Twilight es propiedad de Stephanie Meyer, la trama es mía y prohibida la copia total o parcial de la historia. Att. MerySnzBella es mandada a Forks como castigo durante tres semanas. Se reencontrara con su pequeño vecino, Edward, quien es un adolescente pervertido que luchara por ganarse su corazón. "Bella, es un puberto, no puedes hablar en serio"
Con Los Ojos Cerrados - Gloria Trevi
Jasper Al Rescate
BPOV
Mis labios se deslizaban por su cuello, sentía su piel húmeda a causa de la lluvia que lo había mojado instantes antes. La felicidad no cabía en mi pecho, quería gritar, llorar, saltar… sentía una gran energía acumulada en mi cuerpo.
Estos días fueron una tortura, el domingo después de nuestra picnic no fue a dormir a mi lado, no estuve esperándolo mucho tiempo, ya que mi cuerpo estaba cansado por caminar más de lo normal y me dormí en cuanto mi cabeza golpeo la almohada. El lunes estuve preocupada por su ausencia, después de verlo subir al auto con Carlisle no volví a verlo, la suposición de Alice sobre que ya lo había aburrido me dolió profundamente, y tuve que parpadear varias veces frente a Alice y Rosalie para evitar que las lágrimas fluyeran. Ese día trate de mantener mi dignidad y no marcarle, tenía la esperanza de que llegara a dormir… pero no lo hizo.
El martes, es decir hoy, estuve todo el día cerca del teléfono. Corría de una habitación a otra cuando escuchaba el aparato comenzar a sonar, después me llevaba una gran desilusión. En la tarde, cuando ya no podía soportar más la espera, cuando pensaba exigirle que mínimo tuviera el valor de decirme que ya no le intereso en persona… él no contesto el teléfono. Ese fue otro golpe. Al caer la noche estuve platicando con las chicas, tratando de distraerme y de aparentar no estar afectada por su distanciamiento, cuando no pude más fui a darme una ducha, y ya no pude más. Llore como una niña, abrí la regadera para que el sonido sobresaliera sobre mis sollozos. Recordé cada minuto a su lado a lo largo de mis vacaciones, sus atenciones, Edward siempre estaba dispuesto a darme todo de él, todo. No le importaba tener que compartir sus cosas conmigo, o simplemente cedérmelas. No parecía molestarle mis defectos, mis acusaciones, mi negatividad…
Edward seguía ahí.
Comprendí, mientras el agua borraba las lágrimas de mi rostro, que todos tienen un límite.
Y quizás él ya estaba harto de mí. De mis caprichos, mis berrinches, de toparse contra una pared cada vez que quiere acercarse a mí. Yo podría enfriar hasta el mismísimo infierno… no tengo dudas. ¿Y todo porque? Porque temo que me rompa el corazón.
Sí, esa es la verdad.
Pero temo aun más no estar con él.
Si esto durara solo unas semanas… que sean las mejores semanas de mi vida.
No importa que después me olvide, pues yo no lo olvidare. Si él ha sido paciente conmigo, esperándome y luchando por mi amor, después llegara mi turno.
—Deja de pensar. –susurró a mi oído.
— ¿Cómo estas tan seguro de que estoy pensando? –pregunté coqueta, estaba jugando con la cremallera de su chamarra, subiendo y bajando el pequeño metal.
—Te conozco, ¿Qué te preocupa?
—Nada, solo recordaba cuan lentos han sido estos días.
Levante la mirada para ver su rostro. Sus ojos estaban un poco oscuros, pero tenían esa chispa que lo caracterizaba, alegría, siempre pensando positivo… pensando en los demás antes de él.
Todo un héroe.
Todo mío.
—Y soy totalmente tuyo. –aseguró.
Trague saliva, ¿Tan fácil soy de leer? — ¿Lees mentes?
Rió divertido. —No, pero me miras con admiración y adoración. Además, tu abrazo es muy posesivo.
Me sonroje, de ahora en adelante seré una maldita acosadora. —Sí me dices que te molesta no te creeré.
—Claro que no me molesta. –dijo con una amplia sonrisa. —Me encanta que me veas como un pedazo de carne.
—No te veo como un pedazo de carne. –refunfuñe de inmediato. Él mentía.
—Bueno, solo me ves como una hambrienta mujer que encuentra un trozo de pan.
Abrí la boca y la cerré varias veces. Comencé a molestarme, era un engreído. —Eres un arrogante, Edward.
Se encogió de hombros. —No soy arrogante, solo estoy feliz y seguro de que me amas.
