14 julio, 2010

Chicas Asalta Cunas: Debajo Del Odio…


Twilight es propiedad de Stephanie Meyer, la trama es mía y prohibida la copia total o parcial de la historia. Att. MerySnz
Summary: Bella es mandada a Forks como castigo durante tres semanas. Se reencontrara con su pequeño vecino, Edward, quien es un adolescente pervertido que luchara por ganarse su corazón. "Bella, es un puberto, no puedes hablar en serio"

In My Arms - Kyle Minogue

Debajo Del Odio…

EPOV
.

— ¿Qué es lo que te pasa? –sisee en cuanto entre a mi habitación.

Jasper estaba recostado en mi cama, con los brazos flexionados detrás de su cabeza. La viva imagen de la relajación.

— ¿A qué te refieres? –preguntó en un tono de voz monótono, como si mi pregunta no fuera importante.

—Deja de hacerte el tonto, sabes de que hablo.

— ¿El clima? –se burló.

—No, de Alice.

—Ah, de ella.

—Sí, de ella. –dije entre dientes.

— ¿Qué pasa con Alice? –preguntó haciéndose todavía el desentendido.

Gruñí, estaba agotando mi paciencia. — ¿Por qué la tratas así? ¿Por qué discuten tanto? Rectifico, ¿Por qué pelean? Tanya es la chica más superficial que conocemos y nunca has sido grosero con ella.

—La respuesta es sencilla, Tanya nunca se comporta así.

Buen punto, pensé.

Resoplando un poco trate de calmarme. —Mira, trata de llevarte bien con ella. No me estas ayudando en nada. Sí antes me odiaba por salir con su hermana, ahora ha de desear matarme porque mi amigo es un patán con ella. ¿Por qué no eres un chico normal a su lado?

—Para empezar. –dijo sentándose rápidamente al borde de la cama. —Yo solo soy caballero con las damas, ella nunca será una doncella en peligro.

— ¿No podrías fingir que si lo es?

Bufó. —No tengo tanta imaginación.

—Inténtalo. –insistí.

—No puedo, todo se vendría abajo en cuanto comience a hablar. Mejor no me esfuerzo.

Negué con la cabeza, no podía creer la actitud que estaba tomando.

Era un chico totalmente desconocido al que conocía, bueno, tampoco lo había visto interactuar con mujeres. Jasper siempre había sido discreto en esos temas.

— ¿Qué tal te va con Bella? –cambio a propósito de tema.

—Bien, hace unos minutos le pedí que fuera mi novia y ha aceptado. –dijo orgulloso de mí mismo.

—Me da gusto por ti, hoy los estuve observando. Hacen una linda pareja y es obvio que se aman.

—Gracias. Me da gusto saber que cuento con tu apoyo.

— ¿Y Emmett y Rosalie? ¿La cosa va enserio? –preguntó frunciendo el ceño.

—No lo sé. Por lo poco que Bella ha dicho, ella está emocionada con Emmett, pero no sé si lo ve como una distracción de Forks o algo más.

— ¿Crees que debamos hablar con él? –sugirió preocupado.

—No. No somos sus niñeras, él sabe cómo cuidarse por sí solo. Lo mejor es mantenernos al margen.

—Sí, creo que eso es lo mejor. –murmuro indeciso.

— ¿Qué te pasa? ¿Hay algo que me quieras decir?

Sacudió la cabeza varias veces. —No, no, solo pensaba… nada. Creo que necesito una distracción, ¿Quieres jugar mañana bolos?

— ¿Bolos? –repetí su última palabra como si fuera totalmente desconocida para mí.

—Sí, es un juego donde tomas…

—Sí, sí, se a lo que te refieres. Pero mañana es jueves, tengo que trabajar.

Hizo una mueca. —Necesito una distracción.

—Ve a correr. –aconseje rodando los ojos. —Cuando algo me molesta o siento que me estoy asfixiando eso es lo que hago. ¿Algo te preocupa o te molesta?

—Alice… ella me molesta.

Antes de que pudiera preguntarle a que se refería, Jasper estaba levantándose de la cama y caminando hasta la puerta. —Nos vemos después, planeare algo para librarte de Alice mañana. Quizás la invite a los bolos… -una sonrisa maliciosa se extendió por sus labios. —Mejor la invitare a correr.

