22 septiembre, 2010

Juegos Sexuales: A Tu Merced

Twilight es propiedad de Stephanie Meyer, la trama es mía y prohibida la copia total o parcial de la historia. Att. MerySnz
Treinta cartas con diferentes posturas sexuales, dos días a la semana para realizarlas. ¿Podrán jugar sin que surjan sentimientos? "Solo saciaremos nuestra hambre y curiosidad. Cuando terminemos con las posiciones el juego se acaba"
A Tu Merced

—Podemos llevarlo a cabo ahorita. –sugerí ya excitado.

—Nop. –negó de inmediato y jugueteo con mi cabello. —Dime, Edward. ¿Qué piensas de ser dominado por mí?

—No entiendo. –dije sinceramente, ¿A qué se refería con dominado?

Resoplo. —Sadomasoquismo. –dijo lentamente.

Me tense de inmediato, ¿Acaso dijo sadomasoquismo? —Bromeas, ¿verdad?

Negó lentamente, una sonrisa maliciosa se extendió por sus labios. Sentí miedo. —Lo harás. –afirmo.

Esta vez fui yo quien negó con la cabeza. ¿Yo? ¿Edward Cullen? ¿Sometido sexualmente a una mujer? ¡Nunca!

—No me conoces. –le asegure.

— ¡Vamos, Edward! Es una fantasía, no pasara más de dos horas. Estamos hablando de sexo.

Suspiré. Si solo seria dos horas… —Esta bien. Pero esta me la pagaras.

—Claro, ¿Qué me pedirás a cambio?

—Sexo en público. –me encogí de hombros.

Vi el miedo en su mirada mientras se alejaba lentamente de mí. —No, ¿Acaso estás loco?

Reí sin poder contenerme. —Tú me pides que sea tu esclavo sexual, ¿Pero si pido algo tan simple como sexo en público soy un loco?

—Bueno, al parecer los dos estamos locos…

La interrumpí. —Este sábado, donde sea, como sea, cuando quiera. Haremos la posición en un lugar público.

Ella arqueo una ceja. — ¿Y lo que hicimos en el cine no cuenta?

—No, pensaba algo así como un parque. –sus ojos se abrieron completamente. —Quizás quiera cenar con los chicos, el baño del restaurant es un buen lugar. –agregué con malicia. —Una salida a la playa… -deje incompleta la frase, sabía que pronto se negaría.

—Está bien, acepto. –dijo dejándome con la boca abierta.

¿Por qué diablos acepto? Se suponía que debía avergonzarse, como cualquier chica buena. Mis pensamientos me dieron la respuesta, ¿Bella una chica buena? La peor blasfemia.

— ¿Estás segura? –pregunte aun sin poder creerlo.

Asintió con la cabeza.

Suspiré otra vez, ¿Por qué sentía que algo no cuadraba? Me encanta la idea de hacerlo en un lugar público, correr el riesgo de ser descubierto en cualquier momento.

—Iré a preparar la comida. Los chicos vendrán a comer. –me aviso. —Por cierto, antes de que se me olvide. Esme me llamo en la mañana, están en la Riviera Francesa una semana y otra en unas islas en Grecia. Y fin de su luna de miel. Ah, una última cosa, el siguiente lunes tienes una cita con Aro, confirma. No se te vaya olvidar.

En la siguiente hora hice mis tareas pendientes, limpié un poco mi habitación, ya que no recordaba cuando fue la última vez que lo había hecho y llame a la secretaria de Aro para avisarle que estaría disponible durante la tarde del próximo lunes. Recordé que en mi bolsillo estaba la carta con mi posición, "Carretilla".

Iba a ser un poco difícil hacer esa posición en un lugar público, pero no imposible. Ya se me ocurriría algo. Guarde la tarjeta de nuevo en mi bolsillo y fingí leer el libro que tenia a un lado.

—Edward. –la voz de Alice hizo que despegara mi vista de mi libro de algebra. — ¿Puedo pasar?

Rodé los ojos. —Si no te has dado cuenta, estas dentro de mi habitación.

El duende vio sus pies, y efectivamente, había entrado unos 15 centímetros a mi habitación. —Solo tú te fijas en pequeñeces.

Me reí por sus palabras, "pequeñeces". Como ella.

—Estúpido. –resoplo cuando se dio cuenta del motivo de mi risa.

—Noto algo raro en ti… -dijo analizándome.

—Ay no, -me queje. —Tú también.

— ¿Yo también qué? –pregunto frunciendo el ceño. Sin entender.

—Jasper, el también ha dicho esas palabras. –mire mi camisa para comprobar que no estaba al revés. —Mi camisa está bien puesta. No sé a qué te refieres. –bromee.

—Me refería a que… -paro de hablar y se quedo pensativa unos instantes. —A que estas más feliz, si, lo noto. Desde el sábado, tu sonrisa no se ha borrado. –en un acto de reflejo mi sonrisa desapareció. Ignoró eso y siguió hablando. —Lo que hace el amor. –suspiró románticamente.

Me senté en la cama de inmediato. —Dios, Jasper y tú son el uno para el otro. No lo puedo creer, no importa cuántas veces les aclare que no estoy enamorado, solo me gusta una chica.

Ella rodo los ojos. —Como sea. Necesito hablar contigo. –miro alrededor de mi habitación.

—No tengo a ninguna persona debajo de mi cama, puedes estar segura.

—Lo sé, pero…

—Entonces no confias en mi. –fingí ofenderme.

— ¡Hay, deja de hacerte el ofendido! No va contigo. Solo quería asegurarme que no haya un walkie tolkie por algún lado.

Hice un ademan con mis manos. —Como vez, solo estamos tú y yo. –dije presumiendo mi limpia habitación.

—Oh, has limpiado. Es bueno, tu habitación era un basurero.

Rodé los ojos. —Soy hombre, no limpio mi cuarto. Dime algo nuevo.

—Como te dije, necesito hablar con alguien…

— ¿Rose y Bella? –pregunte curioso, no era bueno en las platicas de chicas.

—Después de la apuesta no creo que deba de hablar estos temas con ella.

Fruncí el ceño preocupado y palmee la cama. Pidiéndole que se sentara. —Se trata de Jasper. –aventure a adivinar.

—Sí, de él. –dijo asintiendo con la cabeza. Respiro profundamente. —Hace unas semanas hemos decidido iniciar una relación sexual. –dijo con formalidad. Como si habláramos de un contrato.

—Debe de haber un problema, ¿Cuál es? Ha de ser uno grande si recurres a mí.

—Uno muy grande. –suspiro. —Tengo un problema con el sexo.

— ¿Qué problema? –dije tratando de contar hasta diez. No cavia duda de que eran tal para cual. Jasper estaría actuando de la misma manera que ella si estuviera en la misma situación. —Confía en mí, sea cual sea tu problema sexual tiene solución. ¿Jasper es precoz? ¿No te satisface en la cama? ¿Quieres complacerlo? ¿Método anticonceptivos? ¿Monotonía?

— ¡No! –exclamo en voz baja. —Jasper está muy bien dotado.

3, 2,1… Se sonrojo y yo reí. Estoy seguro que ni siquiera a las chicas les había confesado ese detalle.

— ¿Entonces…? –pregunte entre risas.

