Twilight es propiedad de Stephanie Meyer, la trama es mia y prohibida la copia total o parcial de la historia. Att. MerySnzTreinta cartas con diferentes posturas sexuales, dos días a la semana para realizarlas. ¿Podrán jugar sin que surjan sentimientos? "Solo saciaremos nuestra hambre y curiosidad. Cuando terminemos con las posiciones el juego se acaba"
Ardiente Reconciliación
Lloro con fuerza en mi pecho, no sé si por nuestros problemas, esa venganza o ambos. —Alice, ¿Charlotte le conto a alguien de su relación? –preguntó calmado Jasper.
Negó con la cabeza. —Solo lo sabíamos nosotros y Tanya.
Emmett y Jasper se miraron entre ellos, de inmediato la culparon. —Deténganse, por favor, ¡Deben de estar bromeando! Por favor, si Tanya fuera quien la delato, ¿Por qué ahora? Ella pudo haber descubierto su secreto desde hace mucho, además, hace una hora ella estaba feliz de verlos besándose. Barajen otras opciones.
—Edward tiene razón, esto lo hicieron Victoria, Jessica y Lauren, probablemente Charlotte le ha ayudado, recuerden que Vic y Tanya no son las mejores amigas. –hablo un poco más calmada Bella.
—No lo sabía. –y otra vez comenzaba a enojarme, ¿Cuántas cosas más sabe?
Me abrazo más fuerte, consciente de mis pensamientos.
Todos asentimos, los chicos y yo caminamos abrazando a nuestras chicas con lentitud, como si en cualquier momento volvieran a llorar y a desmoronarse. El verlas en esta situación tan depresiva era algo nuevo para nosotros. Ellas siempre tan fuertes, tan unidas, supongo que el dolor de Alice es su dolor.
Llegamos a mi dormitorio y todos nos sentamos en la sala, todavía estábamos tratando se recobrarnos del shock.
Aun no entendía que habían hecho las chicas para que recibieran semejante ataque.
—James vino a vernos ayer, cuando ustedes estaban haciendo su documental. –comenzó a hablar Jasper. —Dijo que Victoria fue a buscarlo, quería que volvieran, él la escucho hablando por teléfono, ella sabia un secreto de nosotros y lo sacaría a relucir a la mínima provocación.
Las chicas se tensaron y se miraron entre ellas.
— ¿Qué hicieron? –mi pregunta sonó a acusación.
— ¿Recuerdas nuestra platica? –me preguntó Alice directamente a mí. —Hablamos sobre Victoria.
De inmediato recordé aquella plática. Fruncí el ceño, en ningún momento le aconseje ir a provocar a esa mamba negra. —Claro que recuerdo esa conversación, pero nunca te recomendé nada en contra de Victoria. –lo ultimo lo dije mirando fijamente a Jasper, pues sabía que en estos momentos debía de estar creyendo que tenía la culpa de lo ocurrido y debía de estar ideando planes para torturarme.
— ¿Se puede saber de qué diablos hablaron? –preguntó mi rubio amigo entre dientes.
Rodé los ojos, ¿Por qué se ponía celoso? Iba de decirle que discutimos sobre las dudas e inseguridades de la pixie cuando ella me interrumpió.
—Yo tenía dudas, sobre lo nuestro. Después de lo de la apuesta no estaba segura de si debía platicar con las chicas o con Emmett. Me pareció conveniente ir con Edward, fueron dudas que ya están resueltas. –la expresión en el rostro de Jasper se relajo.
— ¿Qué tiene que ver nuestra platica con su pelea con las porristas?
—Bueno, tus palabras me dieron más valor y seguridad. –Alice suspiro. —Hace unos días la escuche diciendo que tendría una cita con Jasper, lo dijo en voz alta para que escuchara. Me molesto y… -miro alrededor de la sala mordiéndose el labio, nerviosa. —Le dije que la arrastraría de su artificial cabello por todo el pasillo si trataba de seducirlo.
Jasper rió y después disimulo su risa con una torpe tos. —Supongo que eso no es todo.
Negó con la cabeza. —Ella dijo que Edward aclaro que no éramos nada. –me dirigió una mirada envenenada que me hizo temblar.
— ¿Acaso mentí? –dije en mi defensa.
Suspiro. —Le dije que Jasper y yo tenemos una candente relación, y que no se metiera conmigo. Fue todo.
—Y después le metiste el pie para que toda su comida cayera en su ropa, en la cafetería de la escuela, frente a todos. –agrego Rose.
Pase la mano por mi cabello, ¿Y ellas nos dicen infantiles a nosotros? — ¿Cuándo fue eso?
—La amenace el viernes y ayer en la noche fui a comprar un café, accidentalmente mi pie estuvo en su camino.
Por el tono de su voz sabía que no se arrepentía de lo que había hecho.
— ¿Y ahora que haremos? –preguntó Emmett mientras cerraba los ojos. —Me preguntó cuánto tardara mamá en llamarme.
Nos quedamos en silencio. Cada quien sumido en sus pensamientos.
