25 junio, 2010

Falsa Amiga

Twilight es propiedad de Stephanie Meyer, la trama es mía y prohibida la copia total o parcial de la historia.Att. MerySnz
Después de ocho años de no ver a su amigo de la infancia Tanya no quiere volver a ver a aquel feo niño al que llamaba Eddy. Convence a Bella Swan para hacerse pasar por ella por un día. ¿Que pasara cuando conozca a Edward?
Falsa Amiga
—Este es mi amigo de la infancia Edward Cullen, es un año mayor que yo. Yo le digo Eddy. –me dijo Tanya a la vez que me mostraba la foto de un pequeño niño, de unos 7 o 8 años.

El niño era desgarbado, delgado, con braquets, greñudo y con la ropa llena de lodo.

¿Y a mí que me importa tu amiguito? pensé.

— ¿No es un poco pequeño para ser tu amigo? –pregunte con curiosidad.

Parece un chimpancé.

—Bueno. –se encogió de hombros. —Solo tengo una foto de hace 10 años, ahora tiene 18.

— Hmm… así que… ¿cuál es ese favor Tanya, del que me has hablado?-pregunte mientras arqueaba una ceja.

— ¡De ahora en adelante, eres yo! –se apunto a sí misma con el dedo índice. — ¡Tanya Denali! Ve con él durante un día, el será muy feliz con eso, entonces se irá de regreso a su casa y ya no me molestara ¿vale?

—Estas bromeando ¿verdad? -pregunte escéptica. — ¿Pretendes que sea la vieja amiga de alguien a quien no has visto hace 10 años?

—Exactamente. ¡Eso quiero! –dijo con voz chillona.

Conté mentalmente hasta diez para no enojarme; siempre he sabido que las porristas y las rubias eran sinónimos de cabeza huecas.

Para desgracia de Tanya, ella tiene esas dos combinaciones, dando como resultado a una chica estúpida.

—Creo que no te has dado cuenta de algo importante, tú eres rubia. -la señale a ella. —Yo soy castaña. –me señale a mí misma. —R-E-P-I-T-O, Tanya rubia, Bella castaña. –dije elevando un poco la voz y alzando las manos al cielo.

Tanya se quedo pensando en mis palabras. Hasta pude escuchar el clic en su cabeza cuando entendió mi punto de vista.

—No te preocupes Bella, si te pregunta por el cabello le dices que hace años se inventaron los tintes. –dijo como si fuera la respuesta más obvia.

Rodé los ojos. — ¿Por qué no le pides el favor a Rosalie o a Lauren?

Se quedo pensativa otra vez. —Espera. –me dijo mientras encontraba una respuesta mi pregunta. —Ya me acorde Bells, nosotras las porritas tenemos practicas toda la tarde, tu eres la única en la escuela aparte de nosotras que eres atractiva, no dejare que Eddy piense que con los años me volví fea. ¿Entiendes?

Me dieron ganas de aplaudir ante su inteligencia, pero resiste el impulso.

—La verdad no sé si pueda, tengo una vida y eso de hacerme pasar por otra persona no es lo mío. –hable con sinceridad.

No está entre mis mejores técnicas el mentir, ni el caminar correctamente. Solo haría el ridículo con el amigo chimpancé de Tanya.

— Por favor. –me suplico. —Solo será una tarde, después ya no lo volverás a ver. Mi padre me obligo a pasar este día con él; el traerá el periódico de hoy, así lo reconocerás. Solo tienes que enseñarle las calles principales de Seattle y darle información sobre las carreras universitarias que hay en el estado. Por favor. –Volvió a suplicar.

Resistí el impulso de rodar otra vez los ojos. Se nota que Alice le está enseñando su técnica.

—Está bien, lo hare. Solo será este día. Mañana te platicare como me fue.

— ¡Gracias Bells, te irás al cielo! -exclamo mientras me daba besitos en la mejilla repetidamente.
.
.