—Todo es tan nuevo para mí. –su seriedad hizo que me comportara. —Cuando estaba con Charlotte, no teníamos tanto sexo… pero el estar a escondidas. –chasqueo la lengua.

—Te has dado cuenta que es más fácil relacionarte con un hombre que con una mujer, ¿verdad?

Mierda, al parecer Jasper tenía razón con su teoría.

—Sí. –admitió.

— ¿Te gusta Jasper? ¿Sigues amando a Charlotte? ¿Cuál es el problema? –la bombardee con preguntas.

—El estar con Jasper me ha hecho darme cuenta que nunca quise a Charlotte. El vivir con él me ha hecho darme cuenta que no lo conocía. No lo sé. Nunca lo vi como un hombre, era como tener una venda en los ojos y un día al verlo semidesnudo desaparece la venda.

—Bueno, si hubiera sabido que el ver a un hombre en ropa interior te hubiera hecho saber que eres heterosexual, hubiera andado desnudo desde tus quince años.

Rodo los ojos. —En serio, Edward. –me regaño. —Tengo miedo que una chica me lo quite, no sé qué decirle, como seducirlo, simplemente salto sobre él. –confeso abochornada.

Discretamente me pellizque, para que el dolor no hiciera que me riera. ¿Saltar? Ellos parecían monos araña. En las noches no sabían qué clase de sexo practicaban, ya que por sus gritos creía que se estaban asesinando entre ellos.

—No creo que Jasper se fije en otra chica.

—Victoria. –escupió el nombre. —Anda tras de mi Jasper. Estoy segura que es solo para llamar la atención de James, si no fuera porque Bella ataco a Jessica tu serias su próxima víctima.

Me encogí de hombros. —Tú también atácala a ella. Nadie se acercara a tu Jasper. –dije recalcando la palabra donde declaraba que mi amigo era de su propiedad.

—Bella es una salvaje, yo soy más delicada.

—Por favor. –me burle y defendí a Bella. —Tus gritos en la noche no son nada delicados, tus palabras solo las he escuchado en marineros, nada que ver con una dama.

—Como sea, no quiero que esa lagartona encajé sus uñas en el. ¿Qué hago? Si les pido consejos a las chicas me preguntaran miles de cosas y ni pensar lo que me aconsejaría Emmett. -se estremeció ante la idea.

— ¿Has pensado decírselo a Jasper? –pregunte sarcástico.

Ladeo la cabeza pensativa. —No, ¿Qué le puedo decir? ¿Jasper no me gusta que las zorras toquen lo que me pertenece?

Trague saliva por la familiaridad de sus palabras. Pero después de pensarlo, con nosotros funciono, ¿Por qué con ellos no funcionaria?

—Sí, díselo. Eso es lo que piensas, eso dile.

— ¡Como crees! Estás loco.

—No, creo que es obvio que los dos están colados el uno por el otro. ¿Crees que te rechazara?

—No pero…

—Entonces nada. Si le dices a Jasper lo que sientes se acaba el problema. Con lo de seducirlo, aprenderás poco a poco, se observadora, fíjate lo que le gusta, lo que lo excita. No es muy difícil. –mi estomago gruño. —Ya tengo hambre, vayamos a comer.

—Ah sí, hablando de eso, ve por Emmett y Jasper, están en el dormitorio de James, tenían algo que hablar. Emmett tiene apagado el móvil y Jasper dejo el suyo en su mochila. Eso vine a decirte.

—Jasper no tiene mochila. –le recordé.

—Ya tiene, le he comprado una. Le ha encantado. –dijo levantándose y dando saltitos hacia la puerta. También me levante y camine detrás de ella.

Me mordí la lengua para no decirle que era mentira, que no le debió haber gustado, lo más probable es que sea color melón, o algo así. Y debió haber fingido que le gustaba, con tal de no despertar la furia de su pixie.

Ni siquiera me detuve en la cocina, camine directo hasta la puerta. Dispuesto a ir al dormitorio de James.
Escuche fuertes risas.

Toque la puerta del dormitorio de James con fuerza para que escucharan.

James abrió la puerta segundos después.

— ¿Cómo estas, mujer? Pasa. –dijo haciéndose a un lado para que entrara.

—Bien, ¿Y tú? ¿Qué dice la soltería? –bromeé.

Me miro analíticamente. De los pies a la cabeza. —Sexo, muy buen sexo. ¿O me equívoco? –preguntó entrecerrando los ojos.

—No comprendo. –fingí no entender sus palabras.

—Los chicos acababan de decirme de que el gran Edward Cullen ha sido domesticado, lo cual creo que es una mentira…

— ¿Por qué? –pregunte curioso y a la vez preocupado, esperaba que ahora que James está enterado de mi estado sentimental no lo divulgue a todo el instituto.

—Por que personas como tú y yo nunca cambiamos. Nosotros somos animales salvajes, no podemos estar en cautiverio demasiado tiempo, nacimos para ser libres…

Le di un zape. —Cállate, pareces sacerdote, predicando tu palabra y no la de Dios. –me burle.

—Vez, a eso me refería con buen sexo. Nada hace que se te vaya tu buen humor.

Fruncí el ceño. ¿A caso era tan obvio para todos? Al parecer sí, porque no llevaba un minuto con James y el ya había percibido mi estado de ánimo.

—Sí, la chica te conquisto con buen sexo, puedo olerlo en ti.

Rodé los ojos y mi estómago comenzó a gruñir otra vez. — ¿Jasper y Emmett?

—En mi habitación. -caminé detrás de él, observando el gran desastre de su departamento. Con razón dicen que un hombre necesita a una mujer…

Al llegar a su habitación vi a los chicos en el piso, con unos controles en las manos. Jugaban videojuegos, ni pestañearon al escuchar nuestros pasos.

—Chicos, Alice me mando por ustedes. –dije caminando a la televisión y apagándola. Jasper se levanto de inmediato.

James se rio divertido. —Te levantaste como soldadito.

Mi amigo no pico el anzuelo. —Admito, soy mandilón. –dijo sin vergüenza.

—Emmett, Rose esta esperándote para poder comer. –de inmediato el oso se levanto.

— ¿Comer? Apresurémonos. –dijo caminando hacia la puerta.

Recordé que tenía una plática pendiente con James, ahora es el momento adecuado.

—Esperen… -me gire hacia James. —Como es eso de que pides de requisito acostarse con una virgen para entrar en tu equipo… -arqueé una ceja. —Dejaste que todos pensaran que se trataba de alguien equivocado.

—Mira Edward, el requisito es pedido desde antes de que entráramos a la escuela. –se encogió de hombros. —El antiguo capitán me dio la indicación, yo debí de ser el primero en quitarle la virginidad a una chica, después los demás integrantes. Aparte, el nombre de la chica solo lo sé yo. Nadie debe saberlo. Si lo dices por el rumor de Tanya, yo no lo dejé correr, sabía que se trataba de Irina, pero no podía negarlo, ni afirmarlo. Sé que ella es tu ex novia, ¿Crees que dejaría que Laurent la tocara?

Me encogí de hombros yo también. —Si le pides que se acueste con una virgen, que importancia tendría mi ex novia. –escupí.

—Chicos…-Jasper estaba dándose cuenta de que la discusión subía de tono.

