17 agosto, 2010

Chicas Asalta Cunas: Entrega Total

Twilight es propiedad de Stephanie Meyer, la trama es mía y prohibida la copia total o parcial de la historia. Att. MerySnzBella es mandada a Forks como castigo durante tres semanas. Se reencontrara con su pequeño vecino, Edward, quien es un adolescente pervertido que luchara por ganarse su corazón. "Bella, es un puberto, no puedes hablar en serio"

Ojos Claros, Labios Rosas –Ely Guerra
Entrega Total
BPOV
—Estas pensando en mi cuerpo. –fruncí el ceño. Odioso sabelotodo.

—No es cierto. –mentí.

Sus labios fueron a mi oído. —Pequeña mentirosa, no tiene nada de malo aceptarlo. Yo si estoy pensando en tu cuerpo.

Me sonroje, de pronto me sentí pudorosa, tímida y pequeña. —Te amo. –murmuraron sus labios, regresando a mi boca. —No tienes de que avergonzarte, simplemente soy yo, en esta habitación solo estamos nosotros.

Esta noche por fin seria suya.

No había dudas de eso.

¡A diablo la espera! ¿Cuánto se tiene que estar listo para esto?

Le amo intensamente con cada célula de mi cuerpo, y él me correspondía. El hermoso chico que me miraba amorosamente era mío, la edad era solo un número que estorbaba entre nosotros.

Pasé mis manos alrededor de su cuello, Edward respondió con una sonrisa. —A veces creo que no eres real.

Frote con dificultad mi pelvis contra su dureza. —Pues eso se siente demasiado real.

Nos miramos a los ojos, ninguno de los dos parpadeó. Buscábamos dudas en nuestras miradas antes de continuar. Aunque sentía que moriría si pasaba un día más sin sus caricias, nunca lo haría si él tenía miedo o dudas. Yo estaba segura de nosotros, de lo que sentíamos.

El único miedo que me era imposible de soportar era perderlo, descubrir que era una ilusión su amor por mí. Pero el tiempo me ha demostrado que nada cambiaría, ni nadie podría cambiar sus sentimientos.

Mi vestido estaba peligrosamente levantado, dándome flexibilidad y libertad para poner entrelazar sus piernas con las mías, aunque deseaba poder sentir su piel y no la gruesa mezclilla de su jeans.

Una de sus manos bajo a mi pierna, haciendo un lento recorrido hacia mi rodilla, para después volver a ascender, su tacto era débil y delicado, que solo lograba que ansiara más y más.

—Eres tan frágil, tanto que me da miedo poder hacerte daño.

—Y no me harás daño. –rectifique sus palabras.

—Eso espero, eso espero. –musito en voz baja.

Rompimos el contacto visual para podernos besar, con ternura, con un cuidado no visto jamás en nuestros besos. Únicamente amor, no había mezclas de otros sentimientos, que siempre acompañaban nuestros encuentros.

Y Dios, cuanto lo amaba. Con tanta intensidad que daba miedo, parte de mi personalidad había dejado de existir, en un cofre bajo llave estaba gran parte de mi superficialidad, de mi antipatía o rencor hacia los hombres. Edward me había hecho una mejor persona, inconscientemente había cambiado, ahora era feliz.

Con él aprendí a perdonar, pensar en mi misma y a amar. Amar profundamente.

Conforme el tiempo pasaba, nuestras respiraciones se agitaron, nuestros corazones latieron aceleradamente, nuestro pulso se acelero, nuestros labios buscaban con mayor fervor todo lo que pudieran obtener.

Era la gloria, el paraíso, mi nirvana.

Su mano en mis piernas ahora no me tocaba delicadamente, sus dedos estaban fuertemente hundidos en mi piel, mis dedos jugueteaban con su cabello, jalándolo suavemente.

Creo que lo escuche ronronear, no estoy segura, mi mente volaba en el cielo, inconsciente de lo que pasaba alrededor de nosotros. Solo podía sentir y pensar en él, en lo que me provocaba.