—Me siento mal por esta persona, tener que ser engañado por mí, la falsa Tanya. Yo me llamo Bella. –me dije a mi misma mientras buscaba con la mirada a algún chico con el periódico de hoy.

La locura y la estupidez se contagian, ya hasta estoy hablando sola.

—Veamos, alguien que parezca chango y que sujete el periódico en el pecho.

— ¡Es aquel! –exclame feliz al ver a un joven a lo lejos.

— ¡Eddy! –grite mientras agitaba mis manos. — ¡Hey, por acá! Cuanto tiempo sin ver…

No pude terminar de hablar, ya que tenia la boca abierta y gran cantidad de saliva mojaba mis zapatos.

— ¿Eres tu Tanya? –pregunto escéptico.

Es totalmente diferente al chico la foto.

Frente a mí se encontraba un Adonis. Edward era un dios heleno, alto, vestía ropa de diseñador, sonrisa perfecta, cuerpo ligeramente musculoso, ojos de un verde esmeralda único, cabello cobrizo y rebelde, pero sus labios… ¡Dios! Sus labios prometían una visita al cielo.

Fácilmente podía confundírsele con un modelo de Calvin Klein.

El era físicamente mi tipo y mucho mas…

—Ha pasado tanto tiempo ¿no? ¿Cómo estás? –me pregunto un poco incomodo.

Me sonroje. Lo incomode con mi mirada hambrienta.

— ¿Eh? Oh… umm… ¿y qué pasa? –pregunte como estúpida.

— Me sorprendí, has cambiado. –pregunto pasando sus manos por su cabello.

¿Qué es lo que había planeado decirle? ¡Aahh! Estoy metida en un gran problema. Como podre hacerme pasar por Tanya si ni siquiera puedo pensar, los chicos guapos siempre me ponen nerviosa y el no es la excepción.

— ¿Qué? –pregunte como si no hubiera escuchado su pregunta.

—Nada. –pregunto un poco sonrojado y brindándome una sonrisa torcida.

—Uh, ¿en serio? -pregunte deslumbrada por su sonrisa.

Rio ligeramente. — ¿A dónde iremos?

— Pensé que quizás quisieras comer a Space Needle * como cualquier turista. ¿Qué te parece?

—Sí, claro… como tu desees Tanya.

El que me digiera ese nombre me callo como una cubeta de agua fría, me regreso a la realidad.

No te hagas ilusiones Bella, el cree que eres Tanya. Se porta amable porque cree que eres su amiga de la infancia. Me repetía varias veces.

— ¿Algo va mal? –pregunto preocupado.

—No. –dije nerviosa. —Ten cuidado por aquí ¿vale? Acaba de llover y las calles están un poco resbaladizas y…

No pude seguir hablando. — ¡Cuidado! –grito Edward demasiado tarde.

Caí en un enorme charco de agua.

Bufe enojada. —Lo que me faltaba. –gruñí.

Me levante empapada de los pies a la cabeza. Trate en vano limpiar mi ropa sucia y mojada.

—Te enfermaras, ¿Por qué no vamos a tu casa? -sugirió de repente. —Así te podrás bañar y cambiar, después nos podemos poner al corriente de nuestras vidas ¿Cómo sigue John, tu papa?

Otra vez me regreso a la realizad, yo no sabía el nombre de los padres de Tanya.

Llegue a la conclusión de regresar a mi casa. Yo cumplí con mi palabra, me reuní con Eddy.

—No, está bien, tomare un taxi. De verdad lo siento… quiero decir, iba a llevarte a conocer la ciudad y ahora no podre. –le dije mientras señalaba mi ropa.

—La verdad no importa.

—Te daré esto a cambio.

Comencé a buscar las cosas que había comprado para él en mi mochila.

— ¿Eh, que cosa? -pregunto curioso.

—Bueno, es tu primera vez en Seattle y nunca habías salido de Chicago. Esto te servirá mejor que yo. –le entregue los mapas y las revistas que compre.

! Qué bueno que me detuve a comprarlos por si acaso! Me felicite a mí misma.

