30 abril, 2010

Voyeur: Solo Por Una Noche

Twilight es propiedad de Stephanie Meyer, la trama es mia y prohibida la copia total o parcial de la historia. Att. MerySnz
La vida para un hombre sin estudios y padre soltero no es fácil. Edward deja a un lado sus prejuicios y acepta el trabajo sin imaginarse las consecuencias. "Tu trabajo consistiría en sentarte y observar. No preguntas, no respondes y no participas"
Solo Por Una Noche

Isabella Swan, 16 años.
 Me desperté sintiendo mi cuerpo adolorido, una extraña presión alrededor de mi cintura me hizo despertarme completamente.

Los recuerdos llegaron a mí de golpe, me sonroje furiosamente, ¡Dios! ¿Qué he hecho? ¿Por qué me acosté con un desconocido?

Con lentitud de me deshice de su abrazo, Edward se encontraba profundamente dormido. Silenciosamente me levante del pasto y comencé a vestirme con rapidez, la sensatez había regresado a mí, mientras me vestía lo observe, quería grabar su rostro en mi memoria. En unas horas me iría de aquí, y probablemente no me recuerde nunca más.

Prácticamente lo conocía desde hace años, al principio como un ser arrogante. Así lo definía Emmett. "Da muchas ordenes", "Todos en la escuela le besan el trasero", "Todas las chicas suspiran por él", "nunca asiste a fiestas porque no somos lo suficiente buenos para Edward", después de semanas de criticas, cuando confeso que él también había peleado por ser el capitán del equipo me deshice de todos mis pensamientos antipáticos hacia él, mi hermano le tenía envidia.

Baje la mirada, aun sin conocerlos él provocaba en mi extraños sentimientos. Pronto Emmett no dejaba de hablar de los juegos que ganaban, él excelente liderazgo de Edward, lo inteligente y amable que se porto cuando le ayudo con tutorías, lo maduro que es, etc.

Patética.

Sabía casi todos los detalles de su vida, y él no es consciente de mi existencia.

Me senté en el pasto para abrochar mis tennis, observe su rostro y por unos instantes imagine que lo nuestro funcionaba. Él iba a la universidad de Seattle, como le dijo a Emmett, cada fin de semana nos veíamos, teníamos discusiones sobre las chicas que le coqueteaban, pero él diría que solo tiene ojos para mí. Mi padre estaría molesto conmigo y receloso con Edward, pero después no se opondría a lo nuestro, ya que era hombre modelo. Todo pintaba color rosa…

El canto de un pájaro me saco de mis divagaciones.

Comencé a abrocharme mis pantalones, recordando la primera vez que vi su foto, como mis manos temblaban cuando recibí el sobre con el álbum fotográfico que Emmett hizo con el regalo de nuestros padres. Mi hermano nunca había mencionado sus características físicas, pero no lo necesitaba saber, supe quien era Edward entre la multitud de chicos en la foto, su camisa con su apellido confirmo mis sospechas.

Suspire mientras me sonrojaba. Dormía cada noche con una fotografía suya, arranque la imagen de mi hermano para tenerlo solo a él. Me había reído de mi amiga Angela cuando descubrí que tenía poster de sus cantantes favoritos, y yo hice algo parecido.

Me levante del suelo y lo mire desde arriba, parecía un ángel. Su rostro perfecto, pómulos, labios, nariz, cabello, todo era perfecto. Y yo no era merecedora de él.

Me conformaría con recordar esta noche, con recordar que por unas horas él fingió amarme, mi primera vez, mi primer beso. Me hizo mujer…

Mordí mi labio inferior para evitar llorar, de ahora en adelante no sabría nada de él. Emmett y él tomarían caminos separados, yo regresaría a Phoenix, donde nunca más volvería a verlo.

Por una noche, por una noche tuve todo.

Me arrodille a su lado y bese por última vez sus labios. —Eres lo que siempre soñé y más. –murmure.

Volví a levantarme y gire sobre mis talones. No mire hacia atrás. Sabía que si lo hacía lloraría y correría hacia él, rogándole que huyéramos a las Vegas en ese momento, sin importarme nadie más. Sin darme cuenta mis pies se movían con rapidez, alejándome del prado.