Nos separamos en busca de aire, cada vez que respiraba mis pechos tocaban su torso y su mirada se dirigió hacia esa parte de mi anatomía, que llamaba la atención por culpa del escote. Giré mi rostro en otra dirección, incomoda por su detenimiento. La mano que estaba en mi pierna siguió su recorrido hasta mi costado, hasta llegar a mi pecho izquierdo. Deje de respirar momentáneamente, mi táctica de seducción y atrevimiento había desaparecido cuando Edward lo descubrió.

—Mírame. –pidió.

Volví a mirarlo, él creía que sentía miedo. —No es miedo, solo nervios.

Asintió con la cabeza, —Si te ayuda a sentirte mejor, te confesare que también estoy nervioso.

—Bueno, ¿Qué te parece si nos desvestimos y dejamos que la situación siga su curso? –sugerí.

—Sí, ¿Por qué no?

Se bajo de mi cuerpo, y después de mi cama. Yo me apoye sobre mis codos para levantarme un poco y mirarlo desvestirse. Edward soltó una risita nerviosa cuando comprendió que estaría bajo mi atenta mirada.

Botón por botón fue desabrochado de su camisa, revelando parte de su torso. Aun seguía siendo un chico, no un hombre, pero tampoco un niño. Después dejo la camisa sobre el sofá, si yo me hubiera desnudado la ropa estaría en el suelo, me gustaba que fuera ordenado y disciplinado. Como lo sentí, sus brazos estaban un poco más musculosos, recordé haberme enojado porque estaba ayudando a Emmett con cajas, ya que estaban remodelando el restaurant. En su cuerpo estaba el producto de esas semanas de arduo trabajo.

Sus manos fueron a su cinturón, deshaciéndose de el en un movimiento fruido. –me mordí el labio ante la sensualidad que Edward no era consciente que poseía –dejo el cinturón junto a su camisa y prosiguió con sus zapatos, me encantaba su estilo de vestir, siempre con un toque formal, pero nunca perdiendo su estilo juvenil.

Su madurez, bondad y paciencia era notoria, imposible que alguna mujer no se sienta atraída a él. Imposible no amarlo.

Cuando estuvo sin zapatos y calcetines, no pude evitar recorrer mi mirada lentamente por todo su cuerpo, desde sus pies hasta la cabeza.

Sí, lo sexy era un bonus especial que agradecía.

Su erección sobresalía en su jeans, haciendo un bulto que no dejaba nada a la imaginación. Parecía que a él no le importaba.

El tiempo se hizo más lento conforme el se quitaba su pantalón, sinceramente, deseaba levantarme e ir hacia él, destrozar la prenda y después abalanzarme sobre su cuerpo, pero extrañamente disfrutaba tomándonos nuestro tiempo.

Ir sin prisas.

Y por fin, llegamos a la mejor parte del show, donde Edward quedaba totalmente desnudo.

Esta vez él tenía un hermoso sonrojo en sus mejillas. —Bella, deja de mirarme así, ¿Quieres?

Probablemente lo estaba observando como un tigre sobre su presa, pero no podía evitarlo. No pensaba mostrarme mojigata y desviar mi mirada, cuando la curiosidad me consumía.

Parpadee varias veces, como si eso disminuyera la intensidad y la pasión de mis ojos, después centre nuevamente mi atención a su miembro.

Tomo una bocanada de aire antes de continuar. Su bóxer bajo hasta estar a sus pies, apenas recuerdo lo que hizo después. Mi mirada estaba fija en mi objetivo, su erección. Su miembro era largo, grueso, sus venas demostraban el gran grado de excitación de su cuerpo. Camino hacia la cama, lo supe porque su miembro estaba acercándose a mí, no porque observara el movimiento de sus piernas.

Edward se sentó a mi lado, —Bien, ahora te toca a ti. –dijo con voz ronca.

Con esfuerzo deje de ver su masculinidad, por fin miré su rostro. — ¿No puedo quedarme aquí viéndote?

