06 junio, 2010

La Tercera Es La Vencida: Segundo Strike

Twilight es propiedad de Stephanie Meyer, la trama es mía y prohibida la copia total o parcial de la historia. Att. MerySnz
Después de pasar por una situación vergonzosa y de resistir contra la atracción que ambos siente deciden intentarlo, pero no todo será fácil. ¿Podrán alguna vez E/B consumar su amor? 1er y 2do Strike, Home Run. BPOV/EPOV LEMONS
   Segundo Strike

                                                             
Haber, haber… Swan Isabella.

— ¡Bingo! Encontré mi nombre. –exclame feliz.

La felicidad no me duro mucho, me di cuenta que mi nombre tenia al lado un "F"

No me sorprendió la calificación, pero aun guardaba esperanzas de que la maestra se apiadara de mí. Salí del tumulto de personas y me dirigí hacia el estacionamiento. No me costó trabajo encontrar el discreto auto de la duende. Conduje abatida hacia nuestro departamento.

Lo primero que vi al entrar a mi dulce hogar fue a Alice y Rosalie discutiendo de nuevo.

¡Qué novedad! Pensé con sarcasmo.

— ¡Déjale en Overhaulin Umpa Lumpa! –dijo furiosa Rose.

—Yo veía Titanic, marimacha. –se defendió Alice.

Gemí frustrada. Después de enterarme que reprobé Literatura Griega lo último que deseaba era escuchar sus peleas. Después de tres años conociéndonos ellas todavía no pueden tener una plática civilizada por más de cinco minutos.

Me deje caer en el sillón. — ¿Pueden parar por favor? –les pedí aunque sabía que no pararían de discutir.

—Pero Bella… ella entra en nuestro departamento como si fuera suyo… es una intrusa. –dijo entre dientes Alice.

—Bella también es mi amiga, ella me dio una llave por algo ¿no lo crees? Acaso, ¿no-eres-lo-suficiente-inteligente-para-entender-eso? –Rosalie dijo lentamente cada palabra como si tratara con un tonto.

Pase mis manos por mi cabello. Tratando de encontrar que responderles, no quería inclinar la balanza hacia ninguna de las dos.

Cuando nos mudamos a Alaska la duende y yo estábamos muy felices. Alice desprendía felicidad por los poros, ella y Jasper se creían los ositos cariñositos. Pero esa alegría no le duro demasiado, se entero que la chica más popular y atractiva de la universidad era la compañera de cuarto de su novio y nunca ha podido ver a Rosalie ni en pintura.

Se odian mutuamente.

Rose es atractiva, la perfección andando. Estoy segura que ella nunca ha sentido algo más que amor fraternal por mi primo. Pero eso no lo entiende Alice, ella ataca con indirectas a Rose sobre si su ropa paso de modo hace tres horas, que si no es rubia natural, que si es una zorra por solo sonreírle a Jasper. Pero lo peor es que Rosalie y yo congeniamos inmediatamente. Y Alice siente que le doy preferencia a ella.

— ¿Reprobaste Bella? –pregunto preocupada Alice.

Suspire con tristeza. Era demasiada obvia.

—Sí. Tendré que quedarme estas vacaciones aquí, para realizar mi examen de regularización. –hable con melancolía.

Alice, Rosalie y yo teníamos planeado ir a Forks a pasar las vacaciones navideñas. Pero hace un mes tratando de separarlas en una pelea llegue tarde a un examen y no me dejaron entrar a la clase. El examen valía un gran porcentaje de la calificación.

Aparte, la víbora de la Sra. Smith con gusto me reprobó.

—No te preocupes Bells, yo me quedare aquí contigo, no pasaras Noche Buena tu sola. -me sonrió con culpabilidad Rose.

— ¡Ah no! –refunfuño Alice. —Si la desteñida se queda yo también.

—Estas ardida, te molesta que las rubias nos divertimos mas. –Rose le saco la lengua en un gesto infantil.

Las almohadas comenzaron a salir volando por toda la sala.

Resople. Estas vacaciones serian un infierno.

—Chicas, gracias por sacrificarse por mí… se los agradezco, pero probablemente me la pase estudiando. Mejor regresen con su familia. –trate de disuadirlas.

— ¡No te dejaremos sola! –exclamaron ambas.

Rodé los ojos. No importa lo que les diga, nada les haría cambiar de opinión.

24 de Diciembre
.
¿Qué diablos hago aquí? Me pregunte a mí misma.

—Alice…cuando acepte venir de compras no pensé que te referías a estas compras.

Mi cuerpo se estremecía ante la idea de entrar a ese lugar. No recibí ninguna respuesta y eso me extraño. La busque con la mirada, hasta que me di cuenta que ella estaba dentro de la tienda.

Me enoje. ¡La maldita me dejo hablando sola en la calle!

— ¡Bella, entra ya! –grito eufórica Alice.

Entre con nerviosismo, observando a mí alrededor detenidamente. La Sex Shop era amplia, tenía una sección para películas, condones, juguetes, bromas, ropa, revistas, libros...

— ¡Bells!, ¿Alguna vez has visto uno de este tamaño? –gritó Rosalie.

Busque con la mirada de donde provenía su voz, para mi sorpresa encontré a Rose con una pene de plástico enorme. Recordé que el único pene de ese tamaño que había visto era el de Edward, no pude evitar sonreír al pensar en él.

Tenía mucho tiempo sin saber de él. Me enteraba de ciertas cosas por parte de Alice, pero desde que salimos del instituto no lo he vuelto a ver.

Nunca hemos coincidido en nuestras vacaciones en Forks. Pareciera como si me evitara.

— Si, hace mucho tiempo. –dije algo presumida.

—Dime quien –exigió Rose. —Necesito diversión esta noche y quiero pasármelo a lo grande.

— ¿Recuerdas lo que hemos platicado de Edward? El primo de Alice.

— ¿El 5 minutos? ¿En serio? Por Dios, con lo golosa que eres te debió haber dejado encabronada. –dijo entre risas.

Me encogí de hombros restándole importancia. Eso ya era pasado.
— ¿Creen que a Jasper le guste el regalo que le traerá Santa Claus? –pregunto señalando un disfraz de Gatubela totalmente de latex.— ¡Chicas vengan aquí! -grito desde lejos Alice. Caminamos directamente hacia ella. Entusiasmadas en saber qué es lo que realmente buscaba.

