Estilo, Cuerpo y Personalidad, esas son las características de un Playboy. Alice, Rosalie y Bella convertirán al sapo en un príncipe azul. Pero no contaban con enamorarse de él. "Siguiente caso: Edward Cullen"
Tanya
EPOV
La tome por los hombros, obligándola a verme directamente. — ¿Acaso no lo sentiste?
No contesto, solo negó con la cabeza. Desvié la mirada, no deseaba que viera la desilusión en mi rostro. Ella dijo… ¡No! Ella no contesto mi pregunta.
— ¿Acaso no lo sentiste? –volví a preguntar.
—Ya te conteste. –musito.
—No has contestado. –insistí.
—Sí, si lo siento. ¿Y qué? –su voz se elevo un poco, molesta.
Pero ni el tono de su voz, ni la mirada furibunda que me dirigió logro bajarme de la nube donde me encontraba. ¡Si! ¡Ella lo siente! Mi corazón latía tan fuerte como un tambor, en cualquier momento podía salir de mi pecho. — ¿Qué es lo que sientes? –quería saberlo todo de ella, cada pensamiento, el porqué de sus miradas, la razón de sus sonrisas, ¡Todo!
—No lo sé. ¡Solo sé que nunca lo había sentido!
Ni yo.
Escuche como tocaban la puerta varias veces. No podían ser las chicas, acababan de llamar hace unos minutos.
Bella vio la situación como una oportunidad para huir, pero no la dejaría irse. No, no dejaría que actuara como si nuestros sentimientos fueran algo irrelevante en nuestras vidas.
¡No dejare que lo haga!
Camino a paso apresurado hacia la puerta, reaccione antes de que saliera y la seguí, la tome del brazo, con un poco mas de fuerza de lo que hubiera deseado. —Yo nunca lo había sentido y también me da miedo. –susurre contra su oído.
Su respiración se hizo errática. Al parecer la asuste, estaba dispuesto a disculparme cuando el insistente golpeteo de la puerta nos interrumpió, otra vez…
—Sera mejor vaya a abrir, esa manera de tocar es de Rosalie. –trago saliva y miro sus pies. —Vamos juntos.
Caminamos en silencio por el pasillo, hasta llegar a la sala, Bella apresuro su paso al escuchar más fuertes los golpeteos. En cuanto quito el seguro a la puerta la perilla se abrió desde el otro lado, aparte a la chica de la puerta, con miedo a que fueran ladrones. Percibí su miedo al ver mi precaución, lo siguiente que vi me dejo en shock, ¿Qué hacia ella aquí?
— ¿Tanya? –pregunte asombrado, sin creer lo que mis ojos veían.
Ella no contesto, abrió la boca una y otra vez, para después cerrarla con fuerza. Después de salir de su estado de aturdimientos hablo de nuevo. —Recoge tus cosas, nos vamos.
Parpadee varias veces, creo que escuche mal. — ¿Perdón?
—He dicho que empaques tus cosas, nos vamos.
— ¿Eh? ¿No entiendo?
Suspiro con cansancio. — ¿Qué parte no entiendes?
—La parte donde me dices porque debo de hacer eso.
Vi como una vena de su frente palpitaba furiosa, estaba conteniendo su coraje.
—Disculpa, ¿Quién eres tú para entrar en mi departamento de esta manera? –dijo Bella, su mirada viajaba de Tanya hacia a mí.
—Ella es Tanya, una amiga de los chicos.
— ¿Acaso tu no me consideras tu amiga?
Pude ver en sus ojos que mi comentario le dolió, ¿pero por qué? Ella misma decía que le avergonzaba que los chicos de la universidad supieran que me conocía, solo me criticaba o me buscaba cuando necesitaba que le hiciera una tarea, ¿Por qué se enoja por una afirmación que ella misma ha metido en mi cabeza?
—Por lo que veo no. –la sonrisa de Bella se amplio. —Lo siento, pero tengo que pedirte que te vayas, esta hora no es adecuada para visitas.
—Necesito hablar con Edward. –note que Tanya trataba de contenerse.
Bella me miro arqueando una ceja. —Está bien, no tardaremos mucho. –y con eso ella nos dejo solos.
— ¿Qué diablos haces aquí?
Regreso la Tanya que conocía. La grosera, arrogante y caprichosa chica que se burlaba de todos a su alrededor. Rosalie y su superioridad no era nada a comparación de ella.
—Y bien, ¿Contestaras o no?
Me intimido la frialdad de su voz. Tome una respiración profunda, tenia años conociéndola, pero no quería decirle que las chicas Swan están tratando de convertirme en un playboy. Era 100 % que se reiría de mi, y por alguna extraña razón, no entiendo por cual, mi cerebro me avisaba que no le dijera que Bella fingiría ser mi novia. —Estoy con mi novia. –susurre mirando mis pies.
— ¿Qué?
