Twilight es propiedad de Stephanie Meyer, la trama es mía y prohibida la copia total o parcial de la historia. Att. MerySnz
Bella es mandada a Forks como castigo durante tres semanas. Se reencontrara con su pequeño vecino, Edward, quien es un adolescente pervertido que luchara por ganarse su corazón. "Bella, es un puberto, no puedes hablar en serio"
Cherry Lips - Garbage
Nuevamente Juntos
BPOV
—Ya te dije que Bella no quiere hablar contigo. –dijo Alice, obviamente fastidiada.
—Pues que me lo diga ella, sabes que no te creo.
—Deberías creerme, después de lo que has dicho está en su derecho de no desear recordar tu nombre.
—Lo sé, lo sé, solo deseaba que se arrepintiera, no que tomara en serio mis palabras.
Las palabras de Edward me hicieron sentir mejor, y tuve que apretar fuertemente el teléfono para no interrumpir su llamada, pero deseaba saber la razón por la que él no creía lo que mi hermana decía.
—Alice, por favor, es la última vez que te lo pido, dile a Bella que estoy al teléfono.
— ¿Y qué harás? Decirle a Bella que fui yo quien te acuso de entrar a su habitación en Forks, que no le dije que sabía que estas castigado y esa era la razón por la cual no la llamabas, ¿También le dirás que sobre mi mentira de que ella había terminado contigo? No lo harías, eso lastimaría a Bella. Y tú no quieres eso, ¿verdad?
La voz de Edward sonó desesperada. —Se que no te importa cómo me sienta yo, pero estoy a punto de volverme loco. Y si sigues entrometiéndote en nuestra relación no me dejaras otra alternativa que decírselo.
Mi mente no podía procesar todo lo que escuche… Alice, ¿Cómo podía hacerme esto? ¿Cómo? Rosalie me había aconsejado no contarle muchos detalles sobre mi relación con Edward, todos parecían darse cuenta de lo que hacía a mis espaldas, menos yo. Y Edward, mi príncipe azul soportando todos sus engaños, solo para no hacerme sufrir. Él no estaba exento del problema, debía de habérmelo dicho antes…
Molesta comencé a caminar hacia la habitación de mi hermana, teniendo cuidado de que ellos no escucharan mi respiración y de que Alice no escuchara mis pasos acercándome a ella.
—No lo harás, estoy segura. Ríndete, te he vencido, no puedes contra mí. ¿Por qué no puedes entenderlo? No eres suficiente bueno para Bella, eso lo sabes, ¿verdad?
Estaba frente a su habitación, ella estaba sentada en su sofá, mirando sin mucha atención hacia la televisión.
—La amo más que a nada en este mundo, ¿Por qué no debería ser suficiente? ¿Por qué así lo dices tú?
—Eres un niño, solo la estás haciendo sufrir…
—Y tú también me estás haciendo sufrir. –dije interrumpiendo su llamada.
Su rostro se giro hacia mi dirección, sus ojos mostraban alarma, sorpresa, preocupación y miedo.
Y debía de temerme.
— ¿Bella? –preguntaron ambos, Edward por teléfono, mientras que Alice creía que era solo una alucinación.
—Te llamo en una hora, Edward. –me mordí el labio nerviosa, la situación con él era extraña, ¿todavía éramos novios o no?
—Amor, no debes de ser dura con Alice.
Amor, amor, amor… la sencilla palabra me había hecho flotar momentáneamente por las nubes.
—Déjame decidir eso a mí. –mi mirada seguía cada movimiento de mi hermana. Ella ya no escuchaba a Edward en el teléfono, solo me miraba con ojos llorosos. —Te llamara en un rato, cariño. ¿Está bien? ¿Todo sigue igual que antes? –quise asegurarme de que él también deseaba estar a mi lado.
—Sí, mi amor por ti nunca podría desaparecer.
—Nos vemos… amor. –dije, para después colgar la llamada.
Regrese toda mi atención a Alice, a quien le temblaba el labio inferior, trataba de no llorar. Su dolor no me conmovía, nada en ella lograría provocarme compasión.