— ¿Creen que a Jasper le guste el regalo que le traerá Santa Claus? –pregunto señalando un disfraz de Gatubela totalmente de latex.

Enarque una ceja. — No estarás hablando enserio ¿verdad?

—Claro que hablo enserio Bells, siempre hay que tener imaginación en cuanto al sexo. Ya sabes. –hizo un ademan con las manos nerviosa. —Fantasías, ropa, lugares, posiciones…

—Sí, no vaya a ser que una atractiva rubia te quite a Jasper. –provoco Rosalie.

—A Jasper no le gustan las zorras como tú comprenderás. –le espeto la duende.

Trate de buscar algo para llamar su atención. No quería pasar vergüenzas por sus peleas públicas, otra vez.

— ¿Para que servirá esto? –hable señalando algo parecido como una liga con una pequeña bolita pegada. Era de un color verde fosforescente.

— Es un anillo vibrador para el pene Bells, es obvio. –dijo Rose con naturalidad.

Fruncí el ceño. — Oh, ¿Pero para qué sirve? –pregunte con curiosidad.

—Lo colocas sobre el miembro, lo enciendes y después te montas sobre tu hombre. El vibrador toca directamente tu clítoris y lo estimula. -Alice y yo abrimos los ojos como platos. ¿Cómo sabia ella eso? — ¡Que, yo exploro mi sexualidad, no sean mojigatas! –grito fuertemente al ver nuestra expresión.

Las pocas personas que se encontraban en la tienda rieron sin discreción. Hice un nota mental, ¡no volver a entrar con ellas a ninguna Sex Shop! O mejor, nunca entrar a una Sex Shop.

Me sonroje furiosamente, ante la mirada persistente de varios hombres.

Alice noto mi incomodidad y cambio de tema.

— Sera mejor que compre el disfraz y regresemos al departamento, está comenzando a bajar la temperatura y quiero estar más que calientita para mi Cuchi Cuchi.

Reí ligeramente. Ayer era Cuchurumi, hoy es Cuchi Cuchi ¿Y mañana que será?

Rosalie compro algunas cosas, ni siquiera quise tomarme la molestia de preguntarle qué era lo que compraba. No quería pasar otra vergüenza.
Llegamos a la caja, un chico estilo Vin Diesel nos atendió. — ¿Encontraron lo que buscaban? –nos pregunto con amabilidad.

— Casi todo. -ronroneo Rosalie. —Eres nuevo ¿verdad? No te había visto por aquí. -dijo batiendo sus pestañas.

—Solo dos semanas señorita. –le dedico una sonrisa ladeada a mi amiga.

—Disculpa… -Alice interrumpió su coqueteo intencionalmente. —Te llamas… - se acerco un poco al musculoso chico para leer su credencial. — Emmett, puedes venderme unas pastillas para hombres… -ella se sonrojo un poco. — De esas, que no te dejan dormir en toda la noche.

Emmett le sonrió compresivamente.

—Sí, espera un minuto. Enseguida te muestro las marcas.

El chico se dio la vuelta y comenzó a caminar hacia lo que supongo era el almacén.

— Dios, con esa cola, hasta yo hago fila. –dije si despegar mi mirada de su firme trasero.

—No vistes su delantera Bella. -susurro Alice. — ¡Con ese pajarito, hasta yo canto!

— Acabo de encontrar al padre de mis hijos. –dijo con voz lujuriosa Rose.

Emmett regreso enseguida con tres cajas con pastillas.

Las tres recobramos nuestras posturas, tratando de no verlo como si él fuera un pedazo de carne y nosotras fuéramos una manada de hienas hambrientas.

A Rosalie eso le fue imposible.

—Tengo estas marcas. Pero te recomiendo esta. –señalo una caja negra. —Se nota que ustedes tienen… -trataba de buscar la palabra adecuada. —Conocimiento en el tema, la mitad de una sola pastilla te da energía por tooodo un día. –dijo con sonrisa maliciosa.

— ¡Quiero una caja! –exclámanos a coro las tres.

—Me imagine que dirían eso. -Emmett saco de sus pantalones otras dos cajas más.

Pagamos nuestros productos, no sin que Rosalie le dejara en claro que fuera a cenar esta noche con nosotras. Poniendo de pretexto que un poco de compañía masculina nos ayudaría a no sentirnos tan tristes en Noche Buena. El acepto inmediatamente. Por lo que veía el también quedo flechado de Rosalie.
.

Después del ajetreado día y la agradable noche. Llego a mí la nostalgia.

Era obvio saber que Emmett y Rose deseaban ir a tener sexo cuanto antes, las miradas que se daban y sus ocasionales roces, me ponían nerviosa. Sentía en cualquier momento saltarían el uno sobre el otro. Por otra parte, Alice y Jasper me tenían asqueada, si volvía a escuchar las palabras Cuchi Cuchi y Pedacito de melón una vez más, explotaría.

Escuchamos que tocaban la puerta con insistencia.

Todas las miradas se centraron en mí.

Bufe.

—No se tomen la molestia abriré yo. -dije sarcástica — ¿Quién chingados toca la puerta a las 12:45 AM en este noche? –pregunte enojada.

—A lo mejor Santa Claus no pudo dejarte tu regalo porque no tienen chimenea en el departamento, así que decidió dejarte tu regalo en la puerta. –dijo en tono burlón Jasper.

— ¡Oh, Cállate! –le avente el cojín más cercano a la cara mientras me levantaba perezosamente del sillón para caminar hacia la puerta.

Al abrir la puerta me lleve una gran sorpresa, frente a mí se encontraba Edward. ¡Dios! Seguía tan jodidamente sexy.

Ya no tenía ese aire adolescente. Su cara mostraba madures, su cabello seguía igual de rebelde como recordaba, su mirada era más intensa y su cuerpo era más perfecto que antes. Ahora era todo un hombre. Debería tener 21 años, al igual que yo.

— ¡Demonios Isabella! Te quedaras contemplándome toda la noche o me dejaras pasar de una vez. Tengo frio. –grito.

Sus palabras me sacaron de mi aturdimiento.