Llegue a la casa en lo que me pareció una eternidad, mi casa estaba hecha un caos a causa de la fiesta.

De pronto, el miedo comenzó a abrumarme, ¿Y si Edward se despierta y regresa? Había varios coches en la calle, probablemente uno de ellos sea de él. Comenzaba a subir las escaleras cuando papá apareció frente a mí.

— ¿Te pasa algo?

Trague saliva nerviosa, ¿Por qué justamente hoy debía estar tan perceptivo? —Nada, ¿Por qué lo dices?

—Por que no es normal en ti no poder dormir. –dijo señalando mi ropa. — ¿Has salido a correr, verdad?

Asentí con la cabeza, incapaz de mentir.

—Iré a guardar mis cosas para irme.

—Bella, sabes que puedes quedarte aquí cuando quieras. –sabia que a Charlie se le dificultaba hablar de este tema, así que decidí hablar claro.

—Mama no puede decidir nada por sí sola. –sonreí sin ganas. —Tengo que estar en Phoenix pronto.

Papá asintió con la cabeza y yo seguí mi camino.

Desde mi ventana vi a Edward mirando directamente hacia la casa, masajeo sus sienes, probablemente tenia resaca. Después de una eternidad se dirigió a un auto oscuro, desapareciendo de mi vista y de mi vida.

Con tristeza me di una ducha y guarde mi ropa en la mochila de viaje. Cuando baje por las escaleras Charlie estaba terminado su desayuno.

—Ya es hora. –mi voz sonó triste.

—Si quieres quedarte más días yo hablare con Renee.

—Estoy bien, ¿Nos vamos?

Hizo una extraña mueca y dejo de comer, tomo las llaves de la patrulla y camine detrás de él. Una vez que nos alejamos de la casa comencé a jugar nerviosamente con mis manos.

—Sabes, tú madre se casara pronto, puedes empezar el siguiente año aquí, en Forks.

—Lo pensare. –mentí.

—Oh, mientras estabas en la ducha llamo tu novio. Quería confirmar la hora del vuelo para ir por ti.

Jacob, otro asunto pendiente.


.

Edward Cullen, 27 años.

Estuve frente a la puerta, preguntándome si debía tocar o simplemente abrir con mi llave. Me decidí por usar la llave, la chica ya debe de saber que entrare.

Deslice la tarjeta por la ranura e inmediatamente escuche el seguro de la puerta al desactivarse.

Con la mano temblorosa entre en la habitación, escuchaba a lo lejos el sonido de la regadera al usarse. Me sorprendió ver una habitación común y corriente, una enorme cama, un tocador con espejo, los respectivos buró a los costados de la cama, bonitas cortinas a juego con la alfombra, una televisión enfrente. Demasiado normal.

No sé que esperaba encontrar, pero definitivamente no espere esto.

Entonces, lo note. Una elegante silla estaba en una esquina, supuse que seria para mí. Deje de escuchar el agua correr y camine hacia la silla, sentándome con rapidez, puse el sobre con los datos en un buró cercano alargando un poco brazo.

No tuve que esperar mucho para ver a la mujer que había solicitado mis servicios. Me lleve una gran sorpresa al ver que era una mujer joven, casi treinta años, vestida con una bata de algodón cortesía del hotel.

—Hola, eres más atractivo de lo que pensaba. –hablo mirándome detenidamente.

Yo también la observaba sin vergüenza, cabello rubio, ojos azules, alta, delgada, pechos tan firmes que a pesar de la tela que cubría esa parte de su cuerpo sabía que no eran naturales.

Recordé que tenía meses sin tener sexo.

— ¿Acaso no me dirás tu nombre? –pregunto caminado hacia la cama.

Iba a hablar pero me detuve, no preguntas, no respondes, no participas… Únicamente ver.

Negué con la cabeza y Jessica sonrió ampliamente. —Bien, me gustan las personas eficientes. –murmuro desatando su bata.

