labios, quitándose el resto del dulce. —Permíteme. –me incline hacia ella y comencé a besarla, su aliento estaba fuertemente impregnado de chocolate, lo cual se me hizo increíblemente delicioso.
Me separe lentamente de ella. — ¿En tu cama o en la mía? –preguntó con voz ronca.
Reí entre dientes antes de que esta vez fuera ella quien iniciara el beso, definitivamente Bella piensa más en sexo que yo.
¡Y no me quejo!
Caminamos tomados de la mano hacia mi habitación, mientras yo encendía la televisión ella se sentó en la cama, con su espalda apoyada en la cabecera, abrió ampliamente sus piernas para que me recostara ahí. Lo hice, mi espalda estuvo en su vientre mientras ella acariciaba mis cabellos y yo buscaba algún programa interesante en la tv.
—Creo que tendremos que actuar muy indiferentes cuando nuestros padres estén aquí. –murmuro indecisa.
Estaba de acuerdo con ella, de verdad la amaba, pero ninguno de los dos estábamos listos para enfrentar y defender nuestra relación ante ellos. Hace apenas dos meses desde que estábamos haciendo el amor, y Bella me hizo dudar de la reacción que podrían tener nuestros padres. Carlisle la protege demasiado, por otra parte, Esme siempre ha adorado lo apegado que somos, pero no creo que le agrade cuanta intimidad existe entre nosotros. Y ambos han sido testigos de mis conquistas…
— ¿Estás de acuerdo? –preguntó preocupada por mi silencio.
—Sí, se que tienes razón.
Se inclino un poco y me dio un pequeño beso en la mejilla. —Te amo. –susurro a mi oído.
Sonreí ampliamente, me gustaba como sonaba esas dos cortas palabras en sus labios y más que fueran dirigidas hacia a mí. —También te amo. –dije moviendo mi cabeza hacia uno de sus costados, para poder ver mejor su rostro.
Ella también sonreía, de la nada rió nerviosamente, y me pareció encantadora. Bella nunca se ha mostrado tímida a mi lado, era algo completamente nuevo para mí. —Te ves hermosa. –murmure mirando fijamente sus soñadores ojos.
Bella se sonrojo y golpeo ligeramente mi hombro. —Detente.
Desde luego no obedecí, decidí hacerla sonrojar más. —Como una diosa. –acaricie sus mejillas.
—Edward. –refunfuño.
—Me encanta tu piel, fina, delicada, cálida y tersa.
—Lo estás haciendo para molestarme.
Negué con la cabeza. —Me encanta que estés sonrojada, de eso me declaro culpable.
Gruño. —Odio esto.
— ¿A qué te refieres? –pregunté con inocencia, sabía perfectamente que se refería a su sonrojo.
—Te estás burlando de mí, me estas poniendo incomoda.
— ¿Te molesta que sea cariñoso contigo?
Negó con la cabeza rápidamente. —No, me gusta, y mucho. Es solo que no lo haces con frecuencia. No estoy acostumbrada.
Delinee sus labios. —Me encantan tus labios, rosas normalmente, rojos cuando te muerdes el labio, hinchados de mis besos, perfectos para mi boca, azucarados, expertos, y tortuosamente adictivos.
Las palabras salieron de mi boca sin proponérmelo, no hubo centímetro de su cuerpo que no estuviera sonrojado, ella abrió su boca varias veces, sin saber que decir. Sin previo aviso utilizo su cabello como una cortina para evitar que la mirara. —Edward. –musito con voz baja. —Ya no sigas. –pidió.
— ¿Por qué no puedo? Quiero hacerlo. –dije haciendo a un lado su cabello para que nada me impidiera verla. Entonces, lo vi. Pequeñas lágrimas caían de sus ojos.
Asustado me incorpore en la cama, deje de estar entre sus piernas para sentarme a su lado. —No te asustes, no pasa nada. –murmuro con voz ronca, tratando de aguantar el llanto.
— ¿Cómo no quieres que me asuste? ¿Qué te pasa? ¿Te duele algo?
—No. –contesto negando fervientemente con la cabeza. —Solo… sé que es tonto pero a veces yo notaba que con Tanya eras muy cariñoso, y no sé, conmigo no lo haces y, no sé. –movió sus manos nerviosamente.
— ¿Estas celosa de ella? –pregunté sin poder creerlo. Bella siempre la ha criticado, nunca me imagine que podría tener celos, envidia o algo por el estilo.
—Un poco.
Arquee una ceja escéptico, — ¿Un poco?
—Edward, mírame, ¿Qué ves? –dijo señalándose con su mano.
No entendía, ¿Qué tengo que mirar? Lo que mis ojos veían en este momento era a una chica hermosa, tímida, y sentimental.
—A ti, a Bella Cullen, la chica con la que he compartido toda mi vida, con quien he hecho travesuras, que ha guardado todos mis secretos, a mi hermana, a mi hermosa novia.