— ¿Por qué lo haces? ¿Cómo has podido hacerme esto? ¡No lo entiendo! Me has mirado llorar, extrañarlo, preocuparme, y tu lo único que has hecho es decirme que Edward debía de estar con Jessica, que no creyera en sus palabras, en sus explicaciones… Cuando la única que mentía eras tú.
—Déjame defenderme, Bella. Solo lo hice por tu bien.
— ¿Mi bien? –me mofe. —Es la escusa más estúpida que he escuchado, Alice.
—Entiéndeme, -suplicó. — ¿Qué puede saber él de amor? Edward va a olvidarte cualquier día, hoy, mañana, en un mes… Y tú nunca lo olvidaras. Compararas a cada chico que conozcas con él, después de probar el mejor vino no te conformaras con simple cerveza. Podrás sonreír pero por dentro estarás llorando, esperando siempre su llamada, ansiando unas palabras de amor… no dejare que eso te pase a ti, por supuesto que no.
— ¿Cómo puedes tratar de hacer el papel de Dios? ¿En algún momento pensaste que deseaba tu apoyo en vez de tu protección?
Mi pregunta la dejo perpleja, frunció el ceño y me miró distante, pensando detenidamente en una respuesta.
—Me has mentido, me has engañado, has jugado con mis sentimientos… mi propia hermana, ¿Quién lo hubiera adivinado? ¿Desde cuándo lo has estado haciendo?
—Desde que Edward te dio ese estu… el anillo.
La fulmine con la mirada. —Dime exactamente todo lo que has hecho.
Desvió la mirada un poco. —Le dije a Esme que Edward cruzaba la ventana en las noches y le pedí de favor que lo mantuvieran ocupado, por eso Carlisle lo dejaba salir tarde del trabajo. Aquella noche… cuando tú te estabas bañando y me encontraste hablando con él, bueno, le había dicho que me habías mandado a terminar su relación. También invite a propósito a Jessica a jugar billar en casa de Emmett y…
— ¿Y qué más? ¡Dímelo! Tarde o temprano lo descubriré.
—Le dije a Jessica tu horario, así ella estaría enterada de cuando hablarías con Edward, por eso ella estaba siempre a su lado…
Frote mis manos en mi rostro, trataba de no saltar sobre ella y lograr ser hija única.
—No te reconozco, Alice. Quiero creer que todo esto fue por mi bien, pero es inútil. Esta vez me has defraudado, me has herido, me has humillado… me traicionaste. –tenía un nudo en la garganta.
Era demasiado difícil y duro enterarte de que tu propia hermana era la causante de tanto dolor. Nos lastimaba a Edward y a mí, y lo peor, creía que tenía razón.
Nuestra discusión no la hacía ver que está equivocada.
—Nunca te opusiste cuando salía con otros chicos, ¿Por qué con Edward sí? ¿Por qué me hace feliz? ¿No soportas mi felicidad? ¿Esa es la razón? –la bombardee con preguntas.
—Porque es un adolescente. Esa es la razón. –gritó.
—Tú misma has aceptado que te gustaba Jasper, creí que ya no tenías aversión por su edad.
—Es diferente, lo mío con él solo se trataba de un pasatiempo, ambos estábamos de acuerdo en eso.
—Claro, los celos fue mi imaginación. –resoplé. Trate de controlar mi enojo, pero no podía. Era como si fuera la primera vez que la conocía, como si fuera una desconocida para mí. —Te desconozco. Hace unos momentos hubiera jurado que eras incapaz de herirme o traicionarme. Y en menos de diez minutos he conocido la arpía que escondías de mi, tu verdadero rostro.
—Sigo siendo la misma, Bells. Soy tu hermana, he estado contigo, a tu lado, toda tu vida. Solo has pasado con él tres semanas. ¿Cómo puedes amarlo? Solo se trata de un capricho de ambos.
Ella sabía que lo amaba, ahora solo estaba tratando de engañarse a sí misma, de convencerse.