Rodó los ojos, Edward era tan humilde, no podía verse con claridad. Él era un Dios griego en toda la extensión. —No, no sería justo.

Mascullando palabras inentendibles me levante de la cama, no fui hasta el lado del sofá como él. Yo me mantuve frente a él, sin dejar que varios metros nos separaran.

Mi vestido era sencillo, de noche, se suponía que no deseaba que Edward supiera los motivos ocultos por el cual lo usaba. Tome el dobladillo al final y levante los brazos para quedar en menos de dos segundos en ropa interior.

—Sabía que usabas lencería. –dijo con arrogancia.

Esta vez, yo rodé los ojos. Mis zapatillas no se abrochaban de ningún lado, así que simplemente tuve que lanzarlas detrás de mí. Cayendo en algún lugar de mi habitación, al igual que el vestido. Edward me devoraba con la mirada, lo que me aseguro que se sentía atraído por mi cuerpo. Mis manos fueron a mi espalda, para desabrochar mi sujetador.

—No, no, déjame hacerlo yo.

Aun me sentía segura en ropa interior, ya que normalmente así dormía, aquí en Phoenix el calor era insoportable, a diferencia del frio y húmedo Forks.

Vacílate me acerque a él, quedando en medio de sus rodillas entreabiertas. Edward estaba sentado al borde de la cama, y una sonrisa perversa adornaba sus labios. Sí, quería darme una lección por disfrutar incomodarlo. Decidida a ganarle mi mirada fue directamente a su erección, así evitaría pensar en lo que él estaba haciendo. Con mucha fuerza de voluntad ignore sus cálidas manos recorriendo mi espalda, jugueteando con la prenda, como si tuviera alguna dificultad para desabrocharla. Pero solo estaba tratando de agotar mi paciencia, lo sabía perfectamente.

—Edward, en vez de molestarme estas…

Quería decirle que me estaba excitando, sentía la humedad desbordándose en mis bragas y mis piernas. Su dedo estaba entre mi piel y el borde del sostén, recorriendo de un lado a otro mi espalda…

— ¿Qué te hace pensar que quiero molestarte?

No lo soporte más, me senté a horcajadas de él, con su miembro presionando mi vientre y mi estomago. Mis manos fueron a su cuello para atraerlo junto a mí, escuche el sonido de mi sujetador al desabrocharse, pero no me importo, su piel contra mi piel era la mejor sensación del mundo. Sus manos recorriendome sin ritmo, ni plan mi cuerpo, eran algo completamente agradable y natural.

Como debía de ser.

Nos besamos, nos tocamos, nos frotábamos, nunca imagine que tantas cosas se pudieran hacer al mismo tiempo. La habitación estaba inundada con nuestros gemidos y jadeos, yo no paraba de murmurar cosas sin sentido. La claridad, coherencia e inteligencia habían desaparecido.

Esto era el paraíso en la tierra.

Las grandes manos de Edward tocaron mi trasero directamente, piel contra piel. Me moví involuntariamente, se sentía bien, demasiado bien.

Me incomodo un poco mi sostén, que estaba flojo. Inesperadamente rompí nuestro beso y lance el sujetador al suelo.

Rió entre dientes, siempre mirándome a los ojos, nunca bajando su mirada a mis pechos desnudos. Yo también me reí, ambos estábamos todavía nerviosos, aunque no tanto como excitados o deseosos de terminar lo que habíamos empezado.

Su mirada lentamente bajo hacia mis pechos, Edward trago saliva y me acerco a él, mis pezones estaban duros a causo de mi excitación, no me opuse cuando lo introdujo a su boca.

Una sensación extraña se formo en mi vientre, un calor sofocante que deseaba explotar en mi cuerpo. Su boca succionaba fuertemente contra mi pezón, mientras yo me frotaba contra él, cerré los ojos y me concentre en sentir, en disfrutar. Eventualmente, su boca cambio de pecho, dándole la misma caricia a mi abandonado pezón. Estaba segura de que Edward sabía que estaba completamente mojada, su miembro sentía la humedad de mis bragas.