— ¿Te molestaste hacer esto por mi? -pregunto con un brillo en su mirada.

—No, la verdad lo compre por el camino. –le dije sincera. — ¡Oh! Aquí viene un taxi. –comencé a mover mi mano con efusividad, para que el taxista me viera.

El taxista se estaciono exactamente a mi lado. —Bueno, entonces nos vemos. –me despedí de Edward.

—De acuerdo, nos vemos mañana. –el se despidió mirándome directamente a los ojos

—Si nos vemos, adiós. –volví a despedirme otra vez.

En realidad no quería irme, quería dar una vuelta con él, conocerlo mejor…

—Bueno, nos vemos mañana. –me dijo otra vez con una gran sonrisa.

— ¡Que has dicho! –exclame desubicada por su comentario.

—Estoy aquí porque quiero ver las universidades. Voy a estar aquí durante un tiempo, así que me gustaría que me guiaras, es lógico.

—Bueno, bueno, este… no lo creo... Porque... Porque… -balbucee patética.

— ¿Por qué no? Somos amigos de la infancia. –dijo entrecerrando los ojos.

—Lo que pasa es que...

El taxista toco el claxon impaciente.

— ¿Así que por qué no? -volvió a preguntar Edward.

El principal motivo es porque no soy Tanya, si paso más tiempo contigo puede que me descubras. Le respondí mentalmente.

Pero si lo rechazo en este momento… nunca más podre verlo. La sola idea me puso triste.

—Perdona pero no puedo. –contesto mi conciencia.

Él ni siquiera se inmuto por mi respuesta. Se quito su gabardina y me coloco en mis hombros.

—Ten, vas a coger un resfriado, me la puedes devolver mañana. ¡Te estaré esperando!

Se dio la vuelta y se fue dejándome confundida.

¿Por qué no pude de decirle claramente que no?
.
.


Caminaba por el pasillo del instituto cuando escuche la voz de Tanya.

—Bells, ¿Cómo te fue con Edward?

—Bien... si, bien… es un chico algo peculiar. -balbucee nerviosa.

Preferí mentirle, si ella se enterara de lo atractivo que es Edward. No quería ni imaginarme lo que haría.

—Invítala a comer Tanya, ella te hizo un favor. –le sugirió enojada Rosalie.

Tanya se encogió de hombros. —Sí, ¿por qué no? Ven a comer con nosotras al terminar las clases. No tienes nada que hacer ¿verdad? –pregunto con poco interés.

—Lo siento. Hoy quede de ayudarle a mama con algunas locuras. –mentí otra vez. Comencé a caminar hacia mi siguiente clase. — ¡Ya será en otra ocasión chicas! –les grite desde lejos.

— ¡Hasta luego Bella! –grito Rose, mientras Tanya solo me miraba fijamente.
.
.

—Perdona, llego tarde. –me excuse con Edward. —Aquí tienes. -le extendí su gabardina.

—No te preocupes.- me sonrió. —Solo espere unos minutos.

¡Dios! ¿Que tiene este hombre que hace que mi corazón se acelere con una simple sonrisa?

— ¿Qué quieres hacer hoy? –pregunte con entusiasmo mientras caminábamos por la calle.

El me hacía sentir tan bien. Algo tan simple como caminar lo convertía en algo placentero.

—Déjame pensar… oh… ¡espera! –grito de repente.

Sus fuertes brazos detuvieron mi cuerpo, dándome seguridad y calor. —Ibas a volver a caer en otro charco de agua… esta vez sí pude salvarte. –entrelazo mi mano con la suya. —Bueno, vámonos.

Observe detenidamente nuestras manos. —Oye Edward, nuestras manos… umm –hable nerviosa.

— ¿Que tiene de malo? Solíamos andar por las calles así ¿recuerdas?

Mi corazón dejo de latir al imaginarlo con Tanya. Ellos serian una pareja perfecta.

—No recuerdas. –afirmo, malinterpretando mi silencio.

—Claro que recuerdo. -dije con una falsa alegría.