Rió secamente. —Tú nunca has salido con una chica como yo, hogareña, más natural, que no usa el rosa, ni nada por el estilo. –paso la mano por su cabello. —Hoy no me peine, no he ido a cortarme el cabello en más de un año, no puedes mentirme, soy demasiado madura, no sé. –se tapo con sus manos su rostro.
— ¿Es por eso que no me decías lo de James y Tanya? –pregunté en voz baja, sintiéndome culpable por haberla tratado mal en estos días.
Asintió con la cabeza, espere a que hablara, después de unos instantes dejo de taparse el rostro y bajo la mirada. —Se que hice mal ocultándotelo, pero entiéndeme, al principio tenía miedo de que descubrieras que te gustaba Tanya, ya sabes, nunca sabes lo que tienes hasta que lo pierdes, después tu comenzabas a tener celos, y esa fue mi oportunidad para saber si sentías algo por mí. Tú no tuviste celos, te preocupaste por ella como una amiga, solo tenias el ego herido. Eso me hizo sentir mejor. Cuando Tanya quiso que fueran novios yo ya esperaba eso.
—Espera, ¿Cómo sabias que pasaría eso?
—Bueno, fue fácil. Solo declarando que ustedes seguían juntos el rumor pararía, fue lógico llegar a esa conclusión. Pero eso me hizo dudar de porque Jessica lo grito a todo el instituto, ¿Por qué decir que Tanya se acostó con Laurent cuando quedarse callada le convenía más que soltar el rumor? Creí que Tanya lo planeo todo, la verdad. Pero después pensé, Jessica hace todo lo que Victoria le pide, si tu regresabas con Tanya era seguro que James no quisiera conquistarla y regresaría con Vic.
— ¿Por eso quisiste tu hablar con Jessica directamente?
—Sí, para comprobar si mis sospechas eran ciertas. Y no me equivoque. Victoria convenció a Jessica que no importara lo que Tanya hiciera, tú estarías tan enojado con ella que no regresarías a su lado. Le dije a Jessica que ocurría lo contrario, que Tanya fue a buscarte para que fingieras ser su novio y que pensabas en aceptar. ¿Notaste que el rumor solo duro unos días? La misma Jessica se encargo de decir que se equivoco, que estaba borracha y no estaba segura.
Mi cerebro trataba de analizar rápidamente todo lo que decía, todo me parecía irreal, pero cada cosa encajaba en su lugar. — ¿Y de que hablaron tu y Tanya en el dormitorio?
Levanto la mirada de su regazo y me miro mordiéndose el labio. —No podía decírselo delante de ti sobre James, Victoria y ella, si te enterabas sabrías que te mentía y te enojarías conmigo. Además, estaba molesta con Tanya por aprovecharse de ti, quería dejarle en claro que dejara de perseguirte y de querer regresar a tu lado. Y lo logre. De verdad que siento haberte ocultado las cosas, pero después se me olvido el asunto, tú declaraste que yo te gustaba y no pensaba con claridad.
Suspiré pasando las manos por mi cabello, me sentía mejor al saber sus razones. —Me sentí como tu títere, como si lo nuestro fuera un juego para ti, me hizo preguntarme qué otras cosas me ocultabas. Supongo que yo también debo disculparme, desde que empezamos esto solo pienso en mí, me conformaba con lo que veía de ti para saber que te importaba, pero nunca te pregunté si tenías miedos, dudas, temores, si algo te preocupaba. No sé cómo ser un buen novio. –dije lo ultimo con una mueca.
Rió ligeramente y supe que la tensión estaba desapareciendo rápidamente. —Oh, no te preocupes, estas mejorando mucho, esas frases sobre mi piel y mis labios me dejaron el corazón latiendo furiosamente, nunca nadie había dicho cosas tan lindas por mí.
Me gusto el saber que solo yo había estado tan cerca como para poder decirles esas cosas a ellas. —Claro que soy el primero, tú eres mía.
—Edward. –me regaño.
— ¿A caso no lo eres? –la tome de la cintura con rapidez y la senté en mi regazo.
—Sí, sí, soy tuya. Únicamente tuya.
Su respuesta hizo que me sudaran las manos, no perdí el tiempo para comenzar a besarla, para saborear sus labios, para tener mi dosis de ella. Me separe de ella lentamente. —Estas perdonada.
Bella sonrió ampliamente, en sus ojos solo quedaban algunos rastros de la tristeza que sintió hace unos momentos. —Eso significa que la tarjeta de mañana es mía.
Oh, no, no podía ser tan ingenua. —Claro que no, esta tarjeta es mía. Por cierto, debería de elegirla ya. En unas horas será miércoles.
—Bien, vayamos a mi habitación por la baraja.