—S-si, pasa Edward. Discúlpame, es que no te esperaba. –me hice a un lado de la puerta para que pudiera entrar.

Él entro con esa elegancia que lo caracterizaba. Dejo su gabardina en el perchero y después se giro hacia a mí.

— Ahora sí, recíbeme como se debe. –dijo con voz seductora.

No tuve tiempo de analizar sus palabras. Sus labios buscaron los míos con ferocidad, pasión y sensualidad. Rodeo con un brazo mi cintura y con la otra mano comenzó a apretar mi trasero. Un gemido salió de mi boca. Su cuerpo había cambiado, pero no el sabor de sus labios, ni la textura de su lengua, ni mucho menos la atracción que nuestros cuerpos sentían.

A pesar que había imaginado más de cien situaciones en las que nos podíamos encontrar y otras cien reacciones de cómo actuaria, en ningún momento pensé que pasaría esto. Mis manos rodeaban su cuello, aferrándome a él como si mi vida dependiera del beso.

—Con razón te tardabas tanto. –dijo Rosalie.

Me separe de Edward lentamente. Sabía que en ese momento tenia al igual que él una sonrisa estúpida.

Edward se percato de la presencia de mi amiga, entrecerró los ojos, tratando de recordarla.

—Soy Rosalie Hale, amiga de Bella, compañera de cuarto de Jasper, enemiga de Alice y futura novia de mi Emmett… ¿y tú eres…?

—Soy Edward Masen, amigo intimo de Bella, conocido de Jasper, primo de Alice y ni idea de quien fregados sea tu Emmett. Un gusto Rosalie.

Rose me miro directamente a los ojos y arqueo una de sus perfectas cejas. Sabía lo que me preguntaba mentalmente.

"¿ese es tu chico 5 minutos?"

Le sonreí abiertamente, para que lo tomara como una afirmación.

— ¿Sabe Alice que vendrías Edward? –pregunte con la esperanza que no notara nuestra plática femenina.

—Sí, ella me consiguió los boletos de avión a última hora Bells. Por cierto, ¿Donde está ella?

—Ella y Jasper esta ocupados. En cuanto fuiste a abrir la puerta ellos fueron a su Baticueva. –dijo burlona Rose. —No saldrán hasta que Batman venza a Gatubela.

Edward cerró los ojos. Tratando de no enojarse.

—Edward, has de estar cansado por el viaje. ¿Quieres algo de beber o de cenar? -pregunte tratando de ser cordial.

No quería que armara una pelea con Jasper.

—Si, por favor. ¿Me permites tu baño para darme una ducha mientras te ocupas de la comida?

—Claro. Sigue aquel pasillo, la primera puerta es mi habitación, utiliza mi baño. –dije mientras me dirigía a la cocina.

Escuche risas provenientes de la sala. Al parecer Emmett y Masen debieron caerse bien.

Recalenté un poco la comida y serví dos copas de vino. Según mis planes Em y Rose no tardaran en irse a tener sexo al dormitorio de Rose. Alice y Jasper ya están fuera de combate. Eso nos deja a mí y a Edward absolutamente solos.

Termine de recalentar todos los platillos que habíamos cocinado ese día las chicas y yo justo a tiempo.

Sentí sus brazos rodeándome, su duro miembro restregándose contra mi trasero. Tuve que morder mi labio con fuerza para no gemir.

—Edward, tu cena se va a enfriar. –musite débilmente.

— ¿Quieres saber que fue lo primero que pensé en cuanto te vi? –hablo ignorando mi protesta.

Su mano comenzó a desabrochar mi pantalón. Con rudeza sus dedos se adentraron en mi intimidad. Fue egoísta y desconsiderado, ni siquiera se aseguro de que estuviera húmeda. Pero ¡Por Dios! Me encanto su actitud.

—Tú y yo tenemos un asunto pendiente. Una cuenta que saldar esta noche. –dijo con voz ronca.

Como respuesta gire un poco la cabeza para buscar sus labios. El comprendió lo que quería y comenzó a besarme, esta vez sin ferocidad, únicamente con sensualidad. Su lengua masajeaba la mía mientras yo movía mis caderas, estremeciéndome por el placer que brindaba sus dedos en mi núcleo.

El beso se volvió fogoso al igual que sus caricias. Ahora sus dedos entraban y salían con rapidez, tocando mi punto de mayor placer. Estaba cerca, lo podía sentir… mi cuerpo me exigía una liberación pronto.

Con dificultad rompí el beso. — ¡Mas rápido, Edward! –pedí jadeando.

— ¿Así? –pregunto incrementando la velocidad de sus movimientos.

El nuevo ritmo me llevo al éxtasis.

Grite su nombre a los cuatro vientos. Sin vergüenza. Sin pudor. Sin miedo.

Edward siguió moviendo sus dedos, ahora con tranquilidad, con lentitud.

— ¿Te gusto? –me susurro al odio.

—Si te digo que no me crecería la nariz. –hable con un poco de dificultad.

—Vayamos a tu habitación, te necesito ahora. –gruño mientras volvía a sentir su dura erección presionar mi trasero.

Quite su mano de mi intimidad y entrelace nuestros dedos. —Vamos rápido.

Corrimos hacia mi habitación con urgencia, besándonos de vez en cuando, tocándonos y susurrándonos palabras indecentes al oído. Cuando pasamos por la sala pude ver a Rose encima de Emmett. Ellos tampoco perdían el tiempo. Gracias al cielo la puerta estaba abierta. Entramos y cerré la puerta de una patada.
Con rudeza Edward giro mi cuerpo, bajo mis pantalones junto con mis bragas hasta las rodillas.

Sabía sus intenciones así que en un movimiento me quite mi blusa y mi sujetador al mismo tiempo.

—Chica lista. —musito débilmente.

Mientras él se quitaba sus pantalones impaciente, yo patee mis Jeans lejos.

Sin previo aviso inclino mi cuerpo, me tomo de las caderas y me penetro.

— ¡DIIIIOS! –grite de la satisfacción.

Me invadió un dolor placentero. Tenía meses sin tener relaciones y mi cuerpo no estaba acostumbrado al miembro de Edward. Se quedo dentro de mí, esperando mi señal para continuar y disfrutando de esta nueva sensación.