—Bella… -apunte a donde la castaña había desaparecido. —La chica que abrió la puerta, es mi novia, vivo con ella y sus hermanas. –murmure sin levantar mi vista.
— ¿Crees que soy idiota? –se mofo.
Suspire, al menos lo intente. —Bueno… –levante mi vista y pase la mano por mi cabello, dispuesto a decir la verdad.
—No puede ser. –toco su corazón con la mano y parpadeo varias veces.
Me acerque a ella asustado por su reacción, por su momento de debilidad que nunca en años de conocerla había dejado salir a flote. — ¿Estás bien? –pregunte preocupado.
—Dices… -trago saliva. — ¿Estás viviendo con tu novia?
No desaproveche la oportunidad, al parecer, ahora si me creía. —Sí, ¿Cómo has sabido donde encontrarme?
Desvió la mirada, — ¿No recuerdas verdad?
No entendí sus palabras. —Lo siento, no sé de que hablas. –admití avergonzado.
—Desde hace una semana estoy viviendo en el piso de abajo.
Pase la mano por mi cabello y lo jale con fuerza. ¿Cómo pude haberlo olvidado? La respuesta fue simple, Tanya siempre hablaba de cosas caras y de compras con los chicos, normalmente asiento con la cabeza a todos sus comentarios, y hoy quede al descubierto.
—Lo siento. –me disculpe otra vez. —Al parecer no te estaba prestando atención.
—Me doy cuenta. –su tristeza dio paso al rencor. —Acabo de llegar de una fiesta, al bajarme del taxi vi a unas chicas con Emmett y Jasper, como salían del edificio supuse que eran mis nuevas vecinas, antes de arrancar su coche escuche a esas chicas decir: "Edward estará bien con Bella, no lo violara". Pero al parecer la victima está cooperando. –me señalo de los pies a la cabeza.
Entendí de inmediato, mi cabello desordenado por estar en la cama, mis pies descalzos, la agitación por llegar a la puerta se podía confundir con otra cosa, mi nerviosismo, y sentía mis labios hinchados por la fuerza del beso de Bella, comprendí sus pensamientos.
—No es lo que tú crees. Estaba dormido, luego tú tocaste…
Suspiro aliviada. —Para Edward, te creo.
— ¿Me crees? –pregunte incrédulo.
—Si, tú nunca me has mentido. Ni siquiera con la ropa que me queda genial, "una señorita decente no debe usar un vestido así", tus comentarios no son como los chicos que conozco.
En eso tenía razón, pero no me agradaba mentir.
—Entonces… -dije después de un incomodo silencio. — ¿Qué haces aquí? Venias a salvarme de que no me violaran. –reí incomodo.
—Si, pero por lo que veo, la víctima no opondría resistencia.
—Ella me gusta. –Tanya arqueo una ceja. —Es diferente, no sé. Me hace sentir raro. –hice una mueca. —No sé cómo explicarlo.
—Te entiendo. –dijo desviando la mirada. — ¿Por ella estas… cambiando?
Negué con la cabeza. —Yo quería el cambio, ella solo me está ayudando. –aclare.
—Oh, me parece bien… tu cambio, desde luego. –suspiro. —Creo que he hecho un drama.
Tocaron la puerta, esta vez si eran las chicas. Abrí la puerta de inmediato y vi que Bella llegaba a la sala.
Alice y Rosalie traían en sus manos varias bolsas de comida para llevar. —Renacuajo, ayúdanos. –dijo Rose.
Me apresure ayudarles a las chicas. —Gracias, Edward. –dijo Alice con una enorme sonrisa.
Me gire para ir a la cocina a dejar la comida cuando note la tensión en el ambiente. Tanya y Rosalie se retaban con la mirada. Trague saliva, esto no era bueno.
— ¿Y tú eres…? –Rosalie no se molesto en ocultar el desprecio en su voz.
—Tanya Denali, su vecina. –Rose ni siquiera parpadeo o mostro asombro en su rostro, solo tenía cara de póker.
—Oh, es bueno conocer a los vecinos, ¿no lo crees Rosalie? –Alice estaba tratando de aligerar la situación. Pero al parecer Rose no iba a ceder.
—No eres bienvenida.
—Rosalie, también es amiga de Edward. –la reprendió Bella.
Oh, no. Sabía lo que venía a continuación, decidir sobre si Rosalie tenía razón en humillar a Tanya o decidir que Tanya era invitada mía e humillar a Rose… Me pase la mano por mi cabello, no sabía que decir, las cuatro chicas me miraban expectantes, decidí dar una respuesta que no me comprometiera demasiado.
—Chicas, este no es mi departamento, yo no puedo decidir quién entra y quién sale. –me gire hacia Tanya. —En el departamento de los chicos eres bienvenida Tanya, lo sabes. Espero que comprendas que no soy el dueño del lugar. Si lo fuera… -deje inconclusa la frase.