Cuando no pude soportar más, se lo dije. —Edward, ¡Ya!

Nos giro a ambos, mi espalda toco delicadamente el colchón y él estuvo sobre mí. —Aun puedes arrepentirte, si quieres esperar comprenderé. Sí es así, dímelo, porque después nada podrá detenerme.

Nada, ni nadie podría hacerme cambiar de decisión. Desde hace semanas que deseaba que esto ocurriese, entregarme a él en todas las maneras posibles que existieran.

Con la palma de mi mano acaricie su mejilla. —Esto debe pasar, quiero y deseo que pasé.

Tomándose su tiempo deslizo mi última prenda sobre mis piernas. Mi piel estaba alerta, totalmente despierta y cada poro de ella extrañamente excitada.

La mirada de Edward fue directamente hacia mi centro, tal como yo lo hice con su erección. Era la primera vez que nos encontrábamos desnudos. No necesitaba de flores sobre la cama, de velas alrededor de la habitación, de aceites aromáticos en la bañera, mucho menos una suite nupcial en un hotel de cinco estrellas para que nuestra primera vez fuera perfecta.

Únicamente debía de estar incluido Edward para que la experiencia fuera como un sueño.

Se acomodo entre mis piernas, su dureza hizo contacto directo contra mi intimidad, y las mariposas revolotearon sin control por todo mi estomago. Tomo su erección con su mano y la guio hacia mi entrada. — ¿Estas lista? –preguntó tratando saliva.

Asentí con la cabeza, porque probablemente si hablaba, tartamudearía o balbucearía incoherencias.

Lo sentí, podía sentir mi interior amoldándose a su invasor, sentir cada centímetro que avanzaba dentro de mi cuerpo, sentirlo llenándome, sentir mis paredes apretándolo fuertemente. Mi mirada estaba fijamente en su rostro, Edward tenía el ceño fruncido, totalmente concentrado, atento a cualquier signo de dolor que demostrara. Llegó hasta la ligera línea que lo separaba de mi virginidad, lo supe porque se detuvo y se tenso un poco.

Arquee mis caderas, pidiéndole que no se detuviera.

Edward entro totalmente en mí en un movimiento fluido, el fuerte dolor se extendió con sorprendente rapidez en mi cuerpo, deseando por un momento lamentarme de haber perdido la virginidad.

Beso mi frente. —Tranquila, pronto pasara, pronto pasara. –juró.

—Eso… eso espero. –conseguí decir.

Cerré los ojos, como si la simple acción ayudara a calmar el dolor, no era insoportable, pues no sentía ganas de llorar, pero era realmente incomodo, muy incomodo, y extraño.

Los labios de él fueron a mi cuello, comenzando a succionar mí piel con fuerza, probablemente me haría un chupetón, pero no me importaba, me agradaba lo que su boca provocaba en mi cuerpo, me hacía pensar en algo más que el dolor y la incomodidad.

—Eres hermosa. Demasiado hermosa.

En algún momento Edward comenzó a moverse en mi interior, dos quejidos de dolor salieron de mi boca, pero después gemí fuertemente, acostumbrándome a la fricción de su miembro entrando en mí.

Sus brazos se flexionaban sensualmente a manera de que el ritmo aumentaba, mientras mis uñas se encajaban en su espalda, y a él le agradaba, lo supe porque sus embestidas aumentaron y yo deseaba que el placer no acabara nunca.

Por un momento me arrepentí de no haberlo hecho antes con él, de no haberlo conocido antes, de haber creído en su palabra cuando recién llegue a Forks, debimos haber experimentando esto antes de marcharme…

—Bella, -musitó.

Humedecí mis labios resecos antes de hablar. — ¿Se siente tan bien como yo lo siento?

Trago saliva. —Demasiado bien.

Se inclino sobre mí, su frente contra la mía. —Te amo. –ambos dijimos.

Sonreí tontamente, era lo único que necesitaba para ser feliz, escuchar de sus labios esas palabras.