Recordé como le susurre al oído que estaba enamorada de él. Las palabras salieron espontáneamente de mis labios, antes de que pudiera evitarlo ya lo había confesado. No tuve el valor que quedarme y ver su reacción, corrí de regreso a la casa por su móvil y una sudadera. Me sentía tímida, mi corazón estaba acelerado, estoy segura de que mi reacción no tenía que ver con el ejercicio.
—Hablando de eso… ¿Podrías repetirlo nuevamente?
—No sé a qué te refieres. –dije haciéndome la desentendida.
—Pequeña mentirosa, lo sabes perfectamente. Me besaste, me susurraste al oído: También estoy locamente enamorada de ti. La agonía de hoy, me ha quitado la venda de los ojos. Después me besaste nuevamente y huiste. ¿Eso refresca tu memoria?
Baje la mirada sintiéndome extrañamente tímida, mire fijamente mis tennis mal abrochados, ni siquiera había hecho el nudo adecuadamente.
—Sí, sabes que lo recuerdo perfectamente… -deje de hablar, ahora las palabras no salían espontáneamente, en estos momento no podía volver a repetir las palabras.
— ¿Quieres que lo diga yo primero? ¿Eso ayudaría?
Asentí efusivamente con la cabeza. —Tu primero, por favor.
Suspiró y acuno mi rostro entre sus manos para obligarme a mirarlo a los ojos. —Antes que nada, deja de mirar hacia abajo. Bien, ya tengo tu atención… -estuvo pensativo unos momentos, quizás cinco segundos, pero para mí fue una eternidad. —Quisiera ofrecerte una vida feliz rodeada de lujos y regalos, un amor puro e inocente, el cielo, las estrellas… todo lo que te mereces. Lamentablemente, no podría darte todo eso. Pero puedo ofrecerte mi corazón, úsalo para bien o para mal, toma un trozo de mi vida o toda por completa, porque mi existencia sin ti no es vida. Te doy mi deseo y la inmensa pasión que corre por mis venas cada vez que te veo, cada vez que siento tu presencia, cada vez que puedo oler tu aroma en el aire… -no lo deje terminar, mis labios estaban sobre los suyos y todo lo que quería era besarlo, decirle que le amo hasta los huesos.
¿Cómo no llegar a amarlo?
Estoy besando a mi chico perfecto, considerado, tierno, pícaro…
Mis manos viajaron a su cabello mientras las de él comenzaron a descender a mi espalda baja, logrando que comenzara e excitarme… Dios, estoy segura de que aun a su edad me daría la mejor noche de mi vida, estoy completamente segura.
Gimió en mi boca cuando mi pierna comenzó a levantarse y una de sus manos de inmediato comenzó a acariciar mi muslo. Lo empuje más contra el árbol para arrinconarlo y sentir cada centímetro de su cuerpo pegado al mío. Esto estaba mal, muy mal… estaba prácticamente manoseándome con un niño, pero esto con consensual. Él disfruta tanto de esto como yo.
Poco a poco sentí su masculinidad endureciéndose, despertándose…
Me separo lentamente, manteniendo sus ojos aun cerrados y dejando de acariciar mi muslo, tenía la mandíbula apretada y su ceño fruncido. Aun así, con esos extraños gestos dije las ansiadas palabras en voz alta. —Te amo, no puedo expresarme tan románticamente como tú, juro que desearía poder hacerlo, ya que hace mi declaración pobre… pero sencillamente me haces sentir torpe, insignificante, poca cosa… No sé que hice para merecerte, no quiero luchar más contra esto, ya no más.
—Nunca vuelvas a menospreciarte, ¿Entendido? –dijo entre dientes, aun sin abrir los ojos.
Poco a poco su ceño se suavizo y su rostro regreso a la normalidad, pude apreciar como nuevamente su mirada me veía con ternura. —Perdón, estaba tratando de controlarme. –dijo con vergüenza. —Si seguías aun abrazándome mi problema no tendría solución.
Reí entre dientes, me gustaba sentir su gran problema.
Comenzó a llover más fuerte e hice una mueca porque sabía que debíamos despedirnos.
— ¿Qué te parece si te invito a comer mañana? A las 2:00 PM, no podremos estar mucho tiempo ya que me tomara tiempo venir del hospital hasta aquí y después llevarte al restaurant…
—No te preocupes, Rosalie estará deseosa de llevarme para ir a ver a Emmett, nos vemos ahí, así tendremos más tiempo para nosotros.
Estuvo pensativo unos momentos. —Nunca me ha gustado ese estilo, mejor vengo por ti.
— ¿Cuál estilo?
