14 junio, 2010

Una Segunda Oportunidad

Twilight es propiedad de Stephanie Meyer, la trama es mía y prohibida la copia total o parcial de la historia. Att. MerySnz
Después de más de diez años Bella se rencontraba con el problemático Edward Cullen. Seguía siendo Edward. Impulsivo. Machista. Arrogante. Dictador. Rebelde. Sexy. Celoso… Completamente irresistible. No podría romper nuevamente su corazón, ¿verdad?


Una Segunda Oportunidad

BPOV
— ¿Edward Cullen? –pregunté ladeando la cabeza.

Mamá rodó los ojos. —El chico con el cual perdiste tu virginidad, dijiste que estaba igual de dotado que un caballo, cinco orgasmos en una noche…

Gruñí, ahora recordaba a ese cabrón.

Los recuerdos llegaron a mi mente como si todo hubiera ocurrido ayer y no hace más de diez años.

Todo paso cuando tenía 18 años, el fue mi pareja de baile en el instituto. Edward era el chico malo del instituto, sexy, arrogante, machista… ¡Mierda! Mis bragas se mojaron de inmediato. A pesar de que todas estábamos secretamente enamoradas de él, Edward nunca tenía citas, solo se juntaba con sus hermanas. Problemas era el segundo nombres de los miembros de la familia Cullen. Se decía que entre ellos hacían orgias, círculos de masturbación, intercambios de parejas, etc. Yo nunca creí en esos rumores, me era absurdo creer eso.

De pronto, días antes del baile de graduación, al cual no asistiría, Edward me pidió ser su pareja. Tartamudeando acepte, estuve sorprendida durante todo el día. Al principio creí que se trataba de una broma, que me dejaría plantada en esa cita, que me dejaría sola durante todo la noche del baile, etc. Pero nada de eso paso.

No me dirigió la palabra, ni una mirada hasta que el ansiado día llego. Aun me sonrojo cuando pienso en la manera tan descortés que lo trato Charlie, pero teniendo en cuenta las veces que mi padre lo había encarcelado estaban en su derecho. Edward no fue a mi casa en traje, no, ese cabrón debía llamar la atención, fue vestido completamente de negro con una chaqueta de cuero oscura, sin corbata. No se molesto en llevarme en automóvil… no, él me llevo en su sexy motocicleta. Ni siquiera me invito a bailar, lo cual no hubiera aceptado, ¡Pero no me hizo una invitación! Ese es el punto. Para colmo de la noche, el idiota estuvo coqueteando con varias chicas en mi presencia, cuando no soporte más a ese patán decidí regresar a mi casa sola.

Sin avisarle me levante de mi silla y camine hacia la salida del gimnasio del instituto, lloviendo, enfurecida y con el maquillaje totalmente corrido emprendí mi camino de un kilometro hasta mi casa. Había sido la experiencia más vergonzosa de mi vida, estuve días enteros buscando mi vestido perfecto, hasta había asistido a un spa para tener mi piel tersa y el área del bikini depilada. ¿Y qué hizo Edward? No se tomo la molestia para decir que me encontraba hermosa, ni siquiera por educación.

Cuando había caminado medio kilometro aparco su auto cerca de mí y prácticamente me obligo a adentrarme en el coche de Rosalie. Me grito por haberme ido sin su permiso, por tratar de llamar su atención. ¡Maldición! Tuve que explicarle que me fui porque ya no quería ver su exquisito y doloroso rostro, que deseaba marcharme y olvidar que perdí mi única oportunidad en la vida asistiendo al baile de graduación con un completo idiota.

Aparco su auto en medio del bosque y ambos salimos al exterior para gritarnos más cómodamente. Estaba tan enfurecida que le tire uno de mis zapatos de tacón en la cara. Todo paso muy rápido, de pronto estuvimos besándonos y manoseándonos a través de la ropa. Una cosa llevo a la otra, no llegue a casa hasta las cinco de la mañana. Mi vestido no tenia tirantes, mis bragas estaban perdidas, a uno de mis zapatos le faltaba un tacón y mi complejo peinado estaba desbaratado de tantas veces que Edward me jaloneo el cabello cuando lo hicimos de perrito.

Está de más decir que nunca lo volví a ver. Ambos nos evitábamos las siguientes semanas y en un lugar tan pequeño como es Forks fue todo un reto.

Con el tiempo regrese a Phoenix y me olvide de él. Hasta ahora.

—Ya recuerdo al chico, mamá. ¿Qué pasa con él? ¿Charlie lo ha encarcelado? ¿Ha dejado embarazada a una adolescente o qué?

Renee me miró como si me hubiera vuelto loca. — ¿No lees los periódicos?

—Desde luego, te recuerdo que trabajo en uno.

—Ha firmado un contrato millonario con los Yankees de New York, el más grande de la historia.

Me encogí de hombros fingiendo sorpresa. Soy una completa analfabeta con respecto a los deportes y espectáculos, no tenía idea de lo que había hecho todo este tiempo. Fue extraño saber que él había triunfado en la vida a pesar de todas las maldiciones que le eche durante todo el siguiente año después de habernos acostado.

Mamá estaba enterada de todo, en cuando cruce la puerta de la entrada de la casa grito: "Ya no eres virgen", y no me quedo más remedio que contarle la historia.

— ¿Y me lo dices porque…?

—Bueno, es muy conocido que él no da entrevistas a nadie…

—No lo dudo, tiene un carácter de la fregada.

—Eso he leído en las revistas del espectáculo, pero tú puedes ir a entrevistarlo, estoy segura de que no te negara una entrevista y así obtienes el ascenso que tanto anhelas.

—Ansió mucho mi ascenso pero no para tanto. –asegure.

—Piénsalo, tus relaciones se quedan estancadas después de la primera noche de sexo. ¿Por qué? Fácil, porque nadie te ha dado una buena follada como Cullen.

Gruñí, ¡Eso no es cierto! —Para nada, he salido con chicos sexy y que son unos tigres en la cama.

—Sí, pero no tan buenos como ese chico. Sé que deseas otro revolcón con él, ¡Ve y sácate la espinita! Si no consigues la entrevista haces un reportaje de su adolescencia, también te ascenderán, pero no serás la directora ejecutiva.

Hice una mueca, tenía razón. Desde que entre a la universidad había salido con varios chicos, después de algunas citas íbamos a mi dormitorio y con mucho esfuerzo lograban excitarme. Tuve una larga lista de amantes, desde chicos tímidos hasta hombres experimentados. Pero el resultado era el mismo, fingía mis orgasmos o si lograba tenerlos lo único que deseaba era no volver a ver a esa persona.

Llevaba más de dos años tratando de conseguir un ascenso, pero nunca lo lograba. Nunca faltaban las zorras que se acostaban con el dueño del periódico para conseguir un puesto, si conseguía una entrevista con Edward podría tener un excelente trabajo en cualquier periódico o revista.

Me mordí el labio indecisa, nada me costaría ir y pedirle unas cuantas palabras para el periódico.

—No lo sé, quizás sea mejor no abrir la caja de pandora y…

— ¿Y…?

— ¿Y si no se acuerda de mi?

Mamá rodó los ojos por mis palabras. —Recuérdale que eres una ex compañera de escuela, Bella. Y si no se acuerda de ti, ¡Que se vaya al diablo! No es como si estuvieras enamorada de él. ¿Verdad?

Negué rápidamente con la cabeza. —No siento nada por él.

—Entonces, hazlo. No le amas, si dice que no te recuerda o que no te dará una entrevista no perderás nada.

— ¿Y si piensa que soy una obsesionada que no ha olvidado nuestro último encuentro?

—Pues sería verdad, ¿No lo crees?

Hice una mueca mientras sacaba mi cartera de la bolsa. Esta conversación me recordaba porque evito tanto a mi madre. —Debo irme ya.

Hice una seña al camarero para pagar los cafés que habíamos consumido.

—Está bien, se trata de tu futuro profesional. Tú sabrás lo que haces pero…

Dejo incompleta la frase a propósito. — ¿Pero…?

No tuve que insistir mucho para que volviera hablar. —Pero se hospeda en Hotel Hilton.

Mis ojos se abrieron por completo, ¿Acaso estaba acosando a ese hombre? — ¿Cómo lo sabes?

—Jugara contra los Diamondbacks este fin de semana, el periódico de hoy publico fotos cuando el equipo arribaba a la ciudad, el juego está a la vuelta de la esquina… por si te decides a intentarlo.

—Lo pensare.

—De preferencia consigue la entrevista antes del partido, probablemente nuestro equipo perderá y después nadie querrá leer una entrevista de él, todos odiaremos a Edward.

Arquee una ceja. —Estás dando por hecho que lo hare… no lo he decidido aun.

—Oh, créeme querida, ve el periódico de hoy y se que lo entrevistaras.

Sonreí ampliamente por lo que iba a decir. —Se que leeré el periódico y me saltare la sección de deportes como siempre. –me levante de mi asiento y deje en la mesa los dólares.

—La curiosidad es un gran defecto tuyo. –aseguro mi madre.

No le hice caso, me acerque a ella para besarle la mejilla, me despedí y después me marche.

Camine hasta el estacionamiento y me adentre en mi coche. Una vez que estuve lejos de las miradas pude expresar mis sentimientos. ¿Por qué diablos regresaba a torturar mi vida? ¿Acaso no le basto con todos los meses que fue dueño de mis pensamientos? Sintiéndome impotente golpee el volante de mi auto. ¡Estúpido y mil veces estúpido! ¡No te entrevistare! ¡Ganare mi ascenso por el camino duro! ¡Sudando hasta la última gota, pero mi corazón estará seguro conmigo!

Respire profundamente para tratar de calmarme, debía poner el auto en marcha, Renee pronto terminaría su postre y se marcharía de la cafetería… no debía saber cuánto me alteraba el nombre de Edward. Con las manos temblándome adentre la llave en el contacto y encendí el auto, puse demasiada atención en las señales de tránsito, concentrándome obligatoriamente en pensar otra cosa menos él.

Mi casa estaba a unas cuantas calles de la cafetería, normalmente caminaba hacia ahí, pero hoy había tenido demasiado trabajo acumulado y había pasado del trabajo a la reunión con mi madre.

Al adentrarme a mi cálido hogar fui directamente hacia la cocina, donde había leído el periódico antes de ir a trabajar. Encontré la sección de deportes y con las manos temblorosas extendí el papel en la mesa. No tarde mucho en encontrar el artículo acerca de su equipo de baseball, era la imagen central en el papel. La fotografía mostraba a muchos hombres comunes y corrientes firmando autógrafos, pude identificar a los jugadores porque tenían mochilas de viajes y por el rostro cansado. Mi mirada viajo por toda la fotografía, estaba segura que su rostro no estaba en el centenar de personas.

Resoplé molesta. —Lo que me faltaba, Renée se refería a otro periódico. –mire hacia la ventana, todavía quedaban unos minutos de luz de día, probablemente no encontraría un periódico a estas horas. Por casualidad le di vuelta a la hoja y mis ojos se iluminaron.

La sección de deportes son varias páginas.