—Pues te equivocas, yo no puedo andar cuidándole el pene a cada integrante del equipo, ni cerrándole las piernas a las zorras del instituto, solo para que no te enojes.

—Pues deberías pendejo, tal vez así te des cuenta de las estupideces que ocurren por tus exigencias y aires de grandeza…

— ¡Edward! –los tres exclamaron mi nombre.

Conté hasta diez. Tratando de calmarme.

—Lo siento, es solo que me molesta mucho la situación. Los padres de Tanya podrían enviarla a NY o a un internado para señoritas en Europa el resto del año escolar. Todo por un simple rumor…

Vi como los chicos palidecían.

—Lo siento, Edward. No lo sabía, pero entiende que no es mi culpa, Irina decidió acostarse con mi primo, ellos llevan tiempo saliendo. ¿Cómo podría adivinar que Jessica esparciría ese rumor? ¿Cómo? Tengo desde varias semanas problemas con Victoria, no estoy muy al pendiente con el equipo, la temporada empieza el siguiente año. El equipo ahora no es mi prioridad.

Entendí su punto e inmediatamente me sentí mal.

Mi móvil vibro, sabía que se trataba de las chicas.

—Será mejor que nos vayamos, las chicas ya están impacientes.

Caminamos los cuatro hacia la puerta.

Antes de irnos James habló. —Me uno a la apuesta, chicos.

— ¿Cuál apuesta?

El rubio se encogió de hombros. —Creo que no estás enamorado, solo es sexo. Estoy seguro.

— ¿Acaso no ven la cara de enamorado que tiene? –me pellizco las mejillas Emmett.

—Están mal. La chica solo le gusta. Pero quizás en unas semanas… -dijo Jasper divertido.

— ¡Ay Dios! ¿No pueden vivir sin apostar? Nunca iré con ustedes a Las Vegas. Otra vez. Hace un año su enfermedad estaba controlada. –bromeé.

Nos despedimos de James y los tres caminamos de regreso a mi dormitorio. Por el camino les platique mi conversación con Tanya, les dije que ella había aceptado ser mi amiga. Jasper me preguntó si sabía el porqué ella término la relación, le dije que de alguna manera se entero de mi infidelidad. Oculté el hecho de que Bella fue quien se lo dijo.
— ¿Hay espacio para mí? –preguntó Bella.

Llevaba varias horas sin dormir. Un poco preocupado, la verdad. Bella se esmero en hacer una deliciosa comida, al igual que la cena. Los chicos sospecharon y no pararon de lanzar indirectas sobre el derroche de felicidad que tenia. Y para colmo, la defendí, diciéndole a los chicos que pararan sus estúpidas bromas, lo cual solo hizo que dijeran que se les hacia raro su comportamiento. Ya que creían que Bella estaría enojada de que me gustara una chica, aunque dije que Bella estaba feliz de que tuviera una relación sentimental solo logre que me miraran incrédulos.

—Por supuesto. –dije cambiando de posición y ofreciéndole un mayor espacio para recostarse. — ¿No puedes dormir?

—No, creo que necesito un beso de buenas noches. –dijo recortándose a mi lado.

Pase mi brazo por sus hombros y la atraje hacia a mí. —Yo creo que deberías dormir conmigo, de ahora en adelante. -A pesar de la oscuridad de la noche estaba seguro de que me miraba como si estuviera loco. Sentí miedo al no escuchar una respuesta y me retracte. —Si quieres, si prefieres dormir sola…

—No. –me interrumpió. —Estoy sorprendida por tu proposición, solo eso. ¿Cómo decías? Ah, sí. El problema no es acostarse con alguien, es despertarte con esa persona a tu lado. –me recordó.

—No te entiendo. Hemos dormido juntos varias veces.

—Solo una desde que tú y yo estamos… mmm…

— ¿Haciendo el amor? –termine por ella.

Podía sentir como se sonrojaba. — ¡Edward! –me regaño.

— ¿Por qué te sonrojas? –me recosté sobre ella, tratando de no sintiera mucho de mi peso. Suspiró, sentí su aliento fresco contra mis labios. —Es raro que una chica mala como tu tenga una reacción inocente. -mordisqueé un poco su cuello, de inmediato su respiración se hizo más pesada. Pase una de mis manos por sus pechos, sus pezones de reaccionaron a mi tacto. —Me gusta esto. –dije con sinceridad.

— ¿Qué cosa?

—La facilidad con que tu cuerpo se derrite por mi culpa, ¿te asusta eso?

Suspiró un poco, estoy seguro que fue para responder con claridad. —Siempre me ha asustado.

— ¿Siempre? –pregunte sorprendido.

—Bueno, desde que empezamos el juego. Tú siempre me has tocado como si me fuera a romper. Me has visto apostar, mentir, chantajear, gritar, ser cínica y descarada… pero aun así crees que eres mi caballero, mi salvador.

—No creerás que quiero a mi lado una chica educada, que vaya al salón de belleza todos los días, que me dé un beso en la mejilla al llegar de trabajo y después me ignore por completo. –arqueé una de mis cejas aun cuando ella no podría ver mi gesto.

—Siempre habías tenido "Citas" –con dificultad pudo hacer con sus dedos las comillas. —Eran ese tipo de chicas y con Tanya creí que sería tu elección final.

Me reí contra su cuello. —Tonta. –la regañe con cariño. —Toda una vida juntos y aun no me conoces bien.

Pase mi lengua por su hombro, saboreando su dulce piel. —Edward. –gimió.

—Entonces… -recordé lo que estábamos hablando hace unos instantes. — ¿Por qué te sonrojas? Te da vergüenza decir que hacemos el amor. –acaricie sus piernas sobre su ropa.

—No, es que tú no parece ser consciente de cuando dices esas palabras. –suspiró. —No sabía cómo reaccionaría al escucharme.

—No me reiría. –asegure mientras tomaba el dobladillo de su camiseta y le ayudaba a quitársela. Mis labios se deslizaron por su abdomen plano. —Me encanta tu sabor…

Mis besos en sus costados la hicieron soltar risitas tontas. —Me haces cosquillas.

Deje esa área y me recosté sobre ella otra vez. —No te he dado tu beso de buenas noches.

Gemí cuando sus labios chocaron bruscamente contra los míos, ¡Dios! El estar con caricias inocentes también me había encendido. Mis manos fueron a su cabello, deseando beber más de ella, fundirnos. Sus piernas rodearon mi trasero y me apretaba, deseando sentirme.

— ¿Me quieres dentro de ti? –pregunte con rapidez, solo un momento me había separado de ella, solo para hacerle esta pregunta. Volví a besarla, su lengua masajeaba la mía mientras yo movía mi pelvis contra la suya.

— ¡Dios! –se quejo, sus manos se adentraron en mi camisa, recorrían avariciosas mi espalda.

— ¿Quiero que me detenga o que siga? –le pregunte adentrando mi mano en su delgado pantalón para dormir.

—Sigue. –exigió.

Me separe de ella un poco y le quite el pantalón mientras ella se levantaba un poco y se quito su sostén. Se sentó, su espalda estuvo contra la cabecera de la cama. A tientas tomo mi mano y la puso en su ya húmeda intimidad. —Tócame aquí. –ronroneó.