Pensé, ¿Cuántos folletos debían de estar repartidos en el instituto? Sería absurdo tratar de evitar que los leyeran, eran tantos. Esperen, tantos folletos solo pudieron salir de una parte… la biblioteca. Solo hay dos lugares donde sacar fotocopias en la escuela, en el área administrativa y en la biblioteca. No creo que Victoria haya salido del instituto solo para sacar fotocopias, eso significa que Erik Yonkie, Angela Webber o Ben debieron estar ahí.
—Tengo una idea. –murmure no muy seguro.
Los ojos de los hermanos Brandon se iluminaron. —Habla. –pidió ansioso Emmett.
—Bueno, he pensando que los folletos debieron de salir de la biblioteca, esta tarde. Mañana a primera hora vayamos a preguntar quienes sacaron las copias…
—Es inútil, Edward. Nos dirán que fue Victoria y sus amigas. –me interrumpió Bella.
—No, puede que Charlotte también haya ido con ellas y sí es así, le pagaremos a Angela para que publique que es mentira, que hable sobre la discusión de Alice y ella, así todos sabrán que fue por celos.
—Angela te odia, ¿Lo olvidabas? –recordó Bella.
Rodé los ojos. —Le daré algo que ella quiere.
Los dientes de Bella rechinaron. — ¿Se puede saber que le darás?
Sonreí por sus celos y porque encontré una solución al problema de Alice. —Un trabajo en el verano en la clínica de Carlisle. Ella ha querido hacer prácticas ahí, pero sabes que papá no permite a estudiantes en su clínica, Angela será la excepción.
—Oh, podemos convencer a Erik para que diga que Victoria lo amenazo para que hiciera un fotomontaje. –agrego Alice.
—Entonces, ¿Todo está solucionando? –preguntó Jasper.
—Al parecer sí. –respondió Emmett.
—Sera mejor que nos vayamos. –sugirió Rose. —Mañana debemos entregar el documental y en unos días más debemos presentarlo ante el grupo.
Cuando todos se fueron quedamos Bella y yo frente a frente.
— ¿Podemos hablar? –preguntó en un susurro.
—Esta vez yo no quiero hablar.
Suspiró. — ¿Al menos puedo dormir contigo?
Desvié la mirada, si la seguía mirando a los ojos cedería. —Sera mejor que pienses las cosas… tu sola.
Me di la vuelta sin mirar atrás.
Lunes.
Las chicas estuvieron gran parte de la mañana en Dirección, contando su versión de los hechos.
La primera en llegar al dormitorio fue Bella.
— ¿Cómo te fue? –preguntó preocupado Jasper.
—Sabes que a mí no regañarían por ser Cullen. –suspiró. —Llamaron a las porristas y a nosotras. Entre discusiones Jessica le reclamo al director porque no me reportaron por nuestra pelea. –Rió entre dientes —Como se imaginaran, él dijo que no estaba enterado e incomodo me pidió una disculpa, la cual acepte, pero deje en claro que no debía de volver a suceder.
Reí sin poder contenerme, conocía perfectamente cuan lame botas era el director.
— ¿Y Alice?
—Bueno, yo he dicho que toda la culpa es de Victoria, dijo que hablaría con ellas, que yo podía retirarme.
Bella me miro nerviosa, su mirada pedía que habláramos, pero yo todavía seguía molesto con ella, negué con la cabeza respondiéndole.
—Sera mejor que vaya a preparar algo de comer. –murmuro con tristeza.
En cuanto se fue los chicos se giraron a mí. — ¿De verdad terminaras tu relación con ella? –preguntó Jasper.
—No, ayer estaba enojado y todavía lo estoy.
—Déjala al menos que te explique, si sus razones no son validas, entonces tomas la decisión que consideres correcta. –aconsejo Jasper.
—Lo dices con tanta facilidad. –me mofe. —Si me quedo en la misma habitación que ella corro el riesgo de ir a ahorcarla.
—Oh, ¡Vamos, Edward! La perdonaras a la primera oportunidad, te conozco. –se burlo Emmett.
—Yo no soy igual que tu. –refunfuñe.
—No, si lo fueras sacarías provecho.
— ¿A qué te refieres? –pregunté interesado.
—Bueno, si te todas formas la vas a personar, ¿Por qué no pedir algo a cambio? Algo que desees de ella y que no hayas podido tener.
Jasper rió entre dientes, —Más, más y más sexo.
Les di una mirada reprobatoria. —Las cosas no se solucionan con sexo. –lamentablemente mi voz no sonó firme.
— ¿Estás seguro? –me provoco Emmett. — ¿A poco no quisieras un día para…? ¡Diablos! ¡Días! ¡Una semana de sexo! –movió sus cejas sugestivamente. —Donde tú quieras, cuando tú quieras, como tú quieras.
—No, Bella para mí es más que sexo. –trague saliva. —Yo no quiero tener sexo desenfrenado con ella. –mentí.
Mierda, ¡si quería! ¿A quien quería engañar? Mire a mi alrededor y miles de imágenes transcurrieron en por mi cabeza, inclinada sobre el reposabrazos del sofá se sentirá deliciosamente estrecha, masturbándome mientras estoy comiendo, su coño directamente sobre mi cara, con sus piernas a los lados, ella disfrutaría demasiado en esa posición, observando cómo se masturba, ¡Mierda! ¡Quería verla teniendo un orgasmo así! No perdería ningún detalle de su cuerpo mientras transita por el clímax.