—Entiendo Edward. –suspiro fuertemente y camino hacia la puerta, antes de salir pude ver su mirada venenosa, se giro hacia Bella. —Cuida a Edward. –miro a Alice y Rosalie. —Tus hermanas quieren mucho a tu novio. –con una sonrisa maliciosa cerró la puerta.
Me gire hacia las chicas. Rosalie miraba fijamente hacia el techo, Bella me miraba directamente y Alice estaba concentrada en ver el contenido de las bolsas de comida.
— ¿No dirás nada? –me pregunto Bella, se mordió el labio nerviosa.
— ¿Sobre qué? no entiendo.
—Por haber corrido a tu amiga de aquí.
—No es mi departamento…
—Te traje comida picante Edward. –Alice me interrumpió, al parecer, no quería más discusiones.
—Claro. –dije feliz por no seguir hablando de Tanya. Esperaba que no les hiciera bromas a las chicas.
BPOV
.
Después de cenar, cada quien se fue a sus respectivas habitaciones. Las chicas y yo tratamos de hablar de trivialidades con Edward, por mi parte puedo decir que se sentí mal por la actitud de Rosalie hacia aquella chica, pero el solo ver su sonrisa maliciosa hizo que cualquier pensamiento de lastima o compasión desapareciera.
Toque la puerta de la habitación de Rose.
—Rosalie. –la llame.
—Pasa, Bella. –me adentre a su habitación.
Mi hermana estaba sentada sobre su cama, pintándose las uñas. — ¿Podemos hablar? –pregunte sentándome en la cama.
—Hace unos momentos me pregunte cuanto tardarías en venir a verme.
Arquee una ceja. —Soy un libro abierto. –suspire. —Me conoces tan bien que sabes de qué quiero hablar…
— ¿De qué o de quien? –se burlo, desde que Edward le dio la razón sobre Tanya su sonrisa no se borraba, y yo sentía que quería arrancarle los cabellos hasta dejarla calva.
Conté mentalmente hasta diez y volví a hablar. —Tanya Denali, explícate. –le pedí.
—Cuando salíamos del edificio los chicos dijeron que el lugar les era conocido, Jasper recordó al subir al auto. La vecina de abajo era su amiga Tanya. No sospeche nada malo, pues los chicos hablaban de ella como si fuera una amiga… -suspiro. —Recordé que Edward dijo que no tenía contacto con mujeres, la situación no encajaba, Alice también pensó lo mismo.
—Si, Edward ya me había mencionado el nombre de esa chica, dijo: "Se enojara cuando te conozca a ti y a tus hermanas, dejara de ser el centro de atención…" –calle abruptamente, ahora comprendía.
— ¿Cómo se te paso semejante dato?
—No lo sé, no analice sus palabras. –pase mis manos por mi cabello, costumbre que me había pegado Edward. —El se refería a que la chica era la típica presumida, arrogante, orgullosa de la universidad. Debí haberme imaginado que siendo Emmett y Jasper unos mujeriegos estarían rodeados de ese tipo de chicas.
—No te preocupes, recuerda que los demás proyectos no tiene amistades sobresalientes, por eso no se te ocurrió. –Rosalie quería hacerme sentir mejor.
Negué con la cabeza. ¿Cómo pude pasar por alto semejante información? Oh si, estaba planeando besar a Edward… por eso olvide el asunto.
—Pero debe de haber algo más, tú no reaccionarías así sin ninguna razón.
—Agárrate. –dijo soplando aire sobre sus uñas. —La chica le critica todo el tiempo, le hace bromas, lo deja en vergüenza, no permite que le hable enfrente de los populares de la universidad, etc.
Abrí los ojos como platos. ¿Acaso esa chica…?
Trague saliva. —Tratas de decirme que…
Asintió con la cabeza. —Hasta chicle le ha pegado a Edward en el cabello.
Gemí frustrada. — ¿De todos los hombres de Seattle tenía que ser Edward?
—Oh si, al parecer tienes competencia y no se tocara el corazón para no lastimarte. Preferí declarar la guerra cuanto antes. –rió divertida. —Debe de estar haciendo una muñeca con tu cara e insertando alfileres en todos lados.
Tome una almohada que estaba cerca y se la avente a la cara. — ¡Bella! –grito molesta, al protegerse su rostro sus uñas mancharon la almohada.
En ese momento entro Alice y se carcajeo al ver a Rose moviendo sus manos desesperada.
—No me invitaron a su plática de chicas. –me acuso después de parar de reír.
—No es una plática de chicas, le pregunte a Rose porque trato a la víbora rastrera, bruja, maldita, medusa… -gruñí, no encontraba palabras para referirme a esa mujer.
—Ah, hablan de eso, debí imaginarlo. –se recostó en la cama y me miro directamente. — ¿Edward no te dijo que esa chica está enamorada de él?
—No. –le repetí las misma palabras que a Rosalie, sobre que la chica se enojaria al conocernos.
—Esa chica no me da buena espina. –chasqueo la lengua. —Le rompió un comic de linterna verde.