Deje de respirar unos segundos, conteniendo la respiración. Sin vergüenza o pudor se desnudo para mí.

Trague saliva, cierta parte de mi anatomía estaba despertando. Este es tu trabajo, tu trabajo, me recordé a mí mismo.

—Me gusta esto. –hablo como si yo fuera a responder a sus palabras. —Tocarme, me gusta saber que los hombres me desean. –paso la mano por sus pechos. —Que quieren y se mueren tenerme en su cama.

Mis ojos se abrieron como platos al observarla, la mano de Jessica bajo lentamente por todo su abdomen, hasta llegar a una parte de su cuerpo que apropósito no había visto. Su coño ya se encontraba demasiado lubricado, depilado, brillando por la gran cantidad de jugos reunido ahí, de sus piernas corrían restos de agua, pero también de excitación, podía jurarlo.

—Sabes, probablemente te preguntaras, ¿Por qué una chica tan atractiva como yo tiene la necesidad de hacer esto? –con la mano que no recorría su cuerpo hizo un ademan. —Soy casada. –entonces note la argolla en una de sus manos. —Mi marido es un idiota, poco sexo y mucho trabajo. No sabe disfrutar la vida.

Me sentí mal por unos instantes, mi paga seria dinero de un hombre trabajador y… cornudo.

Su mano comenzó a acariciar su coño, primero lentamente, disfrutando de sus caricias. Con sus dedos recogió su lubricante, una sonrisa maliciosa se extendió en su rostro. — ¿Quieres?

Trague saliva y negué con la cabeza.

Mi respuesta no le sorprendió, abrió la boca e introdujo sus dos dedos, llenos de su excitación. Mi boca se reseco ante ese gesto sensual, nunca me había imaginado que la situación sería tan… caliente. La habitación ahora me parecía pequeña y sofocante; Escuche el sonido de sus labios succionando sus dedos y me fue imposible evitar una erección, me removí incomodo en mi lugar.

— ¿Quieres pero no debes, verdad? –pregunto arqueando una de sus cejas.

Fui sincero, si quería. Asentí la con la cabeza.

—Es difícil encontrar a un hombre que sea sincero. –al parecer mi honestidad le molesto.

Me encogí de hombros, me hubiera gustado decirle que la honestidad escaseaba hoy en día.

Alargo la mano que estaba en su boca y tomo dos enormes almohadas, colocándolas detrás de ella. Abrió sus piernas a la par mientras volvía a hablar. — ¿Puedes por favor apagar la luz de la recamara? Con la luz proveniente del baño será suficiente.

Me levante con rapidez de la silla, con la mirada busque el interruptor, estaba cerca de la puerta. Camine hasta allá y apague la luz. La habitación no quedo en penumbras, como imagine, la luz proveniente del baño iluminaba perfectamente la cama. Definitivamente ella había estado en esta habitación demasiadas veces.

Suspiro. —Esto me encanta, sé que es loco pagar por sexo, eso es lo que estoy haciendo. Pero así hago lo que quiero, yo mantengo el control, soy la única que gano con todo esto. Bueno, tú ganas dinero, pero yo placer. Me excita tener unos sensuales ojos mirándome lascivamente, observando cada movimiento, escuchando mis gritos de placer, mi cara retorcida, todo. –enfatizo la última palabra.

Sin hacer ningún gesto camine de nuevo hasta mi silla y me senté. Me recosté cómodamente, estirando mi cuerpo, y mirándola directamente a los ojos, no deseaba mirar su cuerpo.

—Eres extraño, sé que me deseas, pero… -ladeo la cabeza pensativa. —Pero a la vez no.

Reí entre dientes, al parecer no era tan tonta como creía. Era una mujer platicadora, pero simpática. Aunque eso no cambiaba la situación, estaba aquí para ser observada, de alguna manera es infiel.

—Tienes una hermosa risa. –deje de reír al instante. —Imagino que tu voz debe de ser sexy. -cerró los ojos y sus dos manos fueron a su coño. —Debes tener una boca sucia. –siguió fantaseando conmigo, y mi miembro revivió de nuevo.