Empezaba a tener un problema en mi cuerpo, los chicos rieron entre dientes.
Cerré los ojos dándome cuenta de que ellos tenían razón, y comenzaría a vengarme placenteramente de ella en este momento. —Lárguense. –ordene.
Su risa murió al instante. — ¿Perdón? –preguntó confundido Jasper.
—He dicho que se larguen, tengo cosas que hacer. –mire de reojo la cocina.
—Pero Bella está haciendo de comer y…
—Emmett, voy a follarme a Bella sobre la mesa, así que si quieres comer después de eso será tu problema.
Sí, soy un maldito patán, poco caballeroso y caliente, ¡Pero ellos tenían la culpa!
— ¡Yo quiero comer! ¡De aquí nadie me saca! –dijo con firmeza, Em.
Maldije entre dientes, ¡Que se vayan al diablo! —Me da igual, no voy a aguantarme mis ganas solo porque tú tienes hambre.
Los chicos me retaron con la mirada, claramente no me creían capaz de hacerlo con ellos a unos metros de distancia. Pero yo también los conocía.
Me levante del sofá y camine directamente hacia la cocina.
Bella estaba de espaldas, picando verdura.
Silenciosamente me acerque a ella, deje que sintiera mi erección contra su redondo trasero. — ¡Edward! –musito mi nombre en voz baja.
— ¿Acaso esperabas a alguien más? –pregunté sarcástico.
Se inclino hacia atrás, su espalda choco con mi pecho. — ¿Qué haces aquí? –preguntó nerviosa.
Rodé los ojos, ¡Es obvio porque estaba ahí! ¡En la cocina! ¡Con mi polla frotando su trasero! Moví un poco mis caderas y ella gimió en voz baja.
—Eso significa que me perdonas. –aventuro a adivinar.
—No, esto significa que tendremos sexo hasta el miércoles, hasta que toque mi posición. –remarque la palabrea "mi", dejándole claro que su tarjeta seria mía. —Y después de eso te escuchare.
Lentamente se giro hacia a mí. —Déjame ver si entiendo, ¿Tengo que dejar que hagas con mi cuerpo todo lo que quieras hasta el miércoles para conseguir alguna oportunidad de que me escuches?
—Así es. –me encogí cínicamente de hombros.
— ¿Te aconsejaron los chicos? –preguntó entornando los ojos.
—En mi defensa te diré que lo disfrutaras. –no confirme, ni negué sus palabras.
Una sonrisa luchaba por salir de sus labios, nos miramos directamente a los ojos, los suyos se oscurecieron poco a poco y rompí nuestro contacto visual para mirar sus pechos, ella ya se había deshecho de la chamarra con la cual llego del instituto, ahora vestía una simple camisa negra, levante la mirada de nuevo, preguntándole sin palabras si aceptaba o no mi condición. Por un momento creí que se me rechazaría, pues camino algunos pasos hacia su derecha para no estar frente a mí.
— ¿Por qué crees que aceptare? –su boca decía que no, pero su cuerpo estaba deseoso ya.
—Porque me amas. –dije muy seguro, tanto que mi tono sonó arrogante.
—Yo también estoy segura de que porque me amas me perdonaras, así que no acepto tus condiciones.
Use de todo mi autocontrol para que mi rostro no mostrara tristeza, ni mi ego pateado, la mire sin ninguna emoción. —Entonces, no dormirás en mi cama en las noches y sin sexo estaré más enojado, eso quiere decir que puedo durar semanas molesto contigo. –sé que soy un maldito por chantajearla, pero ella también lo había hecho antes cuando golpeo a Jessica, ¿Por qué yo no podría hacer lo mismo?
Al parecer ella no esperaba mis palabras ya que abrió y cerró constantemente la boca, reí entre dientes. —Eso es chantaje.
Cheque mi reloj y mire de reojo la puerta con la intención de presionarla. —Decídete, no tengo todo el día para esperar tu respuesta.
—Acepto. –murmuro molesta.
—Estas muy tensa. –camine hacia ella sonriendo maliciosamente. —Tienes mucha energía acumulada en tu cuerpo. Necesitas relajarte. –pase mis manos por su cintura y la estreche contra mí.
— ¿Qué sugieres? –se que no dijo esas palabras por casualidad.
Mire la mesa directamente y después a ella arqueando una ceja.
— ¿Bromeas, verdad? No quieres hacerlo sobre la mesa.
—Sobre la mesa, en el sofá, en el baño, en el suelo, sobre la lavadora, contra la puerta…
Deje de hablar porque me miraba horrorizada. — ¿Qué tiene de malo la cama?
—Ah, qué bueno que me recuerdas, también en la cama.
La levante con rapidez y la coloque sobre la mesa, ignore el grito asustado que dio cuando sus pies dejaron de tocar el suelo, —Quédate aquí, no te muevas. –ordene.
Rodee la mesa y quite la canasta de frutas que adornaba el mueble, la deje en la barra. Regrese hacia a ella, tenía ya sus mejillas sonrojadas y estaba conteniendo la respiración. Se recostó a lo largo de la mesa y abrió sus piernas.