— ¡¿Qué?!–grite, mis hermanas brincaron de la cama a causa del grito.
—Bella, ¡Maldición! Despertaras a Edward, no creo que le agrade saber que estamos hablando de él a escondidas.
—Perdón. –susurre y respire profundamente varias veces, tratando de calmarme, ¿Cómo pudo ser tan malvada? Gracias a la gran cantidad de proyectos que hemos hecho sabemos perfectamente el valor sentimental que chicos como Edward tienen hacia los comic, figuras de acción, computadoras, etc. Incluso nosotros teníamos comics o figuras de acción, regalos de agradecimiento de algunos chicos.
Rosalie miro hacia los lados y se acerco a mí. —Cuarta edición.
—Oh, mi Dios. –musite cerrando los ojos.
Alice también se acerco. —Regalo de los cinco años, de su abuelo fallecido, sin abrir.
Mi mano fue a mi pecho. —Ella es tan… -gruñí, lagrimas luchaban por salir, me imaginaba el dolor de Edward y sentía que era el mío.
—Jaz me dijo que ella ni siquiera le pidió una disculpa y Edward ha buscado como loco esa edición, pero como sabrás. –se encogió de hombros Alice. —Edward no tiene otro amigo con la misma afición.
—Tal vez Ben…
—No Bella, él es fanático de Superboy. Afición heredada de sus abuelos. –me recordó.
Resople, no existía una posible solución.
Abrí y cerré mis puños varias veces, me encontraba tan enojada…
—Rosalie casi se pasa un semáforo de lo molesta que estaba y luego llegamos aquí…
—Y Tanya estaba en el departamento. –dije interrumpiéndola.
—Exacto.
— ¿Pero qué clase de amor tiene hacia Edward? –me levante de la cama y camine de un lado a otro.
—No lo sé. –Alice, la mas romántica de nosotras, tampoco entendía. —Normalmente ese tipo de amor solo está presente en la infancia.
—Pues al parecer, los intentos de llamar su atención son cada vez peores. –Rosalie ahora estaba preocupada.
— ¿Y Emmett y Jasper no se han dado cuenta?
Rose rodo los ojos. —Jasper no sé, pero Emmett ni siquiera sabe sumar dos más dos.
—Creo que Jaz solo se dio cuenta hace unos meses. Como Rosalie te debío haber dicho, fueron pequeñas cosas, romperle un lápiz, esconderle libros, bromas sobre sus lentes, hasta que las cosas empeoraron no le daba importancia.
—Entiendo, si tanto Emmett como Jasper viven en la ignorancia Edward igual. Debe de haberse acostumbrado a sus desplantes desde hace mucho tiempo.
—Si, se conocen desde el instituto.
Rosalie bostezo, al parecer tenía ya sueño. Camine hacia la puerta, dispuesta a irme. —Buenas noches chicas, nos vemos mañana.
—Si, yo tengo que levantarme temprano para ir a correr con Edward. –Rose suspiro con cansancio. —Por cierto Bella, ten cuidado, tú te interpones entre Edward y ella, si notas algo sospechoso debes decírnoslo.
—Claro. –dije saliendo de la habitación, no cerré la puerta, pues sabía que Alice saldría de su habitación en unos minutos.
Mañana hablaría con Edward, trataría de ser sutil con él y sacarle toda la información posible sobre Tanya y agradecerle el hecho de no decirle la verdad. No quería ni imaginarme lo que esa víbora haría si se enteraba que no era su verdadera novia… Los planes y el proyecto se irían a la basura.
La tome por los hombros, obligándola a verme directamente. — ¿Acaso no lo sentiste?No contesto, solo negó con la cabeza. Desvié la mirada, no deseaba que viera la desilusión en mi rostro. Ella dijo… ¡No! Ella no contesto mi pregunta.
— ¿Acaso no lo sentiste? –volví a preguntar.
—Ya te conteste. –musito.
—No has contestado. –insistí.
—Sí, si lo siento. ¿Y qué? –su voz se elevo un poco, molesta.
Pero ni el tono de su voz, ni la mirada furibunda que me dirigió logro bajarme de la nube donde me encontraba. ¡Si! ¡Ella lo siente! Mi corazón latía tan fuerte como un tambor, en cualquier momento podía salir de mi pecho. — ¿Qué es lo que sientes? –quería saberlo todo de ella, cada pensamiento, el porqué de sus miradas, la razón de sus sonrisas, ¡Todo!
—No lo sé. ¡Solo sé que nunca lo había sentido!
Ni yo.
Escuche como tocaban la puerta varias veces. No podían ser las chicas, acababan de llamar hace unos minutos.
Bella vio la situación como una oportunidad para huir, pero no la dejaría irse. No, no dejaría que actuara como si nuestros sentimientos fueran algo irrelevante en nuestras vidas.
¡No dejare que lo haga!