Pasamos un día increíble. Esta vez sí pudimos comer en Space Needle, lo lleve a conocer el edificio de La Torre Smith, el acuario y el Museo Burke. Aprovechando que el museo se encontraba dentro del campus de la universidad, Edward pidió información detallada de los planes académicos. Después acepte su invitación al cine.

Y ahora me encuentro perdida. Deje de mirarlo cinco segundos y ya no lo encuentro.

—Estoy aquí Tanya. –escuche su voz aterciopelada detrás de mí.

Como duele cuando me llama por ese nombre.

Trate de sonreír — ¿A dónde más quisieras ir? –sugerí cortes.

— ¿Qué te parece un café? ¿Bella?

Deje de escucharlo, a unos metros de nosotros se encontraba Tanya y Lauren.

Piensa Bella, piensa rápido…

No lo pensé demasiado, tome la mano de Edward y lo empuje al cuarto de limpieza del cine.

— ¿Qué pasa? ¿Por que entramos aquí?

—Lo siento Edward, es que acabo de ver a una amiga con la que discutí hoy… y no quería que me viera. –murmure débilmente.

Comencé a sentirme triste. Estaba comenzando a enamorarme de él, de alguien que ni siquiera sabía mi nombre. Y cuando él se enterara…

Sentí la calidez de su cuerpo abrazándome protectoramente. — ¿De qué tienes miedo? –susurro en mi oído.

Me relaje en sus brazos, recargue mi cabeza en su hombro. El y yo encajábamos tan bien, parecía que estábamos hechos el uno para el otro.

—N-no tengo miedo de nada. -tartamudee, conteniendo mi llanto.

Todo estaba tan mal. Yo solo era una mentira, yo solo era su falsa amiga.

—Voy a recordarte algo… en el pasado, cuando estabas triste, solía abrazarte así y tú dejabas de llorar. Después sonreías, ¿recuerdas?

Por supuesto que no lo recordaba. Todo se está volviendo tan doloroso.

—Me gustas. -volvió a susurrar a mi oído. —Desde el primer instante en que te vi, pensé que chica tan dulce. Así que no me…

No lo deje continuar. A él no le gustaba yo. A él le gustaba la mentira que yo era. A él le gustaba Tanya, su amiga de la niñez.

Yo no era ella. Sentí tanta envidia hacia Tanya.

—Espera Edward. –me deshice de su abrazo. —Me siento alagada, pero tengo algo que decirte primero.

Tenía que gritar la verdad, contarle absolutamente todo.

Quería dejar de sentir miedo y desaparecer el dolor en mi pecho cada vez que escucho de sus labios el nombre de Tanya.

—Dime, te escucho.-dijo con interés, pero pude contemplar su visible preocupación.

—Bueno… umm… en realidad… ¿podrías esperar hasta mañana?

Patética. Así me definiré de ahora en adelante. El miedo al rechazo y odio que sentirá por mí al enterarse de la verdad había regresado de nuevo.

— ¿Uhm? ¿Por qué no lo dices ahora? –pregunto con dulzura.

—Porque tengo que resumirlo. Si eso es, resumirlo. –balbucee.

Que pretexto tan estúpido me dijo mi conciencia.

Tenía que escapar. Despejar mi mente. Alejarme de su presencia.

Abrí la puerta del cuarto de limpieza. Le sonreí con tristeza. —Me tengo que ir. Mañana te diré la verdad. – dije mientras salía corriendo, empujando a la gente que se me atravesaba.

Creí escucharlo murmurar "no lo logre".
.
.


Llegue a mi casa triste, melancólica y confundida.

Había llegado a la conclusión de que mi cobardía nunca me dejaría decirle la verdad de mi boca.

Me senté en mi escritorio, tome una libreta y una pluma.

No sabía cómo empezar.

Comencé a llorar... por enamorarme, por ser una mentirosa, por no ser Tanya, por causarle dolor a él con mi falsedad, por no haberme alejado a tiempo, por ser una cobarde… porque me odiara mas al saber la verdad en letras y no de mis labios.