Reí entre dientes. — ¿Eso qué significa?
—Quiero tu lengua en mi coño. –dijo directa.
—No. –conteste rotundamente.
Ella se levanto un poco apoyándose en sus codos. — ¿Por qué no?
Comencé a desabrocharme mis pantalones. —Porque yo quiero tu boca sobre mi polla.
Sus ojos se abrieron ante mis palabras, normalmente no soy tan directo con ella con respecto a hacer el amor, y todas esas cosas, pero esto sería sexo, buen sexo. Placer, placer y más placer. Nada de cariños, ni de besos tiernos después del clímax, solo mi propia satisfacción.
— ¿Entonces qué hago aquí, sobre la mesa?
—Quiero enterrarme dentro de ti. –baje mis pantalones y me quite mis tennis con rapidez, después hice lo mismo con mi camisa. —Sentir tu húmedo y cálido coño apretándome. –comencé a quitar sus tennis y calcetines. —Escucharte gritar cuan duro y rápido quieres que te folle. –alargue mis manos hacia los botones de sus jeans. —Voy a oler cuanto me deseas. –deslice sus pantalones por sus largas piernas. —Vas a rogar porque me detengas, vas a satisfacerme, chuparas mi polla demostrando cuanto de gusta y después beberás de mi hasta que me quede completamente vacío. ¿Entendido?
Sus pantalones estaban en el suelo, mi miembro estaba duro como roca, nunca creí que desvestirla y hablarle sucio fuera tan estimulante. —Ed-ward. –tartamudeo mi nombre.
—No te he pedido que hables. –la regañe.
Tome sus desnudas piernas y con fuerza la jale hacia a mí, sus rodillas estuvieron en el borde de la mesa, ahora su camisa estaba a mi alcance, con destreza me subí en la mesa mientras ella se recostaba completamente en la mesa, mis piernas a sus costados, tome el dobladillo de su prenda y lentamente la deslice hacia arriba, ella alargo sus brazos para poder desnudarla.
Nos miramos fijamente, ambos estábamos en ropa interior. —Voy a joderte tan fuerte que aprenderás a no ser una maldita mentirosa.
Sus ojos me miraron asustados. — ¿Me amas? –preguntó inesperadamente.
Al parecer ella no quería sexo sin amor, a mí tampoco me interesaba. —Te amo. –las dos palabras salieron sinceras de mi.
Su miedo desapareció, su mirada viajo a mi erección. — ¿Qué tan fuerte me follaras?
Una mirada maliciosa se extendió por mi rostro, ella no tenía idea de cuánto me estaba provocando.
Mis manos fueron al borde de los costados de su negro sujetador y con brusquedad lo subí hacia arriba, sus brazos por inercia se levantaron para poder deshacerme de la prenda.
— ¿Esto responde a tu pregunta?
Trago saliva y sin poder hablar asintió con la cabeza. Contento con su respuesta adentre mi mano dentro de sus bragas, sus labios íntimos estaban empapados, no pude evitar gemir al sentir su humedad contra mi piel. —Estas tan excitada. –afirme. —Me parece perfecto, porque me montaras ahora mismo. –rasgué sus bragas de los costados y con fuerza quite la ultima prenda de su cuerpo.
— ¿Pero tú dijiste…?
—Dije que me complacerías. –mi tono de voz no permitía contradicciones.
Me recosté a su lado, agradecí mentalmente que comprara un mesa grande para decorar el dormitorio, quizás estaba pensando en sexo cuando la compro…
Sentí su cuerpo sobre el mío, sus piernas a mis costados mientras tomaba mi bóxer y con mi ayuda lo deslizo a la mitad de mis muslos. —Eddy está impaciente. –dijo acariciando con su mano mi miembro de arriba abajo.
Suspiré placenteramente, eso se sentía tan bien, y apenas estábamos comenzando.
Dejo de acariciarme y mi pene se estremeció ante lo que pasaría. Mirándome a los ojos bajo sobre mi erección, ambos gemimos fuertemente. Me mordí el labio para evitar maldecir, estaba tan estrecha, sentía que habían pasado años desde la última vez que estuvimos juntos.
Ella se incline para besarme el cuello, dejo el rastro de húmedos besos en mi hombro, mi cuello y mordisqueo el lóbulo de mi oreja mientras sus paredes internas se apretaban alrededor de mi polla a un ritmo tortuosamente lento. Cuando su boca estuvo a centímetros de la mía mi mano se adentro en su cabello para jalarla hacia a mí, para acortar la distancia que nos separaba... nuestros labios se movían furiosos y bruscos sobre los del otro, no había nada de ternura, ni de cariño en el beso, estábamos actuando como locos, no hay suficiente control para buscar un ritmo para ambos o una sincronización de nuestros labios.
Aun con los ojos cerrados por el beso ella se separo de mí, mis dos manos fueron a sus caderas. —Muévete. –ordene con voz ronca.
Y obedeció, se enderezo y sentí mi erección tocar hasta el fondo de su coño, ella cerró los ojos mientras comenzaba a bajar lentamente sobre mí, disfrutando la sensación. Pero yo no quería nada tierno, ni tortuosamente placentero, quería sexo rudo, sucio, fuerte, así que se lo hice saber.