—No quiero saber de ti, Alice. No durante un tiempo.
Palideció, comenzó a sollozar débilmente. — ¿Estas prefiriéndolo a él sobre mi?
—No se trata de una competencia de a quien quiero más, pues a los dos los quiero de manera diferente. Estoy demasiada molesta contigo, y será mejor que tu pienses en lo que has hecho, porque ni siquiera me has pedido una disculpa. No sientes arrepentimiento por el dolor que me has provocado, y eso me enfurece aun más. Edward vendrá unos días aquí, aprovechando que Renée y Phil no están… espero que lo trates con respeto y no te metas en mi relación.
—Bella, ustedes han terminado…
Interrumpí. —No hemos terminado, ahora que se sobre lo que has hecho me has demostrado cuando me ama él, callarse tus malos tratos para no herirme o avergonzarme, además, ahora conozco la razón por la cual Jessica esta tanto tiempo en el hospital. Si tú no eres feliz, déjame a mí serlo.
No espere una contestación, simplemente salí de la habitación, de regreso a mi recamara.
Mis manos me temblaban mientras caminaba, sentía que mis piernas no me sostendrían y en cualquier momento caería hacia un vacio sin fin. Aun no podía creerlo, una parte de mi me decía que todo se trataba de una pesadilla, lo que escuche se trataba de un error, una jugada de mi mente…
Aunque lo deseara con todo mí ser, era una realidad.
Una dolorosa realidad.
Alice notó la angustia que sentía cuando Edward no cruzo por mi ventana, nunca confeso lo que hizo, nunca. Estoy segura de que si no hubiera escuchado su conversación con Edward, yo viviría en la ignorancia.
Al caminar por el pasillo me detuve frente a un gran espejo, mi cabello estaba despeinado, mis ojos rojos y pequeños a causa del llanto, un aspecto deprimente.
Seguí mi camino hacia mi habitación, pensaba profundamente en Alice, en su "sobreprotección", sus palabras demostraban que ella sufría por Jasper, pero eso no significaba que debía sufrir de la misma manera por Edward si mi hermana arruino su relación con él, yo no cometería el mismo error.
No.
Llegue a mi habitación, el teléfono inalámbrico estaba fuertemente sujetado por mi mano. Debía llamar a Edward, aclarar la situación, escuchar su versión, saber que más perversidades ha hecho mi hermana, cuanto se ha callado y soportado. Me deje caer en la cama, mi almohada aun estaba húmeda por las lagrimas que derrame, por el dolor que sufría mientras Alice se quedaba callada…
El teléfono comenzó a sonar, debía ser él, era bastante noche.
Con la mano temblando conteste: —Hola.
Él no hablo, solo escuche su respiración acompasada a través del teléfono.
—Edward…
—Hola. –su voz sonó vacía.
Trague saliva, ¿Acaso creí que él no sufriría? No, no lo pensé, egoístamente me dedique a hundirme en mi dolor, sin pensar en cómo se encontraría él…
—Lo siento. –dije, y después tome una gran bocanada de aire para disculparme. —Se que actuó como una loca celosa y posesiva, tú no tienes el control del hospital y no puedes exigirle que no vaya ahí, yo debí entenderlo. Solo… -recordé la plática con Jessica, ella presumía de poder verlo todos los días. —Me molesto con ella, y no debo descargar mi coraje contigo, tú no tienes la culpa, perdón. Debí de haber pensado primero en ti, debí creerte cuando dijiste que no eran ciertas sus palabras, no tengo por qué dudar de ti, Edward.
—Amor. Deja de disculparte, yo me lo busque, no sé porque dije eso de interponer tiempo entre nosotros, no lo quería, estaba molesto, me arrepentí en cuanto las palabras salieron de mi boca pero lamentablemente ya habías colgado y… -dejo de hablar, no quise presionarlo para que hablara, espere paciente a que decidiera continuar.
.
.
EPOV
Maldición, había metido la pata hasta el fondo, había hecho lo que jamás me había permitido hacer… la lastime, la herí.
A ella.