—Ya no soporto más, no soporto más. –balbuceó rápidamente.

Lo sentí explotar en mi interior, caliente y fuerte. Eso me llevo a mi propio orgasmo.

La fuerte e indescriptible sensación de caer y caer hacia un vacio sin fondo, de perder la racionalidad, de separar la mente del cuerpo. De ser incapaz de pensar.

Abrí mis ojos, que habían estado cerrados. El cuerpo de Edward descansaba sobre el mío, impidiéndome respirar normalmente.

Nuestros cuerpos estaban todavía unidos, sudorosos y fatigados. Él se recostó a mi lado.

— ¿Te ha gustado? –preguntó con vergüenza.

—Demasiado, quisiera repetir. –mi petición fue casi como una exigencia.


Rió. —No creo que sea lo mejor, no en tu primera vez.

Me moví para decirle que me sentía perfectamente, pero mi pelvis estaba un poco irritada.

—Será mejor que nos demos un baño. –propuso.

Se levanto de la cama, y sin nada de pudor o vergüenza, camino hacia mi baño, escuche el agua de la bañera al llenarse.

Yo ya estaba reincorporándome cuando Edward regreso, me tomo entre sus brazos y me llevo hacia el baño. — ¿Nos bañaremos juntos? –pregunté entusiasmada.

—Dudo que los dos entremos en esa bañera.

Gruñí, —No es justo.

— ¿Qué te parece si mientras tú te bañas, yo cambio las sabanas?

Miré sobre su hombro, en la cama se extendía una gran manche de sangre, ¡Maldición! ¡Qué vergüenza!

—No te avergüences. –beso mi mejilla. Entramos a mi espacioso baño, delicadamente me dejo caer sobre el agua. —Vengo en un momento.

Agradecí que me diera el tiempo y el espacio para recuperarme de mi vergüenza, el agua tibia ayudo a que mi cuerpo volviera a la normalidad, pronto comencé a disfrutar de mi baño.

Edward regresó a mi minutos después, totalmente pálido, vestía sus bóxer.

—He olvidado usar condón.

—No te preocupes. –rodé los ojos. —Tomo la píldora desde que regrese de Forks.

Arqueo una ceja. —Así que… -comenzó, como si fuera un tema natural. — ¿Tenias todo calculado?

Me sonroje. —Bueno, no calculado, solo un poco, pero, poco planeado.

Él se rió de mí.

—Edward. –regañe.

— ¿Cuál es esa palabra…? –fingió pensar. —Ah, sí, ya recordé, asalta cunas.

A propósito lo moje completamente, usando mis dos manos para lanzarle el agua dentro de la bañera.

Se acerco a mí, actuando molesto. —Solo jugaba.

—Ven. –pedí, señalándolo con el dedo índice.

—Me mojaras. –aseguro.

—No. –mentí. —Te ves tan sexy enojado, quiero un beso. –hice un puchero, el no resistiría mucho.

Se mordió el labio y acorto nuestra distancia, se inclino sobre mí, enrosque mis manos en su cuello para besarlo. Estaba a punto de olvidar mi objetivo, sus besos eran demasiado exquisitos para mí. Antes de olvidarlo por completo, lo jale con fuerza hacia a mí. Edward cayó sobre mí, dentro de la bañera. El agua desbordo y pronto todo el baño estuvo repleto de agua.

—Sabía que harías eso. –murmuro contra mis labios.

—Entonces, ¿Por qué viniste hacia a mí?

Comenzó a besarme, con tanta pericia que pronto mi pasión regreso a mi cuerpo. —Quizás me encanta tenerte debajo de mí así, completamente mojada.

Estuvimos maniobrando en la tina media hora más, la segunda vez fue más placentera.