Después de una hora de llorar pude encontrar las palabras adecuadas para la carta.

Edward:

No sé por dónde comenzar. Creo que por un lo siento es lo más adecuado.

La verdad es que yo no soy Tanya. Ella me pidió que me hiciera pasar por ella, enseñarte la ciudad y después todo terminaría.

Pero las cosas no salieron como se suponía ¿verdad? Fui egoísta al desear tu presencia, al dejarte vivir una mentira.

No tengo palabras para expresar mi arrepentimiento.

Te pido mil disculpas. Y espero que me perdones.
.
.

Esperaba ansiosa la llegada de Edward. Lo espere en el parque más cercano a su hotel, como en estos últimos días.

Sentí que alguien a mi lado. Gire mi cabeza para observar a mi acompañante.

Ahí estaba el, con la mirada triste y con ojeras. Al parecer no fui la única que tuvo una mala noche.

—Toma, léela. –le extendí la carta.

— ¿Me escribiste una carta? –pregunto emocionado.

—Sí, léela rápido, por favor.

—Puedes esperar un momento Edward –los dos nos giramos hacia aquella voz.

¿Qué diablos hacia Tanya ahí? ¿Qué le va a decir?

—Esta chica ha estado engañándote todo este tiempo. -hablo señalándome acusadoramente.

—Eso no es verdad. –me defendí.

— ¿Sí? Yo soy la autentica Tanya Denali. ¿Acaso miento? -me desafío.

—No. Pero…

Tanya no me dejo explicarme. Se acerco a Edward, quedando a unos centímetros de sus labios. —No tuve el coraje de enfrentarme contigo después de tantos años, así que le pedí a ella que te enseñara la ciudad por mí. A ella le pareció interesante la situación, así que acepto feliz engañarte.

Apreté mis puños, hasta que mis nudillos estuvieron extremadamente blancos. Ella estaba mintiendo para quedar bien, no todo era verdad.

—Resumiendo esta chica pretendía ser yo.

La mirada de Edward viajaba de mí hacia Tanya varias veces.

Un amargo silencio nos invadió.

—Ya no soportaba más la situación. –hable mientras jugaba con mis manos nerviosa. —Tira esa carta a la basura Edward, dice prácticamente lo mismo que dijo Tanya. -hable con una firmeza que no poseía.

—Está mintiendo ¿verdad? Sobre lo de engañarme…

No lo deje continuar. —Todo lo que dijo ella es verdad. –le dije con una alegría que no sentía. —Yo solo estaba jugando, el hacerme pasar por Tanya me sonó atractivo.-hable mirando al piso. —Los dejare reconciliarse chicos. Adiós.

Me di la vuelta. Alejándome de ellos con tranquilidad.

Luchando por no dejar salir la tristeza y el dolor que ardían en mi interior.

—Edward, ¿a dónde quieres ir? Te llevare a donde sea. –podía escuchar la voz de Tanya.

Conocía su maldad, estaba elevando la voz para dejarme claro que el seria suyo.

No soporte mas y corrí. Alejándome de ellos. De él. De mi dolor.
.

.
En la escuela todo marchaba al igual, como todos los días.

Trataba de saludar y hablar con el mismo entusiasmo de siempre. Aunque no a todos pude engañar.

Alice y Rose lo notaron enseguida, pero con las simples palabras "no quiero hablar de eso por ahora" pudieron comprenderme.

Rose sonrió con comprensión. Ella debía saber que tenía algo que ver con el ser la falsa amiga de Edward.

—Buenos días. –salude a mis compañeros.

Como respuesta Tanya me gruño.

—Estas de mal humor Tanya. –una malévola sonrisa se extendió por mi cara.

Su humor me aseguro una suposición que tuve por mi mente ayer. Ella también engaño a Edward, era muy probable que también la odiara.

—Y, ¿A dónde fueron ayer Tanya?- dije con hipocresía.

—No fuimos a ningún lado. -dijo molesta. –El se largo, dejándome sola.-gruño.