Estaba una nota acerca de Edward Cullen. Antes de leer mire su fotografía, era una imagen de él en el aeropuerto, con su gorra de los Yankees, barba creciente y rostro cansado. Ahora ya no era un chico, se trataba de un hombre. No había rasgos juveniles, yo iba acaba de cumplir veintinueve hace unos meses, él tenía mi misma edad. Seguía manteniendo esa palidez tan típica de la familia Cullen, sus ojos verdes aun eran intensos y su boca mostraba una mueca de aburrimiento tal cual como cuando compartíamos clases en biología.

Su gorra no me dejo ver su peinado, sentí las mariposas revolotear en mi estomago. ¿Su cabello seria igual de sedoso, fino y despeinado?

Gemí y cerré los ojos, consciente de que mis pensamientos me estaban traicionando.

Exhale varias veces para que mi cordura regresara a mí, eso de suspirar por los ídolos adolescentes nunca fue lo mío y esa manía no comenzaría ahora.

Leí el título del artículo. "Los rumores son ciertos, Tanya Denali logro echarle el lazo al codiciado millonario Edward Cullen"

Deje de respirar y creo que mi corazón dejo de latir unos momentos.¿Edward se casaría? ¿Edward? ¿Mi Edward? Sentía que mis ojos ardían y me reproche a mi misma por sentir este dolor.

Ahora comprendía las palabras de Renee, ¡Claro que le haría una entrevista! ¡Tendría una noche de desenfrenado sexo con él! Después dejaría ir su recuerdo para siempre. No me importaba acostarme con el novio de otra chica, en este caso su prometido, pero nunca pondría mis ojos en un hombre casado. Esta era mi última oportunidad de volver a verlo…

Leí la nota, Eric decía que según fuentes cercanas a la pareja, Edward cerro un restaurante por completo para atender a su novia y a él, después de una noche de exquisita comida francesa, un grupo de Jazz y bailar, Edward le había pedido a Tanya que lo honrara al ser su esposa… La modelo internacional Rosalie Cullen y la diseñadora de modas Alice Cullen, hermanas adoptivas del jugador no habían dado detalles… pero la Srta. Denali lucía un hermoso anillo de compromiso con un gran diamante en una exclusiva fiesta y no dejo de presumir su alianza.

No termine de leer el artículo, tome el periódico y lo hice añicos para después tirarlo a la basura. Camine hacia mi habitación, me sentía humillada, Edward pudo continuar su vida y yo todavía seguía estancada.

Me quite mis zapatillas de tacón bajo aun lado de la cama y me deje caer al colchón.

Tenía años que no recordaba a Edward, enterrando su nombre, pero ahora había llegado a voltear mi mundo de cabeza y lo peor, ¡Él no es consciente de eso!
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El miércoles al llegar al trabajo lo primero que hice fue ir con Erik.

—Erik, ¿Cuándo es el partido contra los Yankees?

Él me miro como si estuviera loca. —El sábado, Bella. Es increíble que lo preguntes cuando la televisión es lo único que transmite y yo no he dejado de publicar notas al respecto.

Me encogí de hombros. —No me llama la atención los deportes. –me excuse.

—Entonces, ¿Por qué preguntas por la fecha del juego?

Me sonroje un poco, Erik y yo no éramos los mejores amigos. De hecho, solo nos expresábamos con "Que tengas un buen día", pero ahora necesitaba un favor.

—Quería saber si tienes entradas para el partido, trate de comprarlas por internet esta mañana y los boletos están agotados.

—Tengo dos boletos, Bella, pero se supone que hare unas preguntas en el artículo de mañana y el viernes se los daré al ganador.

Hice una mueca de desilusión. —Bueno, al parecer no podre ver a Edward. –dije para mí misma.

— ¿Edward Cullen? –preguntó Erik sorprendido.

—Sí, fue mi compañero del instituto. Éramos grandes amigos pero con el tiempo perdimos el contacto. –mentí en la última parte. —Quería verlo.

—Seria genial que le hicieras una entrevista y… -dejo de hablar unos momentos. —Se que si consigues la entrevista te ascenderán, y si te conviertes en mi jefa espero que no se te olvide este favor. Siéntate.

Me senté frente a su escritorio, instantes después un flash me cegó momentáneamente. — ¿Qué fue eso?

—Espera.

Me quede callada mientras lo miraba moverse de un lado a otro por su pequeño cubículo. Yo espere paciente, rezando internamente que me ayudara a verlo.

De pronto me entrego una credencial con mi foto, era un pase de prensa del periódico. Parpadee sorprendida, ¿Con esto no necesitaría boleto? — ¿Podre entrar sin boleto el domingo?

—Sí, pero es mejor que eso. Podrás entrar a los entrenamientos. –se sentó de nuevo en su escritorio y abrió un cajón. Saco una grabadora y me la dio. —Así creerán que eres toda una periodista, si se te llega a descomponer la grabadora puedes grabar con tu celular. No te confíes y graba… por si acaso Edward no te conceda una entrevista.

Luche contra el impulso de saltar sobre el escritorio y abrazarlo. —Muchas gracias, Erik. Estoy segura de que lo podre hacer bien.

Él asintió con la cabeza. —Puedes usar ese pase desde las 7:00 am hasta las 11:00 am. Estarán entrenando en el estadio hasta el viernes, después ellos toman un receso para comer y hacer sus actividades. En la tarde deben ir al gimnasio, pero ahí no podemos entrar. Así que ya sabes los horarios…

Me levante de mi silla lentamente. —Entiendo. Gracias por todo. –le guiñe un ojo coqueta y camine hacia mi oficina con una sonrisa radiante.

Prepárate, Edward. Ahora si no podrás huir de mí.
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El jueves por la mañana llegue al estadio, mostré mi pase de prensa y el guardia me guio hacia donde estaban entrenando los jugadores. Iba un poco cansada, había descargado los nombres de todos los jugadores junto con sus fotos para fingir indiferencia cuando estuviera frente a Edward. Había memorizado el origen, estado civil, equipos con los cuales jugaron anteriormente, las reglas del juego de baseball, etc.

Cuando llegue al campo de juego mi corazón latía aceleradamente y mis manos me sudaban. De pronto me sentí fea y poco femenina, pues debía ir cómoda en jeans y camisa, esperaba aun seguir volviéndolo loco. Como tantas veces me expreso mientras hacíamos el a…

No, me corrigió mi cerebro. Fue sexo, únicamente sexo.

El estadio era enorme, más grande de lo que imagine. Muchos jugadores estaban haciendo calentamiento o lanzándose la pelota entre ellos. Había algunas carpas dando sombra y ofreciendo unas enormes hieleras con refrescos energéticos, agua y bocadillos.

Los tratan como si fueran dioses.

Busque con la mirada a Edward pero no lo encontré, entonces note que todavía faltaban algunos integrantes del equipo.

—Disculpe Srita. ¿Me muestra su pase de prensa? –pidió un señor de baja estatura.

—Claro. –dije con seguridad, como si estuviera familiarizada con el ambiente. Entreabrí mi chaqueta para que mirara la credencial que colgaba de mi cuello.

—Isabella, Swan. Hoy los jugadores no darán entrevistas, pero puede tomar fotos de su entrenamiento.

Asentí con la cabeza. —Entiendo, solo tomare unas cuantas fotos.

Me acerque a un grupo de reporteros que estaban sentados bajo una carpa y que ocasionalmente se levantaban para ir a tomar algunas fotos.

Estuve ahí cerca de una hora, pero ni rastros de Edward. Impaciente comencé a golpear con mi pie el pasto.

— ¿Esperas a Edward? –preguntó un joven reportero. Me mordí el labio nerviosa, ¿Qué debía contesta? Gracias a Dios el chico volvió a hablar. —Que pregunta más tonta, por supuesto que sí. Todos aquí estamos esperando que salga, es la noticia más hot de la temporada, pero Edward rara vez entrena con los demás jugadores.

Fruncí el ceño, ¿Cómo que no entrenaba con los demás jugadores? — ¿Por qué no entrena con los demás?

—Por sus aires de celebridad. –contesto otro chico. —Él cree que es mejor que todos y prefiere no rodearse de perdedores. –se mofo.

No ha cambiado en nada, pensé.

—Quizás se le dificulte relacionarse o trabajar en equipo. –lo defendí.

El joven reportero con el que hablaba primero sonrió. —Sabía que dirías eso, tu rostro es muy hermoso, tu mirada no tiene rastro de maldad.

Me sonroje. —Gracias, eres muy amable… -espere a que dijera su nombre.

—Jacob, pero dime Jake. ¿Tú eres?

—Isabella Swan, pero dime Bella.

Me guiño un ojo. —Te pega, eres Bella. –dijo mi nombre con acento italiano.

Me sonroje aun más. —Eres coqueto, ¿Eh?

—Sí, solo con las chicas lindas. –de reojo miro mi mano para ver si tenía una alianza.

Reí por su intento de pasar desapercibido. —No soy casada. Ni tengo novio. –deje en claro.

—No por mucho tiempo, te invito un…

—Bella. –una voz a mi espalda hizo que me tensara. Estoy segura de que se trataba de Edward, su voz no era tan aterciopelada como en nuestra adolescencia, ahora era más seductora, un poco ronca. Masculina.

Lentamente me gire mi cuello para verlo. Él estaba a mi lado, enojado, muy enojado.
Trague saliva. —Hola, Edward.

Escuchaba los flashes de cámaras fotográficas haciendo clic, pero no me importaba, tampoco a él. Los rasgos que había encontrado en él cuando mire su fotografía en el periódico ahora estaban frente a mí. Su cabello aun seguía siendo igual de rebelde que hace años atrás.

—Vámonos. –ordeno.

Parpadee sorprendida, ¿Quién demonios se cree para darme ordenes? Estaba a punto de dejarse en claro cuando él me tomo del brazo y logro levantarme bruscamente de la silla. Sus dedos se encajaban en mi brazo con fuerza, casi me llevaba arrastrando.

Respire profundamente mientras apresuraba el paso para igualarlo. — ¿A dónde me llevas? Vine a hacer mi trabajo. Debo entregar un reportaje antes del final del día.

Gruño.

Entramos de nuevo a las instalaciones dentro del estadio, caminando por varios pasillos hasta llegar a los vestidores del equipo visitante. Un guardia estaba en la entrada. —Que nadie entre.

Una vez que estuvimos dentro de los vestidores me soltó y se giro hacia a mí. — ¿Qué mierda haces aquí? ¿Por qué diablos estabas coqueteando con ese cabrón? ¿Pretendes volverme loco de celos?

—Yo no le coqueteaba, el solamente flirteaba conmigo y estoy aquí para un reportaje del equipo. –gruñí. —Y no creo que te vuelvas loco de celos, ya estás loco, ¡Cavernícola!

Pateo una de las bancas que estaba cerca de él.

Seguía siendo Edward.

Impulsivo.

Machista.

Arrogante.

Dictador.

Rebelde.

Sexy.

Celoso…

¡Maldición! ¿Por qué veía esos defectos como atractivos?

—Edward, tranquilízate por favor. –pedí.

— ¿Cómo diablos quieres que esté tranquilo cuando te veo coquetear como si yo no existiera?

—Ni siquiera sabía que tú estarías. Dijeron que tú no entrenabas con el resto del equipo.

—Entonces admites que estabas coqueteando con ese cabrón.

—No, ya te dije que era él quien estaba haciendo las jugadas, tú mismo te distes cuanta que estaba invitándome a salir.