— ¡Sigue Edward, no te detengas! –hable con la poca cordura que me quedaba.

Un gran placer estaba invadiendo mi cuerpo y tanto como el yo lo quería prolongar.

Me embestía con brutalidad, fuerza, rudeza.

No era tierno ni dulce.

Era sexo rudo, sucio y fuerte.

—Te gusta cómo te hago mía. –gruño Edward. — ¿Sientes cuando te deseo?-pregunto mientras quitaba sus manos en mis caderas para dirigirlas a mis pechos.

Sentí que solo existíamos él y yo. Rodeados en una burbuja que nadie podía atravesar.

Mi teoría de la burbuja fue desechada con rapidez. Todo gracias a nuestra adorable familia. Escuchamos un grito que reventó nuestra burbuja.

— ¡BAAAAATMAAAAAN DAME MAS DURO!

Edward y yo nos detuvimos al instante. Con la esperanza de que el grito solo fuera imaginación nuestra.

— ¡GATUUBEEELAAA!

Sentí como la erección de Edward desaparecía.

Me separe de él aun con la respiración agitada. ¡Esto no me podía estar pasando a mí!

La cara de Edward era de horror.

— ¡Lo voy a matar! Se está aprovechando de Alice. –con rapidez comenzó a buscar sus bóxer y sus pantalones.

Antes de que los encontrara trate de razonar con él.

—Cariño, si vas y los interrumpes Alice no te lo perdonara. Ella no es una niña.

—Pero Bella, ella es como mi hermana. Una cosa es que no me importe saber que tiene sexo y la otra escuchar sus gritos.

Suspire, no sabía de dónde sacaba tanta paciencia para la situación.

—Espera un momento, iré a su habitación y le diré que sea un poco más discreta ¿ok? Después nosotros saldaremos nuestra deuda pendiente.

Busque mi ropa interior y una vieja camisa que utilizo para dormir. Me vestí con rapidez. —No tardo, espérame aquí. –dije con voz firme.

No espere a que me contestara y me dirige hacia la habitación de Alice. ¡Dios! Deje a Edward desnudo en mi cama.

Mañana la Mujer Maravilla desmembraría los cuerpos de Batman y Gatubela lentamente. A ver si la duende puede predecir su muerte.

Mientras me acercaba a su habitación más raros sonidos escuchaba.

—Así… móntame mi vaquera.- gemía Jasper.

—Has sido un chico malo. Tendré que castigarte Batman.

Fruncí el ceño antes sus apodos ¿no podían ser una pareja normal?

Toque la puerta con fuerza. — ¡Dejen de gritar, Edward no puede seguir con sus gritos! Hay quienes quieren tener sexo, pero sus gritos bajan la moral.

Los gemidos no cesaron, los malditos me estaban ignorando.

—Alice Brando y Jasper Whitlock dejen de gritar. –los amenace.

—No te preocupes Bruno Díaz, Bella se pone así cuando no tiene sexo. –hablo jadeante Alice. — ¡Bella, follate a Edward y no molestes! -gritó a todo pulmón.

Apreté mis puños enojada. Mañana no tendría el mismo valor que ahorita, no siempre tendría a Jasper para protegerla.

Regrese hecha una furia hacia mi habitación. Edward esta recostado boca arriba, con los parpados ligeramente caídos.

¡Dios, por lo que más quieras! ¡Que no se duerma!

Cerré con brusquedad la puerta. — ¿Que paso? ¿Ya todo está solucionado? –pregunto preocupado.

— ¡Sí, y si quieres vivir más te vale que me cumplas esta vez Masen!

Me quite mi ropa con brusquedad y me lance sobre él. Uniendo nuestros labios en un frustrado beso.

Nos besamos y nos acariciamos durante largo tiempo. Sin éxito.

—Bella, tu tampoco estas de humor para eso. Sera mejor que esperemos a mañana, estoy cansado, enojado y frustrado.

Resople. El idiota tenía razón.

Adiós mi noche de sexo salvaje.

— Espera Cariño. -me levante a buscar las dichosas pastillas de Emmett.

Las encontré en mi bolso de inmediato, tome la botella de agua que tenia a un lado de mi cama.

—Tomate la mitad de una pastilla.

Edward entrecerró los ojos con desconfianza. —Diablos ¡no te violare ni nada por el estilo! Te ayudara a que tengas una erección y a saciar nuestras ganar.

Suspiro derrotado. Tomo la caja de pastillas y bebió un poco de agua.

— ¿En cuánto tiempo hará efecto? –pregunto preocupado.

—Eso no lo había pensado. -me dije a mi misma. —No lo sé, unos minutos supongo, esperemos a que haga efecto.

Extendió su mano hacia mí. —Ven, acuéstate aquí conmigo. –acepte su invitación y me deje caer sobre su cuerpo.

Lo sentí sonreír contra mi cuello. —Estoy feliz por estar aquí… a tu lado… contigo entre mis brazos, amor.

Un bostezo salió de mi cuerpo. —También estoy feliz porque estés a mi lado. Tienes que darme muchas explicaciones. –dije sonrojada.

Inmediatamente mis ojos se cerraron.
.

Un insistente sonido me saco de mis deliciosos sueños.

Estire mi cuerpo perezosamente. Recordé lo transcurrido durante la noche, sonreí, aunque no haya podido estar con Edward me sentía inmensamente feliz.

El mismo sonido que me saco de mis sueños se repitió. Se escucha como… ¡alguien tocaba la puerta!

Me puse encima la camisa de Edward y un viejo pantalón de franela que se encontraba en el piso. No me tome la molestia de ponerme ropa interior.

Salí del cuarto apresurada preguntándome quien podría ser.

Abrí la puerta agitada.

Palidecí de inmediato. Esto no puede estar pasando ¿Qué hacia Charlie aquí?

— ¿Char… papa?

—Hola Bella, no quise que pasaras estas fechas sola, así que decidí pasar contigo la navidad. -Me hice a un lado para que pudiera entrar. —No sé cómo soportas este clima Bells, que bueno que vine…

Charlie dejo de hablar de repente.

En segundo entendí la razón... A unos metros de nosotros estaba Edward, en bóxer y con una enorme erección.