Con una de mis manos le di una nalgada. —Rápido y duro, ¡Ya!
Mi mano regreso a su cadera y sin esperar a que ella obedeciera mis dedos se hundieron fuertemente en su piel, la escuche quejarse por que la lastime pero no me importo, estaba cegado por la lujuria por el enojo de sus mentiras, y el deseo de sexo sucio, como nunca antes lo había experimentado. Mis manos la levantaban y la bajaban sobre mi falo a un ritmo constante, su cuerpo no se oponía a mis acciones, pero tampoco ayudaba, ella dejo caer su cabeza hacia atrás mientras trataba de respirar por la boca.
— ¿Te gusta así? -pregunté jadeando. —Contéstame. –pedí al no recibir respuesta.
—Sí, si me gusta.
De pronto deje de mantener el control de la situación, era ella la que bajaba y subía salvajemente sobre mi cuerpo, baje mis manos hacia la mesa para tomar impulso y quedar sentado, tome su cuello con una mano para obligarla a besarme.
Este beso fue igual al anterior, descontrolado y brutal, sus pechos estuvieron sudorosos contra mi torso, sus pezones erectos creaban una fricción deliciosa en mi cuerpo cada vez que ella bajaba sobre mi polla.
Mi lengua se deslizo por su cuello, bebiendo de su sudor, ante este gesto sus manos fueron a mi espalda, hundiéndose en mi piel.
Yo estaba cerca, ella respiraba en mi oído, haciendo que me estremeciera. —Vamos, amor, móntame más duro, haz que me corra, amor.
Se separo de mí, sus ojos cegados por la pasión, sus manos fueron a mis hombros para tomar impulso y deslizarse arriba abajo sobre mí, como loca, desesperada.
Grite fuertemente al llegar a mi orgasmo, vaciándome dentro de ella, unos segundos más ella culmino.
Me recosté en la mesa y ella cayó sobre mí.
—Deberíamos de hacer una película pornográfica. –dijo aun jadeante.
Pase mi mano por su trasero, haciendo círculos sobre su tersa piel. —Deberíamos ir a tu habitación por tu vibrador.
Se tenso de inmediato. Trago saliva. — ¿Aun quieres más? –preguntó incrédula.
—Bella, soy un adolescente, mis hormonas están constantemente despiertas, dos veces a la semana no es suficiente.
Levanto la cabeza para mirarme a los ojos. — ¿Por qué nunca me lo habías dicho?
Incomodo por su mirada me encogí de hombros. —No quiero que creas que solo quiero de ti sexo.
Resoplo. —Edward, sinceramente, ¿Por eso no me lo habías dicho?
—Claro, ¿Acaso crees que yo ando diciendo mentiras como tú? –que dudara de mi me molesto.
Sin previo aviso se bajo de la mesa, tuvo que sostenerse contra la barra de mármol para no caerse. —Quizás no sea adecuado tener sexo para solucionar nuestros problemas. –comenzó a recoger su ropa del suelo.
Me baje de la mesa yo también. —Lo que me faltaba, además de mentirosa no tienes palabra. –la provoque, ¡Mierda! ¡Se veía tan sexy con su cabello alborotado, desnuda y con su mirada furiosa!
—Sí tengo palabra.
—Bien. –dije acercándome a ella, la tome de la cintura y la subí a mi hombro. —Entonces vamos al cuarto de lavandería, voy a follarte mientras la lavadora está encendida.
Normalmente estaría un poco cansado, pero su actitud me había dado un segundo aire, trate de ocultar la sonrisa que luchaba por salir mientras ella pateaba y rasguñaba mi cuerpo para que la bajara.
Camine a toda prisa hacia el pequeño cuarto, rara vez había esta allí, Bella se encargaba de las cosas del hogar, la lavandería era algo completamente nuevo para mí.
— ¡Ja, Ja! No vas a saber encenderla. –se burlo.
Resople, tenía razón, pero presionaría todos los botones hasta que uno de ellos fuera el indicado.
Abrí la puerta de la lavandería y de inmediato la deje caer sobre la lavadora, o secadora, lo que fuera que sea.
Bella ya no peleaba contra mí, estaba muy segura de que yo no lograría encender la lavadora, pero al recargarse hacia atrás ella misma logro que la lavadora se pusiera en marcha.
Reí sin poder contenerme. — ¡Que estúpida soy! –murmuro roja de la vergüenza.
—Sí, pero me encantas tal cual eres.
Abrí sus piernas a la par, con mi mano acaricie su coño, estaba de nuevo húmedo. Arquee una de mis cejas.
Rodó los ojos. —No eres el único que se excita con nuestras discusiones.
—Me agrada de que tenemos algo más en común. –me incline hacia su coño, su cuerpo vibraba a cada rato y ella reía porque batallaba para acariciarla.
— ¿Qué pasa, Edward, la lavadora es demasiado para ti? –se burlo.
La jale hacia el borde. —Te demostrare que no.
.
.
3:25 PM
— ¿Los chicos vendrán a comer?