Comencé a reírme. Me alegraba que Edward la mandara al diablo.

—Deberías de hacerme sentir mejor Bella, en vez de reírte. –me reprocho.

Deje de reírme un poco. Recordando las palabras de Edward.

Cuando estabas triste, solía abrazarte así y tú dejabas de llorar. Después sonreías, ¿recuerdas?

Me acerque a Tanya, rodee su escritorio hasta colocarme detrás de ella y pase mis manos por su cuello, rodeando su cuerpo.

Fue algo incomodo, por ser las dos mujeres y también porque ella se encontraba sentada en su silla.

— ¡Venga Tanya! ¡Sonríe, anda!

— ¿Qué haces? -pregunto confundida.

— ¿Ugh? Edward me dijo que solía abrazarte así cuando eran niños. -conteste confundida.

—No recuerdo eso, el nunca me abrazo. -dijo deshaciéndose de mi abrazo con brusquedad.

Escuche como el salón quedo en silencio. Eso era extraño, mis compañeros no se callaban hasta que el profesor llegara y todavía faltaban diez minutos.

Busque con la mirada el motivo del silencio hasta que lo encontré.

Edward se encontraba en la puerta. Con determinación y confianza. Tan atractivo como siempre.

— ¿Qué haces aquí Edward? –pregunte con miedo.

No quería escuchar sus palabras hirientes hacia mí.

—Hoy vuelvo a casa, pero antes quería decirte algunas cosas.

— ¿Qué cosas? Puedes contarme lo que quieras Eddy. -Tanya camino hacia el.

Edward, la tomo por los hombros. Y fijamente le dijo. —A ti no me interesa decirte nada, es a ella. -me apunto con el dedo índice.

— ¡Que! ¡Cómo puedes decirme eso! –Edward seguía mirándome con intensidad. —Estas ignorándome. -Pude escuchar los abucheos y burlas de mis compañeros. —Me voy, no quiero seguir viéndolos por este día. –tomo su bolso y se fue del salón. Haciendo una salida dramática.

— ¿De qué quieres hablar? –pregunte temerosa.

Si trato a Tanya con tanta frialdad. No podía imaginar lo que tendría preparado para mí.

Tomo mi mano y me saco del salón.

Imagino que no quería matarme ante testigos.

—La carta. –dijo cuando paramos de caminar. Quedando en medio de un solitario pasillo.

— ¿Uhg? Que tiene la carta. –pregunte avergonzada.

—Quiero hablar de la carta y de tus sentimientos.

—Yo lo siento, de verdad. No volverá a pasar. ¡No lo volveré a hacer!

Por mis mejillas corrían lágrimas. No podía soportar su odio.

Corre, huye de nuevo. Decía una voz en mi mente.

Seguí la orden de aquella voz. Y corrí con rapidez por el pasillo.

— ¡Espera! ¡La carta no es correcta! –grito Edward.

—Lo siento, ¡sé que no fue correcto darte la carta! –Grite mientras corría llorando.

Sus fuertes brazos me detuvieron. Era de imaginar que me alcanzaría con facilidad.

— ¡Escucha! Sabía que no eras Tanya desde el principio. ¿Creían que me engañarían? –dijo con burla. —Tú no eres rubia, eres una hermosa castaña con mechones rojizos cuando hay sol. Tus ojos no son azules, fríos como el hielo. Tus ojos son de un color café chocolate, tiernos y dulces. Y el padre de Tanya ni siquiera se llama John, ¡Por Dios! se llama Eleazar. –tomo una bocanada de aire. — ¿Te gusto?

—No. –sentí como su cuerpo se tenso. —Te amo. -dije sonrojada.

Sentí su sonrisa en mi cuello.

—Gracias por escribirme la carta, me tranquilizo saber que no estabas engañándome… también te amo… elegiré Seattle University para este año, sin importar mis otras opciones… pero en estos momentos, no se tu nombre, ni tu teléfono y los próximos cinco meses no te podre ver. ¿Cómo podre escribirte, por quien preguntare en tu casa cuando te llame?