Trate de no pensar mucho en el posible significado de su sonrisa, ya que si lo hacía no podría dormir en toda la noche.

Después de darme una ducha, cenar y ponerme mi pijama me recosté sobre mi cama y marque el número de Bella. Mi chica contesto al primer timbre.

—Hola, novio.

Mi corazón se acelero bruscamente, ella me provocaría un paro cardiaco. Mi sangre bombeaba con fuerza dentro de mi cuerpo al escucharle decir la simple palabra: novio.

—Hola, novia. ¿Esperabas mi llamada desde hace mucho?

—No, hace como cinco minutos. Estaba discutiendo con Alice.

—Déjame adivinar, ¿No está feliz porque seas mi novia?

—Acertaste. –suspiro fuertemente. —Aunque también discutimos por su conducta hacia Jasper.

—Esos dos no pueden estar juntos.

—Tampoco separados.

Fruncí el ceño, ¿Tampoco separados? ¿De qué hablaba? — ¿Por qué dices eso?

—Porque Jasper llamo hace unos minutos a la casa e invito a Alice a pasar el día con él. Discutieron toda la llamada, pero acepto al final.

Me estremecí, gracias al cielo estaría a varios kilómetros lejos de ellos dos.

— ¿Estarán tu y Rosalie solas mañana?

—No, ella ira con Emmett, se supone que a aprender a cocinar. Hizo la cena hoy, no sé cómo diablos logro que una sopa instantánea tuviera un sabor amargo. No creo que le este enseñando a cocinar… o quizás es muy mal maestro.

Reí entre dientes, típico de Emmett, es una persona malísima explicando.

—Entonces, ¿Qué te parece visitarme al hospital?

No contesto, el sonido de su respiración era lo único que me garantizaba que estaba todavía con el teléfono.

—No lo sé, ¿No estarás muy ocupado?

—Claro que no, no he tenido mucho trabajo, puedes ir antes del almuerzo. Así platicamos un poco, comemos, y puedo tratar de salir temprano para regresar a casa juntos.

—Es una oferta muy tentadora…

Ella no accedió, me pregunto que la inquietaba. — ¿Pero…?

—Me da vergüenza con tu padre. Quiero decir, ¿Qué pensara de mí? Deje que entraras varias noches en mi habitación para dormir juntos, te he metido en muchos problemas y lo peor sería ver sangre y desmayarme. Dios, tengo tan mala suerte, probablemente eso pase.

Trate de despejar sus dudas. —Veras a mis padres tarde o temprano, no podremos pasar toda la vida evitando que ese momento llegue. Prefiero que conversemos juntos, cabe la posibilidad que te lo topes por casualidad en la calle, te sentirás más segura conmigo a mi lado. Él no piensa nada malo de ti, saben que yo no estaría locamente enamorado de una mala mujer y con respecto a tu caída, te rescatare de un posible golpe.

—Umm… no sé. –dijo vacilante.

Sabía que estaba a punto de ceder, insistí un poco más. —Di que sí, el día será eterno si tú presencia.

—Tramposo. –acuso. —Sabes que me derrito cuando me hablas así.

—Culpable. -admití.

De pronto ella estuvo triste. Lo sentí, fue como si mi corazón también lo estuviera. Ella ni siquiera había hablado, no podía ver sus facciones, pero lo sabía.

— ¿Qué te ha puesto triste, amor?

—Pensaba en que deseo que estés aquí, pero no puedes.

Hice una mueca, lamentablemente me pedía algo que no podía hacer… por el momento.

—También desearía estar contigo, sentir tu cuerpo acurrucándose contra mí, pero veamos las cosas por el lado positivo, mañana estaremos juntos.

—Sí, tienes razón. –dijo un poco más animada. —Bueno, bebé, te dejo para que duermas. Le pediré a Rose que me lleve al hospital antes de irse con Emmett… -dejo de hablar de pronto y supe el porqué.

—Está bien, nos vemos mañana. –dije reprimiendo un bostezo. —Descansa y te amo, cariño.

—También te amo. Buenas noches.
.
.
.
Faltaban cuarenta minutos para las 2:00 PM cuando sentí unas manos sobre mis ojos.

— ¿Quién soy? –preguntó una familiar voz.

Decidí seguirle el juego. —Mi futura esposa.