—El del chico patán que no pasa por su chica a su casa, el que acepta verse dentro de la discoteca o el cine, todo con tal de no pagar su entrada.
Fruncí el ceño, recordaba tener varios novios así.
—Pues ahora tendrás que aguantarte, piénsalo de esta manera, le daremos a Rosalie el pretexto perfecto para ver a Emmett.
Hizo una mueca pero acepto. —Está bien, pero lleva a Alice contigo.
—No. –replique rápidamente, no quise platicarle lo que paso con ella y papá. —La incomodaremos, estaremos tu y yo, Rose con Emmett y se sentirá fuera de lugar.
Una enorme sonrisa se extendió por su rostro. —Invítala, ella se aburre en tu casa, yo invitare a Jasper para que la entretenga y le pediré que la lleve a recorrer el pueblo.
Me mordí el labio, él era perfecto. —Gracias por preocuparte por Alice, tienes razón, le falta un poco de diversión. La invitare.
Se acerco a mí, paso uno de sus brazos por mi hombro y caminamos juntos hacia la puerta de la casa de Charlie. Ni siquiera el agua cayendo sobre nosotros tempestuosamente podría arruinar este momento. Me gire hacia Edward cuando estuvimos frente a la puerta.
Me mordí el labio. Bien, le dije que lo amo… fajamos un rato… ahora nos despedimos.
¿Así funciona el amor?
Edward parecía comprender lo que me pasaba. —A mí, más que nadie, me gustaría quedarme esta noche a tu lado, pero no puedo. Carlisle me vigila constantemente, y no me gusta disgustar a mis padres. No está en mis manos. –hizo una mueca.
La tristeza por separarme de Edward desapareció al saber que él también se sentía igual.
Eso de los permisos y castigos eran desventajas de salir con un adolescente.
Mi adolescente.
—Está bien, me reconforta saber que mañana comeré contigo. –bese sus labios suavemente. —Que descanses.
—Buenas noches, amor.
Mi pulso se acelero al escucharlo llamarme amor, me sonroje y rápidamente entre a la casa.
Corrí hasta mi habitación, fue un milagro que no me haya caído por el camino, pero si eso hubiera pasado no me hubiera molestado. Me lance sobre la cama y chillé al igual que Rosalie lo había hecho días antes. Cuando mi emoción bajo un poco volví a releer sus notas.
En la cama, con mis piernas entrecruzadas y suspirando me encontró Rose.
— ¿Y esas notas? ¿Eso que está en el piso son piedras?
—Sí, Edward no contestaba el teléfono porque lo había dejado aquí, en mi cama. Estaba bañándome cuando comenzó a lanzar las notas por mi ventana, cuando regrese de bañarme y leí sus notas corrí hacia abajo. Su padre lo descubrió trepando el árbol, está castigado y no puede entrar por mi ventana y hacerme visitas a altas horas de la noche.
—Qué bueno que todo esté solucionado entre ustedes. La verdad, yo no creía que tu interés por ti allá pasado y todo eso que Alice dijo.
—Pues en su momento me hubiera gustado escuchar tu opinión. –me queje.
—Lo siento, no quise tampoco darte esperanzas.
Asentí con la cabeza, la comprendía.
—Edward me invito mañana a comer…
—Te llevo. –dijo interrumpiéndome abruptamente.
Sonreí. —Contaba con tu ayuda.
— ¿Ayuda? –preguntó Alice desde la puerta.
—Edward ha invitado a comer a Bella, yo la llevare, aprovechare para ver a Emmett.
— ¿Otra vez veras a Emmett? –preguntó mi hermana frunciendo el ceño.
Intervine de inmediato, antes de que Alice comenzara a sospechar de los sentimientos de nuestra rubia amiga hacia el chico.
—Necesito que me lleve, a Edward se le dificultaría venir del hospital hasta aquí para pasar después al restaurant y todo eso. Rose se ha ofrecido llevarme.
—Umm… Bella, deberías cancelarle a Edward. No quiero quedarme sola. –refunfuño haciendo un puchero y abriendo ampliamente sus ojos.
—No te preocupes, ya pensé en eso, iras con nosotros. Edward invitara a Jasper.
Los ojos de Alice se entrecerraron peligrosamente y me pregunté que estaría pensando.
— ¿Pasa algo, Alice? –preguntó Rose.
—No, nada. –se encogió de hombros. —Solo que el chico… Jasper, bueno, dejo en claro que me consideraba una chica superficial. Me hará la vida de cuadritos.
Rodé los ojos. —No te preocupes, estoy segura que Edward le pedirá que se comporte.