Ambos estábamos un poco descansados después de la actividad en la lavandería, nos habíamos dado una ducha juntos y ahora estábamos comiendo. —No lo creo, les dije que no entraran al dormitorio a menos que fuera algo de vida o muerte.
—Emmett debe de estar enojado por haberte aconsejado eso, se burlara de ti.
Me encogí de hombros. —Si me dice que soy un adicto sexual, responderé que sí, fin de sus bromas.
Ella río. —Eres insaciable. –dijo tomando un plátano y comenzando a pelarlo.
Me mordí el labio para no gemir al verla introducirlo en su boca, después recordé que ella estaba a mis órdenes. Recorrí mi silla hacia atrás. Bella me miro confundida y después miro hacia nuestro alrededor, sin entender porque deje de comer. —Quiero que me la chupes. –mi mirada fue hasta mi semierecto miembro. —Ahora. -dije bajando el pantalón de algodón que usaba en ese momento.
Se quedo en silencio unos momentos y después miro fijamente el plátano. — ¿Tu orden tiene que ver con que este comiendo un plátano?
—Sí. –conteste sin vergüenza.
Sus ojos se encendieron. —Me gusta saber que algo tan simple puede volverte loco. –murmuro caminando hacia a mí.
—Bien, porque de ahora en adelante te diré cada vez que esté a punto de delirar.
Cuando estuvo frente a mí se arrodillo, me dio una sonrisa maliciosa antes de comenzar a succionar mi miembro. Cerré los ojos y me concentre en sus caricias.
Y apenas era el comienzo. ¡Que mienta más seguido!
El martes en la tarde estábamos en el dormitorio de Alice y Jasper.
Bella y yo habíamos estado en la cama, le había ordenado que sacara su vibrador para jugar. Con vergüenza acepto, se llevo una gran sorpresa cuando fui yo quien lo introdujo en su cuerpo y lo adentraba y sacaba de su interior, después de que ella llegara a su orgasmo me introduje en su interior hasta vaciarme de nuevo, por tercera vez en el día.
La primera fue en la mañana, antes de ir a la escuela, la segunda vez la seguí hasta el baño de chicas en el instituto, y nada más llegar de clase la desee de nuevo. Me sentía como un niño al que le dieron una tarjeta de crédito sin fondo para usarla en una juguetería. Y no quería perder mi tiempo, no sabía cuándo volvería a tener la oportunidad de nuevo.
Después de haber saciado nuestros instintos y haber comido Bella recibió una llamada de Rosalie, al parecer Alice había entrado en crisis.
— ¿Qué ha pasado? –preguntó ella apenas entrando al dormitorio de Jasper.
Emmett pasó una mano por su cabello. —Como ustedes han estado fornicando como dos prisioneros después de salir de la cárcel no se han enterado de nada.
Me sonroje, después del consejo de ellos únicamente había pensado en hacer el amor con Bella, olvidándome de los problemas de Alice.
— ¿Nos dirán que ha pasado? –pregunté a Rosalie.
—El director llamo a su mamá ayer, contándole lo sucedido. Ya sabes que la familia de ella sospechaba de su amistad con Charlotte, y hoy se reunió con su mamá para comer.
Trague saliva, a pesar de que la mamá de Emmett era una persona muy agradable y consentía demasiado a sus hijos, los rumores no le agradaban para nada, al igual que mis padres.
— ¿Fue una discusión fuerte?
—Ella decidió ir sola. –contesto Jasper. —Quiso hacer frente a su madre sin ayuda.
Pase la mano por mi cabello. —Supongo que las cosas fueron peor de lo que esperaba, por eso está en su habitación sin querer hablar con nadie.
Emmett, Rosalie y Jasper asintieron con la cabeza.
—Al parecer, ella desmintió todo, diciéndole que somos novios. –Jasper estaba preocupado. —Entonces su mamá no le creía, Alice le dijo algunos detalles íntimos y no sé que más, no le entendí bien, hablaba llorando.
—Me ha dicho que no quiere hablar conmigo, ni con Rosalie, por eso les llamamos a ustedes. -dijo Emmett. —Quizás quiera hablar con Edward o Bella.
Iba a ofrecerme para intentar hablar con ella cuando Bella hablo. — ¿Y Jasper por que no lo ha intentado?
—Porque yo tengo la culpa por lo que está pasando, ella dejo a Charlotte por mí, Victoria se está vengando de ella por mí, todo esto pasa por mi culpa.
Rodé los ojos, ¡Jasper y su sentimiento de culpabilidad! —Tú no tienes la culpa, creo que no quieres ir a hablar con ella por temes que quiera terminar su "noviazgo" contigo.
Me miro sorprendido. —N-no, no es eso. –tartamudeo nervioso.
—Jasper, Alice nunca te ha rechazado, si tienes miedo por lo que paso cuando tenias planeado declarártele lo comprendo, pero ahora las cosas ya han cambiado. –dijo Emmett tratando de darle valor.
—Él tiene razón, ahora esta triste, puedes pedirle que sea tu novia y seguramente aceptara, hasta puedes hacerla firma un acta de matrimonio, ¡Es tu momento! ¡Aprovéchalo!
—No entiendo lo que tratas de decir, Bella. –Jasper estaba confundido.