La escuche gruñir, aun tenía ese rencor ante la palabra matrimonio.

—No, no soy tu futura esposa.

—Entonces, ¿Eres la futura señora Cullen?

Escuche sus dientes rechinar pero no dejo de taparme la vista. —Muy gracioso, Edward.

—Eres mi prometida. –asegure.

—Solo soy tu novia. Dios, me has hecho a mi misma decir la respuesta.

Reí fuertemente, cayó en su propio juego.

Me gire y sus manos dejaron de tapar mis ojos, la salude con un pequeño beso y la abrace. — ¿Te trajo Rosalie?

Hizo una mueca, estaba molesta. —No, la traidora se levanto temprano, ¿Puedes creerlo? Nos conocemos desde hace años y nunca se ha despertado antes del medio día. Hoy se levanto antes del desayuno. –gruño nuevamente.

—No me digas que has venido caminando. –dije abriendo los ojos sorprendidos, el hospital estaba a las afueras de Forks. A media hora en auto de su casa.

—No, tuve que pedirle a Jasper si me hacia el favor.

Comprendí lo que paso. No sé como soporto estar en un lugar encerrado con Alice y Jasper discutiendo. Sí en lugares abiertos y públicos se deseaban la muerte, no quiero sabes que son capaces de decir o hacer dentro de la privacidad de un auto.

—Pobrecita de mi niña. –dije besando su cabello. —Debió de ser un infierno.

Se estremeció. —Ni que lo digas, todo el camino discutieron cual era el mejor superhéroe. ¿Puedes creerlo? Discutían por eso. Alice decía que era mejor Superman, pero Jasper usaba una camisa de Batman… no sé quien empezó la discusión, ni quien gano, solo sé que a dos cuadras de aquí ya no se dirigían la palabra.

— ¿Por qué no me lo pediste? Hubiera ido en la hora de la comida.

—No, no sería justo dejarte sin tu hora de almuerzo, no fue tan malo como pensé que sería. Llegue todavía cuerda.

Mire sus mejillas sonrojas, usaba un poco de maquillaje. Tonos claros y rosas. Se veía una femenina e inocente. —Te ves lindas. –se sonrojo más y desvió la mirada.

— ¿Has tenido un día pesado?

Decidí no mentirle. —Tuve una visita poco agradable.

—No me digas que Charlie ha venido a verte…

—No, claro que no. Tu padre no es considerado poco agradable. Me refería a Jessica Stanley. Esa mujer es una molestia.

— ¿Te esta acosando? Yo puedo encargarme de ella.

—No, no. –dije con rapidez, lo último que quería eran rumores. —Solo que ella ha venido al hospital con regularidad. –hice una mueca. —Siempre exige ser atendida por mi o por Carlisle. Yo no soy médico y mi padre es el director del hospital, se hace cargo de la parte administrativa, rara vez en pacientes. Crea molestias con las enfermeras con su superioridad y viene aquí por ridiculeces.

— ¿Ridiculeces?

—Sí, porque se hizo un raspón y cosas así.

—Ella no viene aquí por ridiculeces, Edward. Viene aquí por ti.

Probablemente tenía razón, me sentía como un ratoncillo asustado frente a un león cuando la veía. Esa chica era una depredadora de hombres.

—Quizás por mí, quizás por papá. –me encogí de hombros para dejar a un lado el tema. —A mi ella no me interesa.

Hizo un mohín. —Veo que no soy la única asalta cunas. –susurró en voz baja.

— ¿Asalta Cunas? –pregunte riéndome. ¿Cómo podía utilizar una expresión así?

—No te burles. Alice ayer acuso a Rosalie y a mí de ser asalta cunas. No me divirtió nada.

Sonreí ampliamente y trate de dejar de reír, pero mi cuerpo aun se estremecía. —Lo siento, solo que… ¿Asalta cunas? No somos unos bebes.

—Pero tampoco son unos hombres.

Deje de reír. Eso no me gusto.

—Depende de tu concepto de hombre.

Se mordió el labio, ahora estaba arrepentida. —Lo siento, no pensé lo que decía.

Respire profundamente varias veces para no enojarme. —Ya estoy bien, ¿Ok? No debí burlarme de ti. -le di un pequeño beso para asegurarle que todo estaba igual que antes. —Ven, debes de tener hambre. Vamos a comer a la cafetería.