Se bajo de mi regazo y yo me levante de la cama, siguiéndola. Cruzamos el pasillo hacia su habitación, ella abrió su closet y rebusco entre su ropa interior. Saco las cartas y después las dejo en sobre su cama.
Tome una carta y de inmediato la vi, la posición era: la desprevenida. Era similar a la posición de la cucharita, pero la pierna de la mujer estaba totalmente hacia atrás, abrazando la cintura del hombre. La imagen era muy sensual.
— ¿Qué posición es? –preguntó cuándo noto mi sonrisa.
—En unas horas más lo sabrás. –murmure dispuesto a lograr sorprenderla.
Decidí tomar la segunda carta, la posición del sábado. Me lleve una gran sorpresa al ver que esa posición ya había sido llevada a cabo. La fusión. Habíamos tenido sexo en esa posición hace algunas semanas, aquella vez cuando Bella puso la cámara. Fruncí el ceño, ¿Ahora qué pasaría? Repetiríamos la posición o escogía otra carta.
— ¿Qué pasa?
—Esta posición ya la hicimos.
—Eso es imposible. –dijo con duda.
—Toma. –dije extendiendo la mano y dándole la tarjeta.
Cuando comprobó que la posición ya había resoplo disgustada. —Supongo que nos quedaremos sin posición para el fin de semana, y eso está bien, probablemente nuestros padres quieran que los visitemos sábado y domingo.
¡Diablos, tenía razón!
Tome la baraja de la cama y camine hacia mi habitación, con Bella detrás de mí. Me senté de nuevo en mi cama. — ¿Eso quiere decir que estaremos todo el fin de semana sin dormir en la misma cama?
—Sí, aunque quizás puedas escabullirte a mi habitación.
—Dalo por hecho.
El miércoles en la noche estaba con los chicos mientras Alice, Bella y Rosalie estaban en mi dormitorio repartiéndose la información que diría cada quien en la exposición del viernes.
—Entonces, ¿Esme y Carlisle vendrán?
—Sí, tendremos que actuar indiferentes. –le conteste a Jasper.
—Sera difícil, si yo hubiera sabido que Bella no era tu hermana desde hace años probablemente notaria su relación en segundos.
Rodé los ojos, Emmett se consideraba demasiado inteligente, y no lo es.
—Se que tienes razón. –admití. —Pero tengo que hacer el esfuerzo, cuando regresemos de vacaciones lo haremos oficial.
— ¿Oficial a tus padres o totalmente oficial? –preguntó Emmett.
Ladee la cabeza pensativo, si quería hacerlo totalmente oficial. La verdad, ahora que Alice y Jasper estaban juntos me daba envidia, él la esperaba después de cada clase, entre recesos iban a la cafetería a presumir su amor, se besaban cada vez que caminaban dos metros, e incluso llegaron al extremo de darse de comer entre ellos mismos, totalmente cursis.
Eso me llevo a sentir la necesidad de hacer lo mismo por Bella, pero sé que no estará de acuerdo, no todavía.
—Oficial a nuestros padres. Solo tenemos más de dos meses juntos, así que todavía esperaremos más tiempo.
—Bueno, si este fin de semana que lo pasaran con tus padres Bella debe de cubrirse muy bien la marca que le hiciste en el cuello. –aconsejo Jasper.
—Lo sé. –dije jugando nerviosamente con mis manos.
—Sí, y tienes que cuidar muy bien donde dejas los preservativos. Imagínate que te escabulles a su habitación, tienen sexo y después dejas el condón en la basura del baño, ¿Qué pasara cuando la señora de la limpieza lo vea? Sabrán que el único hombre que pudo tener sexo con ella eres tú.
—Eso no es necesario, no usamos condón. –murmure rodando los ojos, eso no me preocupaba.
La quijada de mis amigos llego casi hasta el suelo. Fruncí el ceño, ¿Por qué esa cara de sorpresa?
—Edward, ¿No has pensado en el embarazo o enfermedades de transmisión sexual? –Jasper me miro como si estuviera loco.
—Se que Bella utiliza anticonceptivos desde los quince. –me encogí de hombros. —Y por lo de enfermedades, solamente con ella no he utilizado condón, y creo que Bella solo conmigo no lo ha usado, ¿Por qué?
— ¿Esa fue una regla para el juego? –preguntó Emmett.
—Claro que no, la situación se dio una vez, y después ya no me importo.
La verdad, me estaban cansando, ¿Por qué tanta importancia al hecho de que no use condón?
—No lo puedo creer. –murmuro Jasper pasando las manos por su cabello.
—Parece que me estoy perdiendo algo, ¿Qué pasa? –pregunté ya molesto.
—Fácil, tú siempre dijiste que usarías condón, que ninguna mujer te chantajearía después con un embarazo o dinero. –explico Emmett.
—Pero se trata de Bella, no de cualquier mujer.
— ¿No lo entiendes, verdad? –negué con la cabeza en dirección a Jasper, ¿A qué diablos se refería?