Camino a paso apresurado hacia la puerta, reaccione antes de que saliera y la seguí, la tome del brazo, con un poco mas de fuerza de lo que hubiera deseado. —Yo nunca lo había sentido y también me da miedo. –susurre contra su oído.
Su respiración se hizo errática. Al parecer la asuste, estaba dispuesto a disculparme cuando el insistente golpeteo de la puerta nos interrumpió, otra vez…
—Sera mejor vaya a abrir, esa manera de tocar es de Rosalie. –trago saliva y miro sus pies. —Vamos juntos.
Caminamos en silencio por el pasillo, hasta llegar a la sala, Bella apresuro su paso al escuchar más fuertes los golpeteos. En cuanto quito el seguro a la puerta la perilla se abrió desde el otro lado, aparte a la chica de la puerta, con miedo a que fueran ladrones. Percibí su miedo al ver mi precaución, lo siguiente que vi me dejo en shock, ¿Qué hacia ella aquí?
— ¿Tanya? –pregunte asombrado, sin creer lo que mis ojos veían.
Ella no contesto, abrió la boca una y otra vez, para después cerrarla con fuerza. Después de salir de su estado de aturdimientos hablo de nuevo. —Recoge tus cosas, nos vamos.
Parpadee varias veces, creo que escuche mal. — ¿Perdón?
—He dicho que empaques tus cosas, nos vamos.
— ¿Eh? ¿No entiendo?
Suspiro con cansancio. — ¿Qué parte no entiendes?
—La parte donde me dices porque debo de hacer eso.
Vi como una vena de su frente palpitaba furiosa, estaba conteniendo su coraje.
—Disculpa, ¿Quién eres tú para entrar en mi departamento de esta manera? –dijo Bella, su mirada viajaba de Tanya hacia a mí.
—Ella es Tanya, una amiga de los chicos.
— ¿Acaso tu no me consideras tu amiga?
Pude ver en sus ojos que mi comentario le dolió, ¿pero por qué? Ella misma decía que le avergonzaba que los chicos de la universidad supieran que me conocía, solo me criticaba o me buscaba cuando necesitaba que le hiciera una tarea, ¿Por qué se enoja por una afirmación que ella misma ha metido en mi cabeza?
—Por lo que veo no. –la sonrisa de Bella se amplio. —Lo siento, pero tengo que pedirte que te vayas, esta hora no es adecuada para visitas.
—Necesito hablar con Edward. –note que Tanya trataba de contenerse.
Bella me miro arqueando una ceja. —Está bien, no tardaremos mucho. –y con eso ella nos dejo solos.
— ¿Qué diablos haces aquí?
Regreso la Tanya que conocía. La grosera, arrogante y caprichosa chica que se burlaba de todos a su alrededor. Rosalie y su superioridad no era nada a comparación de ella.
—Y bien, ¿Contestaras o no?
Me intimido la frialdad de su voz. Tome una respiración profunda, tenia años conociéndola, pero no quería decirle que las chicas Swan están tratando de convertirme en un playboy. Era 100 % que se reiría de mi, y por alguna extraña razón, no entiendo por cual, mi cerebro me avisaba que no le dijera que Bella fingiría ser mi novia. —Estoy con mi novia. –susurre mirando mis pies.
— ¿Qué?
—Bella… -apunte a donde la castaña había desaparecido. —La chica que abrió la puerta, es mi novia, vivo con ella y sus hermanas. –murmure sin levantar mi vista.
— ¿Crees que soy idiota? –se mofo.
Suspire, al menos lo intente. —Bueno… –levante mi vista y pase la mano por mi cabello, dispuesto a decir la verdad.
—No puede ser. –toco su corazón con la mano y parpadeo varias veces.
Me acerque a ella asustado por su reacción, por su momento de debilidad que nunca en años de conocerla había dejado salir a flote. — ¿Estás bien? –pregunte preocupado.
—Dices… -trago saliva. — ¿Estás viviendo con tu novia?
No desaproveche la oportunidad, al parecer, ahora si me creía. —Sí, ¿Cómo has sabido donde encontrarme?
Desvió la mirada, — ¿No recuerdas verdad?
No entendí sus palabras. —Lo siento, no sé de que hablas. –admití avergonzado.
—Desde hace una semana estoy viviendo en el piso de abajo.
Pase la mano por mi cabello y lo jale con fuerza. ¿Cómo pude haberlo olvidado? La respuesta fue simple, Tanya siempre hablaba de cosas caras y de compras con los chicos, normalmente asiento con la cabeza a todos sus comentarios, y hoy quede al descubierto.
—Lo siento. –me disculpe otra vez. —Al parecer no te estaba prestando atención.
—Me doy cuenta. –su tristeza dio paso al rencor. —Acabo de llegar de una fiesta, al bajarme del taxi vi a unas chicas con Emmett y Jasper, como salían del edificio supuse que eran mis nuevas vecinas, antes de arrancar su coche escuche a esas chicas decir: "Edward estará bien con Bella, no lo violara". Pero al parecer la victima está cooperando. –me señalo de los pies a la cabeza.