Tomados de la mano caminamos hacia la cafetería. Le explique brevemente lo que hacía dentro del hospital, lo que había en cada puerta que pasamos, las pruebas o exámenes que se realizaban en algunas habitaciones, etc. Cuando llegamos a la cafetería caminamos juntos hacia la cajera para pedir nuestras órdenes y pagar. Después fuimos a sentamos a una mesa cercana, a la espera de que estuviera nuestro almuerzo pronto.

—Hoy tengo mucha hambre. –confeso.

— ¿A qué se debe?

—Después de la cena de Rosalie, nada ha sido igual. Temía entrar a la cocina y que estuviera de regreso. Dijo que les daría un buen uso a todos los pescados que Charlie trae de La Push.

Reí ligeramente. — ¿A ella le interesa de verdad Emmett?

Sus ojos se entrecerraron, comprendía muy bien mi pregunta. —Al principio solo quería divertirse. –dijo sincera. —Bromeaba diciendo que él era mayor de edad y que no sería ilegal salir con él. Pero todo ha cambiado ahora, habla de Emmett todo el tiempo, y se lo confesó a Alice.

—Supongo que tu hermana no se lo tomo muy bien.

Bajo la mirada y estuvo jugando con sus manos. —Histérica es la palabra adecuada para definirla. Nos acuso de ocultarle cosas, de mentirosas, etc. Lo bueno es que después se le paso el coraje, creo que no ve algo serio entre Emmett y Rosalie. Nuestra amiga siempre ha salido con chicos con buena posición social y Alice cree que solo es la novedad.

— ¿Y tú piensas igual?

Negó rápidamente con la cabeza. —Estoy de acuerdo que esto es nuevo para Rosalie, pero no es una diversión o un juego. Él es diferente, la trata como se merece, se preocupa por ella, la cuida. Es muy pronto para decir si lo ama o si será el amor de su vida, pero lo que siente por él es algo fuerte. Ella lo ha admitido.

Me conforme con eso y me sentí más tranquilo.

Seguimos platicando un poco más y después fui por nuestro almuerzo. Ambos habíamos pedido unos sándwiches y refresco. Era cómodo hacer cosas tan sencillas y comunes a su lado. Es único. Bella me estaba dando una papa a la francesa de su orden en la boca cuando miré a Carlisle a lo lejos.

Levante las cejas a modo de saludo y él me sonrió. Ese pequeño gesto hizo que dejara de retener el aire en mis pulmones, era su manera de aceptar lo nuestro.

Terminamos de comer y decidí que pasara lo inevitable. —Vamos a saludar a papá.

Bella casi se atragantaba con su refresco. — ¿Ahorita?

—Sí, esta a unas mesas de aquí.

— ¿Por qué no me lo has dicho? –se quejo. —Debe crees que soy una posesiva, no he dejado de abrazarte y besarte desde que estamos aquí. –dijo con vergüenza.

Rodé los ojos. —Yo también participe, además, no me avergüenza lo que siento. No vamos a estar escondiendo nuestro afecto de nuestros padres.

—Bueno, en eso tienes razón.

Nos levantamos de nuestros asientos y caminamos lentamente hasta la mesa donde estaba Carlisle. Quería reírme de la mirada temerosa de Bella, pero eso la molestaría.

—Tranquila, no va a morderte. –asegure.

—Y si dice que no soy suficiente para ti, que me aleje, si no le agrado. ¿Qué harás? ¿Me dejaras?

—Tonta. –dije deteniéndome un momento para besar su frente. — ¿Crees que eso me detendría?

Mis palabras le dieron seguridad.

Cuando llegamos, rodeamos la mesa donde estaba mi padre y recorrí la silla para que ella se sentara.

—Hola, chicos. –saludo.

—¡Hey, papá! ¿Recuerdas a Bella? Ahora es mi novia.

Carlisle fijo toda su atención a ella. Mi novia la regalo una sonrisa tímida. —Hola, Carlisle. Espero que no te moleste que haya venido a visitar a Edward en el trabajo.

—Edward ya me había avisado en la mañana. Y ha terminado todos sus pendientes para irse contigo temprano. Toda la mañana ha hablado de ti.

Me sonroje un poco, ¿Por qué no se mordía la lengua? —Papá. –advertí.