Entrecerró los ojos y camino hacia la puerta. — ¡Voy a partirle su madre! ¿Cómo se atreve invitar a mi mujer a una cita?

Mi mujer.

Trague saliva, ¿Acaso no recuerda que está comprometido? —Qué pena siento por Tanya Denali, no sabe en la que se mete casándose contigo.

Rodó los ojos. —No voy a casarme con nadie, Tanya es una chica superficial que quiere llamar la atención a cualquier costo. Probablemente ella misma se compro ese dichoso anillo, ten por seguro que yo no le compraría ni un chicle.

Le creí. La manera como se expresaba de Tanya era con asco e indiferencia.

Llamar la atención era lo que más molestaba a Edward, pero de todas maneras su nombre siempre estaba en boca de todos.

—No me importa, no soy tu mujer y no quiero estar aquí encerrada contigo viendo tu cavernícola salir a la luz. Tengo trabajo que hacer…

— ¿Por qué no contestaste mis llamadas? –preguntó en un susurro, su voz fue tan baja que no estoy segura si hablo de verdad o fue mi imaginación.

— ¿De qué llamadas hablas? Tú nunca me has llamado.

—No te hagas la inocente, Bella. Ya sé perfectamente lo arpía que eres.

Rechine los dientes, ¿De qué hablaba? — ¿Eso es todo lo que tienes que decir, Edward? ¿Me trajiste hasta aquí para insultarme?

—No, te traje aquí para que me dieras una disculpa.

Debía de estar bromeando, —Debes de estar tomándome el pelo, me usas y después me tiras. Cuando me hiciste tuya en medio del bosque ni te preocupaste por usar un preservativo. No fuiste ni siquiera lo suficiente hombre para preguntarme si estaba embarazada. Tú no estuviste meses sintiéndote inseguro por no ser lo suficiente bueno para la persona que quieres. Espere a que me buscaras, ¡Yo me entregue a ti! ¡Yo di el primer paso para nuestro primer beso! ¡Te tocaba a ti la siguiente jugada! No te pediré ninguna disculpa, idiota.

Se acerco a mí a grandes zancadas. —Mientes, te llame ese mismo día, después de dejarte en tu casa, no respondiste el teléfono. Te marque tres veces, tu padre se canso de mentir por ti y me dejo comunico tu mensaje: No te acerques a mí, perdedor. Fui a buscarte a tu casa y estuve días encerrado en la comisaria. Después de eso me aleje de la princesita de papá.

Edward mentía. Charlie no hubiera sido capaz de armar semejante espectáculo… no, papá no era capaz.

—Eres un maldito mentiroso. –lo acuse.

Él respiraba agitadamente frente a mí, se encontraba enojado.

Sentí miedo… momento de la retirada.

— ¿Si es todo…? –no contesto. —Debo irme. –anuncie, pero no me moví de mi lugar.

—Ambos sabemos que no te iras de aquí, no has venido por ese reportaje… te vi desde que llegaste y te mande investigar, tú no eres ninguna entrevistadora, tu eres ejecutiva en el periódico. Estas aquí por mí.

—No. –dije con duda.

—Eres tan mala mentirosa… -murmuro sobre mis labios.

Mi respiración se agito al sentir nuestras bocas rosarse. —No. –di un paso hacia atrás. —Unas cuantas horas en la adolescencia a tu lado me rompió el corazón. ¡No ocurrirá de nuevo!

Salí con vestidor siguiendo cada señal de salida. Después de lo que para mí fue una eternidad logre salir del estadio de baseball. Me adentre en mi auto con la respiración agitada, cerré los ojos y deje descansar mi cabeza contra el respaldo del asiento. Una vez que me relaje pude poner el auto en marcha e ir al trabajo. Llegue al edificio del periódico, di órdenes para que se me enviara todo los artículos de política, cultura e informática a mi correo para revisarlo en mi casa.

Cuando llegue a mi hogar fui directamente a desayunar. Cuando estaba limpiando la cocina tocaron el timbre.

Es él.

Deje de moverme de un lado a otro por la cocina para que el pensara que nadie estaba en casa.

—Se que estas aquí, Isabella. Abre la maldita puerta. ¡Ahora! –gruño.

Suspiré y nerviosamente salí de la cocina para ir a abrir la puerta. Mi casa era pequeña pero acogedora. Por unos momentos pensé que se avergonzaría o se mostraría incomodo por estar aquí, no era nada a lo que él estaba acostumbrado.

En cuanto quite el seguro de la puerta el giro la perrilla y yo me hice a un lado para dejarlo entrar.

— ¿Te ofrezco algo? –pregunté por cortesía.

Edward ya no vestía ropa deportiva, ahora estaba vistiendo unos jeans oscuros y una camisa negra. Tampoco su modo de vestir ha cambiado. La única diferencia era que usaba la misma gorra de la fotografía.

— ¿Pase la prueba? –preguntó moviendo sus cejas sugestivamente.

Evadí la pregunta. —Pensaba que no has cambiado mucho.

—Tu tampoco.

Asentí con la cabeza estando de acuerdo.

— ¿Cómo sabes donde vivo?

—Ordene a mi guardaespaldas que te siguiera.

Mis dientes rechinaron, ¿Me está siguiendo? Gruñí. — Parece que soy yo la celebridad y no tú. ¿A qué debo tu agradable visita, Edward? ¿Por qué me estas siguiendo?

—Huiste cobardemente.

—Yo no hui, simplemente… tenia cosas importantes que hacer. –mentí patéticamente.

— ¿Qué cosas importantes? ¿Esconderte como ratoncillo en tu casa?

— ¿A qué has venido? –pregunté cambiando el tema.

—Dejaste esto. –saco de sus jeans la pequeña cámara fotográfica. —Y quería preguntarte si iras mañana a los entrenamientos.

Asentí con la cabeza. Mañana estaría recuperada de la impresión de verlo, podría pedirle una entrevista y dudo que me rechace.

—Tengo que hacer un reportaje.

Rió entre dientes. —Sí, claro. –dijo con sarcasmo.

De pronto su móvil sonó y maldijo en voz baja. —Debo irme. –trate de que mi rostro no demostrara la desilusión que sentí porque se iría. —Te veo mañana. –camino hacia a mi vacilante.

Hazlo, despídete de mí con un beso. –quise decirle.

Cuando estuvo cerca de mi note su indecisión. Pase la lengua por mis labios en una clara invitación y sus labios estuvieron sobre los míos. Tímidamente al principio, dándome la oportunidad de no responderle, pero era imposible que eso pasara. Mis manos fueron a su cabello para estar más cerca de él. De la nada el beso se volvió más pasional, más intenso, la facilidad con la que mi cuerpo parecía querer estallar en llamas me sorprendió.

Nos separamos cuando necesitamos respirar, Edward no paro de besarme. Depositaba pequeños besos en mis mejillas, besándome tiernamente, derritiéndome.

¡Al diablo el pasado!, pensé.

Me sentía tan excitada, nunca me había sentido tan urgida y necesitada de caricias como en estos momentos.

—Vayamos a mi habitación. –sugerí.

Mis palabras lo hicieron tensarse, regresándolo a la realidad. —No puedo, debo regresar. Tengo un partido en unos días, ¿Lo recuerdas?

Reí nerviosamente, al menos no me rechazaba porque me considerara poco atractiva.

Él noto mis dudas. —Tengo responsabilidades. Siempre te he deseado, eso no ha cambiado y no creo que cambie. –sonrió ladino. —Aun recuerdo como te gustaba estar sobre mí, saltando como loca sobre mí…

—Cállate. –pedí sonrojada.

—Está bien. –me dio un pequeño beso tomándome desprevenida. —Vendré a cenar a las ocho, ten todo preparado.

Mi buen humor se fue al diablo, ¿Cree que soy su mujer o uno de sus empleados? —No me des órdenes. –dije malhumorada.

Me guiño el ojo. —A las ocho en punto. –repitió.
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No tenía idea de por qué hice la cena. Normalmente ceno algo ligero, a lo mucho un cereal, pero ahora había elaborado todo un menú para darle gusto.

Estuve toda la tarde repitiéndome a mi misma que no cumpliría sus órdenes, pero al final estuve apurada de un lado a otro cocinando.

Faltaban cinco minutos para las ocho cuando tocaron el timbre.

Abrí la puerta con el corazón acelerado. Todo era extraño, cuando pensaba en Edward recordaba discusiones, sexo y más peleas. Era extraño desear y anhelar una velada tranquila.

Deje de respirar cuando lo vi vistiendo de traje, yo también estaba vestida un poco más elegante, un vestido azul claro.

—Te ves hermosa. –me elogio.

Me sonroje. —Tú no estás nada mal.

Entonces note que en sus manos tenía un ramo de flores rojas, una botella de vino y un CD.

Nervioso me dio el ramo de flores. —Para ti. –dijo con una enorme sonrisa.

—Gracias, no te hubieras molestado.

Nos quedamos unos momentos ahí, parados en la puerta, sin decir nada.

Edward fue el primero en romper el silencio. — ¿Me invitas a pasar?

—Claro, pasa. –dije haciendo a un lado. —La cena esta lista, en un momento comeremos.

Le indique con la mano donde estaba la cocina mientras iba a dejaba las flores dentro del florero que adornaba la sala.

Cuando entre en la cocina Edward ya había servido la comida y estaba llenando unas copas con vino.

—Yo iba a servir la cena. –dije un poco molesta, no me gustaba que husmearan en mi cocina.

—Tú ya cocinaste, me tocaba ayudarte en algo.

Gruñí, la verdad si estaba un poco cansada, decidí no seguir discutiendo. — ¿Acabas de salir de prácticas?

—Sí, tengo que ejercitarme mucho, acabo de firmar un contrato que me exige demasiado.

—Algo así escuche.

— ¿No sabías que soy beisbolista, verdad?

Negué con la cabeza, estaba avergonzada. —No, hasta hace unos días que por casualidad leí el periódico.

Ambos tomamos asientos y comenzamos a comer. —Mientes. Dime la verdad.

Hice una mueca, él sabía perfectamente cuando le ocultaba algo, odiaba que a pesar de todo me conociera tan bien. —Mi mamá supo lo nuestro hace años, cuando regrese a estudiar la universidad aquí. Supongo que ella sabe que eres beisbolista desde hace mucho, pero después de que le platique lo nuestro le hice prometerme que nunca más hablaríamos de ti. Y lo cumplió… hasta hace unos días. Me dijo que leyera el periódico y leí el artículo sobre que te casarías.

—Intentas reconquistarme. –afirmo.

Descubrí que en el fondo eso era lo que pasaba. No quería un ascenso por una entrevista con una celebridad. Deseaba estar con él, intentarlo de nuevo.

—Lo acabas de descubrir en este momento.

Asentí con la cabeza y torpemente bebí un poco de vino.

—Sí, quería una entrevista para tener un ascenso, he estado en el mismo puesto por dos años. Sabes, siempre ascienden a chicas nuevas que se acuestan con el director general del Estado o chicas recién egresadas de la universidad que no soportan la presión. –no pude evitar que saliera veneno de mi voz. —Me encantaría tener frente a mí al Sr. Masen, el dueño de todo el periódico de todo Arizona y de California. Decirle que dejar a cargo a puros inútiles y si el periódico no es el número uno en Phoenix es por su incompetencia.