Introdujo de una estocada tres dedos mientras que con la otra mano acariciaba suavemente su clítoris. La habitación estaba sumida en silencio, solo se escuchaban nuestras respiraciones erráticas y el sonido de sus dedos entrando y saliendo, Jessica mordía su labio, evitando que cualquier sonido saliera de su boca.

—Oh, maldición. –sus caderas se movían sin control, su cuerpo estaba retorciéndose en la cama, las sabanas estaban desechas, sus gemidos ahora no eran contenidos… jadeaba, maldecía y lloriqueaba descontrolada.

Quería cerrar los ojos, no observarla con tanta lujuria, quería acariciarme a mí mismo, ¡Maldición! Quería ayudarle a buscar su tan anhelada liberación, pero no podía, no debía y no lo haría.

Me removí incomodo, tratando de ocultar mi evidente erección, pero ella solo sonrió maliciosamente, paso su lengua por sus labios resecos mientras miraba directamente mi miembro.

—Disfruto más que me vean masturbándome… que tener sexo. –dijo con voz ronca, lo cual no ayudo a bajar mi excitación.

La mano que usaba para acariciar su clítoris dejo de acariciar ese pequeño nervios y fue hasta sus pechos, acariciando sus erectos y duros pezones. Su cuerpo estaba arqueado, su boca entreabierta, con la respiración pesada, cada vez lubricaba mas y mas, estaba cerca, lo sabía.

Y llego, su cuerpo se convulsiono violentamente mientras sus jugos bañaban en gran cantidad su mano y sus muslos. Deje de respirar al verla disfrutar de su orgasmo, fue placentero, muy placentero. Después de mi primera vez no había disfrutado de una sensación igual.

El cuerpo de Jessica estuvo inerte, recostado en la cama sin hacer ningún movimiento. Tuve envidia. Desearía poder darme un tiempo para no preocuparme, ser egoísta y pensar solamente en mí mismo.

Marie.

Mi hija debía estar esperándome. Sin esperar su orden me levante de la silla y camine hacia el baño, no me sorprendió la elegancia, ni lo espacioso. Estaba diseñado para el sexo. Note un gran armario, por curiosidad lo abrí, tenia condones femeninos y masculinos, de todos los tamaños, sabores o colores, juguetes, látigos, dildos, lencería, esposas, todo con un una etiqueta con el precio. Imagino que al terminar la hora se hacia un inventario de lo que se uso, o algo por el estilo.

Cerré el armario y fui hasta el lavamanos, me moje la cara mientras cerraba los ojos, contando hasta diez. Mi pequeño problema desapareció con un poco de dificultad. Después de que mi erección desapareciera escuche el sonido de un teléfono sonar. Salí de inmediato del baño, vi a Jessica hablando en su móvil, desnuda se movía por toda la habitación.

—Dije que estoy de compras, no tengo por qué darte explicaciones.

La persona con quien hablaba debió de haber dicho algo que no le gustaba porque vi su rostro contraerse de la furia. — ¡No me amenaces! –dejo de hablar de inmediato, después hablo con voz contenida. —Está bien, iré este lunes a primera hora por esos documentos, te los llevare a New York yo misma. –escucho atenta la contestación de la otra persona. —Sí, está bien, me encargare de eso también, lo ire a hacer ahora mismo, adiós.

La mujer se giro hacia a mí. —Lo siento, mi marido me llamo. Cree que le soy infiel. –rodó los ojos.

Yo arquee una de mis cejas mientras sonreí, ¡Vaya que si era infiel!

—Aunque no lo creas, nunca me ha tocado otro hombre aparte de mi marido, me gusta esto. –señalo la habitación con la mano. —La privacidad y que me vean, pero el sexo es solo con mi marido, aunque sea dos veces al año.

Desde luego, no le creí nada. Esa mujer no conocía la decencia, pudor, ni mucho menos la vergüenza.

Fingí comprenderla mientras ella entraba al baño. Desde el baño ella hablo: —Puedes irte, yo me alistare y también me iré.

Suspire aliviado, esto fue una tortura. Camine hacia la puerta y salí de la habitación.