—Quien no se puede comportar es él, Edward. Bella, no puede ir por la vida lanzando piedras a las ventanas. –se quejo.
La ignore y eso le molesto.
—Creo que esta fingiendo todo eso de chico bueno, lo único que ha de querer es experimentar. Antes te consideraba más inteligente, es obvio que quiere llevarte a la cama y…
—Alice, te estás excediendo. –advirtió Rose.
Suspirando dramáticamente mi hermana volvió a hablar. —Perdón, Bella. Solo ten presente lo que te he dicho.
Tratando de controlarme y de recordar que solo se preocupa por mí hable nuevamente. —Lo tendré en cuenta, solo cuida tu lengua.
EPOV
—Necesito un favor. –dije en cuanto Jasper descolgó el teléfono.
—Me lo imaginaba.
— ¿Te lo imaginabas?
—Bueno, ¿Para qué otra cosa me marcas a casi media noche? Si fuera una emergencia seria tu padre quien llamara o mi madre me avisaría… Así que suéltalo y te diré si puedo ayudarte.
—Te invito mañana a comer. –dije sabiendo que era la mejor manera de empezar a convencerlo.
—Aquí hay gato encerrado. Llevo toda una vida conociéndote y nunca me has invitado ni siquiera un vaso con agua.
Rodé los ojos a pesar de que no me vería. —No te hagas el ofendido. Además, tu entras en mi casa como si fuera la tuya, nunca me has pedido permiso para abrir el refrigerador.
—Como sea, el punto es que nunca me has invitado.
Chasquee la lengua, estábamos desviándonos del tema. —Necesito que mantengas a Alice Swan ocupada.
— ¿Bromeas?
—Para nada. ¿Lo harás?
—No. –dijo rotundamente.
—Sabes que no te lo pediría a menos que fuera necesario.
—Edward, estoy bastante grandecito para hacerla de turista con ella, por lo poco que la he conocido solo habla de compras, modas, revistas de cotilleos, actores de cine, maquillaje, etc. Dios me libre de esa mujer superficial.
Tendría que decirle cuanto necesitaba su ayuda. —Ella ha venido a declárame la guerra.
—Por favor, ¿Guerra? ¿Qué es lo que hará? ¿Te atacara con bombones de chocolates? –se burlo. —Me sorprende que no puedas contra ella, dile que su tarjeta de crédito llego al límite, la mantendrás fuera de tu campo de visión durante días.
Gruñí, me hablaba como si fuera un tonto.
—Pues la estas subestimando. No me quiere cerca de Bella, le ha dicho a Esme que yo entraba por la ventana de su casa, me ha dejado en claro que no me quiere cerca de su hermana. No lo creerás pero hace unos momentos me dijo que su hermana no me quería ver y muchas mentiras, segundos después salió Bella y…
—Descubriste que mentía. ¡Whoa! Que inteligente.
—Gracias, ¿Ahora la consideras inteligente?
Rió fuertemente. —No, pero admito que sabe mover bien sus piezas en el tablero. Con esta nueva información he cambiado de opinión, acepto…
— ¿Cuál es el costo?
—Esto te saldrá caro.
— ¿Apoco? –me mofe. —Tú me has dejado muy en claro que los favores no son gratis.
—Cincuenta dólares por día y desde luego, el rembolso de todo lo que me gaste.
¡Mierda! ¡Alice me saldría muy cara! Podía escucharla pidiéndole a Jasper que la lleve de compras, y él se ofrecerá a pagar por ella.
—Tic –tac, tic –tac.
—Está bien, está bien. Pero no abuses demasiado, ¿Entiendes?
—La pregunta ofende, Edward.
Hice una mueca. Esperaba que no me dejara en la quiebra.
—Nos vemos mañana a las 2:00 PM, en el restaurant de la mamá de Emmett.
—Ahí estaré. –prometió antes de colgar.
Me recosté en la cama, programe el despertador de móvil y cerré los ojos. Recordé su voz tan vívidamente, como si Bella estuviera frente a mí.
Te amo.
Esas dos simples palabras hicieron que mi corazón deseara salir de mi pecho.
Ahora serian las cosas más fáciles. Estaba seguro.
Baje del auto de Carlisle y miré a hacia el restaurant, las chicas y Emmett estaban sentados alrededor de una gran mesa. Jasper estaba a unos metros de ellos, al parecer acaba de llegar.—Necesito un favor. –dije en cuanto Jasper descolgó el teléfono.
—Me lo imaginaba.
— ¿Te lo imaginabas?