Sus ojos relampaguearon con furia unos momentos. —Te aseguro que el se hará cargo en cuanto lo sepa.

Me encogí de hombros, me tenia sin cuidado el dueño del periódico, mientras a mi me ascendieran los demás no me importaba. —Entonces, ¿Me concederás una entrevista?

—Déjame pensarlo unos momentos.

Seguimos bromeando mientras cenábamos. Me platico anécdotas de sus compañeros, me confesó que no entrenaba con los demás jugadores ya que cuando entrenaba se duplicaba el número de periodistas y era incomodo para sus compañeros, además de despertar envidias y con Edward debías tener cuidado con cada palabras que dices, ya que siempre está a la defensiva.

— ¿Y tu familia? ¿Alice y Rosalie?

—Alice esta en Italia de vacaciones, está saliendo con Jasper Whitlock, un jugador de los Marines de Seattle. –soltó una risita. —Bromeo con ella mucho, ya que va a sus partidos y no los míos. Y Rosalie, ella esta brincando de pasarela en pasarela, la semana pasada estaba en Paris, no se donde este ahora. Pronto se casara con Emmett McCarty, un actor de moda.

—He escuchado a Renee hablar de él.

—Sí, podemos ir a su boda si quieres…

Me sorprendió que me invitara. —Lo pensare. ¿Y tus padres? –sabía que era adoptado, corregí mi pregunta de inmediato. — ¿Qué ha pasado con Esme y Carlisle?

—Bueno, Esme está bien, estamos en contacto continuamente, pero… Carlisle y yo no somos los mejores amigos. –bebió de golpe su copa de vino y se sirvió nuevamente mas bebida. —Fui un chico rebelde, ¿Recuerdas? Él me dio una advertencia que yo no hice caso… las cosas no volvieron a ser como antes. ¿Y tú?

—Bueno, cuando era niña siempre había soñado con asistir a la Universidad de Arizona, así que al terminar el instituto regrese aquí… termine mi carrera de Periodismo, estuve haciendo algunos artículos en algunas revistas de política, pero eran trabajos temporales. Era muy joven y aparentaba ser todavía una adolescente, no tenía experiencia… y nunca quise estar creando rumores con revistas del corazón.

—Sabes, eso me gusta de ti, tú nunca hiciste caso a todos los rumores que se decían de nosotros… pero también me volvía loco. Me ignorabas por completo.

Le guiñe el ojo. —No podía hacer nada, ¿Qué dirían de mi si se enteraban que estaba enamorada del chico problema de Forks? Charlie no nos dejaría en paz. Casi sufrió un infarto cuando te vio parado en la puerta para ir al baile. No me dirigió la palabra por semanas.

—No lo dudo. –murmuro un poco enojado.

Terminamos de cenar y fuimos a la sala para terminar de bebernos la botella de vino. Estaba sentada en el sofá cuando el coloco un CD en mi reproductor de música. Sonreí ampliamente al escuchar Waiting On The World To Change, se sentó a mi lado y palmeo sus piernas en una invitación a sentarme en su regazo.

Estuve en sus piernas, con mis manos alrededor de su cuello, respirando contra su pecho, escuchando el acelerado sonido de su corazón.

— ¿Vamos a tu dormitorio? –sugirió.

Mi corazón latió tan rápido como el de Edward, pero no sabía que decir.

Una parte de mi quería estar toda la noche con él, pero otra parte tenía miedo de que pasaría. ¿Una noche de pasión y luego qué?

Trague saliva. — ¿No es muy pronto?

Rió nervioso. —He esperado para estar junto a ti demasiado tiempo, ¿Para qué esperar más?

Sus palabras quitaron mis dudas. Edward no se había olvidado de mí. No tendría miedo por nuestros problemas de adolescentes, yo ya era una mujer.

—Tienes razón.

Ambos sonreímos ampliamente, con facilidad se levanto del sofá conmigo entre sus brazos. Grite por la sorpresa y él se rió de mi.

Subimos las escaleras y le indique cual era mi habitación.

Encendió la luz y después me dejo sobre la cama. —Puedes apagar la luz, no me gusta con la luz encendida.

—No. –dijo moviendo la cabeza de un lado a otro. —La última vez estaba oscuro, eso no pasara de nuevo.

Se quito su saco y lo dejo caer al suelo. –mi mirada no se apartaba de su cuerpo. Sus dedos comenzaron a desabrochar su camisa y poco a poco mi respiración se agitaba, podía ver sus músculos y su piel pálida y se me hacia agua a la boca. Su camisa blanca cayo suavemente al suelo y mi mirada viajo por su torso, sus brazos, su abdomen. Definitivamente, su cuerpo había cambiado.

A los 18 años Edward no tenía músculos, pero tampoco era un chico debilucho como los demás. Ahora sus brazos eran fuertes, tenía venas sobresaliendo, demostrando su fuerza. Su abdomen era marcado… ¡Dios! ¡Amo a los beisbolistas!

—Sigue, ¡No te detengas! –lo alenté.

Rió y con rapidez se quito sus zapatos para después comenzar a desabrochar el botón de su pantalón de vestir, sus pantalones se deslizaron dejando al descubierto sus fuertes piernas. Edward quedo únicamente con sus bóxer negros y sus calcetines.

Se acerco a la cama moviendo sugestivamente sus cejas. —Ahora es tu turno.

Nerviosa me senté en el borde de la cama, Edward me extendió la mano y la acepte. Una vez que estuve frente a él comenzó a desabrochar mi vestido desde la parte de mi espalda.

Después de que estuvo totalmente desabrochado sus manos fueron a los tirantes y los deslizo por mis hombros. La prenda cayo sin vida al suelo.

La mirada de Edward recorría lentamente mi cuerpo una y otra vez.

— ¿Qué quedaras ahí toda la noche?

—Oh, no. Ten por seguro que esta noche estaré únicamente sobre ti.

Sentí como mi cuerpo reacciono por sus palabras, mis pezones se pusieron duros y mi entrepierna comenzó a humedecerse.

Abrazados nos dejamos caer en la cama. Su piel contra la mía era cálida y tersa. Edward se reacomodo entre mis piernas, sus codos a un lado de mis hombros y me miro fijamente. —Si amas algo, déjalo libre. Si vuelve es tuyo, si no, nunca lo fue.

Fruncí ligeramente el ceño. Sus palabras estaban lejos de ser una declaración amorosa, pero proviniendo de él, decía demasiado.

Mis manos fueron a sus cabellos mientras las de él iba a mis caderas y frotaba su ahora endurecida erección contra mi pelvis. Su mirada se oscureció y se inclino para besarme.

Gemí contra su boca, su lengua sabia todavía a vino… una mezcla exquisita.

Mis piernas se enredaron sobre las suyas, arquee mi espalda buscando estar más cerca de él. A pesar de tenerlo sobre mí, no era suficiente. Dejo mis labios para mordisquear mi cuello, excitándome extraordinariamente. Mis bragas estaban completamente mojadas y Edward gimió cuando la humedad atravesó también su bóxer.

Edward siguió mordisqueando mi cuello, ahora con mayor presión. Su boca fue hasta mi oído. — ¿Te gusta, Bella? –preguntó pasando la punta de su lengua por mi oído.

Jadee ante la húmeda sensación. —Sí, claro que me gusta. –conteste.
Mis manos fueron a su espalda, acariciándolo lentamente. Ronronee de placer cuando sus labios comenzaron a dejar un camino de besos húmedos sobre mi hombros y se separaba un poco de mi. Cerré los ojos para concentrarme en las sensaciones que me provocaba. Sus besos bajaron hasta mis pechos, besándolos sobre la ropa. Arquee mi espalda y el aprovecho para desabrochar mi sostén. Dándome una sonrisa ladina quito completamente mi sujetador, mis manos le ayudaron a llevar a cabo esa tarea.

Edward jadeo cuando miro mis pechos desnudos, los contemplo con admiración lo que me pareció una eternidad y después se inclino para poder acariciarlos. Su boca fue hacia mi pezón izquierdo, chupándolo fuertemente mientras una de sus manos fue hacia la zona sur de mi cuerpo, adentrándose en mi ropa interior. Su gran mano abarco mi húmedo sexo y me fue inevitable maldecir. —Mierda.

Se rió sobre mi pecho y su única mano libre comenzó a pellizcar mi pezón derecho. Las infinitas sensaciones eran abrumadoras, mis pezones estaban duros, erectos, mientras mi centro estaba balanceándose contra su mano, exigiéndole que deje de torturarme y que su mano se moviera más.

— ¿Qué quieres, Bella? –preguntó sobre mi pecho.

—Tus dedos, tus dedos. –eso fue lo único que pude decir.

Los dedos de Edward separaron mis pliegues íntimos y yo gemí fuertemente, un dedo comenzó a deslizarse de arriba hacia abajo sobre la entrada de mi coño hasta llegar a mi clítoris.

Lentamente. Tortuosamente.

Su mano ya estaba completamente mojada de mis jugos y ese pensamiento morboso incrementaba mi libido. Entre balbuceos y jadeos le suplique un dedo se introdujera en mi cuerpo. Y él lo hizo. El dedo que se deslizaba sobre mis piel se adentro en mi cuerpo y yo cerré mis los ojos para disfrutar de su intromisión. Pensé que comenzaría a bombear, pero no lo hizo, su dedo se curvo y acaricio mi punto de mayor placer. Siempre creí que era un ese punto no existía, pero ahora comprobaba que no era un mito.
Dejo de chupar mi pezón y nuevamente se alejo de mí. —Edward, no.

—Me separo de ti porque es sera placentero.

¿Qué podría darme más placer que su boca sobre mi pezón y sus manos acariciándome? La mano que estaba pellizcando mi pezón vago sobre mi vientre hasta llegar a mi clítoris. Abrí los ojos por la sorpresa. Él sonreí ampliamente, la yema de su dedo pulgar comenzó a círculos sobre mi pequeño botón.

Me retorcí bajo él mientras seguía concentrado en esa parte de mi anatomía. —Quiero que grites mi nombre cuando tengas tu orgasmo, nena. ¿Lo gritaras, verdad?

Su pulgar en mi clítoris hizo mayor presión y me mordí el labio para no gritar de placer. Su dedo en mi interior comenzó a frotar ese húmedo lugar que me volvía loca. Todo era demasiado para mí. Nunca había sentido tanto placer concentrado en mi cuerpo. Exactamente entre mis piernas.

Sus caricias cesaron. —Respóndeme. –ordenó.

—Sí, gritare. Por favor, no pares. –lloriquee.

Continúo su trabajo. Sus dedos siguieron acariciándome. Su oscura mirada estaba centrada en mi intimidad, mirando atentamente mis labios íntimos abiertos para él. En mi vientre bajo comenzó a aumentar las sensaciones previas al clímax. Pronto me correría, y Edward lo sabía. Me miro unos segundos antes de introducir un segundo dedo en mi interior, esta vez comenzó a bombearlos, adentrándose profundamente en mi, con rapidez, mucha rapidez.

Mis manos se apretaron contra la sabana, mi espalda se arqueo y grite al llegar a mi anhelado orgasmo. — ¡Edward! ¡Edward! ¡Edward! –repetí su nombre una infinidad de veces.

Cerré los ojos mientras me perdía en las sensaciones que recorrían mi cuerpo.