Casi corrí hacia el elevador, como si Jessica fuera a venir detrás de mí a violarme.

—Gracias a Dios todo termino. –murmure al estar solo dentro del elevador.

Cuando estuve en la planta baja, en recepción, Bree me sonrió ampliamente, camine hacia ella.

—Aquí tengo tu paga. –me entrego un sobre. —Termino antes de tiempo, ¿A qué se debió?

Entrecerre los ojos, ella había dicho que no debía divulgar nada. —Recibió una llamada. –me encogí de hombros.

—Está bien, la siguiente semana tendrás tu pago en tu cuenta bancaria.

— ¿Eso es todo? –pregunte mirando el reloj que estaba en mostrador, eran las 8:40.

—Es todo, nos vemos la próxima semana, Sr.

—Adiós, Bree. –murmure girando por mis talones.

Tome un taxi que estaba afuera del hotel e indique mi dirección. Mientras el taxista conducía camino hacia mi departamento abrí el sobre con el dinero discretamente. Dentro del papel había siete billetes de 100 dólares. Fruncí el ceño confundido, debieron haber cometido un error, saque la nota que había dentro.

Tu cliente ha dado doscientos dólares de propina, Bree.

Deje escapar un gran suspiro y el conductor me miro extrañamente a través del espejo retrovisor, no me importo. Acababa de quitarme un gran peso de encima, debía pagar 650 dólares para arreglar mi auto, este lunes no iría al trabajo en autobús.

Escuche vagamente el clima en la radio del taxi, tratando de mantener mi mente ocupada. Por esta semana tendría menos problemas y esperaba que así fuera de ahora en adelante.

Después de pagarle al taxista entre al edificio de mi departamento, salude con un ademan a Carl, mi casero.

Subí las escaleras para llegar a departamento, pero antes que nada pasar por Marie.

Toque la puerta del departamento de la Sra. Coppe dos veces.

— ¿Quién? –pregunto desde el otro lado de la puerta.

—Soy Edward, vine por Marie.

Segundos después la señora de edad avanzada abrió la puerta. —Pasa, Edward, ella está dormida.

Camine por su pulcra sala, observando que cambio los muebles del lugar. — ¿Por qué no me pidió ayuda? –pregunte señalando la sala.

Rió culpablemente. —Ya tienes muchas cosas que hacer como para venir a ayudarme.

—La próxima vez no dude en llamarme, usted me ayuda mucho Sra. Coppe, no me molestara regresarle un poco de ayuda.

Llegamos hasta la habitación donde normalmente duerme Marie, el dormitorio donde a veces dormía sus nietos. Ella encendió la luz, mi hija se removió incomoda de la cama.

Silenciosamente me acerque a la cama y con cuidado la tome en mis brazos, mi pequeña se acurro contra mi pecho.

—Papa, ¿eres tú? –pregunto adormilada.

—Soy yo. –susurre en voz baja tratando de tranquilizarla.

Camine por el pasillo, hacia la puerta. —Gracias, Sra. Coppe. Le debo otro favor.

—Hasta mañana, Edward.

Con dificultad cerré la puerta tras de mí y camine hacia la siguiente puerta. Tomando a mi hija con una sola mano busque las llaves del apartamento y abrí, caminado directamente hacia su habitación.

La recosté en su cama, le di su beso de las buenas noches y prendí la pequeña lámpara que estaba en el buró, a mi pequeña le asustaba la oscuridad.

Fui hacia la pequeña cocina, buscando algo que comer para la cena. No tenía ganas de cocinar y comí comida precalentada. En cinco minutos saque la comida del horno y comencé a cenar.

—Papá. –escuche la voz de mi hija, mi vista fue hacia el pasillo, ella estaba parada allí, sin moverse.

— ¿Pasa algo, princesa?

—Tengo hambre. –contesto con vergüenza.

Reí ligeramente, era muy común en ella dormirse viendo la televisión, sin cenar.

—Ven, te preparare un poco de cereal. –dije dejando a un lado mis cubiertos y levantándome de la silla.