—Bueno, ¿Para qué otra cosa me marcas a casi media noche? Si fuera una emergencia seria tu padre quien llamara o mi madre me avisaría… Así que suéltalo y te diré si puedo ayudarte.
—Te invito mañana a comer. –dije sabiendo que era la mejor manera de empezar a convencerlo.
—Aquí hay gato encerrado. Llevo toda una vida conociéndote y nunca me has invitado ni siquiera un vaso con agua.
Rodé los ojos a pesar de que no me vería. —No te hagas el ofendido. Además, tu entras en mi casa como si fuera la tuya, nunca me has pedido permiso para abrir el refrigerador.
—Como sea, el punto es que nunca me has invitado.
Chasquee la lengua, estábamos desviándonos del tema. —Necesito que mantengas a Alice Swan ocupada.
— ¿Bromeas?
—Para nada. ¿Lo harás?
—No. –dijo rotundamente.
—Sabes que no te lo pediría a menos que fuera necesario.
—Edward, estoy bastante grandecito para hacerla de turista con ella, por lo poco que la he conocido solo habla de compras, modas, revistas de cotilleos, actores de cine, maquillaje, etc. Dios me libre de esa mujer superficial.
Tendría que decirle cuanto necesitaba su ayuda. —Ella ha venido a declárame la guerra.
—Por favor, ¿Guerra? ¿Qué es lo que hará? ¿Te atacara con bombones de chocolates? –se burlo. —Me sorprende que no puedas contra ella, dile que su tarjeta de crédito llego al límite, la mantendrás fuera de tu campo de visión durante días.
Gruñí, me hablaba como si fuera un tonto.
—Pues la estas subestimando. No me quiere cerca de Bella, le ha dicho a Esme que yo entraba por la ventana de su casa, me ha dejado en claro que no me quiere cerca de su hermana. No lo creerás pero hace unos momentos me dijo que su hermana no me quería ver y muchas mentiras, segundos después salió Bella y…
—Descubriste que mentía. ¡Whoa! Que inteligente.
—Gracias, ¿Ahora la consideras inteligente?
Rió fuertemente. —No, pero admito que sabe mover bien sus piezas en el tablero. Con esta nueva información he cambiado de opinión, acepto…
— ¿Cuál es el costo?
—Esto te saldrá caro.
— ¿Apoco? –me mofe. —Tú me has dejado muy en claro que los favores no son gratis.
—Cincuenta dólares por día y desde luego, el rembolso de todo lo que me gaste.
¡Mierda! ¡Alice me saldría muy cara! Podía escucharla pidiéndole a Jasper que la lleve de compras, y él se ofrecerá a pagar por ella.
—Tic –tac, tic –tac.
—Está bien, está bien. Pero no abuses demasiado, ¿Entiendes?
—La pregunta ofende, Edward.
Hice una mueca. Esperaba que no me dejara en la quiebra.
—Nos vemos mañana a las 2:00 PM, en el restaurant de la mamá de Emmett.
—Ahí estaré. –prometió antes de colgar.
Me recosté en la cama, programe el despertador de móvil y cerré los ojos. Recordé su voz tan vívidamente, como si Bella estuviera frente a mí.
Te amo.
Esas dos simples palabras hicieron que mi corazón deseara salir de mi pecho.
Ahora serian las cosas más fáciles. Estaba seguro.
Suspirando y rezando internamente le pedí a Dios que Alice no dijera o hiciera algo que arruinara mi día al lado de Bella.
En menos de lo que pensaba estaba dentro del restaurant y mi mirada fue directamente hacia Bella.
Ella me sonrió ampliamente al verme. Me senté a su lado y bese rápidamente sus labios. — ¿Cómo estás? –pregunté educadamente.
—Bien ahora que has llegado.
Me sonroje un poco y entrelace nuestras manos, deje de escuchar las voces de mí alrededor y bese nuestra unión.
— ¿Ya ordenaste?
—No, esperaba a que llegaras.
Con la mano libre tome uno de los menús que estaban en el centro de la mesa y lo extendí en medio de ella y de mi para que los dos comenzáramos a leer.
— ¡Hey, Edward! ¿Recuerdas a tus amigos?
Me tense un poco y levante la mirada, todos, incluida Bella, me miraban divertidos.
—Lo siento, ¿Cómo estas Rosalie? ¿Y tu Alice?
—No tan enamorada como tú, pero bien. –dijo Rose.
—Recuerda que el amor es efímero. –agrego Alice con malicia.
Los ojos de Jasper se abrieron por completo, estaba sorprendido.
— ¿Por qué lo crees, Alice? –preguntó con una sospechosa amabilidad.