Él rió ligeramente. —Me gustaría quedarme un poco más, pero tengo que regresar al trabajo y ver los daños que dejo la señorita Stanley en su visita. Quizás este domingos puedas comer con nosotros en casa, Bella, así podrás conocer un poco más a Esme.

—Claro. –acepto la invitación de inmediato. —Sera un placer.

Papá se levanto de su silla, nos dio una última sonrisa y se fue.

— ¿Ves que no fue tan difícil como pensabas?

—Ahora entiendo porque Jessica exige que tu padre sea su doctor.

— ¡Hey! –fingí ofenderme.

—Recordaba que es atractivo, pero no tanto. No puedo esperar para decírselo a las chicas. Es como una estrella de cine, se les caerá la baba cuando lo conozcan. Solo lo han visto de lejos, se morirán de envidia.

—Bella…

—Bromeo, ¿Has hablado mucho de mí con Carlisle?

—Algo, antes de que llegaras me dio la Charla

—Oh. – de pronto se sonrojo profundamente. —Dios, él cree que tu y yo…

—No, me dio la charla cuando todavía no sabías que vendrías aquí. Charlie me lo conto antes de ir por ti al aeropuerto de Port Angeles.

Suspiro aliviada. —Me había asustado.

No quise decirle la cantidad de condones gratuitos que me regalo antes de bajarme del auto hoy. Eso si la avergonzaría, mis padres saben que no soy perfecto y mis hormonas están constantemente despertando.

Apenas habíamos salido de la cafetería cuando Sue, una mujer de La Push que acompañaba siempre a su hija embarazada, venia junto a una enfermera.

—Edward, ¿Podrías entretener un poco a Leah? Esta algo intranquila, hubo un inconveniente. Distráela mientras llega su doctor. –pidió Angela.

—Claro, en un momento voy.

Pasaron de largo y me gire hacia Bella. —Debo irme, estaré una media hora ahí.

— ¿Por qué tienes que ir a entretener a una chica? Ese no es tu trabajo.

Sonreí al verla tan celosa. —Está embarazada. –informe. —Ha tenido varios síntomas de aborto, su embarazo es arriesgado. Se relaja con personas de su misma edad. Solo le hare compañía. No estés celosa.

—No estoy celosa. –dijo con vergüenza.

—Claro que lo estas. No te preocupes, a mi me parece encantador que quieras proteger lo tuyo.

Me saco la lengua en un gesto infantil. —Ve, estaré en la cafetería de nuevo y veré la televisión.

Le robe un largo beso y fui a hacerle compañía a Leah.

.

BPOV

Emmett y Rosalie pasaron por Edward y mí al hospital. Emmett estaba feliz porque su Jeep estaba de nuevamente vivo, no dejaba de mirar continuamente a mi amiga.

Al llegar a la casa me sorprendió que Alice no hubiera llegado. Note una mensaje en el contestador, era Charlie. Decía que Leah había entrado en parto y que iría a La Push a cuidar a Seth, el otro hijo de Sue.

En cuanto termine de escuchar el mensaje invite a Edward a mi habitación.

— ¿Estás segura? Sé que tu padre confía en mí, pero no estoy seguro de si le agrade encontrarme en tu habitación.

Rodé los ojos, Edward no sabía cuánto lo apreciaba papá. —No te preocupes, él estará toda la noche fuera, al parecer la chica… Leah, ella dará a luz y le han pedido que cuide de Seth.

—Bien, entonces, ¡A tu habitación!

Subimos las escaleras tomados de las manos. No me preocupe por la otra pareja, ellos ya se habían acomodado en el sillón y veían la televisión.

Llegamos a mi habitación y me deje caer sobre mi cama, jalando a Edward conmigo.

No fue mi intención que su cuerpo cayera sobre mí, pero no me quejo. Fue uno de esos momentos donde algo inocente pasa a ser completamente incitador y provocativo. Podía sentir mis pechos presionados contra su torso, el calor que emanaba su cuerpo, y él también podía sentirlo.

Era eso.

Algo sin nombre o explicación.

Un extraño fenómeno que llegaba a nosotros, tomándonos por sorpresa. La electricidad nos rodeaba, la respiración era errática, mis labios recesos al igual que los suyos, podía ver como su mirada se oscurecía poco a poco, demostrando su deseo. Estaba segura de que pasaba lo mismo conmigo.