Sonrió, mientras negaba con la cabeza.

—Voy a preguntártelo una vez más. ¿Quién eres?

—Isabella Swan. Pero prefiero que me llamen Bella. -dije un poco más tranquila.

—Bella. –mi nombre de sus labios sonó como una caricia. —Mi novia tiene un hermoso nombre.-dijo con ternura.
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30 comentarios:

Alice mNm dijo...

Hola Mery!
otra historia tuya que no habia leido :S
y me ha gustado, maldita Tanya tan egoista jajaja me gusto que la dejaran hablando sola como loca, bien merecido se lo tenia por hacerse la victima,

besos y que estés bien !

Yamitzuki dijo...

hola, ame tu fic esta tann hermoso!!!

ahh aki me tienes suspirando jeje

Me encanto que Edward se diera cuenta desde el priencipio aun k ya me lo imginaba, seria lindo que tambien escribieras el OS desde el punto de vista de él.

Saludos y gracias por hacer tan hermosos fics que alegran el alma

Beluchiss dijo...

holaaaa ohh que hermosooo!! me encanto que edwrad se haya dado cuenta de un principio que no era taniaa ...y tania re maldita bella tenia toda la intencion de decirle y ella fue y la acuso sin dejarla defenderseee...pero a edward le gustoo bellaa je! me encantooo...bueno besotess!!!

Anónimo dijo...

ya la habia leido es muy tiena y además es el principe azul detras de la puerta

Amante de Ti dijo...

Genial..romántico..ya la había leido en FF...pero valió la pena volver a leerlo..
Tu fan nº1 sigo leyéndote..
Besos princesa...

Nikki dijo...

Uuuhn! este shot no lo había leído, es muy lindo Edward, adoré la explicación que le dio a Bella! :)

Anónimo dijo...

Amar a Edward es facil... No creo que alguna vez llegue a odiarlo en alguna historia xD! Me gustan todos, desde bad boy aniños lindos y cursis xD!

Excelente Shot y bueno.. dejame decirte que mi ego aumenta viendo la portada ahí arriba *//*!

Besos!

Sabry dijo...

woww.. es verdaadd otroo onee shooot qe no habiia leiidoo
iguaal me encanntoo!!
es fascinante como en tan poco tiempo se enammoraronn..
hermooso!
otroo shoot genial mery...
bye!
SabRy♥

kmilu dijo...

Hay como me gusta este Fic
que rabia con Tanya!! la muy bitch cuando se dui cuenta de que Edward estaba totalmente cambiado se arrepiente y deja mal a Bella >.<
Lo bueno es que Edward de tonto no tiene nada por eso lo amo!
y aww el final me encanto! *.*

Oleic-Marssha dijo...

Casi me habia olvidado de esta historia, es hermosaaaaaaaaaa, tan tierna y linda quen no lo puedo creer, aaahhh se pasaBella como creyo que lo engañaria, pero bueno en serio amo que Edward sea tan unico un beso,

Nanami dijo...

Siempre es bien recibido un poco de dulsura :D un one shop muy tierno y romantico y ¡Ja! Tanya creyo que se ganaria de vuelta a Eddy pues ¡tapita! le hicieron jajajja

Anónimo dijo...

Ah! Ataque de dulzura extrema! Lindo ^^
Tanya quería, eh? se quedó con las ganas jaja xD

Vampire*girl dijo...

ehhhhh..!!!

estoy super molesta, asi que me dije... no pierdas el tiempo, has algo productivo, y aqui estoy... leyendo..!!!!

asi sea algo que ya lo habia hecho, pero no tengo cabeza para algo nuevo U.U...

me encanta este OS, a mi tp me gusta cuando dicen eddy, no se xq suena raro... jejeje

fue creo el segundo que lei...

estaba buscando los OS, y me acuerdo tanto que el primero que lei fue esperando a que te enamores de mi, hace mas de un anio, y me encanto, fue tan inocente y tan lindo...

lo busque para comentarlo primero pero no lo encontre.. que paso con ese fic???

falsa amiga tambien me encanta, mas xq me parece super largo, y tambien, xq una vez yo tambien me hice pasar por mi mejor amiga para quitarse de encima a un tipo, claro que si ese chico hubiera sido edward cullen jejeje.... mi historia fue mas chistosa, el chico no era tan caballeroso, y mi amiga si es como mi hermana.....

en fin, me encanta el final, cuando bella trata de abrazar a tanya jejeje solo de imaginarmelo....
^.^

Anónimo dijo...