¡Mierda! Estaba realmente caliente. Sin pensármelo dos veces separé a un mas sus piernas y guíe mi boca a su coño. Gemí al sentir sus calientes jugos mojar un poco mi barbilla. Use mis manos para impedir que comenzara a mover sus caderas. Con mi lengua limpié cada gota que salía de su coño. Podía sentir sus manos en mi cabello, rogándome desesperada que siguiera. Cuando mi lengua toco su clítoris escuche como grito. —Sigue, ¡ahí! ¡Justo ahí!

Obedecí y me concentre en esa área. Mi lengua se deslizo arriba y abajo sobre su clítoris, lentamente al principio. El agarre de Bella sobre mi cabello se hizo más fuerte. —Joder, Edward. Deja de jugar. –dijo entre gemidos.

Pase delicadamente mis dientes sobre ese sensible nervio y ella de inmediato alcanzo la gloria. Su cuerpo se convulsiono, una de sus manos había dejado de hacer presión en mi cabeza y por la posición de sus piernas sabia que sus dedos se enroscaron del placer.

Bebí cada gota de su núcleo, sin querer desperdiciar nada. —Mierda, Bella. Podría vivir comiendo tu coño. –dije lamiéndome los labios.

La sentí tensarse de inmediato.

Con la respiración agitada contesto. —Cullen, deja de hablarme así. Mañana tenemos escuela y si sigues así te follare todo el santo día. Así que párale. –dijo con seriedad.

Reí. —Si dejas de quererme asfixiar contra tu coño podre dejar de hablar así.

De inmediato dejo de agarrarme el cabello. Me separe de ella y me recosté a su lado. Mi erección palpitaba. Pero no quiera pedirle que me ayudara con mi problema, ella no era una zorra a la que le podía exigir darme placer. Mientras ella seguía tratando de que su respiración regresara a la normalidad yo pensé en todas las materias que tendría ese día. Recordé que no había terminado mi tarea de algebra, no quería pedirle ayuda Bella con esa materia, decidí pagarle a Erik Yonkie para que me la hiciera. Sin darme cuenta mi erección había desaparecido.

La respiración acompasada de Bella me hizo saber que estaba dormida.

Cerré mis ojos y después no recordé nada.

Escuche la fastidiosa melodía de mi celular. Me desperté con cuidado para no despertar a Bella, camine hacia el baño, había dejado mi móvil a en el lavamanos, antes de bañarme. Mire que la pantalla decía Tanya, pero la llamada ya estaba perdida. Eran las 3:25 de la noche. Iba a marcarle cuando me llego un mensaje, me pedía que saliera a verla, se encontraba afuera del edificio de mi dormitorio. ¡URGENTE! Estaba escrito con letras mayúsculas y con demasiados signos de exclamación, eso me sorprendió, ya que ella no era como las demás chicas que modificaban su vocabulario solo para estar de moda.

Con cuidado y tratando de ser lo más silencioso posible me puse mis tennis nike, tome mis llaves una sudadera y salí de mi habitación.

Agradecí que el dormitorio estuviera en la planta baja, nunca me ha gustado tener que bajar escaleras o caminar muchos metros para salir del edificio.

Al salir al exterior identifique a Tanya de inmediato. El instituto estaba bien iluminado, ella estaba sentada en una banca.

A pesar de estar caminando aun me sentía un poco adormilado. Cuando estuve cerca de ella hable: — ¿Que es tan importante para que me saques de la cama a las tres de la mañana? –le pregunte.

La mire fijamente, ella vestía elegantemente un vestido negro, no sentí vergüenza por todavía estar en pijama.

— ¿Recuerdas lo que hablamos hace unos días?

— ¿Qué en especial?

Tomo una gran bocanada de aire. —Tú dijiste que si necesitaba un favor tú me ayudarías…

—Claro, recuerdo mis palabras. Hablaba en serio. Cualquier cosa que me pidas dalo por hecho. Te lo debo.

Trate de evitar bostezar pero fue imposible. Esperaba que me dijera lo que necesitaba para poder regresar a mi cama.

—Necesito que vuelvas a ser mi novio.

Sus palabras me despertaron de inmediato. Abrí y cerré la boca varias veces, sin poder creer en lo que pedía.

—No entiendo, ¿Para qué?

—Acabo de estar en una cena de beneficencia contra la diabetes, la Sra. Stanley ha entro al baño justo después de mi madre. –suspiro. —Logre sacar a mama a tiempo fingiendo que me sentía mal. Sé que te estoy pidiendo demasiado, pero lleva dos horas tratando de buscar una solución para que cuando mis padres no crean el rumor, solo se me ocurre una.

—Sabes que no me puedes pedir eso. –dije mirando fijamente mis pies, si elevaba la vista y miraba la angustia en sus ojos sabia que aceptaría. —Lo siento, estoy tratando de no cometer más errores con mi chica y no creo que el fingir ser tu novio le esté dando su lugar. Y mucho menos cuando se que tu no deberías estar preocupada. Pero despreocúpate, mañana hablare con Jessica, le diré claramente que si su mama dice una palabra a Eleazar o a Carmen no dudare en vetar a su padre de mi compañía y la de los accionistas. No quería llegar a esos extremos pero tendré que hacerlo.

—Pero si no le importa, si lo hace solo por hacerme el daño. Necesito que vuelvas a ser mi novio… -rogo.

Negué con la cabeza.

—El no lo hará. –deje de respirar cuando escuche la voz de Bella.

Después de salir de la sorpresa me gire hacia ella. Vestía su pijama también y se abrazaba a sí misma. No lo dude y me quite mi suéter, se lo ofrecí e inmediato se lo puso.

—Edward puede hablar por sí solo.

Bella llego hasta nosotros. —Nunca creí que cayeras tan bajo. –la miro de los pies a la cabeza. —El te está ofreciendo una ayuda y tú la rechazas. ¿Sabes lo que pasara si Edward acepta ser tu novio?

Me estremecí ante la dureza de sus palabras, y de pronto sentí el frio de nuestro alrededor. Eran finales de noviembre y en Phoenix el invierno era insoportable, al igual que el calor.

—Mis padres no tendrán duda de que es un simple rumor lo de mi virginidad.

—Quizás tú has inventado todo esto con el fin de que Edward regrese a ti. –la acuso.

Pase mi mano por sus hombros. —Tranquila. –le roge. No quiera que se lanzara sobre Tanya como paso con Jessica.

—Por supuesto que no. –Tanya se levanto de la banca y se paro frente a ella, quedando varios centímetros más alta que Bella. —Edward me ofreció su ayuda y yo la estoy aceptando.

Me puse entre las dos. Con la mirada le pedí a Bella que me entendiera. —Paren las dos. –me gire hacia mi ex novia. —Tanya ya te di la solución, eso hare. –me gire ahora hacia Bella, su mirada maliciosa se borro de inmediato. —Y tú, deja de hacer esas acusaciones. –la regañe.

Ella frunció el ceño, pensativa.

Sentí como los dientes de Tanya castañeaban. —Ahora, será mejor que te acompañe a tu dormitorio y tú entres al nuestro. –dije lo ultimo a Bella.

—No. –refunfuño de inmediato. —Ambos iremos a acompañar a Tanya. –sus ojos echaban fuego, estoy seguro que no le agrado que me ofreciera a acompañarla hasta su dormitorio.