— ¡Que dejes de ser un maldito cobarde y le digas que la amas! –gritó Emmett. —Eso es lo que trata de decirte.
—No, si ella me rechaza…
Lo interrumpí. — ¿Y si no, Jasper? para ser muy bueno dando consejos amorosos a los demás en lo que a ti respecta eres un caos.
—Para ti es fácil, Edward. Tú puedes hacer lo que se te dé la gana, pero existimos personas consideradas…
Volví a interrumpirlo. — ¿Quieres quedarte sentado viendo como otros chicos si deciden conquistarla? Manda al diablo la consideración, ella te necesita en este momento.
—Pero sería muy ruin que me aproveche de Alice. –negó con la cabeza varias veces. —No puedo.
Bella masajeo sus sienes varias veces, cansada de la estúpida situación. —Jasper, Alice habla de ti todo el tiempo, se pone celosa de cada chica que se te acerca, después de tener sexo trae tatuada una estúpida sonrisa y tenemos que repetirle cualquier pregunta tres o cuatro veces. Al terminas sus clases sale corriendo para verte, ¿Quieres más pruebas o que ella venga a declararse?
—No lo sé. –murmuro todavía indeciso mi amigo.
Mis dientes rechinaron, ¿Por qué actúa como una niña dramática? —Mierda, ¡Vas tu a declararte o voy yo allá y le digo que tu estas enamorado de ella! ¿Qué eliges?
Suspiro. —Está bien, pero si ella me rechaza juro que nunca en sus vidas volveré a detenerlos, dejare que se metan en sus infantiles problemas.
—Deja de tratar de hacer tiempo. No seas cobarde, ¡Muéstranos de que esta hecho un Hale! –trato de animarlo su hermana.
Nervioso se levanto del sofá. —Deséenme suerte, no sé si regresara con vida. –murmuro antes de caminar hacia la habitación de Alice, cuando iba a abrir la puerta nos dirigió una última mirada y después de una eternidad, por fin entro.
— ¡Bien, ya se fue! ¡Vayamos a escuchar detrás de la puerta! ¡Emmett, que no se te olviden las palomitas! –ordeno Rose.
—No hay tiempo para palomitas, ¡Emmett trae unas bolsas de papitas! –le ordene yo.
Rosalie, Bella y yo caminamos de puntitas hacia la puerta de la habitación de Alice, las dos chicas se sentaron en el suelo, con la oreja pegada en puerta. Yo me quede de pie y acerque también mi oreja a la puerta.
—Hola, ¿Estás bien? –preguntó Jasper.
Las chicas y yo rodamos los ojos, ¡Claro que no está bien! ¡Qué estúpida pregunta!
— ¡No! ¡Tuve que platicarle detalles muy específicos a mamá! ¡Todo para que creyera que si tengo sexo contigo!
Bella rió entre dientes y Rose le dio un golpe en el brazo para que se quedara en silencio, probablemente para ella era motivo de vergüenza, pero no de lagrimas.
—Pues lamento si tan vergonzoso te resulta decir que tú y yo tenemos algo. –dijo entre dientes Jaz.
Emmett llego hacia nosotros con un bol lleno de papitas, su cara mostraba curiosidad por nuestros rostros de sorpresa, ¡Nadie creía que Jasper le hablara molesto a Alice!
—No, eres tu quien te avergüenzas de mi. –escuchamos la cama rechinar, imagino que ella se levanto y camino hacia él.
— ¿Yo? La única vez que tome tu mano te alejaste de mí como si apestara, lo hiciste delante de los chicos de tu clase.
— ¡Porque me dijiste que era tu amiga! ¡Estaba molesta!
— ¿Y qué diablos quería que hiciera? Nos acostamos, discutimos y después ya no querías hablar del tema, ¡No quería perder tu amistad!
— ¿Y de dónde demonios has sacado que quiero ser tu amiga?
Me agache un poco para tomar unas cuantas papitas, ¡Joder! ¡Esto era mejor que una telenovela! Alice le tiene que tirar un corazón de peluche a Jasper con un "te amo" en letras fosforescentes para que entendiera.
Jasper se quedo en silencio unos momentos, mire a Bella preguntándole moviendo solamente mis labios si ella sabía el porqué de su silencio, ella negó con la cabeza.
— ¿Eso quiere decir que ni siquiera me consideras tu amigo?
Bufe, ¡Jasper es tan, tan lento!
—Tú y yo no somos amigos.
Todos golpeamos nuestras frentes con la palma de la mano. Ellos daban un paso hacia adelante y después tres hacia atrás.
—Entiendo, supongo que aquí termina lo nuestro.
—Nunca hubo un lo nuestro.
Emmett y yo abrimos los ojos como platos, las últimas palabras de Alice eran crueles.
—Pues no me importa, ¡Hemos dicho a todo el instituto que eres mi novia! ¡Todo para que no quedaras como una lesbiana frente a todo el mundo! ¡No seas una perra egoísta! –la papita que estaba a punto de meter a mi boca cayó al suelo, ¿Acaso llamo a Alice perra egoísta? —No puedes utilizarme y después tirarme como si no valiera nada, ¡Yo también siento!