Cuando mi mente regreso del cielo donde estuvo abrí los ojos y sentí mi excitación regresar de nuevo. Edward estaba chupando sus dedos, probando mis jugos. Me miro directamente cuando sintió mi mirada. Movió sus cejas. —Sabes increíble, ya no recordaba tu sabor.

Jadee y el aprovecho para caer sobre mi y atacar mis labios, el sabor propio de Edward, el vino y mi excitación ahora si era lo más exquisito que había probado en mi vida. Su lengua lucho contra la mía hasta que me deje ganar, con dificultad mi mano fue adentrándose en su bóxer para acariciar su dureza. ¡Y casi me pongo a gritarle a Dios: Gracias, gracias, gracias! Por fin un hombre.

Mi mano se deslizo sobre toda su longitud y él gruño. Fue lo más sexy que había escuchado. Nos separamos para comenzar a besarnos en otras áreas de nuestros cuerpos. Mi boca besaba, chupaba, lamia y mordía su hombro, cuello, mejilla y todo lo que estuviera a mi alcance al igual que él.

Comencé a masturbarlo rápidamente y dejo de acariciarme, sus hombros se tensaron y se dedico únicamente a disfrutar de mis movimientos sobre su polla.

Escuchar sus jadeos, gemidos y como balbuceaba mi nombre me decía que estaba por el buen camino. Sentí cuando estaba a punto de llegar a su orgasmo, pero el detuvo mi mano. Lo mire confundida. —No voy a terminar sobre tu mano, lo hare dentro de ti y… y después intentaremos todo lo que se nos ocurra.

Se levanto de la cama y se quito sus calcetines y su bóxer ante mi intensa mirada. Me relamí los labios cuando vi su enorme erección, esta vez había luz y podía verlo completamente. Edward tenía razón en elegir la luz encendida, la última vez solo podía sentir su cuerpo e imaginarme como era.

Ahora recordaba porque le dije a Renee que Edward era como un caballo.

Solté un carcajada y él me miro confundido.

— ¿Cuál es el chiste?

—Ninguno, solo recordaba una plática con Renee. Cosas de chicas.

Edward frunció el ceño y después me miro un poco enojado. —Hablaste con tu mamá del tamaño de mi polla, ¿verdad?

—Ella insistió. No puedo ocultarle nada. Lo siento.

Hizo una mueca y se acerco a la cama, estuvo cerca de mí y tomo el borde de mis bragas para después deslizar la prenda por mis piernas.

—Bien, yo también platique con mis amigos sobre tu estrecho coño.

Sonreí ampliamente, sabía que mentía. Edward era bastante celoso, no le daría información a ningún hombre para que fantaseara conmigo. —Con razón tus amigos me comieron con la mirada cuando les dije que era Bella Swan.

Gruño. —Esos cabrones me las pagaran, no respetan a las mujeres de sus amigos.

—Es mentira. –aclare.

Su enojo se disipo mientras se subía en la cama. Acaricio nuevamente mi coño, comprobando que estaba húmeda. —Recuerdo nuestra primera vez…

—Espera. –lo interrumpí. — ¿Te refieres a la primera vez que hemos estado juntos o te refieres a que también fue tu primera vez?

—También fue mi primera vez. –rodó los ojos. —No finjas no saber, tarde minutos tratando de desvestirte.

Reí nerviosamente, me agradaba este descubrimiento. —No lo sabía, creí que era porque estabas molesto y todo estaba oscuro.

Edward se reacomodo entre mis piernas. —Estaba nervioso. –resopló. —No podía dejar de tocarte… fui muy brusco contigo.

Me encogí de hombros. —Me gusto que fuera brusco.

Me dio una sonrisa de lado. —Me di cuenta.

— ¡Cállate y hazme tuya! ¡Ya! –exclame sonrojada.

Su miembro toco mi húmeda intimidad y me estremecí, humedeció su sexo con mis jugos y lo deslizo de arriba abajo. Me mordí el labio, sentía su polla tan caliente. De pronto hizo algo completamente nuevo para mí, la punta de su erección comenzó a moverse sobre mi sensible clítoris rápidamente. Abrí ampliamente mis piernas, la polla de Edward comenzó a dar pequeños golpes sobre ese pequeño botón, era dolorosamente placentero. Comencé a retorcerme, pero con una mano me inmovilizo lo más que pudo.

— ¿Te gusta, eh? –preguntó con arrogancia. —Tus jugos están mojando las sabanas, mi miembro se deslizara con facilidad dentro de ti, tu apretado coño me dará una húmeda bienvenida.

—Diablos, Edward. Sigue. –pedí arqueándome y comenzando a acariciar mis pezones.

Y lo hizo.

Su erección volvió a moverse rápidamente sobre mi clítoris, a una velocidad sorprendente. Mi vista estaba centrada en la fricción de nuestros sexos, ¡Mierda! Era algo completamente sucio. Creía que a mi edad nada respecto al sexo me sorprendería, pero estaba equivocada.

El placer estaba formándose nuevamente en mi vientre bajo, hasta que explote.

De nuevo.

Mi segundo orgasmo en la noche.

¿Cómo podía darme tanto placer? ¿Todo pasaba tan rápido?

Sentía mi cuerpo tenso mientras el clímax arrasaba con mi cuerpo, el calor se disperso por cada poro de mi piel. Mis pies se contrajeron y mis manos estaban acariciando mis pechos por inercia. Aumentando el abrasador placer.

Cuando mi cuerpo se relajo abrí mis ojos y Edward me miraba intensamente. —Eso fue muy sexy, ¿Dónde lo aprendiste?

—Yo te iba a preguntar lo mismo, pero contestando tu pregunta, si te refieres a tocar mi cuerpo, quería tu atención en mis pezones pero no quería que te movieras de donde estas.

Él rió. —No lo aprendí de nadie, solo quise acariciarte con mi verga, cuando roso tu clítoris tu rostro se contrajo de placer y se me ocurrió la idea.

Sonreí ampliamente. —Y ahora…

—Ahora pasaremos a lo más importante. –su miembro fue a la entrada de mi cálida hendidura.

Se recostó nuevamente sobre mí, una vez que estuvo su rostro a mi misma altura se adentro en mi.

Jadee por la sensación mientras el gruñía. Se quedo quieto unos segundos, dejando que me acostumbrara a su tamaño. —Así que no has estado con nadie durante mucho tiempo, ¿eh? –preguntó con satisfacción.

No le conteste, moví mis caderas para que pudiera moverse con libertad.

Me beso y correspondí de inmediato mientras su miembro comenzaba a entrar y salir de mi con rapidez. Mis manos fueron a su espalda para comenzar a vagar por su exquisita piel mientras mis piernas se entrelazaban alrededor de su trasero. Las manos de Edward estaban en mis mejillas, intensificando el beso. Nunca me había besado así, lograba que nuestra unión fuera más intima, más sentimental.

Gemí contra sus labios, su lengua en mi boca, sus manos acariciando mis mejillas, su erección adentrándose en mí… todo es perfecto.

Podía sentir su grueso y rígido miembro deslizándose sombre mi cuerpo, el sonido de nuestros sexos encontrándose, el olor de mi excitación impregnado en toda mi habitación…

Apreté a propósito mi sexo contra su erección y el gruño por la sensación. Dejo de besarme, tenía el rostro concentrado mientras él se adentraba en mí y yo de inmediato apretaba mis paredes alrededor de su miembro. — ¿Quieres jugar sucio, tramposa?

Fingí inocencia. —No sé de que hablas.

Se separo de mí y llevo sus manos hasta la cabecera de la cama.

Mire su decisión en su rostro. —Edward, no iras a…

Su miembro se adentro fuertemente en mí, lo sentí hasta lo más profundo de mí ser.

Jadee fuertemente. Levante mi mirada, Los brazos de Edward flexionados y musculosos sujetando la cabecera, su rostro retorcido… ¡Diablos! Nunca, ni en mis más excitantes y morbosas fantasías hubiera imaginado que tendría a un sexy beisbolista sobre mí, follandome duro. Su marcado torso subía y bajaba a causa de su agitada respiración.

Sí, soy una maldita afortunada.

Me mordí el labio para evitar gritar del placer, mi mirada fue hasta la unión de nuestros sexos. El miembro de Edward se perdía entre mis pliegues. La visión era de lo más erótica.

— ¿Te gusta lo que ves? –preguntó. — ¿Te gusta cómo te hago mía?

Con voz ronca conteste. —Sí, me gusta.

La familiar sensación nuevamente se comenzó a formar en mi vientre, Edward se dio cuenta y comenzó a penetrarme con mayor rapidez y fuerza. Ahora el sonido de nuestros cuerpos se escuchaba más fuerte. Comencé a mover mis caderas y arquear mi espalda para buscar más contacto.

—Edward, Edward, Edward. –grite.

Él no contesto, se limito a penetrándome más fuerte, todo era demasiado para mí. Queriendo más placer mi mano fue hasta mi clítoris y comencé a masajearlo. Unos segundos más estaba apretándome inconscientemente sobre la erección de él. Sentía el fuego recorriendo mi cuerpo, permaneciendo suspendido en mí. Mi mirada casi se puso en blanco ante el impresionante placer… todo era demasiado para mí.

Fue como estar acostumbrada a comer una pequeña porción de un manjar y quedarse con hambre siempre… y de pronto puedo comer todo un banquete para mi solita.

Sentí su caliente liquido llenarme y de pronto se dejo caer sobre mí, sin importarle el peso de su cuerpo sobre el mío. Ambos estábamos sudorosos y pegajosos… pero para mí era el paraíso.

—Eso fue increíble… -dije aun jadeando.

—Mejor que eso, asombroso.
Se bajo de mi cuerpo para recostarse a mi lado, de inmediato proteste. —No. ¿Por qué te has quitado?

—Estoy sudoroso y apesto.

—No, estas sexy. –asegure.
Rió fuertemente. —Entonces te gustare cuando salga del entrenamiento, después de los partidos te volveré loca.

—Estas queriendo decir… ¿Quieres que sea tu novia?

—Claro… ambos hemos esperado mucho tiempo, puedes viajar conmigo el resto de la temporada y podremos turnarnos.

—No puedo dejar mi trabajo así porque así…

—Claro que podrás, te ascenderán pronto con la entrevista que te daré y así podrás trabajar desde donde tú quieras. Estoy segura que puedes balancear las dos cosas. Pero te aclaro una cosa, quiero la mayor parte de tu atención para mi, ¿Ok? –se inclino hacia a mí y me robo un pequeño beso. —Te lo debí haber dicho antes, te amo.

Parpadee sorprendida varias veces. — ¿De verdad me amas?

Asintió con la cabeza. —Desde hace años me volvías loco. Me encantaba que fueras tan reservada, misteriosa. No hacías caso a los rumores, te concentrabas en tus metas y no te importaba adaptarte a la sociedad. –rió nerviosamente. —Eras tan segura de ti misma pero a la vez tan frágil. Irresistible, te observaba cuando tú no me veías, sabia tu horario de clases, los grupos extraescolares a los que estabas inscrita, las materias que llevabas, hasta las canciones de tus listas de reproducción en tu Ipod.

— ¿Bromeas?

Bajo la mirada avergonzado. —Era tu acosador, solo podía verte pero no tocarte.

—Bueno, ahora no puedes dejar de tocarme.