Los siguientes 15 minutos fueron una tortura, Tanya se colgaba de mi brazo e inmediatamente sentía las uñas de Bella sobre mi piel. ¡Maldición! Esto era una tortura. Aparte, la tensión que existía entre las dos, miento, la peligrosidad que Bella emanaba me incomodaba.

Cuando llegamos al edificio de mi ex novia Bella no perdió el tiempo y me abrazo, sin pensarlo dos veces la rodee con mis brazos. Tenía frio. Entonces comprendí, cuando Tanya quiso acercarse y despedirse con un beso en la mejilla no pudo hacerlo, Bella me abrazaba como si su vida dependiera de ello, y yo soy lo suficiente inteligente como para saber que me ira mal si me despedía de Tanya de esa manera.

—Cuando solucione el asunto te vendré a buscar.

—Cuando solucione el asunto solo te llamara. –rectifico Bella.

Suspire. Y yo que inocentemente creí que lo mas incomodo ya había pasado.

Tanya rodo los ojos. —Nos vemos Edward. Que descanses Bella. –se dio la media vuelta y entro al edificio.

En cuanto Tanya entro al edificio entrelace nuestras manos y caminamos de regreso a nuestro edificio.

—No debes de sentirte mal por Tanya.

— ¿Y qué debo hacer? Ponerme a brincar de alegría porque sus padres la manden a Europa.

—Quizás sea lo mejor. –dijo encogiéndose de hombros.

La mire fijamente. — ¿Bromeas verdad?

—No, mira mi punto de vista, ella ya no se meterá en nuestra relación y es probable que conozca a otro chico, te olvidara… ¿O no quieres que lo haga?

—No quiero que este triste, Tanya no es tan fuerte como tú. No soportara estar alejada de su familia, depende emocionalmente de ellos.

—Entonces, ¿Soy una bruja insensible? –pregunto entornando los ojos.

Me agache para darle un pequeño beso. —Ella es débil, tu fuerte. Ya ha sufrido mucho por mi culpa, no quiero que siga haciéndolo.

Suspiro y su agarre en mi mano se hizo un poco más fuerte. —Escuche lo que le dijiste a Tanya antes de que yo llegara. ¿No quieres cometer más errores?

Respondí con sinceridad. —Como tú has dicho, hago muchas estupideces, pero contigo es diferente. Tú me gustas. Eso me da miedo, si esto no funciona no podre decirte "ya no quiero más contigo" y desaparecer de tu vida. Puedo perder a quien quiero y a mi hermana. Si antes, siendo tu hermano discutíamos, ¿Cómo será de ahora en adelante? No quiero solucionar los problemas con lágrimas o en la cama. Te mereces más que eso y voy a darte más. No sé cómo ser un novio modelo, pero por ti lo intentare.

Paro de caminar y se volvió hacia a mí. —Me calientas cuando dices esas cosas. –su mano libre fue a mi cabello, se paro sobre sus pies y me beso como nunca antes me había besado. Lentamente, pausado, no había la explosiva pasión que siempre nos caracterizaba. Solo nuestros labios moviéndose sincronizada mente, una y otra vez.

Nos separamos todavía abrumados por el beso. —Ese beso ha sido…

— ¿Asombroso? –susurro.

Iba a usar esa palabra para describirlo, pero decidí usar otra para contradecirla. —Increíble.

Caminamos abrazados hacia nuestro dormitorio.

— ¿Cómo sabias que estaba hablando con Tanya? –le pregunte curioso.

—Escuche cuando cerrabas la puerta, me tomo mucho tiempo encontrar mi pijama, pero después salí detrás de ti. Por cierto, antes de que se me olvide, yo me encargare de Jessica, no te preocupes.

— ¿Cómo lo harás? –el recuerdo de Bella azotando la cabeza de Jessica varias veces contra el piso vino a mi mente. — ¿No iras a golpearla? ¿O sí?

—Por supuesto que no, solo se me hace injusto que el Sr. Stanley tenga que pagar las consecuencias por una mujer que malgasta todo su dinero y una hija que le miente y le roba. Solo le diré que su plan tendrá el efecto contrario.

—No entiendo.

—Mira, la Sra. Stanley le dirá a Carmen con la intención de que Tanya salga de tu vida, yo le diré a Jessica que está cometiendo un error, que en vez de deshacerse de ella los está uniendo a ambos. Que Tanya te fue a busca para pedirte que seas otra vez su novio para que su padre no crea en los chismes. Jessica sabe lo que le conviene, no te preocupes…

—Pero no crees que ella sospeche de ti. Es decir, tú la has golpeado y de pronto vas y le das un consejo.

Se encogió de hombros. —Le diré que odio a Tanya más que a ella. Comprenderá.

Asentí con la cabeza, más tranquilo, porque no tendría que llegar a los extremos con el Sr. Stanley, quien es un gran trabajador de la compañía. Llegamos a nuestro dormitorio, al llegar a mi habitación nos quitamos nuestro calzado e inmediatamente nos dejamos caer a la cama.
Prácticamente me dormí en mis clases, estaba tan cansado que no me importo enterrar mi cabeza en mi libro y fingir que nadie me rodeaba.

Entre clases vi a Bella conversando con Jessica, las personas que pasaban alrededor de ellas las miraban curiosos, a la espera de que hubiera una pelea con lodo en cualquier momento. Bella me guiño un ojo, seña para que entendiera que todo estaba saliendo según lo planeado.

Ese día tenía bastantes clases, llegue tarde a mi dormitorio. Me lleve una gran sorpresa al ver a Tanya y a Bella sentadas en la sala. Con dos tazas de café. Trague saliva, algo no andaba bien.

— ¿Qué ha pasado? –pregunte dejando mis libros sobre el sofá.

—Tanya y yo estamos aclarando unas cosas. –Bella me sonrió. —Pero necesitamos intimidad para poder platicar. ¿Nos das unos minutos? –señalo la puerta. —Cuando terminemos, te llamare.

Mire a Tanya. — ¿Estás de acuerdo? –quería estar seguro de que era también su decisión. Bella podría acabar con su autoestima en unos instantes, no creo que lo haga, pero no quería que tuviera otro arranque de honestidad como cuando le confeso de que le era infiel.

—Sí. Bella está dejando las cartas sobre la mesa.

Me tense un poco cuando escuche que decía la palabra cartas. Pero me encogí de hombros y salí del dormitorio. —Está bien, prometo no interrumpir y esperar.

Saque mi Ipod de mi bolsillo y me puse a escuchar música. El tiempo paso, diez minutos, quince, treinta. Me senté en piso y mire hacia el techo. ¿De qué diablos están hablando? ¿Cartas sobre la mesa? ¿Qué significa eso? Definitivamente es algo que no desea que me entere.

Me canse de escuchar música y guarde de nuevo el reproductor de música.

Segundos después un fuerte estruendo me hizo levantarme por reflejo. El sonido había venido de dentro del dormitorio.

No me importo que haya prometido no entrometerme, entre de prisa al dormitorio. Me quede parado al ver a Bella en el suelo, una de sus manos tenía bastante sangre, a un lado había grandes pedazos de vidrio. Deje salir el aire que había dejado detenido en mis pulmones.

— ¡Bella! –grite preocupado.