—Más te vale que me des una buena explicación Bella. –dijo Charlie entre dientes.

Conté mentalmente hasta diez, esperando que en algún momento un meteorito terminara con mi patética vida.

—Estoy esperando una explicación. –volvió a repetir mi padre mientras golpeteaba con el pie el piso.

Mire directamente a Edward, esperando su ayuda. Toda esperanza su fue al caño cuando vi que me él me miraba de la misma manera.

—Papa… la verdad… es que… -balbucee nerviosa.

Charlie nos observaba con atención, mucha atención.

Gemí casi al borde de la desesperación. ¿Por qué Dios no me quiere? ¿Por qué tiene que aparecer Charlie al mismo tiempo que Edward? Que desperdicio de pastilla… de dinero… de su erección… grande y dura.

Volví a gemir, esta vez más audible. —Edward ¡cúbrete! ¡Tu pene no me deja pensar! –le lance un cojín directo a su miembro.

¡Oh, no! Que alguien me diga que de mi boca no salieron esas palabras.

Los dos hombres me veían como si me hubiera vuelto loca, logrando que me sonrojara. —Quise decir… Edward tienes que vestirte…-carraspee un poco. —Rápido.

Edward iba a regresar a mi habitación cuando Charlie hablo de nuevo. — ¡DE AQUÍ NADIE SE VA HASTA QUE ME EXPLIQUEN!

Yo me estremecí por sus gritos.

—Primero que nada papa, siéntate. –le sugerí.

—Si Charlie, dele el abrigo a Bells para que este más cómodo. –también sugirió Edward.

¿El abrigo? Fruncí el ceño tratando de encontrar una explicación a sus palabras. Arquee una ceja para que me diera una explicación.

Mientras mi padre se quitaba su abrigo Edward movió sus labios y susurro muy débil "el arma, torpe".

Use todo mi control para evitar reírme. Charlie les contaba a los niños de Forks que él era el agente 003, Charlie Bond y que tenía derecho para matar, al parecer Edward aun no superaba esa historia.

Coloque el abrigo de mi padre en el perchero con manos temblorosas por los nervios. Por el rabillo del ojo comprobé que no llevaba su arma.

Rodé los ojos cuando vi que Edward se secaba el sudor de la frente con la mano. Cobarde.

Observe con detenimiento a Charlie sentado en la sala. Tenía la ligera sensación de que algo no estaba bien. Y no me refería a la erección de Edward.

¡Bingo! Ese sujetador rosa no debía estar debajo del centro de mesa.

Abrí los ojos con incrédula. ¿Qué chingados hacia ese sostén hay? Mire a Edward con miedo, señalando con mis cejas hacia donde estaba el cuerpo del delito. Fue fácil saber que Edward había encontrado el motivo de mi miedo.

—¿Ese es un sostén? –pregunto mi padre.

Rechine mis dientes. Tan preocupada estuve para que Edward viera el sujetador, que no recordé que Charlie nos había parpadeado desde que entro al departamento.

—Sí, estoy segura que es de Rosalie. –le dije con firmeza para que no dudara de mi.

Charlie entrecerró los ojos, tratando de descubrir la mentira en mí. — ¡Papa! Es rosa, nunca he usado ese color, aparte… -camine hacia donde estaba el sujetador y lo levante de un tirante. — ¿Ves el tamaño? Solo puede tener una dueña. –enarque una ceja.

— ¿Rosy? –pregunto escéptico Charlie.

E invocamos al demonio. Escuchamos unas risitas acercándose por el pasillo.

Emmett y Rosalie venían besándose por todo el pasillo, tocándose, gimiendo y frotando sus cuerpos. Em traía puesto un pantalón de franela que Jasper usa cuando se queda con Alice mientras que Rosalie vestía la camisa de Emmett, dejando ver sus bragas rosas.

Por lo menos mi padre me crearía que ese sujetador no era mío.

Charlie carraspeo, logrando que la pareja de tortolos dejaran de succionarse y abrieran los ojos.

¡Dios! ¿Y mi cámara?

Ellos se quedaron como estatuas, sin moverse ni un centímetro.

—Rose, suelta el pene de Emmett. –le dijo incomodo Edward.

Rosalie se sonrojo, recorriendo con la mirada de un lado a otro la habitación.

Charlie rojo de la ira.

Edward en bóxer, con un cojín tapando su erección.

Emmett con una sonrisa socarrona, inconsciente del problema en el que nos encontrábamos y también con una gran erección.

Y ella saludando a Emmy Junior.

Silencio. Podía escuchar nuestras respiraciones acompasadas. De pronto los ojos de Emmett y Rose se abrieron como platos. Escuche el clic en su cabeza.

Emmett trago saliva mientras Rosalie soltaba su miembro como si quemara. — ¡AY VIVORAS! –grito señalando la erección de los chicos. Trataba de acerse la victima delante de Charlie.

De inmediato escuchamos cosas cayéndose, como si una manada de elefantes de acercara. Solo faltaban dos personas más en la sala: Alice y Jasper.

Jasper llego a la sala corriendo y jadeando, respirando con dificultad. — ¿Dónde están las serpientes Rose? –dijo mientras nos mostraba una escoba. Ni siquiera era consciente de que vestía un bóxer de pokemon.

Reí tontamente, ganándome una mirada envenenada de Charlie. Comencé a toser tratando de controlarme.

Un pequeño remolino negro entro corriendo. —Jasper, olvidaste tus panta… - Oh, sí. Todos estábamos reunidos. Alice llego vistiendo su ropa al revés y despeinada.

—¿Alguien me puede explicar que pasa aquí? –rugió Charlie.

Silencio ¿Dónde estaban los hombres?

—Yo te lo explicare tío Charlie. –la voz de Jasper era tranquila. —Hablaremos de hombres a hombre. ¿Verdad chicos? –les pregunto a Emmett y Edward.

—Sí, sí. –corearon ambos.

—Chicas, vayan a la cocina a preparar el desayuno. –nos ordeno Jasper.

Nosotras, ni cortas ni perezosas obedecimos. —Tú quédate Bella. –exigió mi padre.

Trague saliva nerviosa. —Deja que se vaya Charlie, yo te explicare por ella. -me defendio Edward.