—A que desde el inicio de su juego ella ya te estaba afectando. –volvió a explicarme Emmett.
Negué nuevamente con la cabeza, desde luego que no. Bella no me afectaba todavía aun en ese entonces.
—Edward no lo aceptara, Emmett. No insistas. –pidió Jasper.
No lo admití en voz alta, pero la plática me hizo dudar de mi mismo. Creo, no estoy seguro, de que Bella siempre me ha afectado… demasiado.
.
.
Salí del baño y ella estaba en ropa interior, leyendo concentrada esas hojas.
— ¿Estas nerviosa?
—Un poco, muchos padres de familia asisten, y no quiero defraudar a Esme y Carlisle, pero por otra parte, la calificación la puedo comprar, como tú.
Me sorprendió que ella supiera que había comprado esa calificación, pero por otra parte, ella me conocía mejor que nadie.
—Tranquila, relájate, lo harás bien, amor. –asegure.
Suspiro. —Ese es el punto, que tanto tu, como nuestros padres piensan que lo hare bien. Y eso me presiona.
—Entonces, solo has lo mejor que puedas. –quite la toalla de mi cuerpo, quedando desnudo frente a ella.
Bella arqueo una ceja. — ¿Intentas seducirme? –bromeo, pero su mirada estaba encendiéndose poco a poco.
— ¿Acaso lo necesito? –respondí con otra pregunta.
—No, no lo necesitas. –dijo riendo entre dientes y dejando las hojas de papel que leía sobre el buró, para después comenzar a desnudarse.
Me senté en el borde de la cama, observando detenidamente como arqueaba su espalada para después llevar sus manos hacia atrás y desabrochar su sostén, sus erguidos pechos estuvieron a la vista de inmediato, -trague saliva- en algún momento ella se quito el sujetador, pero no preste atención, mis ojos solo miraba como sus pechos subían y bajaban a causa de su pesada respiración, sus rosados pezones estaba duros como roca y me llamaban a chuparlos.
Después, sus manos se deslizaron sensualmente desde el valle de sus pechos, pasando lentamente sobre su estomago, hasta llegar hasta sus bragas, tomo el borde de su ropa interior y lentamente recorrieron sus pálidas y largas piernas. Mis ojos seguían cada movimiento como si estuvieran embrujados, y probablemente lo estoy. Es imposible tratar de evitar lo que me provoca con un pequeño gesto, Bella me llevaría hasta la locura.
Cuando su cuerpo estuvo totalmente desnudo mi vista fue directamente hacia su coño, húmedo, brillante y deseoso de mi. Todo en ella era perfecto.
—Bien, me has excitado. –hable con voz ronca.
Sin ver mi anatomía podía asegurar que mi miembro estaba totalmente erecto, palpitando por hundirse en su estrecha hendidura.
— ¿Y qué piensas hacer? –me reto.
Oh, no, no debió haberme retado. —Comeré tu coño hasta que ya no puedas soportar el placer, y después te follare hasta que grites y supliques por mi polla.
Rió entre dientes. —Estas muy seguro de ti mismo.
—Sí, y también te conozco a ti.
Abrió sus piernas ampliamente, lanzándome una invitación. —Adelante.
Negué con la cabeza, la situación me divertía. Me recosté a su lado, sonriendo ampliamente, Edward Cullen siempre cumplía con sus palabras.
—Ven aquí, quiero tu coño en mi cara, con tus piernas a mis costados.
Ladee mi rostro para mirarla, el color abandono su cara, trago saliva ruidosamente. — ¿Lo dices enserio?
—Claro, tú sabes que en cuestión de sexo no bromeo.
De verdad que estábamos calientes, una parte de mi se preguntó si debía preocuparme por cómo me hacía sentir, tan fuera de mí mismo, al borde de la locura, sin voluntad propia, totalmente a su merced.
— ¿Pasa algo? –preguntó preocupada.
Levante lo mas que pude mi cabeza para verla a los ojos, y mi miembro palpito furiosamente, tanto que estuve a punto de correrme. Desde esta posición podía ver sus pechos como dos montañas, sus pezones totalmente erguidos, su vientre totalmente plano, su cabello cayendo sobre sus hombros, tapando eróticamente un poco de sus pechos.
Mierda, no contaba con eso.
—T-todo está bien. –dije con dificultad.
—Perfecto, vuelve a tu trabajo… esclavo. –dijo lo ultimo con una sonrisa.
Reí fuertemente, mis risas lograron que ella se estremeciera. La verdad parecíamos dos tontos riéndonos de tonterías, pero la verdad, con ella el sexo era divertido y placentero. Perfecto.
Cuando pare de reír, la realidad me golpeo fuertemente, ¿Cómo podía pensar en reírme cuando tenía el sexo de Bella a centímetros de mí? Decidido a no perder más mí tiempo tome a Bella de las caderas y la acomode de manera que su sexo bajara hacia mi rostro, aun más. Cuando estuvo a escasos centímetros de mi boca entre en acción, deslice mi lengua por sus pliegues, humedeciéndolos con mi saliva.