Me acerque de prisa a ella, la tome entre mis brazos y a paso apresurado la lleve a la cocina, la senté en la barra de granito, a un lado del fregadero.

—Solo es un rasguño.

—Un rasguño, estas sangrando demasiado. Espera un momento, no te muevas. –le ordene.

Corriendo llegue a su habitación, directo a su baño. No necesite más que solo unos segundos para encontrar su botiquín. Regrese a la misma velocidad a la cocina.

Al llegar encontré a Bella parada frente al fregadero, su mano ya no tenía ningún rastro de sangre.

Me acerque a ella. —Te dije que no te movieras. –la regañe.

—Si lo hacia me encontrarías desmayada al regresar.

Rodé los ojos. Había olvidado ese detalle. —Soy Bella y todo lo sé. –bromee.

Abrí el botiquín, saque la botella de alcohol y un poco de algodón. Después de humedecer el algodón con el líquido lo pase por su mano. Ella no hizo ningún gesto de dolor, lo cual me hizo sentir más tranquilo.

—Al parecer, solo fue el susto.

—Te dije que solo era un rasguño.

La tome por los hombros y la observe con detenimiento de los pies a la cabeza, no encontré ni una mancha de sangre.

Después de terminar de limpiar su herida y guardar todo de nuevo en el botiquín me gire hacia ella, me miraba con intensidad. —Me duele mi mano. –dijo haciendo un mohín.

—Quizás con un beso ya no te duela. -tome la palma de su mano y le di un pequeño beso.

Sonrió. —Todavía me duele, doctor. Creo que necesito una dosis más fuerte.

Jugué con ella y volví a besar su mano. —Entonces de donde salió toda la sangre de tu mano.

—Te dije que era un rasguño.

—Bella, contesta. –le advertí.

Se encogió de hombros. —Tanya.

Abrí los ojos incrédulo, ni siquiera recordaba que ella también estaba en el piso, lo único que podía pensar hace unos momentos era en el bienestar de Bella.

Tome el botiquín y camine apresurado hacia la sala. Pero no la encontré, ella había desaparecido. Saque mi móvil del pantalón y le marque a su número. No me contesto, lo intente varias veces pero no obtenía respuesta.

—Ella está bien Edward. En estos momentos quiere estar sola.

Mi cuerpo se relajo un poco al sentir sus manos por mis hombros. — ¿Qué paso?

—Un accidente, se le cayó su taza de café, trate de ayudarla a recoger los vidrios, ambos nos cortamos. –se encogió de hombros. —Creo que no le agrado que me pusieras mayor atención a mí que a ella.

— ¿Pero si le ha pasado algo?

— ¿Cómo qué? El corazón o el cerebro no se le saldrán por la herida, puedo asegurártelo.

—Hablo en serio.

—También yo, su edificio está a unos minutos, ahorita debe de estar curándose su herida. Tranquilo, las malas noticias corren rápido.

Asentí con la cabeza un poco convencido. Ese día comí con Bella, hicimos juntos algunos deberes, vimos la televisión y antes de las ocho de la noche ya estamos dormidos. Cansados y deseoso de dormir tranquilamente esa noche. No volví a recordar el accidente de Tanya.
Era miércoles, en la tarde. Había estado la mayoría del tiempo con los chicos jugando los videojuegos. Les platique lo que había ocurrido con Tanya la madrugada del lunes, que Bella había arreglado las cosas platicando con Jessica. Pero cuando les platique lo que paso con Tanya después de clases los chicos hicieron muchas preguntas, poniéndome nervioso.

—Haber si entiendo… Bella tenía un rasguño y Tanya estaba herida, ¿Y tú te olvidaste de la existencia de Tanya y corriste a auxiliar a tu hermana? –dijo Jasper.

Me tense un poco cuando escuche que recalcaba la palabra hermana, me sentí mal por ocultarles tantas cosas a mis mejores amigos.

—No lo sabía en ese momento. Ustedes saben cómo es Bella con los accidentes, vi la sangre y di por hecho de que la herida era ella. Cuando me di cuenta de que Tanya estaba lastimada la busque, pero ella no me ha contestado mis llamadas.

—Edward, es lógico que la lastimaste. Tú ni siquiera le dirigiste una mirada, te olvidaste de ella. –Emmett suspiro. —Lo único que te queda es esperar a que se tranquilice, todo lo que ha estado pasando la tiene triste, deja pasar unos días, que los problemas se solucionen y veras que ella te buscara.

—Tienes razón. –mire la hora, eran las siete de la tarde en punto. —Me tengo que ir chicos. No he dormido bien últimamente…

Nos despedimos con una "Que descanses" y camine a mi dormitorio. Todo el día me la había pasado nervioso por ser miércoles. Esperaba que la experiencia de ser… sumiso hacia Bella no sea desagradable.

— ¿Bella? –grite buscándola en su cuarto.

—En tu habitación. –grito también.

Al entrar a mi recamara me lleve una gran sorpresa. Desde el ambiente hasta el vestuario de Bella.

Para empezar, la habitación estaba iluminada tenuemente, en mi cama había una caja blanca cerrada. No tenía idea de que tendría adentro pero imagino que sería "instrumentos" o "material de apoyo" para su fantasía. A un lado de la cama estaba una silla de madera y sobre ella estaba unas esposas. ¡Joder! ¿Otra vez amarrado?

Mis ojos se movieron hacia ella al detectar que caminaba hacia a mí. Vestía un pequeño short negro, junto con unas medias que llegaban a mitad de su muslo. Un pequeño corsé acentuaba su pequeña cintura y resaltaba sus pechos. Su cabello estaba peinado en una coleta, mientras su cara estaba más maquillada que de costumbre, sus parpados lucían sombra negra y sus labios invitaban a besar con ese color rojo. Llego hasta mí, nuestras caras estuvieron casi a la misma altura gracias a sus altas botas.

—Desnúdate. –ordeno.

Fruncí el ceño por la firmeza de su voz. Riéndome un poco de la patética que era la situación me desvestí lentamente. La verdad, mi erección en ese momento era dolorosa, me excitaba al extremo verla vestida así, ella se dio la vuelta y camino hacia la caja, dejándome ver como gran parte de su firme y redondo trasero no era cubierto por la prenda.

Saco un látigo de cuero de la caja y lo azoto al aire varias veces. Trague saliva por lo salvaje que se miraba. ¿Qué diablos pensaba cuando acepte?

—Bella...

—Señora para ti, mascota.

Abrí la boca y la cerré varias veces. ¿Señora? ¿Mascota? ¿Qué diablos pasa?

Ella vio el miedo en mi mirada. —Las próximas horas me perteneces, soy tu dueña, tu ama, tu jefa, tu señora. Soy mejor que tu, tu solo eres mi juguete. Te exijo que me llames señora, si me desobedeces te castigare. No me mires a los ojos, no me contradigas y limítate a contestar solo mis preguntas. Tu opinión no me interesa. –una sonrisa maliciosa se extendió por su cara y me estremecí. —Créeme, no queras conocerme enojada. ¿Has entendido?

Asentí con la cabeza.

— ¿No escuche tu respuesta, mascota?

—Si he entendido, señora.

—Siéntate en la silla. –ordeno.