Le di una mirada de agradecimiento y susurre un "gracias" cuando pase por su lado. —De nada amor. –dijo casi gritando y logrando que todos nos quedáramos asombrados. —Ve a preparar el desayuno, tu padre tendrá hambre. –dijo rompiendo el hielo.

Rose, Alice y yo entramos a la cocina y pusimos a recalentar la comida en el horno.

Al terminar nos miramos fijamente. — ¡Tu! –apunte a la duende. —Todo es tu culpa, si no me hubieras llevado a esa Sex-shop todavía podría decir que el durmió en el cuarto de invitados y el no anduviera con una erección destruyendo mi cerebro.

— ¿Yo? -me espeto Alice mientras se señalaba a sí misma. —Es culpa de Rose, ella me dijo que a Jasper le gustaba Batman y me sugirió ir.

Voltee a ver a Rose, ella nos miraba con enojo. — ¿Disculpa? –dijo con sarcasmo. — Yo no escuche ayer en la noche ningún grito furioso Umpa Lumpa. Y por los latigazos que trae Jasper en la espalda no creo que seas muy inocente. ¡Y tú! –me apunto a mi ahora. —Si tú estuvieras de buen humor yo no pensaría que te falta un buen polvo, no te compraría un vibrador, ni sugeriría a la duende que amenazara a Edward para que viniera.

Pase mi mano por mis cabellos tratando de tranquilizarme. —Ya no importa, lo hecho, hecho esta. –dije para mí misma.

—Uy, si. Por mi parte no me arrepiento, pase una noche increíble con Jasper, experimentamos tantas cosas, nunca creí que el atarlo a una cama fuera tan excitante. –dijo Alice suspirando varias veces.

—Si eso se te hizo excitante, espera a que seas tú la atada, la sensación del látigo recorriendo tus pezones es increíble. –le aconsejo Rose.

— ¿Y tu Bella? Sinceramente esperaba que a Edward le faltara una pierna o un brazo. ¿No te lo comiste?

Apreté mis puños con fuerza. —Me lo hubiera comido, si Batman y Gatubela no hubieran estado gritando, me sorprende que los vecinos no se hubieran quejado.

—Pero Bella, Edward está a unos metros con una erección, ¿Cómo es posible que lo desperdiciaras? ¿Acaso no has aprendido nada de mí? ¿Cuál es mi lema? ¿Respóndeme? – ordeno Rosalie.

Rechine mis dientes. Ellas no tenían verguenza, malditas cínicas y descaradas.

—Sí, Edward si está afuera con una apetitosa erección, no la desperdicie, utilice la pastilla como última opción,pero nos quedamos dormidos, cuando tu. -señale acusadoramente a la duende. —Traumaste a tu primo con tus fantasías. –camine hacia Rose. —Claro que he aprendido de ti, lo que aprendí es a no dejar mi sostén en medio de una sala y no sé cuál es tu lema, siempre dices muchas frases como: ¡No a la prostitución, si al sexo gratis! o la de… -trate de recordar aquella frase. —Podrá usted poseer mi cuerpo, caballero; pero mi corazón pertenece enteramente al cornudo de mi novio. ¿Es esa?

Rose negó con la cabeza. —La última no es mía, pero la recordare. Me refiero a la frase de Vagina llena, corazón contento. ¿Y de que sujetador hablas? –dijo sorprendida.

—Pues del que dejaste en la sala, me agregaste otro problema con Charlie.

Rosalie se golpeo a sí misma la cabeza. — Ya no seré su Rosy ¿verdad? –pregunto con tristeza.

— ¿Te preocupas por un sostén cuando te vio con la mano en la erección de Emmett? –pregunte sarcástica.

Alice comenzó a carcajearse. — ¡Dios! –exclamo mientras a abrazaba a sí misma. — Ahora seré yo su niña preciada, gracias por quitarte de la competencia Rose. –dijo entre risas.

—Yo no estaría tan contenta si fuera tú, Jasper anda en bóxer y con latigazos, tu quedas como una pervertida.

Rose sonrió triunfante al ver la palidez de Alice. —Dejen de pelear, aquí la única preferida de Charlie soy yo, su hija. –enfatice la última palabra.

Escuchamos risas.

Las tres corrimos hacia la puerta curiosas. Alice llego primero y pego la oreja a la madera haciéndonos señas para que permaneciéramos calladas mientras Rose y yo estuvimos expectantes antes tus gestos, sonreía, se preocupaba, palidecía, soltaba risitas y se sonrojaba.

—Ahí vienen. –murmuro mientras yo me entretenía con unos platos y Rosalie servía porciones en ellos.

Los chicos y Charlie entraron riendo entre ellos, como viejos amigos.

Rose y yo parpadeamos incrédulas mientras que Alice sonreía con complicidad a Jasper. Iba a preguntar cómo diablos convencieron a Charlie cuando el hablo. —Bella, Edward ya hablo conmigo hija, no tienes nada de que temer, tienen mi bendición.

Parpadeé sorprendida ¿Bendición? ¿Qué me perdí?

—Si cariño, no tenemos porque ocultarlo. -hablo ahora Edward.

No sabía de qué diablos hablaban pero mi cerebro me informo que no debía contradecirlo. — Si, que bueno que lo tomaste tan bien papa. –dije despreocupada.

—Admito que me cuesta creer que mi niña ya es una mujer, pero como Edward dijo, no puedo hacer nada para evitar que crezcas.

—Si papa, yo ya no soy una bebe. –fue lo más inteligente que se me ocurrió decir.

— ¡Desayunemos! –exigió Emmett.

Pasamos todo el día bromeando con los chicos acerca de sus erecciones. Se veían muy cómicos evitándose entre ellos para no "tocarse" casualmente. O tratando de pensar que podría eliminar su erección, lo sorprendente fue que Charlie bromeaba con ellos de su cuerpo.

En la noche Edward durmió en el cuarto de invitados, mientras yo dormí con Alice y papa en mi recamara.

—Alice…

— ¿mnm, que pasa? –pregunto adormilada.

— ¿Qué le dijo Edward a Charlie para que no se enojara?

—Nada importante, solo que te respetaría hasta que se casaran en un año. –dijo como si hablara del clima.