Entendí de inmediato, mi cabello desordenado por estar en la cama, mis pies descalzos, la agitación por llegar a la puerta se podía confundir con otra cosa, mi nerviosismo, y sentía mis labios hinchados por la fuerza del beso de Bella, comprendí sus pensamientos.
—No es lo que tú crees. Estaba dormido, luego tú tocaste…
Suspiro aliviada. —Para Edward, te creo.
— ¿Me crees? –pregunte incrédulo.
—Si, tú nunca me has mentido. Ni siquiera con la ropa que me queda genial, "una señorita decente no debe usar un vestido así", tus comentarios no son como los chicos que conozco.
En eso tenía razón, pero no me agradaba mentir.
—Entonces… -dije después de un incomodo silencio. — ¿Qué haces aquí? Venias a salvarme de que no me violaran. –reí incomodo.
—Si, pero por lo que veo, la víctima no opondría resistencia.
—Ella me gusta. –Tanya arqueo una ceja. —Es diferente, no sé. Me hace sentir raro. –hice una mueca. —No sé cómo explicarlo.
—Te entiendo. –dijo desviando la mirada. — ¿Por ella estas… cambiando?
Negué con la cabeza. —Yo quería el cambio, ella solo me está ayudando. –aclare.
—Oh, me parece bien… tu cambio, desde luego. –suspiro. —Creo que he hecho un drama.
Tocaron la puerta, esta vez si eran las chicas. Abrí la puerta de inmediato y vi que Bella llegaba a la sala.
Alice y Rosalie traían en sus manos varias bolsas de comida para llevar. —Renacuajo, ayúdanos. –dijo Rose.
Me apresure ayudarles a las chicas. —Gracias, Edward. –dijo Alice con una enorme sonrisa.
Me gire para ir a la cocina a dejar la comida cuando note la tensión en el ambiente. Tanya y Rosalie se retaban con la mirada. Trague saliva, esto no era bueno.
— ¿Y tú eres…? –Rosalie no se molesto en ocultar el desprecio en su voz.
—Tanya Denali, su vecina. –Rose ni siquiera parpadeo o mostro asombro en su rostro, solo tenía cara de póker.
—Oh, es bueno conocer a los vecinos, ¿no lo crees Rosalie? –Alice estaba tratando de aligerar la situación. Pero al parecer Rose no iba a ceder.
—No eres bienvenida.
—Rosalie, también es amiga de Edward. –la reprendió Bella.
Oh, no. Sabía lo que venía a continuación, decidir sobre si Rosalie tenía razón en humillar a Tanya o decidir que Tanya era invitada mía e humillar a Rose… Me pase la mano por mi cabello, no sabía que decir, las cuatro chicas me miraban expectantes, decidí dar una respuesta que no me comprometiera demasiado.
—Chicas, este no es mi departamento, yo no puedo decidir quién entra y quién sale. –me gire hacia Tanya. —En el departamento de los chicos eres bienvenida Tanya, lo sabes. Espero que comprendas que no soy el dueño del lugar. Si lo fuera… -deje inconclusa la frase.
—Entiendo Edward. –suspiro fuertemente y camino hacia la puerta, antes de salir pude ver su mirada venenosa, se giro hacia Bella. —Cuida a Edward. –miro a Alice y Rosalie. —Tus hermanas quieren mucho a tu novio. –con una sonrisa maliciosa cerró la puerta.
Me gire hacia las chicas. Rosalie miraba fijamente hacia el techo, Bella me miraba directamente y Alice estaba concentrada en ver el contenido de las bolsas de comida.
— ¿No dirás nada? –me pregunto Bella, se mordió el labio nerviosa.
— ¿Sobre qué? no entiendo.
—Por haber corrido a tu amiga de aquí.
—No es mi departamento…
—Te traje comida picante Edward. –Alice me interrumpió, al parecer, no quería más discusiones.
—Claro. –dije feliz por no seguir hablando de Tanya. Esperaba que no les hiciera bromas a las chicas.
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Después de cenar, cada quien se fue a sus respectivas habitaciones. Las chicas y yo tratamos de hablar de trivialidades con Edward, por mi parte puedo decir que se sentí mal por la actitud de Rosalie hacia aquella chica, pero el solo ver su sonrisa maliciosa hizo que cualquier pensamiento de lastima o compasión desapareciera.
Toque la puerta de la habitación de Rose.
—Rosalie. –la llame.
—Pasa, Bella. –me adentre a su habitación.
Mi hermana estaba sentada sobre su cama, pintándose las uñas. — ¿Podemos hablar? –pregunte sentándome en la cama.
—Hace unos momentos me pregunte cuanto tardarías en venir a verme.
Arquee una ceja. —Soy un libro abierto. –suspire. —Me conoces tan bien que sabes de qué quiero hablar…
— ¿De qué o de quien? –se burlo, desde que Edward le dio la razón sobre Tanya su sonrisa no se borraba, y yo sentía que quería arrancarle los cabellos hasta dejarla calva.