La sensación de desnudez me hacia sentir más vulnerable y en menor condiciones con ella. Quita las esposas y las deje en la cama, después obediente me senté en la silla.

Bella no perdió tiempo y camino hacia a mí. Tomo las esposas, sin que ella me lo ordenara eche mis brazos hacia atrás, ayudándola para que esposara.

Después de inmovilizarme las manos, sentí su mano acariciarme mi cabello. —Quiero parar, di esas palabras y la fantasía se terminara. Pero quisiera que no lo hicieras, yo nunca te lastimaría.

Recordé que no debía mirarla directamente a los ojos, gire mi cara hacia su dirección y baje la mirada. —Lo sé, señora.

La vi alejarse de mí, en su rostro había una enorme sonrisa. No la sonrisa del cruel personaje que está representando, era la sonrisa de Bella, la chica que me gustaba y me estaba volviendo loco. Camino hacia mi moderno equipo de música y lo puso a un volumen demasiado alto. Mientras lo hacia mi vista no pudo apartarse de su trasero, ¡Maldición! ¿Cómo en esta situación podía seguir pensando únicamente en sexo?

Regreso a mí, estuvo a escasos dos metros de distancia. — ¿Te gusta mi culo, mascota?

—Sí, señora. –admití un poco sorprendido, ¿Acaso tenia ojos en la espalda? ¿Cómo se dio cuenta de que la observaba?

Se vio la vuelta y se inclino, acaricio con su mano libre una de sus nalgas, mis labios estuvieron secos al instante, mi erección estuvo dura en menos de un segundo y mis ojos casi se me salían por la situación. Una y otra vez su mano acaricio su nalga izquierda, trague saliva. Con lentitud regreso se enderezo de nuevo y se volvió hacia a mí.

Dio unos pasos y dejo la punta de su látigo en mi pecho. —Mi mascota tiene un buen gusto. –me sentí bien por sus reconfortantes palabras. El frio de la piel del látigo hizo que mi cuerpo se estremeciera. Deslizo por mi abdomen el látigo, lentamente. Cerré los ojos para disfrutar de la sensación.

Escuche el sonido del látigo golpeando mi muslo. —No cierres lo ojos, mascota. –elevo la voz. —Disfruto que veas cómo te acaricio. Estas aquí para mi placer, no para el tuyo.

El golpe no fue muy fuerte pero debido a la palidez de mi piel una larga marca roja atravesaba mi muslo.

—La próxima vez, no seré tan misericordiosa.

Trague saliva. —Discúlpeme, mi señora.

Otro golpe. Use de todo mi autocontrol para no cerrar los ojos al sentir el dolor expandirse poco a poco por mi cuerpo. —No te he hecho ninguna pregunta, no debías de hablar. Eres una mascota muy estúpida y desobediente.

Iba a contestarle pero cerré la boca antes de cometer otro error.

Volvió a tocarme con el látigo acariciando mi erección por todo su longitud, no pude evitar estremecerme por el frio y por el placer. Estaba tan excitado que cualquier contacto lo sentía con doble intensidad que en una situación normal. Y ella también estaba excitada. Podía oler sus jugos a pesar de la distancia y sus mejillas sonrojadas confirmaban lo que ya sabía con mis sentidos.

Una y otra vez siguió acariciándome por medio de esa herramienta, los hombros, brazos, abdomen, piernas, pies, mi cara, mi miembro… no hubo parte de mi cuerpo que no tocara. Tuve que tomas varias bocanadas de aire para evitar correrme como un niño de trece años.

—Bien, mascota. Lo has hecho muy bien. –dijo con satisfacción.

Deje de salir un suspiro de alivio al saber que había pasado esa tortuosa prueba.

—Por tu buen comportamiento te daré un premio. –sus palabras lograron que mi cerebro trabajara de inmediato. ¿Premio? En la posición de la que me encontraba nada de lo que me ofreciera lo consideraría como un premio.

Camino hacia la caja blanca que estaba en la cama.

Lo que saco de ahí me dejo sin palabras. ¡Joder! ¿Un vibrador?

Mi respiración se hizo pesada, observe con detenimiento como dejaba el látigo en la cama y se quitaba el pequeño short.

— ¿Acaso no es una de tus fantasías, mascota? Te encantaría verme como me acaricio pensando en ti.

—Sí, es una de mis fantasías, Señora. –mi voz salió demasiado ronca debido a mi excitación.

Tomo el vibrador y se sentó en la cama. Sus rodillas flexionadas, las botas hundieron gran parte del colchón pero a ella no le importo. Uso unas almohadas como apoyo y para su mayor comodidad. Con una mano acaricio su brillante coño, sus jugos estaban desbordándose por todos lados y yo inútilmente estaba amarrado, sin poder hacer nada.

Deslizo dos dedos en su interior y ella gimió fuertemente. Me mordí el labio para evitar hablar o hacer algún ruido.

Sus dedos entraban y salían de su interior con rapidez y facilidad. Una, dos, tres, no podía llevar la cuenta de las veces que se acariciaba. Sus gemidos y jadeos llenaron la habitación. Esperaba que la música a todo volumen del último disco de Coldplay, que estaba sonando, lograra que mis vecinos no escucharan el espectáculo que estábamos montando.

Sus caricias poco a poco bajaron de intensidad hasta desaparecer. Acerco el vibrador a su coño y me mordí el labio tan fuerte que por un momento creí que sangraría. Acerco la punta del enorme vibrador a sus labios más íntimos, poco a poco desapareció cada centímetro de ese imitación de pene. Gimió fuertemente y cerró las piernas, disfrutando de la sensación.

¡Joder! ¿Cómo diablos no tengo una cámara?

Volvió a abrir las piernas y busco un pequeño botón oculto. El sonido del vibrador fue apenas oíble. El vibrador acariciaba con rapidez su clítoris, sus gemidos aumentaron, sus manos fueron a las sabanas, aferrándose de ellas.

Sentía un fuego abrazador entre mis piernas, el solo verla acariciándose me llevaría a tocar el cielo.

Y el momento de ella llego, sus cuerpo se arqueo, sus uñas desgarraron la sabana, sus ojos cerrados fuertemente y ella grito mi nombre. — ¡Edward! ¡Edward! ¡Edward! –varias veces.

Yo cerré mis ojos y trate de pensar en cosas patéticas para no correrme también. Cuando escuche que su respiración regresaba a la normalidad y abrir mis ojos. Ella aun mantenía sus ojos fuertemente cerrados, agradecí eso, ya que no me hubiera gustado que me golpeara con el látigo por desobedecerla.

Después de varios minutos se levanto en la cama, tomo el mojado vibrador y lo lamio lentamente, se giro hacia a mí con una gran sonrisa.

— ¿Te gusto mi regalo mascota?

Gemí. —Demasiado, señora.

—Y aun no he terminado contigo. –Tiro el vibrador a la caja y se acerco a la silla. Su bota estuvo en mi pierna. El tacón se enterró fuertemente en mi piel, me mordí el labio para no decir una grosería. Ella rio disfrutando de mi dolor, con su mano deslizo el cierre de la bota. Retiro su bota de mi muslo y después se la quito. Hizo lo mismo con la otra bota.

El olor de su excitación esta vez era más intenso y yo me moría por sentir su calor abrazándome. Consumiéndome lentamente, quería perderme en su cuerpo hasta volverme loco.