¿Fue él o yo quien comenzó el beso?

No tenía idea, y en estos momentos no podía pensar en nada.

Mis manos se adentraban en su camisa, deseaba tocar su piel. Nuestras caderas estaban en constante movimiento, haciendo fricción. Gemí en su boca, su miembro estaba completamente duro. Sentía su largo falo entre mis piernas, comenzaba a humedecerme. Mis uñas se enterraron en su espalda conforme nuestro beso se volvía más feroz y demandante.

Mis labios se movían bruscamente sobre los suyos, no había tiempo para delicadeces o cuidados. Arañe su piel y dejo de besarme para comenzar a besar mi cuello, sus dientes mordieron con un poco de fuerza mi hombro y solo pude exclamar su nombre. — ¡Edward!

Él sabía que me gusto, pues no deje de manosearlo.

Dios, sé que esto es mal. Bastante mal.

Pero no puedo evitarlo. No quiero evitarlo.

Lo empuje un poco para quitar su camisa, escuche el sonido sordo de la prenda al caer al suelo cuando la lance lejos. Quería sentir, saborear y tocar su piel sin restricciones. El fuego me consumía. Nuestras bocas volvieron a unirse, un beso un poco más tierno. Jadeando se separo de mi. —No estoy listo para hacerlo.

—Ni yo.

Se supone que debíamos detenernos, las palabras ya estaban dichas, ¿Entonces porque mis manos se enredaron en su cabello para atraerlo hacia mí?

—Solo vamos a conocernos un poco más. –dije rápidamente, aprovechando el breve tiempo que nuestros labios estuvieron separados.

—Solo conocernos, ¿Eh? –había un poco de humor en su voz.

Sí, él era consciente de que esto era más fuerte que nosotros, una vez que iniciáramos el fuego no podríamos apagarlo.

—Sera un poco, muy poco… yo… -¡Dios! ¿Cómo se lo explicaba? Necesitaba liberarme, dejar que la pasión me consumiera y acabara conmigo. No importaba los remordimientos, ni nada. Egoístamente solo pensaba en mí placer.

Vislumbre la indecisión en su mirada, se debatía entre dejarse llevar y detenerme. Me conocía perfectamente.

—Está bien. –ganaron sus hormonas. —Solo serás tú, te tocare a ti… no me toques, por favor. Si lo haces, no podré controlarme.

Estuve a punto de quejarme cuando volvió a hablar. —Es todo lo que puedo hacer.

En otras circunstancias podría convencerlo, dar un argumento válido para pervertirlo e incitarlo. Pero ahora… en estos instantes solo pienso en mí, en el calor entre mis piernas, la humedad mojando mis bragas. Aceptaría lo que fuera, lo que fuese.

Asentí con la cabeza incapaz de formar una frase inteligente.

Se recostó a mi lado y con rapidez su mano fue hacia el botón de mis ajustados jeans. Pronto sentí sus dedos deslizándose sobre mi intimidad. Gire mi rostro para mirarlo, estaba mordiéndose el labio.

— ¿Qué sientes? –pregunto con curiosidad.

—Que quiero más.

Trago saliva. —Indícame cómo quieres que te toque, solo se lo que he visto en la pornografía.

Si no estuviera tan excitada me hubiera burlado de él.

Su pulgar acaricio accidentalmente mi clítoris y mi espalda se arqueo involuntariamente.

— ¿Te gusta que te toque aquí? –preguntó ejerciendo un poco de presión en ese pequeño botón.

—Umm…

—Descríbeme lo que sientes, dímelo. –urgió.

—Yo… yo… -con un fuerzo sobre humano hable. —Es placentero, caliente, suave, excitante, delicioso. –gemí al sentir uno de sus dedos cerca de la entrada a mi cuerpo. — ¡Ahí! ¡Ahí! –grité.

Edward entendió a lo que me refería pero prefería hacerme sufrir. La punta de su dedo se adentro en mí un poco, pero rápidamente me privo de ese contacto.

—Tienes que decirme como se siente. –recordó.

Mordiéndome el labio acepte. —Hazlo de nuevo. –rogué.

Esta vez no vacilo. Su dedo índice entro en mí y mi cuerpo se convulsiono, comencé a hablar antes de se detuviera. —Dios, Edward. Se siente increíble, no pares. –su dedo se arqueo un poco, rozando mi interior suavemente. Ya no podía dejar de gemir.