Quise ahorcarlo, todos en la mesa lo miramos incrédulos. Ellos habían notado la tensión, molestia y hostilidad con que Jasper trataba a Alice. Todo bajo el margen de la educación.
— ¿Me hablas a mí? –preguntó incrédula la chica.
—También creo que el amor es efímero, un día es amor y al otro odio.
Ellos se metieron en una acalorada charla.
Emmett y Rosalie rodaron los ojos al mismo tiempo, después se rieron nerviosamente por la similitud.
—Jasper está siguiendo al pie de la letra tus indicaciones, ¿Lo amenazaste? –preguntó preocupada Bella.
Negué con la cabeza. —No tiene que ver con amenazas.
—Te debió haber costado mucho convencerlo. –dijo en el sentido literal.
—No sabes cuánto. –dije sinceramente.
Las chicas eligieron ensaladas para comer. Emmett y yo le dijimos a Rosalie y Bella que debían de comer más, que no importa su peso, ellas eran hermosas y que deberían dejar su dieta. Jasper, al contrario, le dijo a Alice que tenía que cuidar su línea porque después no cabria en ninguna prenda talla cero. Y nuevamente discutieron.
A pesar de las discusiones de ellos, Bella y yo pudimos sumergirnos en nuestra burbuja. Le di pequeñas cucharadas de la sopa de champiñones que estaba comiendo, mientras que Emmett hizo lo mismo con Rosalie y no se le pasaba ningún detalle, trataba de ser atento con ella. Me daba gusto por mi amigo, hace varios meses había salido con Lauren, la zorra del instituto. La chica no tardo ni una semana en serle infiel. Emmett juro no tener ninguna relación seria, pero todos podíamos darnos cuenta de la intensidad de sus sentimientos hacia Rosalie, no se molestaba en ocultarlos.
Llene nuevamente el vaso de refresco de Bella y recibí una sonrisa de su parte.
—Incluso mientras comemos piensas en mi comodidad. –no supe si se quejo o le agradaba.
—Yo no podría comer ningún bocado sabiendo que tu estas incomoda.
Terminamos de comer y pedimos el postre.
Bella unto un poco de merengue sobre mis mejillas, fingí estar enfadado mientras me limpiaba.
—Lo siento, Edward. Bromeaba, no quiero que te enojes…
No la deje terminar, comencé a besarla intensamente. Su boca sabía a chocolate y ahogue el gemido que luchaba por salir. —Estas disculpada.
—Tonto. –dijo golpeando mi hombro juguetonamente. —De verdad te creí.
Iba a contestarle cuando Jasper se levanto bruscamente de su silla, tenía en su cabello un trozo de manzana.
Bella se disgusto con su hermana. —Eso fue muy grosero, Alice.
—Él tuvo la culpa, Bells. Me dijo fea.
Ella rodó los ojos pero se mantuvo firme con su disgusto. —Debes pedirle disculpas.
—Pero yo…
—No importa quien comenzó, pudiste haber contestado algo, no tenias porque humillarlo frente a todos.
Alice bufo, pero accedió. —Está bien, le pediré disculpas.
Segundo después llego Jasper, pero no llego solo. Estaba al lado de Tanya, la hermana de Jessica. Estuvo platicando unos minutos y todos vimos perfectamente cuando ella le dio un pequeño pellizco en el trasero, Jasper le sonrió de lado e intercambiaron números.
—No le pediré disculpas, es más, debería de agradecérmelo. –mascullo Alice. —Tengo unas ganas de ahorcarlo.
Todos reímos, Jasper llego después y otra vez comenzó a discutir con mi cuñada.
Cuando eran cerca de las tres de la tarde debía irme. Todos seguían sentados alrededor de la mesa y no parecían tener ganas de irse, disfrutaban de la reunión.
Me despedí de todos y Bella me acompaño hacia el estacionamiento.
Me recargue contra la puerta del conductor y la abrace. —Sí Charlie te ve conduciendo te multara.
Reí entre dientes. —Te preocupas demasiado por mí, tu padre sabe que conduzco el auto de Carlisle. Llevo haciéndolo desde hace unos meses, él lo sabe.
—Entonces, ¿Por qué no fuiste conmigo a la fiesta de Mike Newton?
—Porque debo manejar solo con un adulto a mi lado, a estas horas los policías de Forks están comiendo, no me preocupa.
Asintió con la cabeza para después pararse sobre sus pies y besarme.