Se sentó sobre mí. Nuestras pelvis se tocaron y ambos gemimos fuertemente. —Me encanta tu polla, mascota.

Gemí otra vez.

— ¿Quieres sentir mi coño alrededor de tu miembro?

—Sí, señora. –pude contestar con la poca cordura que me quedaba.

Se levanto un poco, tomo mi duro miembro con su mano. Jadee por la sensación de su calidad mano sobre mi sensible anatomía. Guio mi erección hacia su entrada y con brusquedad bajo sobre mi cuerpo. Ella estaba tan húmeda, sus jugos empaparon totalmente mi entrepierna. No soportaría mucho tiempo.

No tardo mucho tiempo en comenzar a bajar y subir sobre mí, saltando como loca. Salvaje, desinhibida y descontrolada. Totalmente loca. Sus pechos que hasta hace un momento se habían mantenido firmes en el corsé ahora se desbordaban sobre la prenda.

Me valió madre la fantasía. No aguantaría mucho y dado a que no podría usar mis manos para acelerar el proceso no me quedaría más remedio que hablarle sucio.

Al parecer ella adivino mis intensiones y estampo sus labios contra los míos, el sabor de sus jugos se expandió por mi boca, mordí su labio inferior con un poco de fuerza y ella me monto con más fervor.

— ¡Mierda mascota! Estas tan duro. –susurro contra mis labios.

—Señora, más rápido… me voy a correr. –dije entre dientes.

—No lo… harás… mascota. No te he dado la orden.

¡Joder! Sus últimas palabras aun sonaban autoritarias, a pesar de la posición en la que nos encontrábamos.

Unos segundos más y escuche las anheladas palabras. —Córrete amor, córrete conmigo.

Obedecí. Mi cuerpo llego al orgasmo, fuerte, duro, brutal. Mi cuerpo no se estremeció como en las anterior ocasiones, esta vez se mantuvo inmóvil, deje de respirar, toda mi energía me abandono y se introdujo en su cálida hendidura a la vez que su apretado coño tenía contracciones alrededor de mi polla.

Segundo, minutos, horas. Perdí la noción de tiempo.

No supe cuanto tiempo permanecimos en esa posición, ella me abrazaba fuertemente mientras yo aspiraba su olor. Ambos bañados en sudor.

Se levanto con pereza de mi cuerpo y abrió las esposas. Yo estaba igual que cansado que ella. Se acerco a mí y me dio la espalda. —Desabróchame el corsé.

Desabroche la decena de botones que constituían la prenda. Cuando llegue a la última suspire aliviado. Bella se retiro la prenda, bajo la caja de la cama y prácticamente brinco hacia ella. —Durmamos, Edward. Estoy… -bostezo. —Agotada.

Saqué unos cobertores del armario y la tape. De inmediato me acosté a su lado.

—Edward…- susurro.

— ¿Si? –pregunte adormilado.

—Gracias por ser mi mascota.

Reí. No fue tan malo después de todo.
Branica Hosting

20 comentarios:

Avril dijo...

Neta? Este es uno de los que menos me gustan si te soy sincera, en cuanto a la poscicion, no lo se, me gustan mas los otros capis, pero la trama sigue igual de buena y tu forma de escribir igual:DD

Anónimo dijo...

Me gusta. Es gracioso ver (o leer, mas bien) a Edward siendo dominado y a Bella al mando, yeah ;)

Annaiss @SMW dijo...

Wow, es raro ver a Edward ser dominado, pues él siempre quiere ser el dominador.

Amante de Ti dijo...

Yo adoro a Edward de cualquier manera...

Juliana Gómez dijo...

alice por fin se dio cuenta de que no era les, es que suele pasar cuando no pruebas primero con hombres, pero bueno ya va por el buen camino, el del amor jajajaj

effyLove dijo...

Uno de mis caps preferidos por mucho!
Como que siempre es Edward dominando a Bella, asi que una Bella dominante no se ve todos los dias ajajajaja.
Pd. Odio a Tanya ajajaja siento que ella va a traerles problemas y aparte odio su actitud.

Bere V dijo...

Que bueno que Edward le dio su lugar a Bella y no cedió ante Tanya, yo siento que Tanya no es mala, solo está enamorada o encaprichada, quien no qudaría asi con un hombre como Edward. No me gusta mucho eso del sadomasoquismo, jeje, pero al menos no fue tan rudo como me imaginé. Por el comentario del novio modelo asumo que Edward ya la considera su novia?? Yo creo Tanya ya se dió cuenta de que Edward está interesado en Bella, por lo de la herida, aunque como piensa que son hermanos de sangre quien sabe que crea.

Nanami dijo...

:-o como ya lo dije lei esta historia en FF pero es que este capitulo es... WOW Sadomasoquismo :X Me facina creo que es uno de mis lemmon favoritos en la historia °///°

Saludos Mery

avril dijo...

Me encanta(L)

Anónimo dijo...

Lo reitero: Bella al mando ! Las mujeres tienen el poder ;) jajaja
Ay, Tanya... que entienda de una vez que Edward NO es para ella :)

sara dijo...

mujeres al poder!!!
todas lo tendriamos que hacer alguna vez jajajaja llevar el mando de esa manera y si pudiera ser con edward mejor jajaja
mañana sigo me voy a dormir, besosssssssss

Beluchiss dijo...

ohhhhhhhhhhhh porr diosss...los encuentross de estos dos son cada vez mas explosivoss y claientess je!!! me encantannnnn!!!! bueno Meryy amboss tienen sentimientos muy fuertes por el otrooo eso es ovbiooo...y taniaa se estaa apareciendo muchoo que pesadaaaa con eso de que quiere la ayuda de ewarddd seguro que quiere que vuelva con ella y no sabe que hacerr no me la soportooooo...y la charla con alice estuvo mmuy buenooo...y a edwardd todos lo cargann con eso de que gusta de alguiennn jajja!!!! bueno me voy a leerrrr.....

Avril dijo...

Awwwwwwwwwwwwwwwww se dejo dominar, que tierno lo amo!! Me encanta Merý

Amafle dijo...

el todo lindo dejandose hacer tan docil jjaja y lo de la pelea de tanya y bella que pasaria entre ese par lo descubrire pronto jejeje

Law Bell dijo...

porque a tanya se le cayo la taza? acaso bella le dijo algo y por eso se impresiono? que de una vez se entere de la verdad y que no se haga ilusiones, no me parece que haya ido a decirle a Edward que le haga el "FAVORSITO" que bueno que Bella la puso en su lugar... =D

Vane dijo...

wuaooo.. q capitulo mas exitante..!! Pusiste a Bella super bitch.. y que bueno q esos 2 ya son novios..!!

Yelic15 dijo...

q capitulazo :p hot very hot!!!

ps leyendo de nuevo antes q privatizes el blog! :a

Shamy Pelayes dijo...

El mejor capitulo hasta ahora!!! Lo ame!!! jajajajajaja ME ENCANTÓ!!!!!!

jakyedan dijo...

Con una mascota así el cielo sería el límite,en este momento mi imaginación no tiene freno,wow esta historia me tiene con las hormonas en ebullición

Anónimo dijo...

QUE DOMADA
ISABELLA123456

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