Se inclino hacia a mí, con su respiración agitada y su cabello revuelto se veía demasiado sexy. —Te diré como se siente tu cuerpo, Bella. Estas húmeda, excitada, estrecha, cálida. Podría tocarse así por el resto de mis días.

Mis manos estaban agarrando fuertemente las sabanas, tratando de aferrarme de algo.

—Edward, cállate. Si sigues así… -su dedo comenzó a bombear dentro de mí, poco a poco tomo experiencia y encontró un ritmo.

— ¿Qué pasara? Dime que pasara si sigo así, dímelo, cariño.

Escuchaba su voz lejana, no podía pensar con claridad. Mi mente estaba lejos de mi cuerpo.

Poco a poco el placer se volvió más insoportable, mi cuerpo se arqueaba y las contracciones en mi vientre eran más frecuentes.

Estaba cerca… muy cerca.

—Más rápido, Edward. Más rápido.

Beso mis labios mientras aumentaba el ritmo.

Y mi orgasmo llego, sentí mi excitación extenderse sobre los dedos de Edward.

Cerré los ojos y disfrute del éxtasis.

A pesar de haber obtenido mi liberación, la mano de él todavía estaba dentro de mis jeans, seguía acariciándome lentamente.

Me acurruque contra su cuerpo y lo abrace, su miembro aun estaba excitado e hice uso de un esfuerzo sobrenatural para no regresarle el favor.

Edward adivino mi pensamiento. —Aun no estamos listos para esto, esperaremos.

Reí fuertemente. — ¿No tendría que ser yo quien dijera eso?

Él suspiro. —He accedido porque no quería dejarte frustrada. Si en mis manos está algo que tú quieres, sin pensarlo te lo daré. También quería demostrarme a mí mismo que podría satisfacerte y que con respecto al sexo soy un hombre. –me sentí un poco mal, sabía que no debí haber bromeado con ese tema en el hospital. —Por último, no quiero que busques en otro lugar lo que yo puedo darte.

Mientras su mano dejaba de acariciarme yo acaricie su rostro. —No seas tonto, soy solo tuya, te amo. Nunca he dudado que no puedas satisfacerme, no lo dudes tú.

Me robo un pequeño beso y se levanto de la cama, fue hacia el baño a lavarse las manos.

Cuando regreso, nos acomodamos la ropa y bajamos hacia la sala para ver la televisión.

Cada hora que pasaba me preocupaba más, me sentía cómoda y completa en los brazos de Edward, pero Alice no llegaba. Cuando anocheció tanto Edward como Emmett prepararon la cena y después se marcharon.

Alice llego justo antes de terminar de cenar.

— ¡Al fin llegas! –exclame fuertemente.

Se sobresalto y llevo una de sus manos a su corazón. —Maldición, me has dado un susto de muerte.

La observe detenidamente. Estaba agitada, su peinado estaba desecho, su ropa mal puesta. Si no supiera que estuvo con Jasper hubiera asegurado que acababa de tener sexo.

—Has tenido sexo. –me acuso de repente, sus acusaciones fueron como un balde de agua fría. —Eres una tonta, ha obtenido lo que quería de ti.

—No he tenido sexo con Edward.

— ¿Con quién?

—Con nadie. –gruñí. — ¿De dónde sacas esa estupidez?

Ella sabía perfectamente que había fajado con algunos novios, pero nunca me había acostado con nadie. Los chicos siempre iban tras de mí por una cosa, cuando descubría el motivo oculto tras sus atenciones acababa con todas sus esperanzas. Quería que mi primera vez fuera por amor, no algo sin valor como una sola noche.

—Lo percibo en el aire, puedo sentirlo. No me mientas.

Hice a un lado la lasaña que los chicos prepararon, ella me arruino el apetito. —Ya no tengo hambre. Te advierto, Alice, que este es el último ataque que te soporto. Aun así te repetiré, no me he acostado con Edward, esa es la única verdad.

Me levante de la silla y pase a su lado. Subí mi habitación y me deje caer sobre la cama, rápidamente trate de taparme con las sabanas, si Alice entraba y veía la cama desecha era capaz de acusarme con Charlie.

Y todo se complicaría.