Lo que supuestamente seria una rápida despedida se convirtió en media hora de besos. Cuando recibí una llamada de Carlisle no pude seguir retrasando mi trabajo y tuve que marcharme. Bella y yo quedamos en volver a vernos debajo del árbol entre nuestras ventanas al igual que ayer.
Le mande un mensaje de texto a Bella para decirle que había llegado y que la esperaría en el pórtico de su casa. No tuve que esperar mucho, dos minutos después estaba sentada en los escalones de las escaleras a mi lado.
—Te extrañaba mucho.
Fruncí el ceño, no se escuchaba música, ni la televisión encendida, ¿Dónde estaban las chicas? — ¿Y Alice y Rosalie?
—Rose esta con Emmett, él le está enseñando a cocinar. Y Alice… -hizo una mueca. —Esta con Jasper, se fueron desde hace dos horas a recorrer el pueblo. Todavía no entraba en el auto de Jasper cuando ella ya se estaba quejando que su coche olía mal.
Suspiré cansadamente, espero que Jasper no quiera que le page más. El idiota sabía perfectamente que tenía mucho dinero ahorrado para comprarme mi automóvil.
—Confía en ellos, llegaran heridos… pero su odio los hará recuperarse.
Ambos reímos por lo dramático que fueron mis palabras.
Miramos el atardecer, el sol ocultándose. Los diferentes tonos que coloreaban el cielo.
—Sabes, ahora que lo pienso… nunca había encontrado hermoso un atardecer, pero contigo puedo ver y disfrutar de las cosas sencillas de la vida. Gracias.
Me gire para verla, sus palabras me hicieron sonrojar. —De nada. -dije mientras colocaba un mechón de su cabello detrás de su oreja.
— ¿Te he dicho que te veías hermosa esta tarde?
—No, no me lo dijiste.
—Eres divina.
Esta vez fue ella quien se sonrojo y desvió la mirada.
—Me gusta cómo me miras. –dijo después de un prolongado y cómodo silencio.
— ¿De qué manera lo hago?
—Con amor, solo tienes ojos para mí. Me haces sentir única.
—Eres única. –corregí.
Rió nerviosamente y se mordió el labio antes de jalarme hacia ella y besarme.
— ¿Quieres ser mi novia? –pregunté a centímetros de sus labios.
Negó con la cabeza. —No te daré otro beso hasta que aceptes. –anuncie.
—Negué con la cabeza porque no podía creer que me lo preguntaras. Es algo romántico, ahora los chicos ya no lo preguntan.
—No has contestado mi pregunta. –insistí.
—Sí, sí quiero ser tu novia.
Y otra vez volvimos a besarnos.
Estábamos en medio de un apasionado beso cuando escuchamos el sonido de un auto frenando fuertemente. Sobresaltados miramos a nuestro alrededor.
El auto de Jasper estaba frente al patio de la casa. Alice se bajo furiosa del coche, estaba mojada completamente, mientras Jasper también se bajaba enojado, tenía su camisa húmeda y sus pantalones hasta las rodillas llenas de lodo.
— ¿Qué ha pasado? –preguntamos ambos.
—Tu estúpido amigo. –gruño Alice en dirección a Jasper. —Me ha bajado del auto y después acelero el coche cuando pasaba justo a un lado de un gran charco.
—Tú gritaste que preferías caminar a que te vieran conmigo, enana.
Los ojos de mí cuñada relampaguearon. —Estúpido, niño. Casi chocábamos porque tú estabas viendo las piernas de una mujer, claro que quería bajarme del auto. No soy suicida.
—Ya te he dicho por decima vez que no miraba a esa chica, ¡Maldición! Tenía que detenerme en ese alto, ¿Querías que atropellara a Tanya?
Unas chispas de maldad atravesaron fugazmente los ojos de Alice, pero después se enojo aun más. — Nadie extrañaría a una zorra como ella.
—Eres una malcriada, alguien debe darte tu merecido.
—No soy una malcriada, aquí el único infantil y berrinchudo eres tú.
—Dios, espero que no se maten antes de las vacaciones. –dijo angustiada Bella.
—Eso espero. Les encanta contradecirse. Nunca había visto a Jasper así, siempre es muy callado, como la vez anterior que lo trataste. No sé qué le pasa.
—Lo mismo pasa con Alice, nunca le ha gustado los escándalos. Y aquí y en el restaurant lo ha hecho sin pensarlo.
—Hablare con Jasper. –prometí. —Le diré que se comporte, esa no es manera de tratarla.
—No lo hagas. –agrego con rapidez. —No debes meterte en eso. Alice no se mete en lo nuestro, no me gustaría que tu si te metieras en su relación con Jasper, bueno, si a eso se le puede llamar relación.