A quien más amo.
Perdí el control, algo nuevo para mí.
—Edward, ¿Sigues ahí?
No sé cuánto tiempo estuve en silencio, pero debió de ser bastante.
—Sí, solo pensaba. –dije vagamente, sin profundizar. —Te extraño. –murmure la frase que más pronunciaba.
—Siento lo que Alice. –la vergüenza era distinguible en su voz.
Me tensé, esto debe de ser difícil para ella. — ¿De verdad quieres hablar de ello?
—Sí, necesito saber que hizo, que te ha dicho, porque y para que… este día ha sido un infierno. Juro que lo que dijo no era verdad, Edward. Yo si quería hablar contigo, no sabía que llamabas a casa…
—Lo sé. –su afirmación me dio un poco de seguridad, cuando te dicen una mentira tantas veces, una parte de ti comienza a dudar.
—Debió de ser difícil para ti escuchar a mi propia hermana asegurando cosas así. Si me lo hubieras dicho, el problema no hubiera llegado tan lejos.
Asentí con la cabeza a pesar de que ella no me escucharía. —Ya había llegado a la conclusión. –aclare. —Pensé que si te perdía solo nos lastimaríamos a los dos, entonces, protegerte no sirvió de nada. Tu no contestaste tu móvil, por eso llame al teléfono particular, Alice no quería que tu hablaras conmigo, y creí… yo creí… -las palabras me eran tortuosamente duro de pronunciar. —Que no deseabas algo más conmigo.
—Eso es ilógico, te necesito más que el aire que respiro. –aseguro con vehemencia.
Esas palabras fueron una inyección de autoestima. — ¿Cómo te sientes en este momento?
—Como una estúpida.
—Bella. -dije su nombre como reproche, no me agradaba escucharla expresarse a sí misma con esa palabra.
—Probablemente lo soy, Jasper lo sabía, ¿verdad? Por eso se enojaba con Alice y… -dejo de hablar, comprendiendo el repentino interés de mi amigo en su hermana. — ¿Él te hizo el favor de entretener a Alice?
—Page para que la mantuviera ocupada.
—Supongo que después de lo que hizo es tonto que me enoje por lo que has hecho.
Me sentí un poco culpable. —Bueno, antes de que ustedes se fueran de Forks, Alice le pidió a Jasper que no la buscara y pues él… mmm…
—Él dijo que solo estaba con ella porque tú le pagaste. –termino por mí.
—Sí, increíblemente, me odia más que antes.
Rió forzadamente. —Se lo merece.
—No lo sientes de verdad, solo lo dices porque estas molesta.
Su risa se detuvo. —Tienes razón, pero a eso se le llama karma.
Nos quedamos en silencio, de pronto, sin previo aviso la escuche llorar. Trato de ocultarlo, pero simplemente no era buena en eso.
— ¿Quieres que viaje a verte? –pregunté dudoso, tenía que acomodar mis horarios en el hospital, pero podía y quería verla. Ella me necesitaba, ambos necesitábamos vernos.
— ¿Puedes? –contesto con otra pregunta.
—Claro, solo es cuestión de organizarme.
—Entonces, ¿Sería mucho pedir que estés aquí mañana?
Me quede callado, había pensado en dos o tres días, pero decidí no fallarle. —Claro, estaré junto a ti para dormir mañana juntos.
Sus sollozos se detuvieron. —Me siento muy cansada. –anuncio, para después bostezar.
Reí ligeramente, yo también me encontraba fatigado, pero tendría que hacer muchas cosas antes de dormirme.
—Descansa, te llamare mañana para decirte a qué hora llega mi vuelo, ¿De acuerdo?
—Te amo, Edward. No te lo demostré hoy, pero lo hago.
—También sabes que te amo, ¿verdad?
—Lo sé.
Hablamos un poco más y después nos despedimos.
Salí de mi habitación para ir a ver a mis padres, debía decirles sobre mi decisión, en estas ocasiones me agradaba que mi padre fuera mi jefe.
.
.