Brinque de la cama de la impresión. ¿Yo? ¿Casada? ¿Bella Swan con un anillo de compromiso? ¡Eso nunca!

—Alice, Alice. –comencé a sacudirla ligeramente para despertarla, pero solo conseguí que sus ronquidos fueran más fuertes.

Busque con dificultad ms pantuflas y camine hacia el cuarto de invitados.

Gire la perilla de la puerta para comprobar que no tenía seguro. Tome una bocanada de aire para tratar de tranquilizarme. Si no, sería viuda antes de casarme.

¡Dios! De tantas emociones ya hasta estoy reconsiderando esa estupidez.

Una vez tranquila, entre a la habitación. Edward tenía encendida la televisión y miraba atento Dr. House. Al escuchar el sonido de la puerta al abrirse levanto la vista.

—Bella, el efecto de la pastilla ya paso. –me aviso. Eso logro que mi enojo regresara. ¡Yo no buscaba sexo, yo quería una explicación! —Aparte, Charlie está a unos metros de nosotros y me tardo mucho convencerlo, no tentare me suerte. –dijo ajeno a mi furia.

—Quiero una explicación, ¿Por qué le mentiste a Charlie sobre nuestro matrimonio, eh?

Cruce mis brazos en mi pecho, esperando una respuesta.

—Ah, eso. –dijo con flojera.

—Sí, eso.

—Ven. –palmeo la cama. Me acerque a el vacilante, Edward y yo en una cama no era una buena mezcla. —No te morderé. –dijo burlón.

—Tú no, pero yo sí. -dije lo suficientemente bajo para que el no escuchara.

Llegue hasta él y en un movimiento involuntario entrelace nuestras manos.

—Escúchame y no me interrumpas. –musite un "si" para que hablara. —Tenemos mucho conociéndonos, coqueteando, seduciéndonos, besándonos, siempre sabiendo que el otro estará ahí, siempre. Como nuestro puerto seguro. –fruncí el ceño antes sus palabras, nunca lo había visto de esa manera. El me dio mi primer beso y muchos más, no importara que tuviéramos pareja, nosotros nos besábamos… ¡Dios! ¡Cómo no me di cuenta! En mis fugaces relaciones yo siempre bese a Edward, sin importarme mis novios y a el igual. Yo siempre me sentía con derecho sobre él, ¿Por qué nunca me di cuenta?

Algo en mi cara, animo a Edward a continuar. —Al fin de das cuenta, yo supe la verdad cuando te viniste a estudiar aquí. –hizo una pausa, tratando de encontrar las palabras adecuadas. —Cuando tú te fuiste de Forks, todo siguió normal, me sentía melancólico, pero lo atribuí a que Alice y tu no estarían más conmigo. Eso me hizo pensar… ¿Por qué no estoy con ellos? ¿Por qué comenzare la universidad solo? Lejos de mis amigos. –negó con la cabeza sonriendo. —Cuando iba a tomar mi vuelo a Chicago, mama me relato la historia de cómo supo que mi padre era el amor de su vida, al principio no le puse atención a lo que decía, hasta que dijo… "tu padre siempre estuvo rodeado de chicas atractivas, lo buscaban por su apellido y posición social. Un día, platicando, hablamos de lo que buscábamos en nuestra alma gemela, sin proponermelo, lo describí al él y a tu padre le paso lo mismo. Desde ese, tu padre y yo hemos sido inseparables". Sabía que mis padres se casaron en la etapa universitaria pero nunca supe toda la historia hasta ese día.

—Muy hermosa, por cierto. ¿Pero qué tiene que ver con nosotros? –pregunte sin entender todavía.

—Cuando llegue a Chicago, salí con algunas chicas. –ante esa información mis puños se cerraron. —Todas ellas estaban interesadas en mi dinero, en conseguir una plaza en el buffete de abogados de mi familia. Con tristeza pensé que me pasaba lo mismo que a mi padre. Y me pregunte a mí mismo, ¿Como sería mi alma gemela? Mi otra mitad. Me respondí a mi mismo: "Tiene que ser castaña, sincera, amable, lograr volverme loco de amor, pasión y coraje a la vez. Seria protector y dejaría todo por ella. ¿La conoceré? Me pregunte a mí mismo" Esa noche soñé contigo, mi subconsciente respondió esa pregunta.

Sonreí como idiota cuando me dijo que soñó conmigo. Edward se inclino y me dio un casto beso. —Me asuste, me dio miedo, fui un cobarde. Me reproche a mi mismo el no darme cuenta a tiempo. Te llame… -fruncí el ceño ante ese descubrimiento. —Un chico contesto y me dijo que estabas en el baño. –mi corazón se oprimió ante el tono amargo de su voz. Tuve algunas aventuras de una noche, cuando terminábamos de tener sexo, yo dejaba claro que al salir de la ducha no lo quería ver más. Aclaraba que solo era placer. —Deje de ir a Forks, no quería verte, no podría estar cerca de ti, sin quererte acariciar, si querer besarte, sin mostrarme posesivo.

—Con razón. Siempre sentí que no ibas a Forks por mi culpa, que me evitabas. –dije pensativa. —Sigue por favor.

— Hablaba una vez por semana a Alice, sabiendo que ella me hablaría de ti, pero yo nunca le pregunte por ti, a pesar que ella noto mi repentina actitud. Hasta hace unos días Alice me dejo claro que tu sentías lo mismo por mí, que tu tampoco has tenido una relación real, que tu si le preguntabas por mí. El decirle a Charlie que nos casaremos, solo es la verdad.

Pensé cada palabra. — ¿Por qué le prometiste que no tendríamos sexo en un año. –dije haciendo un berrinche.

—Tu padre me obligo ha hacerlo. –dijo riendo.

— ¿Te causa risa? –dije molesta por su actitud.

—El no tenerte me pone de malas, lo que me da risa es que también le prometí las pastillas que compraste en la Sex-Shop.

También comencé a reír. ¿Quién lo crearía de Charlie? —Por mientras.. .–Edward comenzó a tocar mi intimidad sobre mi ropa. —Hay otras técnicas para satisfacerte que no comprometen mi palabra.

—Me muero por conocer esas técnicas. -le dije con voz sensual

¡Ese año iba a ser el cielo! Aunque me moría por visitar el paraíso.