Ambos reímos. — ¿Te parece bien un baño?

Por su mirada picara supe que deseaba algo más que bañarnos.

Reí mientras me levantaba… seria una noche larga.
.
.
A la mañana siguiente, después de desayunar junto Edward, él se fue a su entrenamiento y yo regrese al periódico. Me sorprendió ver que Heidi limpiaba su escritorio y que en mi oficina hubiese una carta del dueño de periódico. El señor Masen expresaba que era conocedor de mis esfuerzos y mi lealtad laboral y que me ascendía a directora general.

Estaba a punto de brincar de felicidad cuando Heidi entro en mi oficina. —Estarás muy contenta, ¿verdad?

¿Para qué mentir? —Me estoy ahogando con tanta felicidad.

—Si fuera tú no perdería mi tiempo trabajando aquí.

Rodando los ojos pregunté porque. — ¿Y eso porque…?

—Tienes a Edward Cullen en tu bolsillo, por eso conseguiste el ascenso… ten sexo desenfrenado con él, quédate embarazada y se feliz por siempre.
—Edward no ha llamado para pedir mi ascenso, me lo he ganado a pulso.

Heidi rió secamente. —Estas en todos los periódicos, hay fotos de ti y de él tomados de la mano. Todos los periódicos tiene la exclusiva… Desde luego, este periódico no la tiene. Supongo que a Edward no le importa esta empresa tanto cuando tiene otras que dejan mayor ingreso.

—Hablas como si Edward fuera el dueño de la compañía…

Deje de hablar al ser interrumpida por su estruendosa risa. — ¡No puedo creerlo! ¿Acaso no lo sabes? Edward lleva el apellido Cullen gracias a los padres que lo adoptaron, pero sus abuelos son Masen. Él es el heredero de toda la dinastía Masen… ¡Por eso te aconsejo que te embaraces! ¡Gánale la partida a Tanya Denali! Así podrás dejar este puesto libre y dejármelo a mí.

Sin poder creerlo negué con la cabeza, ¡Edward no podía estar ocultándome cosas! ¡No podía! Pero siento sincera conmigo misma, era demasiada la casualidad de que me hubieran ascendido justamente hoy. Después de lo que paso entre nosotros.

—Mientes.

Ella rió divertida. —Claro que no, ven a comprobarlo.

Camino apresurada hacia su oficina y yo la seguí. Tomo un periódico del escritorio y me lo extendió. Comencé a leerlo de inmediato, el artículo era completamente amarillista. Publicaba que Edward Cullen fue visto en una actitud cariñosa con Isabella Swan, empleada del periódico local. El escritor aseguraba que nos conocimos en una junta en la cual Edward como dueño de esta empresa presidio, también hablaba de que nuestra química fue explosiva y que se escuchaban campanillas de bodas.

Deje de leer. Mire a Heidi quien tenía una maliciosa sonrisa en sus labios. —No te preocupes por las mentiras, todos los hombres son mentirosos por naturaleza. No creo que sea personal.

Hice una mueca y di la vuelta. Con los nervios alterados y el enojo regrese a mi casa. Me lleve una gran sorpresa encontrarme a Edward con maletas y organizando su ropa en mi closet.

— ¿Cómo diablos has entrado?

No hizo caso al tono de voz. —Cuando preparabas el desayuno estuve husmeando por ahí, encontré una llave de repuesto y la tome para mí.

— ¿Cuándo diablos pensabas decirme que eras Edward Masen? Todos en el periódico piensan que me acosté contigo para tener mi ascenso. Soy otra chica más que ha conseguido subir escalones acostándose con quien tiene poder.

Él se giro hacia a mí. —Desde luego que no lo hice porque te acostaste conmigo. Cuando mi guardaespaldas te siguió me dijo que trabajabas en una de mis empresas, personalmente no tenía idea de que fuera mía, no me preocupo por un periódico local. De eso se ocupan varias personas, quise darte el lugar que te merecías. Tú no mentirías y además… te mande investigar. Tu curriculum es impresionante para tu edad, la chica que era tu jefa apenas había terminado la preparatoria.

— ¿Y porque no me lo dijiste? ¿Creías que no me enteraría?

— ¡Por qué no quería una escena como esta! –gritó elevando la voz.

—Sabes que es lo que pienso… creo que esto para ti es un pasatiempo, ¿Estas tratando de vengarte de mí? ¿Quieres romperme el corazón? ¿Usarme de nuevo? ¿Qué diablos quieres de mí? ¡Dímelo para dártelo!

Dejo de acomodar la ropa. —Únicamente quería que confiaras en mí… pero por lo que veo no lo has hecho nunca.

Camino hacia la puerta. —Bueno, al menos esta vez si te despides. –dije molesta.

Se encogió de hombros con indiferencia. —Supongo que esto estaba destinado a no funcionar. Te estaré esperando cuando confíes en mi… solo no te tardes mucho.

Salió de la habitación dejándome sola. Una vez que salió lo mire caminando mientras hablaba por teléfono. Segundos después un automóvil oscuro se detuvo frente a él y se adentro en el auto. Deje de mirarlo por la ventana y me deje caer en la cama llorando. ¡Seguía siendo un maldito cabrón! Si pudo volver a romperme el corazón.

No sabía que haría en adelante, no obtuve la entrevista que quería, no seguiría en mi trabajo… no soportaría las indirectas de todos mirándome acusadoramente. Además, ya toda la nación debe saber que soy una arribista aprovechada.

Mi teléfono sonó en esos momentos, se escuchaba el débil sonido. Baje corriendo las escaleras, con la esperanzas de que Edward tuviera una explicación más creíble pero a la vez quería decirle palabras que lo hirieran… pero supongo que nada de lo que dijera podría lastimarlo.

No soy nadie para él.

Me sorprendió que la pantalla fuera el número de Charlie.

— ¿Papá?

—Bella, he leído los periódicos y… ¿Estas llorando?

Me puse a llorar como una niña. —Edward me ha dejado, le eche en cara demasiadas cosas y dijo que no estaría a mi lado hasta que confiara en él. ¿Cómo voy a confiar en él si no me dijo que su apellido es Masen? No me dijo que era mi jefe… ¡Dios! No le conozco nada… Si él no me hubiera dejado después de ese baile… si me hubiera buscado. –solloce contra el teléfono.

—De eso quiero hablarte, Bella. Edward si te busco.

— ¿Qué quieres decir?

—Quiero que me entiendas, cariño. Ante todo eres mi hija y yo deseaba lo mejor para ti…

— ¡Dímelo de una vez!

—Bueno, veras… a los primero días que tu llegaras a Forks… -trago saliva. —Edward te vio fuera de la casa… al siguiente día vino a verme para pedirme permiso para cortejarte. Yo estaba sorprendido, corrían todo tipo de rumores acerca de él y sus hermanas, yo no les prestaba atención, pues nunca se metían en problemas. Se miraba nervioso y avergonzado… pero creí que solo te quería para una noche, como el chico de los Newton. Lo siento tanto, yo le dije que no dejaría que se acercara a ti, lo amenace con encerrarlo si lo intentaba…

—Tú lo encarcelabas a propósito… -llore con fuerzas. —Todas las veces que me aseguraste que se drogaba, que rompía reglas de transito, que pintaba paredes… ¡todo fue mentira!

—Sí, pero entiéndeme… era un chico con mala reputación… sin aspiraciones en la vida… su sueño era ser un beisbolista profesional, ¿Qué podría ofrecerle a mi hija? Y como tú nunca mencionaste que te agradara… llegue a la conclusión que no te gustaba. Cuando te invito al baile tú no me lo dijiste, probablemente porque temías mi reacción y Edward lo sabía. No se acerco a ti para que los rumores no llegaran hasta a mí. Yo lo vigilaba muy bien, sabía que tenía problemas con Carlisle porque lo encarcelaba… y a pesar que su padre supo que eran porque quería acercarte a ti el me apoyaba. Carlisle deseaba que fuera un medico como él, quería que siendo detenido entrara en razón… después del baile le deje claro que tu no querías estar con él, tu pronto de mudarías con tu madre y que no fuera egoísta… ¡Tu si querías ser alguien en la vida!

Golpee fuertemente la pared.

—Entiéndeme, Bella. Él ni siquiera había mandado solicitudes a universidades, Carlisle quiso castigarlo por desobedecerlo y yo por haberse acostado contigo. Lo encerré durante dos semanas, el tiempo suficiente para que comprendiera la lección y tú te marcharas, le hice creer que tu sabias donde se encontraba y que no te molestaste en ayudarlo. Tú te marchaste sonriendo de Forks, nunca pensé que fingías… mientras que Edward se fue de su casa. Nunca más volvió a dirigirle la palabra a Carlisle. No me culpa a mí por haberlo alejado de ti… culpa a su padre porque no pago su fianza para estar a tu lado y aclararte las cosas.

— ¡Papá! ¿Por qué me hiciste eso?

—No quería a mi hija al lado de un don nadie… cuando mire la fotografía supe que debía contarte la verdad antes de que él te lo contara. Lo siento, he hablado con tu madre, ella me ha dicho que lo has amado desde siempre y lo siento mucho.

En ese momento no podía hablar, no podía dejar de sollozar y contrabajo pude despedirme. —Debo colgar papá… después hablaremos.

Me sentía como una mierda, nada de lo que hiciera podría remendar mi error… Nada.

Ahora si lo había perdido para siempre.

Estuve llorando y llorando hasta que me quede dormida.
.
.
El sábado en la tarde estaba llorando frente al televisor, viendo Titanic y comiendo helado. Ahogándome en mi miseria, nunca había tenido mejores amigas… solo a mi madre y no quería escuchar sus consejos que son tonterías…

Mi teléfono no paraba de sonar y sabia que se trataba de ella. Cuando me canse del molesto sonido descoge el teléfono y minutos después mi móvil era el que sonaba. Escuche como el timbre de la casa no dejaba de sonar y supe que se trataba de Renee.

Abrí antes de que llamara a la policía y todo saliera en los periódicos.

— ¿Qué quieres, mamá?

— ¿Por qué diablos estas ahí llorando? ¿Por qué no has aclarado las cosas con Edward?

—No creo que me conteste el teléfono, ¿Con qué cara voy a irle a pedir perdón?

—Con la única que tienes, te doy diez minutos para arreglarte o me iré sin ti.

— ¿A dónde te irás?

—El partido ya comenzó, tengo dos boletos. Iremos a verlo y tú aclararas las cosas.

—Pero…

—Te quedan nueve minutos, Isabella. Si tengo que arrástrate del cabello hasta ese estadio lo hare… ¡Juro que lo hare!

Subí corriendo hasta el baño, me eche gran cantidad de agua en el rostro para tratar de calmarme. Después fui a mi habitación y me puse una camisa cualquiera y unos jeans. Apenas iba saliendo de mí recamara cuando escuche la voz de mamá. — ¡Se acabo tu tiempo! ¡Vámonos!

Baje corriendo y no me sorprendió no ver a Renee en la sala, ella ya estaba tocando locamente el claxon de su auto.

Sonrojada entre en el auto y todavía no cerraba la puerta cuando ella ya estaba manejando entre las calles. Tampoco me sorprendió ver los bulevares vacios, toda la ciudad debía estar en el partido o viéndolo por televisión.