— ¿Cómo diablos voy a saber lo que piensas y sientes si tu nunca me lo has dicho? ¡Te guardas todo para ti!
—Parece una terapia para casados. –rió entre dientes Emmett.
— ¡Claro que no lo hago! ¡Si me pusiera hablar de lo que siento no tardaría en decirte que te amo!
¡Oh, mierda! ¡Por fin lo dijo! Sinceramente creí que no lo diría, que tendría que entrar yo y confesárselo a Alice. Nunca espere que lo hiciera.
— ¿Q-Que has dicho? –tartamudeo ella.
— ¡Ves lo que me haces! ¡Me vuelves loco! –los pasos de Jasper se escuchan de un lado a otro, estaba nervioso.
— ¿Tu me amas? –la voz de Alice fue tan débil que no estoy seguro de lo que escuche.
Jaz suspiro. —Sí, si te amo, y si ahora que lo sabes quieres rechazarme, no me importa, serás mi novia quieras o no.
—Está bien. -acepto Alice, fruncí el ceño, ¿No opondrá resistencia?
— ¿No dirás nada? –preguntó Jasper, estaba confundido.
—Sí, que también te amo.
Lo siguiente que escuchamos fue gemidos, cosas cayéndose y los resortes de la cama rechinando.
Todos nos separamos lentamente de la puerta y de manera automática caminamos hacia la sala, en completo silencio.
— ¿Fue mi imaginación o Alice ha dicho que ama a Jasper? –preguntó Emmett.
—Sí, lo ha hecho. –murmuro Bella pensativa, de pronto se giro a Rose. —Me debes cien dólares, y ustedes. -nos apunto a Emmett y a mí. —Aun me debe mil dólares.
Suspire mientras me sentaba, Victoria en vez de separarlos los unió mas.



13 comentarios:
de nueva cuenta comentando pero ahora por aca
mmm..... no dije que me ancanto la parte en la
que los chicos se divierten de lo lindo
escuchando a Jazz y Alice, me gusta como los
pones de chismosos los hace ver mas reales
con todo lo que pones a su alrededor y sus chistes sobre cualquier cosa
besos y te leo en lo siguiente
Me encanto! adoro esas reconciliaciones! :) un saludo!
jajajja me encanta! los consejos de los chicos a Edward para que "chantaje sexualmente" a Bella y la discusión entre jasper y alice que por fin les ha hecho decirse la verdad de lo que sienten!! Encima todos con la oreja pegada a la puerta cotilleando!!! jajajja
Te leo en el siguienteee!
Saludos!!
jaja hombres...
y Alice dijo que ama a Jasper!!
Siiii, sexo desenfrenado y salvaje, yo quiero un Edward asi. Me encantó que a pesar de estar enojado le dijo que la amaba. Bien chismosos detrás de la puerta jaja, me gustó mucho el capítulo que bien que Alice y Jasper ya se declararon.
jaajaja vaya dos conejos
bella la pobre tiene que estar
escocidita...
ohh ajaajj yo tambien quiero un edwardd como estee jajaj guauu la parte de la mesa de la cociinaaaa porr dioss esoo fueee demasiasoo hottt ....jaajaaj!!! me encantoo la reconciliacionn que tuvieronnnn aunque fueronn variass creooo je!!!! los consejos de los chicosss...jajaj ah edward le encantaronn...yy lo de jasper y alicee por finnnnn se dijeron que se amannnn era horaaaa...me encantoo!!bueno me voy a leerr el otrooo!!!!
ohhh mi dioss esto si que estuvo buenooo...primero edward mi lindo que esas hambre atross de sexo salvaje..y luego la pelea de alice y japer esto si que estuvo ...ummm sin palabras
Siiii, recuerdo este capitulo :n
Me ire a ver los siguientes.
Salu2
que decir recien he descubierto q puedo volver a leerte y me parece Perfecto!!! gracias por esto me fascina!! te cuidas
Gracias otra vez!!! besos!!
Mery!!
Me fascino esta declaracion de Alice y Jas.. me encantan estas parejas.. yo quero un Edward chantajista como el de aqui.. me lo pueden mandar please.. pues se lo he pedido 3 años seguidos a santa y ni la sombra de el he visto.. espero q este año si se acuerde de mi..!!! buenisimoo el capitulo.. muchas gracias por proporcionarnos estos pequeños pedasos de tu imaginacion plasmados en letras.. seria estupendo que crearas una historia basada mas en el libro.. es decir quitandole los TH... de seguro te quedaria estupenda como todos los capitulos que he leido de JS..!!!! las pocas historias q he leido en fanfiction de twilight estan basadas mas que todo en Edward populares y cosas tan chicles como esas no deberian olvidarse de la esencia del libro, esta historia tiene algo de eso pero de una manera unica q atrae ya q me relaja, alegra, divierte y muestra mucho la gran inmadures que poseemos todos los adolescentes.. ya voy a leer el otro capi.. saluditos
estos chicos son... lo maxino!!! estan locos... muy ingenioso el chantaje...
Creo que haré enojar a mi Eddy personal,pero antes compraré una mesa mas grande para la cocina a ver si me resulta la estrategia,en cuanto a Alice y Jasper son el uno para el otro.
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