La escuche jadear, al parecer la tome por sorpresa. Trate de ignorar sus jadeos, suspiros y gemidos y me concentre en seguir saboreándola, con la punta de mi lengua acaricie su clítoris, de arriba abajo, no tarde mucho tiempo en esperar que se removiera incomoda, sus caderas comenzaron a entorpecer mi labor, como siempre que le hacía sexo oral.
—Bella. –dije su nombre como si la regañara.
—Perdón. –dijo ella. —Trataré de comportarme.
Suspire mientras regresaba a mi trabajo, con mi lengua volví a acariciar sus húmedos pliegues, recogiendo cada gota de su lubricación, poco a poco mi lengua se acercaba a la entrada de su sexo, y no pude evitar que mi polla palpitara con anticipación, pidiendo silenciosamente entrar a ahí.
Respire profundamente para que las ansias no me dominaran, todo a su tiempo.
Cuando por fin mi lengua se adentro un poco en su cuerpo sus jugos bajaron por mi lengua, y sin poder evitarlo mi cuerpo se estremeció. Su sabor es tan, tan bueno. Mis manos fueron a sus caderas, sujetándola fuertemente para que no se moviera, y por fin mi legua entraba y salía de su interior con fuerza, brusquedad, rítmicamente. Nunca podría tener suficiente de ella, Bella trataba de moverse del placer, pero mis manos no la dejaban. Hasta que por fin tuvo su orgasmo, sus jugos se extendieron por todo su coño y yo me encargue de que no se desperdiciara nada de su lubricación.
Después de que llegara a su orgasmo deje de inmovilizarla, y Bella se dejo caer a un lado de la cama. Respirando agitadamente apenas pudo hablar: —Voy a regresarte el favor.
—No. –dije yo también respiraba con irregularidad. —Quiero entrar en ti ya.
—Pero no es justo, yo también quiero…
No la deje terminar de hablar. —Amor, me muero por tenerte, en otro momento será.
Se rindió resoplando. —Está bien. ¿Posición?
—Desprevenida.
Los pezones se le endurecieron al instante, se estaba calentando de nuevo.
Se recostó de lado, dándome la espalda y sacando hacia afuera su redondo trasero, mi erección no había bajado desde que la había visto quitándose su ropa interior.
Me acerque a ella y también me recosté de lado, mi erección estuvo entre sus nalgas, con una de mis manos acaricie su trasero, sin poder evitarlo le di una nalgada, a lo que ella respondió con un gemido.
Cerré los ojos un pequeño momento, podía oler su excitación inundar el ambiente.
Abrí los ojos y pase una de sus piernas hacia atrás, ella inmediatamente la enredo con mi cuerpo, una vez que su coño estuvo totalmente expuesto con mi mano guie mi miembro hacia ella. Deslice la punta de mi erección por sus pliegues, disfrutando de la anticipación, de la humedad y calidez de su cuerpo. Cuando la demora se volvió a insoportable entre a su cuerpo de una estocada.
Maldije contra su cuello, Bella estaba muy, pero muy húmeda, estrecha, cálida. No encontraba palabras para explicar lo bien que me hacía sentir hundirme profundamente en ella.
Estuvimos unos segundos sin movernos, disfrutando del tortuoso placer de estar unidos.
Lentamente comencé con un delicioso vaivén, sacando un poco mi miembro y después adentrándolo de nuevo en ella. Desde mi posición podía ver como sus pechos se erguían porque Bella se arqueaba, notaba como sus labios íntimos se entreabrían por mi polla entrando y saliendo de su interior, su duro clítoris, sensible todavía por el sexo oral que le había hecho.
Pase mi mano sobre sus caderas, buscando comodidad para acariciar ese suave botón de placer. Apenas toque su clítoris ella se estremeció fuertemente. —Dios, no lo hagas, Edward. –pidió.
No le hice caso, presione delicadamente mi dedo sobre su clítoris, y ella no volvió a quejarse de nuevo.
No tarde mucho en esperar que ella llegara al clímax, creo que esta ha sido la primera vez que dura tan poco al buscar su liberación. Su cuerpo estaba sumamente sensible, y que estuviera estimulándola de otra manera, además de la penetración, tenía la culpa.
Decidí hablarle sucio para que se corriera más rápido, yo también me moría por tener mi orgasmo. — ¿Te gusta así, cariño? Te gusta escuchar como mi polla está entrando en tu dulce coño rápidamente, el sonido de tus jugos humedeciéndome. Mierda, bebé, tus piernas están totalmente mojadas, ¿Esto es por mi culpa, verdad?
—Sí, es tu puta culpa.