Estaba cerrando los ojos, disfrutando de mis recuerdos con Edward cuando escuche a Alice y Rose discutiendo. Baje de la cama y de inmediato regrese a la cocina. Ahí estaban las dos, hablando tan rápido y al mismo tiempo que no entendía lo que decían.

Rose me vio primero. —Alice es una maldita hipócrita.

—No soy una hipócrita, deja de acusarme.

— ¿De qué hablan?

Mi rubia amiga camino hacia mi hermana, deslizo el cierre del suéter que vestía. Un chupete resaltaba sobre su blanca piel.

¿Quién le hizo eso? El nombre del causante llego a mi mente.

—No es lo que piensan, lo tenía antes de venir.

—Mientes. –dije entre dientes. —Me has acusado hace menos de cinco minutos de acostarme con Edward cuando tú has estado toda la tarde con Jasper. Eres… eres… -no pude seguir hablando, el coraje impedía que las palabras salieran de mi boca.

—Está bien, está bien. Lo admito. Soy una asalta cuna.

How do you describe a feeling?
How does it feel in my arms?
Do you want it? Do you need it? Can you feel it? Tell me.
How does it feel in my arms?

12 comentarios:

Anónimo dijo...

aah!! excelente historia!!
NECESITO QUE LA CONTINUES!!!
ME DEJASTE INTRIGADA NO PODRE DORMIR!!

AnGi3 dijo...

no inventes!!!
buenisimo el capi felicidades
ya empieza lo divertido esperemos que vuele tu imaginacion rapido para que continues lo mas pronto posible, puedo decirte que es uno de los lemmons mas inocente pero emocionante que he visto felicidades le diste en el punto exacto a la inocencia de edward!!

Anónimo dijo...

Me encantó el capítulo, que bueno que Alice también ya se unió al club de las asalta cunas. Bella es virgen, pensé que no lo era, y Edward mi amor!! aprendiendo como satisfacer a su novia. Muy buen capítulo

Bere Cullen

Amante de Ti dijo...

Dios..el amor..el amor..se de diferentes maneras pero está es la mas tierna..

Anónimo dijo...

SE ACOSTARON!!! AAAAAAAAA!!alice me esta cayendo mal xD!! wow... edward tratando de satisfacerla xD

buen cap

laurymay (laurabaratau@hotmail.com)

Anónimo dijo...

Me encanto lo de Carlisle y la charla... Me la daría a mi ¿? Claro yop prefiero que me lo enseñe en practica que en teoria.

Es gracioso xD! Estan como muy calientes y se la pasan diciendo que no lo haran, pero no puede evitar ponerse a "jugar" xD!

Alice hipocrita xD! LoL!

Avril dijo...

Oh.. Alice es una Hipocrita, ame este cap, es mi favorito:)

olga dijo...

wow al final tanto "odio " entre jazz y alice se convirtio en pasion, ahora ella tambien foorma parte del grupo asalta cunas .. jajja yo creo que la mayoria de los padres tienden a avergonzarnos cuando estamos con otras personas, jaja carlise .. gracias x el cap!! me gusto mucho !!

Beluchiss dijo...

jaajj menos mall alicee tanto criticar a rose y a bellaaa...y ellaa estuvo con jasperrrr...y bueno pobreee bellaa estaba super nerviosa al conocer a carlisle ...y que momento hott que tuvo nuestra parejitaaa por diossss...me encantaaa derrochan pura miell esoss doss son muy lindos y edwardd es muy tiernoo!!! y carlisle invito a bella a comerr a su casaa que emocoionnn...besoss me voy a seguir leyendo!!!

Rubynyu dijo...

woooaww ya cayo Alice siiiiiiiiiiiiiiii que bien y hay amo a Edward el siempre tan pero tan tierno lo sigo diciendo quiero uno asi

erin dijo...

Uff que calor!!!!! Bueno todas sabemos que con dedos de pianista debe tener mucha destreza, jajaja :o. Que momento conocer al suegro, es incomodo conocer a los padres de tu novio menor,y el final espectacular como siempre.Besos desde argentina con amor

larosaderosas dijo...

:c :c :c Me alegra que por fin Alice haya tenido que tragarse sus palabras! A ver si ahora que ella está liada con Japer deja de intentar interponese en la relación de su hermana y su amiga!

Publicar un comentario

Peliculas populares

Publicidad