Conté mentalmente hasta diez y volví a hablar. —Tanya Denali, explícate. –le pedí.
—Cuando salíamos del edificio los chicos dijeron que el lugar les era conocido, Jasper recordó al subir al auto. La vecina de abajo era su amiga Tanya. No sospeche nada malo, pues los chicos hablaban de ella como si fuera una amiga… -suspiro. —Recordé que Edward dijo que no tenía contacto con mujeres, la situación no encajaba, Alice también pensó lo mismo.
—Si, Edward ya me había mencionado el nombre de esa chica, dijo: "Se enojara cuando te conozca a ti y a tus hermanas, dejara de ser el centro de atención…" –calle abruptamente, ahora comprendía.
— ¿Cómo se te paso semejante dato?
—No lo sé, no analice sus palabras. –pase mis manos por mi cabello, costumbre que me había pegado Edward. —El se refería a que la chica era la típica presumida, arrogante, orgullosa de la universidad. Debí haberme imaginado que siendo Emmett y Jasper unos mujeriegos estarían rodeados de ese tipo de chicas.
—No te preocupes, recuerda que los demás proyectos no tiene amistades sobresalientes, por eso no se te ocurrió. –Rosalie quería hacerme sentir mejor.
Negué con la cabeza. ¿Cómo pude pasar por alto semejante información? Oh si, estaba planeando besar a Edward… por eso olvide el asunto.
—Pero debe de haber algo más, tú no reaccionarías así sin ninguna razón.
—Agárrate. –dijo soplando aire sobre sus uñas. —La chica le critica todo el tiempo, le hace bromas, lo deja en vergüenza, no permite que le hable enfrente de los populares de la universidad, etc.
Abrí los ojos como platos. ¿Acaso esa chica…?
Trague saliva. —Tratas de decirme que…
Asintió con la cabeza. —Hasta chicle le ha pegado a Edward en el cabello.
Gemí frustrada. — ¿De todos los hombres de Seattle tenía que ser Edward?
—Oh si, al parecer tienes competencia y no se tocara el corazón para no lastimarte. Preferí declarar la guerra cuanto antes. –rió divertida. —Debe de estar haciendo una muñeca con tu cara e insertando alfileres en todos lados.
Tome una almohada que estaba cerca y se la avente a la cara. — ¡Bella! –grito molesta, al protegerse su rostro sus uñas mancharon la almohada.
En ese momento entro Alice y se carcajeo al ver a Rose moviendo sus manos desesperada.
—No me invitaron a su plática de chicas. –me acuso después de parar de reír.
—No es una plática de chicas, le pregunte a Rose porque trato a la víbora rastrera, bruja, maldita, medusa… -gruñí, no encontraba palabras para referirme a esa mujer.
—Ah, hablan de eso, debí imaginarlo. –se recostó en la cama y me miro directamente. — ¿Edward no te dijo que esa chica está enamorada de él?
—No. –le repetí las misma palabras que a Rosalie, sobre que la chica se enojaria al conocernos.
—Esa chica no me da buena espina. –chasqueo la lengua. —Le rompió un comic de linterna verde.
— ¡¿Qué?!–grite, mis hermanas brincaron de la cama a causa del grito.
—Bella, ¡Maldición! Despertaras a Edward, no creo que le agrade saber que estamos hablando de él a escondidas.
—Perdón. –susurre y respire profundamente varias veces, tratando de calmarme, ¿Cómo pudo ser tan malvada? Gracias a la gran cantidad de proyectos que hemos hecho sabemos perfectamente el valor sentimental que chicos como Edward tienen hacia los comic, figuras de acción, computadoras, etc. Incluso nosotros teníamos comics o figuras de acción, regalos de agradecimiento de algunos chicos.
Rosalie miro hacia los lados y se acerco a mí. —Cuarta edición.
—Oh, mi Dios. –musite cerrando los ojos.
Alice también se acerco. —Regalo de los cinco años, de su abuelo fallecido, sin abrir.
Mi mano fue a mi pecho. —Ella es tan… -gruñí, lagrimas luchaban por salir, me imaginaba el dolor de Edward y sentía que era el mío.
—Jaz me dijo que ella ni siquiera le pidió una disculpa y Edward ha buscado como loco esa edición, pero como sabrás. –se encogió de hombros Alice. —Edward no tiene otro amigo con la misma afición.
—Tal vez Ben…
—No Bella, él es fanático de Superboy. Afición heredada de sus abuelos. –me recordó.
Resople, no existía una posible solución.
Abrí y cerré mis puños varias veces, me encontraba tan enojada…
—Rosalie casi se pasa un semáforo de lo molesta que estaba y luego llegamos aquí…
—Y Tanya estaba en el departamento. –dije interrumpiéndola.
—Exacto.