BPOV
Me sentía nerviosa, no era la primera vez que lo vería, constantemente hacíamos video llamadas, chat y nos enviábamos fotos, pero aun así no podía calmar las mariposas en mi estomago. Después de discutirlo acaloradamente, pude convencerlo de quedarse a dormir en mi casa, él había planeado hospedarse en un hotel y que yo pudiera ir a visitarlo. Le asegure que Renée no estaba, así que la casa se encontraba prácticamente sola. Además, le dije que no me agradaba tener que estar con él en un hotel, la gente pensaría mal de mí… eso fue lo que lo convenció de acceder a mi petición.
Deseaba haber estado en el aeropuerto para recibirlo, pero él dijo que deseaba que fuera una sorpresa. Aun así, sospechaba que Edward debía estar aquí en cualquier momento.
Lo presentía, por tonto que fuera, mi corazón había comenzado a acelerarse, mis manos inexplicablemente estaban sudando y temblaban, mis ojos seguían cualquier movimiento sospechoso que notara, y mis oídos lograban que mi cabeza se moviera en dirección hacia cualquier sonido distante.
Síntomas de una chica enamorada.
Tocaron el timbre, y salte del sofá rápidamente, cayendo al suelo.
—Mierda. –musite reincorporándome, no me importo que Edward pensara que soy una desesperada, corrí hacia la puerta principal y la abrí.
Y el tiempo se detuvo.
Mi novio estaba aquí, Edward se encontraba a cincuenta centímetros de mí. Observándome con una sonrisa torcida, -me quede sin aire en mis pulmones-, había olvidado lo perfecto y hermoso que es.
— ¿Me dejaras aquí toda la noche o me salu…?
No lo deje terminar de hablar. Mis labios buscaban eufóricos los suyos, sus manos en mi espalda baja, atrayéndome hacia él. No existía parte de su cuerpo que no ansiara tocar, besar… —Edward, Edward. –murmuré contra sus labios.
Mi cuerpo reaccionaba ante su presencia de manera automática, cobraba vida propia. Era increíble y abrumador los sentimientos que mi pequeño corazón sentía en este momento, era demasiado para él. Parecía desear salir de mi pecho, el corazón de Edward se encontraba en las mismas situaciones, me agradaba saber que él me amaba con la misma intensidad que yo le correspondía.
Nos separamos unos instantes, uno o dos segundos, solo para después besarnos con más profundidad. Nunca tendría suficiente de él, no, nunca. Sus besos encendían mi cuerpo, me hacen vibrar, desear más y más su aliento… una adicta a él.
Mi espalda ahora estaba contra la puerta, mi cuerpo se arqueaba hacia Edward, en una clara invitación, pidiendo y rogando por él.
Alguien carraspeo, y tuvimos que interrumpir nuestra demostración de cariño.
Abrí lentamente mis ojos, aun aturdida por sus besos. Me gire hacia Alice, quien sonreía.
—Hola, Edward.
Mi novio bajo la mirada, un poco avergonzado. No sé si por la manera en que ella nos encontró o por culpabilidad por el asunto de Jasper.
—Alice.
—Espero que tengas un buen motivo para interrumpirnos. –advertí. Todavía estaba molesta con ella, y mi enojo y desilusión no desaparecería en días.
—Sí, veras… mmm… yo vine a… ¿Cómo se dice? Ah, sí… mmm…
—Disculpas aceptadas, Alice. –dijo Edward, él le dedico una sonrisa, asegurándole que todo estaba en el olvido.
Una parte de mí se molesto porque la perdonara con facilidad, sin siquiera haber escuchado sus disculpas, sin hacerla sufrir un poco. La otra parte de mi se sentía orgullosa de él, de su gran corazón, de pensar en mi antes de su orgullo. Edward podría desquitarse con ella hablándole cruelmente sobre lo que nos ha hecho, pero eso significaría tener que estar entre los dos, sentirme entre la espada y la pared. Cualquier otro chico haría eso, pero no Edward. No él.