Me mordí el labio para no decirle las intensiones de su hermana.
Seguimos disfrutando el show unos minutos más, después Bella y yo nos despedimos. Alice estaba furiosa y quería platicar con su hermana, mientras que Jasper había entrado a mi casa, probablemente estaría esperándome en mi habitación. Le prometí llamarla después de cenar para desearle dulces sueños y fui hacia mi casa.
BPOV
— ¡Lo odio, Bella! ¡Juro que lo odio! –gritó caminando de un lado a otro por la sala.
—Pues a mi Jasper me parece encantador. –dije con miedo a su reacción.
—Tú estás ciega, muy ciega. Tu instinto femenino esta estropeado, primero Edward y ahora ese.
—Lamento si no es de tu total agrado Edward, pero es mi novio y tienes que tratarlo con cortesía. Además, Jasper es su mejor amigo y estará en mi vida por mucho tiempo.
Dejo de caminar y me miro aturdida. — ¿Qué quieres decir con que es tu novio?
— ¿Tú qué crees? –pregunté con sarcasmo. —Él me ha pedido que sea su novia y he aceptado.
—Bella, tienes que terminar con eso. Al final terminaras mal, por favor, solo te quiere porque lo deslumbras y quiere sexo. No quiero verte sufrir.
—Ya soy bastante grande para tomar mis decisiones, Alice.
Rosalie entro en ese momento a la casa. — ¿Qué diablos son esos gritos? Se escuchan desde fuera.
—Alice esta gritando cuanto odia a Jasper.
—Maldición Alice, podría haber estado besándome con Emmett en estos momentos de no ser por tus gritos. Me has asustado.
La boca de mi hermana se abrió y cerró varias veces, mientras que Rose tapo con la palma de su mano su boca. Una no podía creer lo que escucho y mi rubia amiga no creía la estupidez que había cometido.
—Ustedes. –su dedo índice viajaba de Rosalie a mí. —Ustedes dos, ¡Son unas asalta cunas!
Le creo cuando dice te quiero
Le creo que su amor será eterno
Le creo que es el hombre más bueno
Le creo que la luna es de queso
Y si él me diera otro beso
Qué más da si me miente, yo le creo.





9 comentarios:
¿Para que están los amigos?...para rescatarte de esas hermanas abusivas...cada parte de esta historia movió una célula de mi cuerpo...
Besos.. aplausos a la escritora
es verdad!! para q estan los amigos?? siempre te hacen favores y tu a ellos xD!!
hermoso cap!!
laurymay (laurabaratau@hotmail.com)
Me encanta la escena del arbol *baba*!
Si yo fuera Jazz cobraría el doble... Nop, el triple de lo que esta cobrando ahorita!
Me encanta que sean noviooos xD! Y me encanta que les grite que son unas asalta cunas xD!
Amo este Fic xD!
jaja asalta cunas ... wow me encanto el cap!! .. mas edward y su lado romantico y tienro, es que es tan detallista que mata ... jaja la relacion amor/odio de jazz y alice jaja .. mm aunque con lo de tanya se puso celosa jaja .. gracias x el cap!! saludos
ohhhhh no soportoo a alicee de verasss porel momento me caee muy malll...y las peleas con jasperr son muy graciosasss jaja!! no se soportan para nadaaa!!! y edwarddd que se puedee decir ese hombree es un cielooo por dios lo adoroo!!! y tambien creo que alice se puso celosa de taniaaa ...y la ultima frase que les dijo de ustedes dos son unas asalta cunass me mate de risaa jajaj!!! estoo es como una adiccionn cada vez que leo un capii quiero seguir leyendo el que sigue no puedo esperar je!!!
ag arg Alcie hace que me enoje aunque me encantan las peleas que tiene con Jasper jijijiiji wiiiiiiiiiiiiii ya son novios y Edward tan romantico como siempre
Que fastiodio me llegaron visitas y tuve que dejar el capitulo por la mitad, hasta ahora fantastico. desde argentina con amor
Mery: por fin lo pude terminar, cuanto amor que chicos mas atentos emmett y edward y entre alice y jasper hay fuego se puede "ver". me apasiona esta historia ya quiero llegar al final. desde argentina con amor. otra vez como anonimo porque cerre sin querer la cuenta.
Jejejeje! Con unos chicos tan dulces yo tambien seria una asalta cunas! Que declaracion de amor más bonita le ha hecho Edward a Bella! Por Dios! Si a mi algun chico me dijera algo asi y además siendo sincero, sería la mujer más feliz del mundo!
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