— ¿Pero qué clase de amor tiene hacia Edward? –me levante de la cama y camine de un lado a otro.
—No lo sé. –Alice, la mas romántica de nosotras, tampoco entendía. —Normalmente ese tipo de amor solo está presente en la infancia.
—Pues al parecer, los intentos de llamar su atención son cada vez peores. –Rosalie ahora estaba preocupada.
— ¿Y Emmett y Jasper no se han dado cuenta?
Rose rodo los ojos. —Jasper no sé, pero Emmett ni siquiera sabe sumar dos más dos.
—Creo que Jaz solo se dio cuenta hace unos meses. Como Rosalie te debío haber dicho, fueron pequeñas cosas, romperle un lápiz, esconderle libros, bromas sobre sus lentes, hasta que las cosas empeoraron no le daba importancia.
—Entiendo, si tanto Emmett como Jasper viven en la ignorancia Edward igual. Debe de haberse acostumbrado a sus desplantes desde hace mucho tiempo.
—Si, se conocen desde el instituto.
Rosalie bostezo, al parecer tenía ya sueño. Camine hacia la puerta, dispuesta a irme. —Buenas noches chicas, nos vemos mañana.
—Si, yo tengo que levantarme temprano para ir a correr con Edward. –Rose suspiro con cansancio. —Por cierto Bella, ten cuidado, tú te interpones entre Edward y ella, si notas algo sospechoso debes decírnoslo.
—Claro. –dije saliendo de la habitación, no cerré la puerta, pues sabía que Alice saldría de su habitación en unos minutos.
Mañana hablaría con Edward, trataría de ser sutil con él y sacarle toda la información posible sobre Tanya y agradecerle el hecho de no decirle la verdad. No quería ni imaginarme lo que esa víbora haría si se enteraba que no era su verdadera novia… Los planes y el proyecto se irían a la basura.


18 comentarios:
MI Dios..Mery esta genial...minutos más atrasad para trabajar..pero..jajaja... sigo leyendo..
Besos..princesa...
Que es maldita Tanya, y creo que esta un poco loquita la manerita de llamara la atención de un hombre!!! pobre de mi Edward... muy bien que Rose ya le haya declarado la guerra!
Odio a Tanya maldita como puede tratar de esa forma a Edward ¬_¬ creo que su cerebro no funciona muy bien que digamos como puedo pensar que tratandolo con la punta del zapato el va a sentir algo por ella uff
Esa vieja es una estupida, bien ross esa maldita no merece compacion.
P.D: bien Mery está super esta historia, aun me pregunto pq no lo habia comenzado a leer?
ya aparecioo la brujaaa de taniaa y me cayo malll...oohh no me la bancooo las cosas que le hizo a edwardd como lo tratoo por dioss que malditaa!! seguroo que algooo va a intenatrr taniaa ya me lo veoo venirr...bueno me voyy a leer el otroo capii no puedo para de leer estoy demiasiado enganchadaa!!
Ya odio a Tanya y tan solo fue su primera aparicion! :( que triste lo que ella siente no puede ser amor, como le puede hacer esas cosas tan feas, es horrible. Me encanto la escena del abrazo, es tan tierno. Pero realmente las chicas estan enamoradas de el. No se pueden pelear :(
a penas aparece y ya no la soporto...
pero la historia esta muy buena...
Besos y habrazos...
Lala C.
yo krei q cuando lo viera cambiado se iba a enamorar de el
no q ya estaba enamorad jaajaj
me ha gustado
saludos
Muerte a Tanya! La detesto con el alma ¬¬
ODIO A TANYA!!! Como se puede ser asi? O sea como estas enamorada de él lo ridiculizas, te ries de él, le haces daño,... no puedo con la gente así. Espero que las chicas le den una lección que nunca olvide!
Ya apareció la bruja del cuento... pero wee quien no se enamoraría de mi Eddie... jejeje
Esta Bueniisiimaaa, me encanta...
Besiitos Mery... :a
Ja, como en la escuela, te molesto porque me gustas. Ahora Bella tendrá competencia. Saludos!!
buu odio a Tanya :r
Bella conocio a la competencia!!! odio a tanya ! como puede ser asi? es insoportable
mery me encanta
como escribes
odio a tanya
jaja
:l
Esa Tanya Como Puede Ser Tan Mala Con Edward ¬¬
Pero Bueno Eso Le Pone Dramatismo A La Historia :d
Ya ME Voy A Leer El Siguiente
¬¬ maldita tanyaaa!
wow amo esta historia! estoy sin aliento..
Maldita bruja Tanya... LA ODIOOOOOOO
Te juro que yo misma la despotrico sin perdón ¬¬
Entre Edward y Tanya debe existir un pasado muy fuerte para que ella actue de mala fe hacia él. Y el muy pendejo se deja hacer de todo u.u
Jajajajajaja xD :l :l :l no tendría piedad si la mato suavemente :l :l :l
Con afecto Kathy.
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