Se acerco corriendo hacia su silla y levanto sus manos para que la cargara. Lo hice y la deje en su silla para niños.

—Abuelito Carlisle me llamo hoy a mi celular, me deseo dulces sueños. –sonreí sin poder evitarlo, era muy común en ella platicarme todo lo que hacía en el día.

— ¿Te gusto tu regalo de cumpleaños?

Hace semanas había cumplido apenas cinco años, en unos meses iría al kínder garden, mi madre le había regalado un celular en contra de mis indicaciones, Marie es una bebé, ¿Cómo podría entender cómo utilizar un móvil? Pero me equivoque, una vez mas Esme me sorprendió, solo basto con indicarle que botón debía de contestar fue suficiente para que mis padres marcaran varias veces para saber de ella.

Saque un tazón de la alacena, y de la siguiente alacena saque el cereal de los conejitos que tanto le gustaban. Vertí un poco de leche en su cereal y después se lo di, me senté a su lado a cenar.

—Me gusto mucho, dice que mañana me enseñara como marcar su número. –hizo un puchero. — ¿Es muy difícil?

Negué con la cabeza. —No, ¿Dejaste tu móvil en casa de la Sra. Coppe?

Abrió completamente los ojos. — ¡Se me ha olvidado!

—Luego iremos por el. Ahora cena, sabes que es muy noche.

— ¿Mañana no saldrás a trabajar? –pregunto masticando con la boca abierta.

—La boca. –le recordé. —Mañana no trabajo, estaré aquí.

—Sí, pero hoy tampoco trabajabas tan tarde, no estuviste aquí. –su tono de voz dejaba claro que me lo reprochaba.

—Lo siento, mañana te comprare un helado.

Después de cenar fuimos a ver televisión, una vez mas agradecí a mamá por haberme obligado a contratar ese paquete de canales educativos para niños, Marie se entretenía demasiado.

A las 11 de la noche ya estaba dormida a lo largo del sofá, la recosté de nuevo en su cama y me fui a mi habitación, mañana tenía un largo día.


.

El lunes llegue puntual al trabajo, después de dejar a Marie con la Sra. Coppe conduje hasta la oficina, feliz de haber podido pagarle ayer en la tarde a Embry, él dejo mi auto como nuevo.

—Buenos días, Edward. –saludo Lauren, era una chica atractiva, cuando comencé a trabajar aquí ella no perdió tiempo con sus coqueteos, pero al enterarse de que tengo una hija su actitud cambio de inmediato.

—Buen día, Lauren.

—Aquí tengo tus paquetes, estas carpetas son de un caso en el que trabajaba otro buffete, las han enviado este fin de semana. –asentí con la cabeza y tome la caja con archivos que debía acomodar este día.

—Gracias. –le guiñe el ojo, tome la caja y me di la vuelta. Apenas había dado dos pasos hacia el elevador cuando vi a una escultural rubia entrando en el. A pesar de estar de espaldas la reconocí, se trataba de Jessica Stanley.

Retrocedí de inmediato. — ¿Pasa algo? –pregunto curiosa Lauren.

— ¿Conoces a la mujer que entro en el elevador?

—Sí, es la esposa del jefe, del jefe, de tu jefe.

Trague saliva, — ¿Me estás diciendo que…?

—Sí, es la esposa de accionista mayoritario del buffete.

¡Oh, Diablos! ¡Como si necesitara más problemas! !Había visto a su mujer masturbandose!

20 comentarios:

Alice mNm dijo...

hola Mery:
algo que no comente en FF
si se supone que Jacob es novio de Bella
¿por qué con Edward tuvo su primer todo? :S
como he dicho, tantos cuestionamientos pero
bueno con el caminar de la historia se sabra
besos

anoniimaTos dijo...

hola mary
te escribe LavaGirl♥ departe de anoniimatos... mi blog y pues me encantan tus historias y pues nosotras en nuestro blog anunciaamos tus historias y pues aunque nustro blog aun no es taaan famoso en mi cole si lo es y pues tooooodas mis amigas (y amigos tambn jejejeje) han leiido todas tus histerias

Sigue asi y byebye:)

Amante de Ti dijo...