Mi hermana asintió con la cabeza y después se giro hacia a mí, —No, Ali. Yo no te disculpo, ni te perdono. Ahora, me tengo que ir, mi novio y yo tenemos cosas importantes que hacer.
Edward estaba tomando del suelo una pequeña maleta, preparado para seguirme.
Pasamos a un lado de ella, yo trate de ignorarla. — ¿Tienes hambre o sed?
—No. –me giró hacia él. — ¿Y tú?
—Solo de ti, -conteste seductoramente.
Sus labios rozaron los míos, la punta de su lengua humedeció su labio inferior. —No tienes idea de cuánto te extrañe.
—Te comprendo perfectamente.
Apresurada seguí mi camino hacia mi habitación, Edward siguiéndome detrás de mí, no soportaría otra distracción más, porque si no perdería mi virginidad en las escaleras.
— ¿Te interrumpí al llegar?
—No, solo estaba sentada en la sala, esperándote. –dije rondando los ojos. —Sabes que yo no trabajo. Mis vacaciones son para disfrutar.
Rió entre dientes. —Lo sé, quería conversar un poco para evitar saltar sobre ti.
Llegamos a mi habitación, —Siéntete como en tu casa.
Había limpiado un poco mi habitación, todavía quería impresionarlo.
Edward adivino mis pensamientos. —Se que eres desordenada, pero no sucia. No tienes porque cambiar eso por mí.
— ¿Cómo lo sabes? Todos los domingos hago limpieza. –mentí.
Arqueo una ceja, una sonrisa luchaba por salir. —Lo sé porque tú sostén está escondido debajo del cojín del sofá.
Gemí, ¡Al diablo tratar de impresionarlo!
Me atrajo hacia él, tomándome desprevenida. —Haber…-fingió pensar. —Habitación limpia, piel perfumada, corte de cabello nuevo, vestido con escote pronunciado, ambiente con incienso, puedo jurar que usas lencería sexy… ¿Intentas seducir a un adolescente?
Me mordí el labio, era obvio que el asunto de la discreción no era para mí. —Sí. -dije un poco molesta. Ahora había quedado como una tonta.
—Bien, porque lo has conseguido. –su voz era ligeramente ronca.
Sorprendida lo mire a los ojos, su intensa mirada estaba oscurecida, y algo completamente duro estaba presionando mi pelvis.
Jadee, había olvidado la constante excitación que vivo cuando esto con él.
—Al menos, esta vez, no fingiste no saber quién soy.
—Creí que debía mantenerme distante, ya sabes, -se encogió de hombros. —Hacerme el interesante. Leí que eso volvía locas a las mujeres.
Reí al recordar la "penosa" situación en la que lo encontré. — ¿Por qué cambiaste de parecer? De pronto la memoria regreso a ti, ¿Cuál fue la razón? –pregunté entrelazando mis manos detrás de su cuello.
—Porque me di cuenta que debía ser yo mismo, tú comenzaste a hablar con tanta alegría de nuestros recuerdos, fue fácil saber que preferías mi verdadera personalidad a la máscara que estaba representando.
—Estas en lo cierto. –concordé.
—Siempre tengo razón. Siempre.
—Arrogante.
—Realista.
Gruñí. —Sí, veamos si eres tan bueno, ¿Qué estoy pensando ahora?
Me empujo hacia la cama, caminando varios pasos hacia ella. Edward ni siquiera se había detenido a mirar la decoración.
Caímos sobre el colchón.
Su cuerpo ahora estaba un poco más musculoso que antes, sus brazos eran más fuertes, sus piernas también. ¿A qué se debía?
—Estas pensando en mi cuerpo. –fruncí el ceño. Odioso sabelotodo.
—No es cierto. –mentí.
Sus labios fueron a mi oído. —Pequeña mentirosa, no tiene nada de malo aceptarlo. Yo si estoy pensando en tu cuerpo.
Me sonroje, de pronto me sentí pudorosa, tímida y pequeña. —Te amo. –murmuraron sus labios, regresando a mi boca. —No tienes de que avergonzarte, simplemente soy yo, en esta habitación solo estamos nosotros.