Eso le pasa a Tanya por sangrona y por ... se quedo con las ganas jejeje :c
Me gusto lo romanticon de este OS, para q mentir me gustan todas las historias q escribes , e leido casi todas (me encantann!!!!)

Rubynyu dijo...

otra cosa hermosa que escribes jijijijijiji
Edward hubiera sido muy tonto si desde el principio no se hubiera dado cuenta que no era Tanya

sussy dijo...

OOOhh que dulce!! no es muy tu estilo pero esta super dulce y romantico!!

lari Costa dijo...

Dios! en definitiva Quiero un novio como Edward Cullen
y en definitiva esto es lo tuyo Mery...
Besos y abrazos...

Pame dijo...

Tonta Tanya!! Mentirosa! Ash... lo bueno es que Edward se enamoro de nuestra Bella. Esa Bella tan ingenua jeje anunque sea le hubiera preguntado a a Tanya el nombre de su papá jeje :o. Muchas gracias Mery

MoRe dijo...

Ame Este Fic Desde El Primer Momento Que Lo Lei Me parecio Demasioado Tierno y Es Tan Wow!!

Oriana Dilorenz dijo...

Mas lindos!!! :n me gusto

sandry pattz benitez dijo...

awwwwwwwwwww tw quedo super
yo no lo s había leído y esta super tierno
jajajajaj
k adorable!!!!!

Unknown dijo...

que linda historia, es tan tierna, realmente tienes talento gracias por publicarla

Paulina dijo...

muy linda historia
que mala es tanya
:c
asi que edward
siempre lo supo
:a

Anónimo dijo...

Jeje, Bella creyendo q la habia calabazeado y Edward q se dio cuenta desde el principio, q no era Tanya.

Muy padre OS!!!!! :a

Unknown dijo...

:h hay linda historia me ha gustado estan lindo como puedes crear multiples formas de escribir una historia de edward y bella:n te felicito :a

erin dijo...

OOOOHHHHHHHHH!!!!!! (largo suspiro) adorable este os, hermoso, original. Estupida Tanya eso le pasa por no querer ver al amigo de la infancia, que bueno que Bella fue a su encuentro.
Me quedan algunos os mas por leer, pero ya no tengo tiempo por hoy, lamentablemente tengo que despedirme hasta el lunes, espero que tengas un buen finde, el lunes regreso y vere que hay de nuevo, porque siempre hay algo nuevo, por eso me gusta el blog por su dinamismo. Nos leemos Besos desde argentina con amor

__Pazandlove dijo...

Desde el primer momento pensé que sería mucho que Edward no se diera cuenta de las diferencias entre Tanya Y Bella a pesar de los años que hayan pasado sin ver a Tanya.

Es una historia que representa el "nadie sabe para quien trabaja" excelentemente. Me gusta especialmente que Edward note en Bella todas esos detalles que finalmente hacen que el la quiera :D

El final creo que es lo más bello de todo :) por fin sabe su nombre. Se me antoja super similar a lo que sentí cuando vi Por Siempre, Cenicienta y Henry por fin llama a Danielle por su nombre y no como Nicole. <3 <3

Precioso fic!

Shamy Pelayes dijo...

Hayyyyyyyy! It so cute!!!!!! :c

lizzy90 dijo...

ahhhh que linda historia, no la habia leido pero esta super tierna besos

samyzoe dijo...

Que linda historia es muy tierna, me encanto.
saludos:)

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