Mi Dios en que lio se mete este paurri..
Pero genial la historia esta...que arrasa..
Sigo leyendo

Beluchiss dijo...

holaa sii eraa bellaa...guauu bella si que lo conociaa y le gustaba y tuvo su primeraa vezz..chann pero tenia novio je!!! y edwardd jessica era la mujer de su jefee ohh por dioss estaa historia cada vez se pone mass buenaaa y me engancha masss...y marie me parecio adorable eso que esme le regalo un celularr estuvo muy buenooo!! besoss!!

Karincullen dijo...

Pues si era Bella!!
jajajja pero esta de novia con el chucho ¬¬

Anónimo dijo...

JEsica no me gusta nadaaa!

Pero me parece sexy que a Ed le paresca xD!

Besos!

larosaderosas dijo...

Sí, sí, sí!!! Sabía que la chica del bosque era Bella! :n Bueno parece ser que ella esta enamorada de él desde hace mucho tiempo, lo que no entiendo es por qué se resigna a que su encuentro sea tan solo por una noche,...
El encuentro con Jessica,... no puedo entender como le puede haber parecido excitante, pero obviamente es un hombre y hay momentos en los que ellos no piensan con el cerebro :c Espero que este encuentro no le traiga problemas en el futuro con el súper jefe :p
Marie es un cielo, se nota a la legua que es la niña de papa y Edward es muy tierno con ella!

Bere V dijo...

Uyyyy, que pequeño es el mundo. Me dio mucha ternura Edward como papá, todo lo hace por Marie, linda niña.

Ady9202 dijo...

Jajajajaja, el mundo es como un pañuelo de papel, Jessica la esposa de su jefe, me da risa por que así es la vida muajajajja, bueno, Edward como padre es un amor. Tan lindo y dedicado. Awww, eso es tan excitante, pero no se podía esperar menos de Edward ^^. :o

lari Costa dijo...

jejeje el mundo si que es un pañuelito...me encanto Edward siendo papa es un amor
Besos y abrazos

Teles dijo...

Qué maravilla Edward en el papel de padre! Lo he adorado!!! Síii!! A ver qué pasa ahora con Bella... y Jacob....y Jessica!
Un beso.
T.

Paulina dijo...

que linda marie
pero quien es la mama?
espero saber pronto

Avril dijo...

CUALQUIER COSA, CUALQUIER COSA(8) ESPERO Y ME PERDONES MERÝ :$

johanna dijo...

siempre he tenido la duda de quien es la mama de marie, esta genial la historia

Saludos

aurora dijo...

Era bella la chica misteriosa
quiero saber q pasa entre estos dos
se volverán a encontrar?

__Pazandlove dijo...

El mundo es un verdadero pañuelo... mira que de todas las mujeres tenía que estar viendo a la esposa de su jefe! Pobre Edward xD cuando ya creía que le iba a ir bien comienza un nuevo problema, aunque bueno... ojalá que el que Jessica sea la esposa de su jefe no vaya a significar que se le arme la grande a Edward.

¿En que estará Bella ahora?

aledeuruguay dijo...

pobre edward!!!...jessica al ataque...es que ya me la imagino...encima con esas de que no tiene sexo con nadie más que su esposo...jajaja!!...si ,claro...

Danii Belliner dijo...

Mas Problemas Para Edward :/ Eso No Es BUeno
Ahora Al Siguiente :D

Yuri dijo...

Wow!!! q linda Mariee!! una ternuritaa en estaa historiaa! Sencillamente geniial!!

Pobre Bellaa!! tan misteriosaaa pero taan falta de confianzaaa!

Mi eed! lo q le toca q sufriir! encontrarse a Jesiica Pfff

Bno seguiree leyendoo este Fiic! Estupendo! :s

Cammy dijo...

OH POR DIOS!!!! menos mal que no se acuestan! eso hubiera sido terrible!!!
Ya quiero saber que pasa con Bella!!

Publicar un comentario

Peliculas populares

Publicidad