Esta noche por fin seria suya.
De eso no hay dudas.
With your cherry lips and golden curls
You could make grown men gasp when you go walking past
And in your hot pants and high heels
They could not believe that such a body was for real
It seemed like rainbows would appear
Whenever you came near the clouds would disappear
Because you look just like a girl
Your baby blues would flash and suddenly a spell was cast
You could make grown men gasp when you go walking past
And in your hot pants and high heels
They could not believe that such a body was for real
It seemed like rainbows would appear
Whenever you came near the clouds would disappear
Because you look just like a girl
Your baby blues would flash and suddenly a spell was cast





14 comentarios:
Edward 100 - Alice 0!!!
Tienes la receta justa para dejarme deseando mucho mas!!! te cito: De eso no hay dudas!!!
Mery eres genial!!!! besotes!!
Oh Por Dios *-*
Escribes geniaaal y me dejas con ganas de leer el proximo capiii!
Ya me tendras aqui pegada de por vida xD
Creo que me pasare a leer las otras historiaas!
Hahahahaha
Me encanta tu blog soy una fiel seguidora y m atrevo a decir que eres una gran escritora el cap m encantoo!Muchas gracias por seguir escribiendo porque no ha de ser facil te lo agradezco! Sinceramente una fiel seguidora!
ahi alice es una perra amargada, yo la hubiera matado como una hermana te hace una cosa asi? aww que lindo es edward asi quiero uno, jajaja es tan hermoso gracias por el capi
uyyy pense que el gran momento habia llegado :D
Muy buen cap!!
Whoa! es fantastico xfa continualo pronto, no nos dejes con las ganas.
Eres increible, de verdad me gusto mucho el cap.
te sigo en fanfiction.net
Genial, se arreglaron las cosas que bien, y que bueno que Bella no perdone a Alice, aunque a ella la hayan lastimado no es motivo para que se comporte así, mejor que la castigue otro rato.
Bere Cullen
jajajaja "tratar de impresionarlo" muy bueno xD!!
es obvio q bella es desordenada... no importa... igual edward la ama!!
laurymay (laurabaratau@hotmail.com)
Alice es una perraaaaaa (8)!! LoL!
Amé ese impetú esas ganas que no permiten a las manos detenerse..bendita juventud que todo lo piensa con el corazón...
Ahhhhh...adoro a Edward..en todas sus facetas.. indiscutible Teammmm EDward..for ever...
ohhhhhhhh que lindooooo...alicee bienn que se descubrio todo y bella sabe la verdad era horaa...edwardd super bueno enseguida acepto sus disculpasss...pero bueno para bella va a sr mass dificill...por que todo lo que hizoo alicee por dioss la verdad es que estuvo super mall...y edward que lindoo la fuee a verr!!!! que ternuraaa...y sii estoyy super ansiosaa por leer el capii que sigueee...je!!y bella trantando de impresionar a edward y seducirloo me encantooooooo me alegro que esten los dos juntoss y felicess...bueno hasta aqui voy a leer por hoyy!!! adiositooo!!!!!!!!!
K bonito el capitulo. Bella ha hecho genial en darle su merecido a Alice.
Necesito un hombre como Edward en mi vida ya!!! nadie conoce a uno¿?
haaaaaaaaaaaay hermoso ya quiero saber que pasa, estoy de acuerdo con Bella Edward`perdono muy rapido a Alice eso demuestras cuan bueno es Edward
WOOOOOOOOWWWWW; sin palabras. Impecable. Despues de tanto dolor por la separacion y por la actitud de alice este magnifico reencuentro. Pobre Alice, creo que esta enamorada, pero no se permite amar a un adolescente por eso se atacan y se hieren tanto, espero que reaccione y sea feliz con jasper. Me encanta la arañita que sube y baja en la pagina. Es todo mi tiempo por hoy para leer asi que me despido hasta mañana, que empezare a leer los drabbles para el concurso, seguramente son muy buenos. Desde argentina con amor :g
Publicar un comentario