No saldríamos de mi habitación por un largo tiempo.
.
.
EPOV


Entre en la cocina, me sentía raro en una casa ajena, pero debía acostumbrarme. Aunque una parte de mi se sentía mal por haberle mentido a mis padres, ellos creían que me hospedaba en un hotel cerca de la casa de mi novia, no les comente de que Bella me convenció de quedarme en su hogar. Pero ella tenía razón, no era bien llevarla a mi habitación, no me gustaría crear rumores hacia ella.

Cuando me vestí, había encontrado la carta que Jasper me dio al dejarme en el aeropuerto. Me extraño que fuera dirigida hacia Alice, pues hasta donde estaba enterado, tenía una relación con una chica de internet. Algo estúpido, desde mi punto de vista. No puedes amar a quien no conoces personalmente, pero él es feliz así y eso si apoyaba. Además, estuvo bastante triste cuando mi cuñada se fue, cualquier cosa que lo ayudara a superar su tristeza era bien vista por mí.

Supongo que la carta es una disculpa, para quedar en buenos términos.

Escuche unos pasos detrás de mí, debía de ser Alice, Bella se despertaría hasta dentro de media hora. Tiempo suficiente para preparar su desayuno.

—Buen día.

Gruñó. —No sé que tienen de buenos. No puedo dormir bien desde que Bella no me perdona.

—Se llama conciencia, o como diría tu hermana: Karma.

No contestó, abrió el gran refrigerador y saco un litro de yogurt. —Y… ¿Cómo se llama tu amigo? –preguntó con indiferencia.

— ¿Jasper?

—Ah, ¿Así se llama? No recuerdo bien su nombre, ¿Cómo se encuentra él?

—Bien, por cierto, me dio algo para ti. –señale el sobre que estaba en la mesa.

— ¿Y esto es…?

—Sí, es de Jasper, pidió que te la entregara personalmente.

Alice miró indecisa la carta, después de unos momentos de pensárselo tuvo el valor de alargar la mano y tomar el sobre.

—Yo y él no tenemos nada más que decir. –dijo elevando un poco la voz.

Me encogí de hombros y levante mis manos al aire, en señal de rendición. —Lo sé, lo sé. Pero no mates al pobre mensajero.

Me fulmino con la mirada discretamente. —No me meteré en tu relación con Bella, pero acabare contigo si le haces daño, ¿Queda claro?

Asentí con la cabeza. —Si eso pasa, yo mismo me hare daño.

Entrecerró los ojos un poco, después una sonrisa ilumino su rostro. — ¿Sabes? No me caes mal, Bella, Rose y yo necesitamos un hombre cerca cuando vamos de compras, nos servirás de ayuda.

Bella entro en ese momento a la cocina, fue hacia a mí y me abrazo fuertemente. —Deberías estar en mi cama, es lo justo. –se quejo.

—Vine a prepararte el desayuno. –explique.

Notó la presencia de Alice, se giro hacia ella. —Espero que estés tratando bien a Edward. –advirtió.

—Sí, le estaba diciendo a Edward que he retirado los perros.

— ¿Qué escondes en tu espalda? ¿Qué tienes en las manos?

No había notado que Alice había escondido la carta. Me pregunte porque no deseaba que Bella se enterara. La incógnita se resolvió con rapidez. — ¿Otra carta de tu admirador secreto?

— ¿Admirador secreto? –pregunté incrédulo.

—Bella exagera. –dijo Alice, tratando de cambiar el tema.

—No, no exagero. Alice tiene una relación con un chico de internet, es una relación a distancia, se envían cartas y esas cosas. Increíble, ¿verdad?

Mi boca se abrió incontables veces, sin poderlo creer.

Ellos dos… esos tramposos.

Nunca habían terminado.

— ¿Qué pasa, Edward? –su mirada viajo entre Alice y yo. —Amor, ayer discutimos que no habría más secretos. Dime lo que pasa.

—Nada, Bella. No pasa nada. Como tú has dicho, es de mi admirador.

Eso lo confirmaba todo.

Mi novia ignoro el intento de Alice de no averiguar el tema. — ¿Edward?

Tragué saliva, había prometido ser sincero con ella. —La carta es de Jasper, "casualmente" él tiene una novia por internet.