Trate de concentrarme para volver a hablar. —Sientes como estoy profundamente enterrado en ti, ¿Puedes sentirlo, amor?
Bella no contesto y la embestí con fuerza a la vez que bruscamente acaricie su clítoris. —Respóndeme. –le ordene.
—Mierda, ¡Sí! ¡Sí! ¡Puedo sentirte! –hablo con rapidez.
Y llego de la nada, sus paredes apretaron dolorosamente mi miembro, todo paso de un instante a otro. Su orgasmo llego mientras gemía sin control, y yo también llegue. Sentí como si nunca terminaría de eyacular, me vacié en su cuerpo sin poder contenerme. Pero tampoco lo hubiera detenido, ella causaba estragos en mi memoria, me hacía difícil poder pensar.
Mi flácido miembro salió de su interior, con la respiración agitada hable: — ¿Cómo estuvo?
—Genial, como siempre. –respondió jadeando.
Se giro hacia a mí, ambos estuvimos frente a frente, mirándonos directamente a los ojos. —Parece que nuestros cuerpos sabían que estarían una semana sin sexo. –murmure con la esperanza de que me dijera que después de llegar de la casa de nuestros padres, el domingo en la noche, ella quisiera tener sexo conmigo.
—Sé lo que estas intentando, la respuesta es No. La siguiente semana es de exámenes finales, y tanto tu, como yo debemos esforzarnos.
Resople. —Cambiaras de opinión.
—Probablemente, pero la espera ayudara.
¡Yo no quería esperar! Deseaba seguir haciendo el amor con ella.
—Yo no soy paciente. –dije rodando los ojos.
—Pues inténtalo. –se acurruco a mi lado. —De verdad quiero terminar el semestre con excelentes calificación, trata de no pervertirme. –pidió.
Hice una mueca de disgusto, Bella hablaba en serio. —Está bien, no te distraeré. Pero después del viernes, y de ver a nuestros padres estarás cada segundo del día a mi lado. No con las chicas, nada de ir a tomar un café, ni de pijamadas, ni mucho menos estudiar en su dormitorio.
Bella rió entre dientes. — ¿A qué se debe eso? Es decir, no es que me queje, solo que nunca me lo habías pedido.
Fruncí el ceño, tenía razón, ni idea de porque nunca se lo había pedido, solo sabía que ansiaba pasar más tiempo con ella.
—Quiero pasar tiempo contigo. –dije la verdad.
— ¿Y los chicos?
—No creo que Jasper se corte las venas por mí, ni que Emmett me venga a llorar porque me extraña. Sobrevivirán.
—Bien, entonces, la siguiente semana es solo para nosotros.
—Únicamente para nosotros. –murmure antes de besarla de nuevo.
El viernes las chicas no fueron a las primeras clases, estaban revisando diapositivas y su vestimenta para su exposición. El día anterior los chicos y yo no las habíamos vistos, después de clases ellas habían ido a comprar ropa para su exposición, al parecer querían vestir el mismo conjunto, además de tener que comprar unas mascaras para cubrir su cuello, ya que Bella todavía tenía rastros del chupetón que le hice.
Después de sus compras estuvieran cerca de tres horas frente al espejo, repitiendo sus diálogos y esas cosas.
No entendíamos porque tanto nerviosismo o preocupación. Nosotros nunca nos sentimos presionados ante ese proyecto, bueno, quizás el haber sobornado al maestro ayudo. No le importo que vistiéramos jeans en vez de traje de diseñador como nuestros otros compañeros.
A las diez de la mañana recibí un mensaje, mis compañeros de clases me miraron de mala gana. Envidiosos. A ellos no se les permitía tener el móvil encendido, ¿Qué culpa tengo yo de que Dios me quiera tanto?
El mensaje de texto era de Carlisle.
Estoy en el instituto, la exposición de Bella comenzara en menos de media hora. Te quiero aquí presente.
Le respondí el mensaje ignorando las miradas asesinas de mis compañeros.
En cuanto termine la clase estaré ahí.
La clase paso sin acontecimientos importantes, cuando sonó el timbre que anunciaba el fin de la clase recogí mis cosas y después corrí hacia mi casillero. Guarde mis libros y cuadernos y después corrí hacia la sala de conferencia del instituto, la cual se encontraba hasta el otro extremo de la escuela. Estaba pasando el gimnasio cuando Emmett y Jasper se unieron a mí, también corriendo.
— ¿También van a la sala de conferencia? –pregunté con la voz jadeante.
—S-si. Acabo de salir de clases, desde el primer edificio. –dijo Jasper, su cara estaba completamente roja, a causa de correr. El estaba corriendo mas distancia que yo.
—Eso no es nada, mamá me aviso que estuviera allí, y al sonar mi celular me gane diez minutos escuchando el sermón de la maestra. Desde aquella vez que me dio diarrea nunca he corrido tan rápido.