Branica Hosting

24 comentarios:

Nikki dijo...

wooow!, un cambio rotundo entre los chicos!!

Oleic-Marssha dijo...

Se pasan con lo del lesbianismojajaja que mamas tan mas buena onda, giro de 180° el de los chicos

Amante de Ti dijo...

Que situación...¿Viagra?..papito..lastima que no estaba por allí...que espectáculo imaginarlos a las tres parejas así pillados por Charlie

Nanami dijo...

Solo puedo decir ¡Rayos! cuando por fiiiin estaban tranquilos y Edward tenia todo funcionando [cof cof O///O] los poco discretos de Jaz y Alices lo arruinan toodo ¬¬
Yo ya estaba cantando victoria u.u Y charlie ¡Demonios! como pudo llegar justo en el momento enque la pastillita hacia efecto que mala suerte, aunque muy chistosa la situacion estaba muerta de la risa con solo imaginarme a el trio de guapos con una prominente ereccion frente a CHARLIE jajaja y las chicas como se peliaban quien era la fovorita jajaja

Como siempre saludos y muy buen capitulo :D

Anónimo dijo...

los discretos de alice y jasper... q malos!! en la 3era la vencida xD!!

laurymay (laurabaratau@hotmail.com)

Anónimo dijo...

Este es mi chap favorito de esta historia! Me encanta lo de Batman y Gatubela y tambien me fascina el imaginarme a Ed parado solo con boxers!

Beluchiss dijo...

jajaj noo quee buenoo cuandoo estabann bienn bella y edwardd ya concretando escuchan a batman y gatubela jaajja y todo se va al cañoo je!! no cuando llego charlie me partii de risaa por dios me imagino la situacionn aparte llegaron todos no es que los pesco solo a edward y bella sino a todoss me fascino esa partee...bueno vamos a ver si estoss chicos pueden concretar pobresss...je!!! besotes!!!

Anónimo dijo...

con este me rei mas que con el anterior, pobre Bella y pobecito de Edward, que situacion todo el dia con una enorme ereccion desperdiciada, si yo hubiese sido Bella echo a todos de la casa. jajajajaj:)). Buennnnnnnnnnniiiiiisssssssssiiiiiiiiimmmmmmmooooooooo. Besos desde argentina con amor.

Anónimo dijo...

Que locura! Pobres, estaban a punto ... de hecho ya estaban casi en lo mejor ...y pafff! los interrumpen, hasta me dan ganas de llorar de frustración T_T jaja xD

Maryxt_rK0 dijo...

No pueden ser mas piñas.... pobres otra vez se quedaron con las ganas jaja

Berenice dijo...

ahhh me encanto!!!
jajaja
pss Charlie la verdad es muy comprensivo jajaja... ponerse a bromear hasta con los chicos jajajaja
me encanto la pedida de matrimonio de Edward a Bella... jajaja a no verdad... nos la perdimos!! jejeje
saludos
^_^

Unknown dijo...

No puedo parar de reir... =)). Solo imaginarme la pinta de todos en la sala XDDDD

Yelic15 dijo...

jajajajajaja mori de risa con este cap.. VIVORAS jajajajjajajaja me dio tanta risa!!!

lari Costa dijo...

jajajajajaja VIVORAS!
genial...me mori de la risa...
y que cambio con los chicos!!
Genial simplemente eso...
Besos y habrazos...
Lala C.

larosaderosas dijo...

Bueno estos dos están gafados! Mira que nunca consiguen llegar hasta el final? Eso sí, no me puedo creer que vayan a ser capaces de mantener la promesa que le han hecho a Charlie y permanecer un año sin mantener relaciones sexuales! Para mi seria imposible aguantarlo!

_angie_Ѽ_cullen_ dijo...

WTF!!! :c
me duele todo el estomago de tanto
aguantar las carcajadas, son las 00:45
pensaria que estoy loca si me escucharan matandome de risa... XD :n
No penc reirme tanto...
Me mato eso de ¿quiern lo diria de Charlie? jejejeje
ahahahahaha... me imagiino a tres hombres semi desnudos en mii pequeña sala...
DIOS!! no puedo con tantos orgasmos mentales... jejejejeje
Me matoOoOoO... :c
EXcelnte cap. Mery...
Un beso y un gran abrzo desde el otro lado del mundo...

Anónimo dijo...

Eso de las pastillas, luego charlie y luego la gran longitud de los tres me hicieron reir como hace mucho no me reia :c :o :n
Pobre de ed y bella nada mas no tienen chance de estar juntos, espero q ya tengan su momento si no los pobres van a morir de la frustracion jejeje :c :c
Saludos y q buena historia!!!!

Ssil dijo...

el beso de recibimiento me mato :n eso si que es un buen comienzo :c
tu pene no me deja pensar==? pero que fras es esa... esta bella no tiene verguenza! jjajjja
vaya un corte, batman y gatubella aullando contra la pared de al lado...
y mi pobre edward.. se tomó una pastilla!! :o...
y ahora charlie! se apunta alguien mas?

Teles dijo...

Cielos es tan sexy e hilarante!! Charlie quiere las pastillas!! siiii!! Me muero!! Ains, esta historia es genial!
Un besazo
T.

Paulina dijo...

lo mejor los dichos de rosalie
jajajaj

aurora dijo...

jajajajaja
divertida me gusta mucho
la historia
los dichos de rosalie
gatubela y batman
y charlie
q quiere las pastillas!!!!

liduvina dijo...

Hola jajajajaja ....me gusta si creo k cuando el amor es tuyo no hay distancia y nadie te puede separar a un k pacen anos.....quien biera a Charlie....nomedespido ynos seguimos leyendo

inexscor dijo...

Que divertido el cap! Charlie no podría haber escogido un momento más preciso para aparecer... la casa de las chicas parecia motel... :c
Me encantó la declaración de amor de Edward y es muy admirable que haya soportado tanto tiempo separado de Bella.
Te felicito por tu mente creativa!

saludos

DiarioTwilight dijo...

jaaaaaaaaaaaaaaaa grito como una loca histerica!!!!!!!!! BODA!!!!!! sexo!! yeahhhhhh :g

Publicar un comentario

Peliculas populares

Publicidad