—Oh, por Dios. –escuche la voz de Rosalie. Acababa de llegar con el cabello enredado y su pijama, debía de haber dormido aquí. —Eres una hipócrita, Alice… Deberíamos… -dejo de hablar de repente. —Bella… ¿Eso es un chupete?

Tengo el corazón herido, solo pienso en tus cariños

ojos claros, labios rosas déjame que te haga cosas

tu mirada me lo ha dicho, soy deseo inadvertido

ojos claros, labios rosas creo mi fuego te provoca

Soñé con su boca, pensé en su boca

morí por su boca créemelo

12 comentarios:

Juliana Gómez dijo...

awwwwwwwwwwwwww que hermosos y de y eso pasa en la primera vez? sangras tanto o como? bueno jajaj pero fue muy tierno porque era la primera vez de los dos awww que lindossss y alice es una pequeña tramposaaaaa conque conque teneindo charlas calientes en el chat jajaj

Ssil dijo...

edward es todpo un caballero...jajaj a ver si ahora se nos desmadre un pokito con el tema del sexo :D
alice... hipocrita.... y encima dice que tiene problemas para dormir, no me extraña!

Anónimo dijo...

Como no va a tener problemas para dormir, si la mujer a de tener sus platicas bien calientes con Jasper, jajajajajaja que guardadito se lo tenia, es una bruja y mala hermana.

me encanto el cap, ya quiero el siguiente!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! no se sipueda aguantar hasta el jueves :(

RooCh .... (Yop) dijo...

me encanta!!! *incluye sonrisa y aplausos!!*
Mery quede asi como respirando pesado...
quiero tener un puberto como Edward!!!

Amo tus historias!! besotes gigantes!!

Anónimo dijo...

Guauu, que linda su primera vez, no me imaginé eso de Alice, si tenian esa relación a distancia entonces por qué está tan amargada?? Bueno yo creo que las cosas ya se irán componiendo, solo falta que Bella perdone a Alice.

Bere Cullen

Amante de Ti dijo...

No podía dejar de comentar este capitulo AHHHHH...
suspiros para la primera parte....dolor para la parte en que el se va..
Pero no opaca la delicia que fue la primera vez...

Anónimo dijo...

LA PRIMERA VEZ!! awww!! tan lindo!!
TIENE UN RELACION CON JASPER!!
wow... linda hisotira... ame el camp :D

laurymay (laurabaratau@hotmail.com)

Anónimo dijo...

Insisto... Alice es una perraaaaaa (8)! Es como que desesperante el "Ah! Yo si voy a salir con un niño porque soy más fuerte y más segura que Bella! A ella si la pueden lastimar y a mí no. Todo es por protegerla! Es por su bien!"7

Wiii! Me encanto el Lemmon!

Edward es demasiado bueno perdonandola de manera tan sencilla u_ú...

Amante de Ti dijo...

Volvi a leer no pude evitarlo...lo amo...no hay nada mas dulce,,,..
pero..me duele como quedaron aqui....

Beluchiss dijo...

holaaaa!! meryyy!!!regresee a seguirr leyendooo!!! me encanto su primera vez fue muy tiernaa!!!! bueno apartee de que edwardd es un amorrr...y el momento en la bañeraa tambien estuvo lindo jajaj bella que tramposaaa lo queria tirar adentrooo je!!! yy alice y jasperrr...no era que habian terminadooo que no sabian mas nada del otroo los doss mintieronnn....uhhh quiero ver ya que le dicen bella y rosee...y edwarddd a jasper por que el tampoco sabian nadaa....me encanta esta historiaa!! me voy a seguir leyendooo!!!

Elena dijo...

Un lemon muy muy bonito!!! k amor de chico.
Alice cada dia me sorprende mas y mas k tia!!! jajaja.

Jules!!! duele un pokito depende de cada persona.

Rubynyu dijo...

eso fue la cosa mas hermosa, romantica y tierrna simplementete perfecto. Y Alice wooaaww quien lo diria

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