Quise reírme, pero si me reía me cansaría y cerrarían la sala audiovisual, quedándome afuera. Cuando estuve a unos metros de distancia del lugar, baje mi ritmo, comencé a trotar, los chicos hicieron lo mismo.
Llegamos al lugar sudados, despeinados y con la respiración agitada.
Mis padres estaban afuera del edificio, vestidos elegantemente y sostenían una elegante hoja. Probablemente el horario de actividades. Mis amigos y yo llegamos hasta ellos. —Siento la demora, corrimos demasiado.
Papá frunció el ceño. — ¿Por qué no utilizaste el auto?
Palidecí, ¿Por qué no lo recordé?
—No lo recordé. –admití de mala gana.
Mis padres rieron. — ¿Cómo estas, hijo? –mamá camino hacia a mí y me abrazo efusivamente.
—Bien mamá aunque no tan bien como ustedes.
—Necesitábamos unas vacaciones. –contesto papá sin vergüenza.
Jasper rió fuertemente. —Ya sé de donde sacaste lo sinvergüenza.
—Papá siempre me da detalles que no quiero escuchar. –reproche.
—Entonces, no preguntes. –dijo mi padre rodando los ojos.
Mis padres saludaron a mis amigos y después entramos a la sala de conferencias.
Estuvimos sentados todos juntos. Los padres de Jasper y Rosalie no asistieron, pero la mamá de Emmett estaba ahí.
Cuando las luces se apagaron, todos los presentes dejaron de hablar. Las chicas estuvieron en la plataforma, vestían un elegante traje sastre color azul marino, con una máscara en el cuello blanca y algunos detalles azules.
Rosalie fue la primera en hablar, presento el tema con experiencia, diciendo que para abortar el tema primero debíamos de conocer la definición.
El tema principal era hacer conciencia en los niños para cuidar el medio ambiente.
Detrás de ella, en la enorme pantalla aparecían imágenes sincronizadas con sus palabras, demostrando su preparación.
La segunda en hablar fue Alice, la pixie dio ejemplos bastante comunes, y comparaciones de niños con conciencia ecológica y niños sin esta educación, sus manos se movían constantemente, haciendo ademanes, su participación fue bastante rápida.
Al final, llego el turno de Bella, ella mostro cifras de años anteriores y del ahora, preguntando a los presentes si antes había mayor interés por cuidar el ambiente o simplemente nunca lo hubo y es ahora cuando existe mayor población que lo sabemos. Ella presento el documental de media hora, hablando en los momentos adecuados.
Después de que el video terminara, las tres dijeron la conclusión a la que habían llegado, lo que habían aprendido con su investigación y hasta donde estaban dispuestas a ayudar para encontrar la solución a este mal.
Cuanto las luces se encendieron todos los presentes se pusieron de pie y aplaudieron su presentación. Escuche los silbidos de Emmett y mis padres y yo reímos.
Minutos después salimos del lugar, las chicas se unieron a nosotros, con una sonrisa de satisfacción en su rostro. Bella corrió hacia a mí.
— ¿Lo hice bien, verdad?
Iba a darle un pequeño beso cuando me arrepentí. —Excelente.
Mire a mis padres, nos miraban de extraña manera. Jasper carraspeo. —Las tres han estado increíbles, la verdad nos sorprendieron.
Esme iba a hablar cuando se acerco a nosotros el director. —Señores Cullen, ¿Puedo quitarles unos minutos de su tiempo?
— ¿Qué has hecho, Edward? –preguntó en voz baja papá.
—Nada… que yo recuerde.
—Por supuesto. –murmuro mamá. Después mis padres se dirigieron hacia el director.
—Vayamos a los dormitorios. –dijo Rosalie. —No pude dormir del nerviosismo, creo que me dormiré en cualquier momento.
—Váyanse ustedes. –dijo Alice. —Jasper y yo estaremos con mamá, haber si de una vez por todas la convencemos de que somos novios.
Gracias a Dios Rosalie había llegado ahí en su auto, nos subimos a su convertible y en cuestión de segundos estuvimos en nuestro edificio. Los chicos entraron a su dormitorio, Rose quería dormir mientras que Emmett tenía hambre.
En cuanto entramos en nuestro dormitorio Bella comenzó a caminar por toda la sala.
— ¿Quieres dejar de moverte? Me pones nervioso.
Siguió caminando de un lado a otro. —Tengo miedo.
Me acerque a ella y la abrace. —Esme y Carlisle no nos comerán, además, ellos no saben nada.
—No lo sé, algo no está bien.
—Estas exagerando. –bese su frente. —Ellos estuvieron durante las presentaciones bromistas con los chicos, todo está bien.
—No, Esme me miro de manera rara. –insistió.
—Oh, vamos, ¿Crees que con solo vernos han descubierto lo nuestro? –bromee tratando de quitarle el hierro al asunto.
—Dios quiera que no.