— ¿Cómo conseguiste los pases?

—Phil.
Llegamos al estadio en la mitad del tiempo que normalmente nos hubiera tomado cualquier otro día. Mamá constantemente miraba su reloj.

—Si mis cálculos son buenos solo nos queda media hora para tu actuación.

Tendríamos tiempo de sobra si contestaras mis llamadas.

Me mordí el labio, no estaba segura de si Edward me aceptaba de nuevo. Pero al menos no pasaría el resto de mi vida pensando en que "hubiera" pasado. Corriendo entramos al lugar, el señor que pedía los boletos estaba quedándose dormido. Saludo a mamá y ni siquiera le preguntó por sus boletos.

— ¿Por qué te dejo entrar como si nada? –me queje.

—Porque es amigo de Phil.

Me sorprendió que nuestros asientos fueran en primera fila, pensaba que estaríamos viendo el partido desde la parte más alta del estadio. De pronto caí en cuenta que estábamos entre los aficionados de los Yankees, Phil no pudo haberle dado pases en asientos del equipo contrario…

—Mamá… ¿Te dio Edward los boletos o los compraste tu?

—Yo los compre, pensé que no te darías cuenta. La verdad los compre en cuando supe del partido… sabía que esto era inevitable.

Apenas bajábamos los escalones cuando en las enormes pantallas pasaban imágenes de personas y después la pareja debía besarse. Hubo mensajes de amor, un chico le pidió a su novia que se casara con él y todo el estadio aplaudió cuando la chica acepto. Renee se giro hacia a mí y comenzó a abrir su bolso. Saco una prenda completamente blanca. — ¿Qué es eso?

—Lo que usaras.

Confundida parpadee demasiadas veces. — ¿Cómo que usare?

—Ponte la estúpida camisa, Isabella.

Asustada por la furia de su voz me puse la enorme camisa. Con brusquedad me giro y la escuche decir. —Es la hora.

De la nada sentí miles de miradas clavándose a mis espaldas, centenares de personas que estaba en mi lado estaban mirándome con curiosidad, mi vista fue a una de las pantallas.

"¡Te amo Edward Cullen!"

Como si fuera el colmo, otra pantalla mostro mi rostro sonrojado.

¡Diablos! ¡Ahora todo Phoenix sabe de mí! Qué vergüenza.

Los comentaristas comenzaron a preguntar dónde estaba Edward. De pronto su nombre fue coreado por toda la multitud. ¡Diablos! ¡Ahora sería rechazada por él frente a todos! ¡Mataría a mi madre! ¡Seria huérfana!

Quería que la tierra se abriera y me tragara… pero antes de eso deseaba que las cámaras dejaran de apuntar a mi rostro y a mi espalda.

Alguien toco mi hombro y lentamente me di la vuelta. Estaba ahí, mirándome con una enorme sonrisa. —Tu madre me dijo que harías cualquier cosa por mí pero no le creí.

Comencé a llorar patéticamente.

Edward estaba ahí.

Tenía puesto su uniforme, estaba agitado. Las enormes letras de NY estaban en su pecho izquierdo. Las rayas verticales en cualquier otro hombre se verían mal, pero en Edward era perfecto. Llevaba puestos sus guantes, unos tenis Nike a juego con sus calcetas. El cinturón acentuaba su torso y el verlo totalmente sudado no quitaba ni un poco su atractivo.

Ahora entendía porque algunas mujeres veían este deporte.

—Edward… -tenía tantas cosas que decirle, pero lo primero que dije fue patético. — ¿Cómo has llegado hasta aquí tan pronto? –reclame.

La gente comenzó a gritar: ¡Beso! ¡Beso! ¡Beso!

—Le dije a tu mamá que aquí estaría esperándote. –dijo molesto, probablemente esperaba una declaración de amor y no una discusión.

Unas chicas a mi lado comenzaron a gritarme. — ¡Si no lo besas tu yo me ofrezco!

—Bien, bien. –grite sin decirlo a alguien en particular. Me mordí el labio cuando lo mire a los ojos. —Edward… te amo… -el rostro de él no mostro ninguna sorpresa. Sabía lo que estaba esperando. —Te amo y confió en…

No me dejo hablar, sus labios estaban sobre los míos, besándome apasionadamente. Mis manos fueron a su cabello… Y todo desapareció.

¿Qué importaba donde estaba?

¿Qué importaba que este rodeada de personas?

¿Qué importaba que nuestro beso sea visto en todo el país?

¿Qué importaba que los medios me siguieran durante semanas a donde fuera?

Podía soportar todo… podría vencer todo si Edward estaba a mi lado.

Esta era nuestra segunda oportunidad… y no la iba a desaprovechar.

Nos separamos cuando necesitamos aire. Me dio vergüenza notar que muchas personas nos miraban con la boca desencajada y algunas mamas tapaban la vista a sus pequeños hijos.

— ¡Ella es mía! –grito a la multitud elevando el brazo al cielo. La multitud grito con él.

Edward abrió sus brazos y yo me lance hacia él. Estuvimos abrazados tanto tiempo que la cámara dejo de enfocarnos.

El juego se reanudo y me asuste. —No bajaras a jugar.

Se sonrojo. —Estaba tan nervioso porque no llegabas que a la mínima provocación golpee a un jugador. Estoy suspendido durante varias semanas.

No me sentí culpable ya que al parecer él no estaba afectado. —Lo siento, todo esto por mi culpa…

Puso un dedo en mi boca. —Calla, ya sé todo. Estas semanas estaré muy ocupado contigo… organizando nuestra boda.

Sonreí ampliamente. — ¿Organizando, eh?

—Bella Swan, no tengo tiempo para cortejos. Vamos a casarnos pronto y con la ayuda de tu madre de llevare a la fuerza a esa boda.

—Yo no he dicho que me oponga a la idea. –me miro confundido unos momentos.

— ¿Nos vamos a Las Vegas ya?

Esa fue la mejor decisión que tome.
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55 comentarios:

Susy dijo...

QUE VA!!!! me encantan tus historias, no por el contenido sexual, sino porque realmente tiene cosistencia la historia y porque normalmente, tienen un final feliz. (he leido algunas de tus historias anteriores en FF) No me gustan las historias que tienen un final triste porque creo que suficientemente dura y triste es la vida, como para que en una historia que lea, siga igual de dura la vida. FELICITACIONES!!!!! eres muy muy buena escritora!!!!... No sé si soy la primera en leer esta historia tuya, si lo soy, no dudo de que tenga un super éxito y buena acogida, si no soy la primera... CREO QUE LAS DEMAS HAN DE ESTAR LOCAS para que no les guste... sigue escribiendo...

Anónimo dijo...

a mi tambien me encantan son maravillosas tus historias y tambien me encantan por su contenido sexual es erotica y sexy y para nada bulgar yo diria que es estimulante y refrescante para aquellas personas que como yo disfrutan del romanticismo ...y por otra parte me gusta mucho como describes todo ...me lo imagino completico .... ... gracias

cuando vuelve voyeur

Alice mNm dijo...

me gusta que pongas las fotos, es mas creíble -si todavía se puede más- y te das una idea de lo que pasa por tu cabeza y lo que te inspira al escribirla :)
besos

Anónimo dijo...

Woww
estaa hermosaa la historiaaa
me encantoo el toqee qe le diste un poco erotico pero sin llegar a lo vulgar encerioo gracias por las historiass qee nos regalass eii no sii te acuerdes de mii soy la chika del msn la qee te dijo qe subieras yaa un capitulo de bss!! :)
como notengo blog loo pondree comoo anonimoo :)

Ssil dijo...

me ha encantado!!
cm no me di cuenta de q habias publicado algo nuevo??? u.u
bueno a lo q vamos, dios, me encanto este edward, iba de tipo duro,machote pero en realidad estaba loquito por Bella..!! si hasta pidió permiso para cortejarla, eso es de otra época! pero es igual de adorable...
envidio a bella, mucho mucho!
me gusto el detalle de q ambos perdiesen la virginidad en un actos con sentimientos, y no simplmente puro sexo
q cab.... charlie y carlise, quien se creen para intervenir en la vida de los hijos, Dios? anda ya, si charlie lo arreglo, pero primero lo habia estropeado todo. Buf, es raro imaginarse a un carlise malo... pedazo capullo, lo q le hizo a su propio hijo, no me extraña q edward se fuese de casa...
final feliz pese a las adversidades! XD
besos

jakie dijo...

Waooo..me encanto sobre todo el final, nunca lei una historia tan loca. =) me encanto.

Anónimo dijo...

Hola.me.fascino.esta.historia.me.encantan.tus
Edwards.machistas.como.este.y.el.de.Edward.patàn
Cullen.Eres.muy.buena.escritora.con.buenas
historias.con.su.toque.lemonero.me.fascinan.asì
que.tienes.una.nueva.seguidora.Saludos
AlePattz

hilary dijo...

que lindoo..waooo no me esperaba lo que charly hizo sera ... bueno no hablemos de los errores del papa de bella ...hablemos del la posecion y el amor que edward nunca dejo de sentir...waooo me encanto..fue su primera ves juntos y el es tan sexy, odio a tanya esta loca esa chica seguro que ella armo todo ese circo del matrimonio...me imagino su cara cuando vea que edward se esta casando con bella jajaja que lindo me encanto de verdad..bueno me encanta todas tus historias...son geniales.... me hacen sentir desde mariposas hasta quedarme sin respiracion de verdad nunca dejes de escribirr

La Bookaholic dijo...

AWWWWWWWWW
AME ESTE ONE-SHOT EN SERIO EDWARD ASI *O* NO SE COMO DESCRIBIRLO ME ENCANTO JAJA RENNE COMO SIEMPRE
:)

samy dijo...

HOLA soy nueva en esto, esta historia me facina la puedo leer mil veces y no me aburre jaja esta genial felcidades escribes muy bien sigue asi estare pendiente de todas tus historias q por lo q veo todas son magnifica. Saludos

patty_patt dijo...

otra vez, la lei otra vez y Diosss no me canso de leer estas historia, ahora voy con mi chico malo, por segunda vez..............


Patty

fabiola León dijo...

Hola y guaaa que macho!!!AJUajjAuaju:)) le falta el latigo AJjaj y bella no se queda atrás!!! antes leía casi siempre "edward patan cullen" que me encanta, pero este one-shot la posta que esta buenoooo!!!Babas multiples babas...me encantan los hombre así, serios pero que dan con todo en el amor...
besos

pamela2310 dijo...

linda qu te puedo decir me encanto hubiera alargado un poco el final en la conversacion de ellos dos pero me gusto igual. lo encontre muy de pelicula, lindo

la dama de hielo: dijo...

Con algo de tiempo libre nuevamente, así que me vine de nuevo a tu cielo personal para ver que encontraba... y como no había nada nuevo (no es que esperaba que lo hubiese xD) releí el últimos capitulo de hasta que el amor nos separe y me vine a releer por acá, porque si empiezo a releer tus historias completas me quedo pegada, aunque voy camino hacia allá Mery xD

En Fin

Sólo quería decirte que me encanta este OS y que volver a leerlo fue un agrado, mi parte favorita, debo decir, es el principio cuando Bella recuerda la noche del baile, me fascina ese Edward tan malo de instituto... debe ser porque casi ni existen en la vida real y de los que existen es mejor alejarse xD

Supongo que nunca me cansare de darte las gracias por los lindos momentos que paso leyendo :)

Espero que estés muy bien y que la vida te sonria.