Fruncí el ceño. —No lo dices en serio, ¿verdad? Si nos descubren o algo no tenemos nada que temer, no nos dejaran de querer solo porque nos amamos.
— ¿Has pensado en la posibilidad de que no acepten lo nuestro?
—Sinceramente no lo había pensado, había llegado a la conclusión de decírselo en año nuevo, después de estar seguro que nuestros sentimientos eran fuertes. Nunca pensé en que existe la posibilidad de se enojen.
Bella entrelazo nuestras manos. —No quiero separarme de ti.
—Nada nos separara, no dejare que eso pase. –asegure bajando la cabeza para besarla.
Después de besarnos caminamos hacia el sofá, esperando a nuestros padres. —Edward, sí ellos decidieran cambiarme de instituto, Aro le recomendó a Carlisle que en Italia estaba la mejor escuela para mi, si después de enterarse de lo nuestro me separa de ti, simplemente no lo soportaría. –no entendía su comportamiento, desde que habíamos hablado sobre las mentiras sobre James y Tanya había estado mas cariñosa que de costumbre, mas entregada cuando hacíamos el amor, más sensible. Me era extraño ser yo quien tenía que estar seguro de lo nuestro y no ella.
—No pasara, tu estarás a mi lado, conmigo. Deja de preocuparte. –bese ligeramente sus labios. —Estas dándole demasiada importancia al asunto.
Escuchamos que tocaban la puerta y ella se tenso. Volví a darle un pequeño beso antes de levantarme y abrir la puerta.
Mis padres estaban frente a mí, y su rostro ya no tenía esa amable sonrisa que los caracterizaba.
Solo un pensamiento me llego a mi cabeza. Ellos lo saben.
—Pasen. –milagrosamente mi voz no demostró ninguna emoción.
—Siéntense los dos. –ordeno Carlisle.
Me senté al lado de Bella, quien estaba muerta de miedo, probablemente pensando las peores cosas.
— ¿Qué pasa? –me hice el desentendido.
—Ustedes dos saben perfectamente de lo que queremos hablar. –la voz de Esme fue dura y Bella se estremeció.
—Mamá yo…
— ¿Me puedes explicar porque golpeaste a Jessica? Y quiero la verdad, Isabella.





10 comentarios:
jajajaja, morí con el gift de arriba de robert!! el problema es el pelito ese que me trae! genial el capítulo! :)
Ahhhh!! Creí que ya los habian descubierto, aunque no se que sea mejor, que les inventen algo o que les digan la verdad de una vez. Por qué tiene tanto miedo Bella?? Será que presiente algo?? Espero y no se separen!! Me gusta mucho cuando Edward habla sucio. :p
hayyyyyyyyy Mery que te puedoo decir escibes de las mil maravillass todos los capitulos me tienes super enganchada desde que comienzoo a leer el capi hastaa que lo terminooo esta historia es super original y unicaaa!!! me gusta muchisimooo la parte que edward le empezo a decir todass esas cosas tan lindas a bellaa y tambien aclararon todo el asunto de la mentiraa fue muy tierno...yy buenoo estoss dos no pierdennn el tiempo jaajj que lindaaa sesionnn de sexooo que tuvieronnnn jajaj superrr hot!!! y aparecieronn esme y carlisleee guauuu yo crei que los habiann descubiertoooo menos mal que nooo...que bueno que a las chicas les fue bien en su exposicionnn...buenoooo besoss!!! a seguir leyendo!!!!
jajajaja la pego pq se lo merecia jajaja y poo la hizo...j
no me esperaba el final, cosas sin importancia en el paraiso!!!!!!
Me encanta Merý
jajaja casi me da un infarto
me gusta como maneja el suspenso
UU ESTE CAPI ESTA WOW!! :n
ME ENCANTO LA POSICION K PRACTICARON.. Y TAMBIEN LA MARAVILLA K HIZO EDWARD AL PRINCIPIO!! OO
JEJE YA DEJE DE LEER LOS CAPIS EN ORDEN JAJAJA... AHH CREO K FALTA POCO PARA K ME LOS APRENDA DE MEMORIA!!
SALUDOS ^_^ AHORA SI A DORMIR UNAS HORITAS!!
BYE BYE!!
Sisisisi!!!
Mery, hahahaha!!!
Bien asustada y al final resulto que era porque golpeo a Jessica -.-
Hahahahaha
xDD
AnNeLiCe'
Hola Mery.. horita fue que pude leer.. he tenido un dia de locos.. este capitulo estuvo divino.. casi me derrito con Edward asi de romantico y tierno.. y despues tan apasionado y sexy.. quiero un novio como el.. pero parece q los chicos asi estan cojidos.. he descargado CAC cuando termine de leerla te pongo los comentarios en el blog cuando lo vuelvas a abrir.. y espero q lo vuelvas a abrir..!! saluditos de Vane...
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