Carla

miraura dijo...

pero que placer es leer esta historia nuevamente....
adoro a rene, me encanta lo abierta que es con bella, si yo le hubiera hablado de sexo en mi adolecencia a mi madre, te aseguro que se muereXD....

Beluchiss dijo...

holaa Meryy me encantooo!! este edwardd yo pensaba que era todo un chico maloo y en realidad estaba locoo por bellaaa...y charlie y carlisleee que mal lo que hicieronn...pero bueno como dice el titulo tuvieron su segunda oportunidad edward y bella que lindoo!! y renne una idolaaa...lo de la camisetaa me mate de risaa...bueno me voy a leer otroo!! besoss!!!

Anónimo dijo...

Si te soy sincera... Mierda! Yo sí me iba a las vegas con él! Dios chica, tu sabes cuanto amo este Shot y la camiseta de Bella! O al menos espero que lo sepas por la adaptación que había hecho xD!

Me encanta Renee, me encanta Bella y sin lugar a dudas me encata Edward!

Besos!

Oleic-Marssha dijo...

Aaaahhhh estoy pensando seriamente ver este deporte, aunque no creo encontrar tan facilemtne un jugador como Ed, me gusto mucho el OS sobre todo por la intervención de la mama de Bella, me recuerda mucho a la mia, la verdad lo ame, un besote, nos leemos luego XD

Nanami dijo...

Sexy, Sexy! me matan estos Edward rebeldones XD los chicos malos son una debilidad para todas
Me gusto mucho el One Shot y el lemons estuvo wow muy hot

Mónica dijo...

wola!!!!!!!!!!
me encanta esta historia sin duda es una de mis favoritas....
te felicito.

un beso.

Anónimo dijo...

Renée es taaaan cómica xD
Me gusta este fic, desde la primera vez que lo leí en FF. De hecho siempre recuerdo el principio a Bella hablando con su mamá y se me quedó grabada la frase "igual de dotado que un caballo, cinco orgasmos en una noche", como me reí con esoo! Tuve que buscarla y leerla otra vez, no miento xD
Este fic tiene de todo ! Momentos lindos, hot, tristes, cómicos... es perfecto ;)

Anónimo dijo...

ufff de nuevo aqui jajajaj
me ah gustado
es romantico y un pco rudo jajaj
me ha gsutado
saluds

Anónimo dijo...

Q buen fic, me encanto este Edward deportista, creo q vere deportes mas a menudo jejeje
Q romantico y divertido es lo q mas me gusta de tus fics.
Saludos

Rubynyu dijo...

otro Edward patan pero sexy muy muy sexy como siempre me dejas encantada
me encantop lo del partido
jajajajaja
Bella con esa camisota jajaja

_angie_Ѽ_cullen_ dijo...

OMG!!!
OMG!!!
DIOS, la vida es tan injusta...
porque no puedo tener un hombre igual que el...
y Renee woO no pence que abriia alguien aigual a mi madre... jejejeje
me mato, me facino, me encantooo....
ahahahahah :n
Un beso y un gran abrazo desde el otro lado del mundo...

Missy Lkris ♪ dijo...

JAJAJAJAJAAJJAAJAJAJAAA la verdadd!!! a mi m nkntao ste fic! hace ya un tiempo q lo lei! :a

y t digo algooooo.. Jajajajjaja nose xq renee se parece tanto a mi mamà acaaa!!! si conocieras a mi madre! dios santo! es un cso critico!.,.. una xibola en cuerpo d una cuarentona! jajjajjajajaa...
diossssssss un casoooooooooooo-.. y d pasoo un mate d risa!... x algo dicen... q cuando las madres son tan 'xibolas' las hijas son mas recatadas jajjajaajajaa.. la verdad io sere tranqui y esa vaina!!!.. pero soi alegre!... no como bella!... wenooooooooo soi seria con todo mundo a excepcion d mis amigoss waoooooo soi un caso tmb!!!... solo ahi q saber conocerme!...

y jajajajajajajaja me mato d la risa acaa renee!! y m dio colera charlie! se parece a mi padre. argggggggggggggg demasiado celoso.. y obvio lo mejor pa su nena.. arggggggggg... xq seran asi!... ¬¬...

y waaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa ame, amo, y amareeee a edward x siempreeeeee!! >///////////< jijijijijjijijijijijiiii :i

lari Costa dijo...

Dios ! quisiera un hombre como Edward...porque la vida es injusta con algunas personas:f
como siempre esta buenisimo:n
Besos y abrazos

erin dijo...

Por dios que buen os.!!!! :n :n :n :n :n, mereces una ovacion de pie, que malo charlie, muy egoista, Edward un tierno, divino, un dios en la cama, Ufff me dio calor :p,es una hermosa historia, de esas que te llenan el estomago de mariposas y te dejan con una sonrisa. Tu trabajo es impecable como siempre, mis mas sinceras felicitaciones. Desde argentina con amor

Pame dijo...

Dios! uff! hace calor :c , el final es muy gracioso jeje Ese: "¿Nos vamos a las Vegas?" jeje
yo no dudaria en decirle que sip! Una vez mas: Gracias Mery :n

Mell dijo...

erotismo puro :]
cero vulgaridades amo tus historias
:s era la onda mujercita!

Vampire*girl dijo...

que raro, es el segundo OS que pense ya habia comentado.. creo que me estoy confundiendo con FF jejeje

me gustan los deportistas.. y antes consideraba que el beisbol era aburrido..
hoy he cambiado de opinion jejeje

amo cuando sacas conclusiones erradas.. y luego tratas de hacer algo loco, o fuera de lo comun o bochornoso para remediarte jejeje

al inicio parece que edward es el tipico chico malo (a lo cual no me opongo.. jejeje)..

y resulta que siempre la quiso, la quiere y la queraa....

mi punto: sigue siendo mi presonaje favorito: chico malo sentimental... U.U los adoro jejeje

ate. tere

Anónimo dijo...

Otro OS favorito, lo lei y lo volvi a leer, no me canso, es q la verdad te quedo muy bueno!!!
Sin palabras... ... ... :s

Paulina dijo...

me encanto la historia
que malo fue charlie en
ocultarle a bella
que edward la buscaba
pero excelente final
quien no ama a edward cullen
:g

Ceres dijo...

ame este shot
es muy bueno me rei mucho y me encanto edward pero siempre me encanta :D
me cayo muy mal charlie pero ni modo de todos modos al final estuvieron juntos

__Pazandlove dijo...

Es increíble como los mal entendidos pueden llegar a causar tanto daño si no son aclarados pronto... a veces me imagino cosas que hice hace 10 años y que nunca pude aclarar xDD ~

Fue realmente emocionante leer este fic, ya casi me imaginaba todo lo que iba pasando tanto en la historia como en la cabeza de Bella. Aunque reconozco que sería interesante ver la parte de Edward en todo el juego.

Lástima lo de Carlisle y Charlie... pero bueh, al final triunfó el amor :D

Alex-Cullen-Pattinson dijo...

De tus one-shot's este es el que mas me gusta!!!
Amo como es Edward aun despues de los años...todo posesivo con Bella!!!!
Me encanta esta historia :D

Andy dijo...

este one shot estuvo genial
me encanta la actitud arroyadora de un hombre fuerte, decidido como lo es este edward. :d

pero es una lastima que aveces los padres actuan pensando que nos estan haciendo un bien y lo quehacen es un mal completo, qe pecadito qe lo hayan juzgado tan mal. :l

lo bueno es que tiene razon con la frase qe dice edward
lindo, y las escenas hot uff deliciosas :k

Cloria dijo...

me gusto el one shot me encanta ver esa parte tan posesiva de Edward sobre Bella y que al final todo se solucionara para ambos, despues de todo Edward siempre la quiso :a
Charlie actuo mal en jusgar a Edward, y en encarcelarlo por querer a su hija, y Carlisle como no apoya a su hijo en su sueño mal mal

bueno cuidate y sigue escrbiendo estos fics que cada uno es especial a su manera =)

Sisi bunny dijo...

Bueno one-shot ya lo había leído pero creo que fue cuando aun estaba en ff, así que
me lo he vuelto a leer, es tan excitante la historia de inicio a fin.
Edward y Bella tienen una forma de ser que me encanta tan necios pero tan pasionales. Me encanto el Edward celoso de que Bella estuviera "ligando" con Jake, apenas y estaban medio coqueteando, huy pero me pareció tan sexy (que retorcida salí

Anónimo dijo...

awww me encantan tus histrias y mas estos one-shots me encanta la maneraque escribes y te expresass, desde que empece a leer tus historias me volvi una fan a los Bella&Edward :i
y mas con los lemmons me encantan
besos
:i

Shamy Pelayes dijo...

Dios Miooo!!!! Kiero llorare de la emoción!!! Me encantó!!!!

samyzoe dijo...

Me encanto, me fascino, es muy bueno este OS, podría leerlo mil veces y no me aburriría de verdad, felicidades escribes muy bien,el lemmon :h woow como dicen son eroticos pero no vulgares. Ame a Edward asi todo dominante y neurótico pero a la vez lindo y podría decir que romántico a su manera.
saludos:a

Beluchiss dijo...

holaaa Meryyy pase a leer otra vezzz este onee shottt je cada vez que puedoo paso a leer algoo aquii...espero que andess bienn!! como sabes este one shott me encantoooo!!! y buenoo esperemos pronto saber de tii...que tengas un buen fin de semanaa...pasalooo genial!!! besos!!! :t

Yosiry dijo...

wuauuu, me encanto la historia y como narraste el lemon, eres estupenda escritora :n :q :t

Sisi bunny dijo...

Este me lo lei hace dos días bueno por skype tambien se lo lei a una amiga, es tan diferente leer para ti solamente que leerselo a alguien EN ESPECIAL EL LEMMON XDD yo no sabia como seguir.
Este de todos los demas OS es el que más me gusta

Daniela CG dijo...

ñ.ñ :q

vsotobianchi dijo...

wow me encanto este OS esta genial me reí mucho saludos
PD: YO SOY LA CHICA A LA CUAL SISI LEYÓ EL OS POR SKYPE :c :O

pasiones 007 dijo...
Este blog ha sido eliminado por un administrador de blog.
pasiones 007 dijo...

me encanta tu historia :a

Anny Z. Paz dijo...

waaaaaaaaaaa, despues de tiempooo qe puedo volver a leer tus historiasss, me encantannn, escribes geniallll....

madavepatt dijo...

:n hay tan linda esta OS me uno a tu blog desde ya

LakentsB dijo...

Que bueno que esta abierto el blog y puedo releerte, me encanta como escribes, tus historias son siempre tan intensas, y se extrañan.

bery dijo...

ya estamos a 2014 y cada ves que deseo leer un buen fic re leo este me encantaria que hicieras una continuación

Unknown dijo...

Hola me encanto, fascino el OS la trama fue bien relatada y todo estuvo emocionante no para de leer, ojala hicieras un epigolo sobre la boda en las vegas, que paso con Alice y Rose y si Bella tiene hijos fueron preguntas mías que quedaron al aire.... saludos y besos...

vani dijo...

Holaa me quede facinada por como contaste la historia.

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