21 septiembre, 2010

Juegos Sexuales: Carretilla

Twilight es propiedad de Stephanie Meyer, la trama es mía y prohibida la copia total o parcial de la historia. Att. MerySnz
Treinta cartas con diferentes posturas sexuales, dos días a la semana para realizarlas. ¿Podrán jugar sin que surjan sentimientos? "Solo saciaremos nuestra hambre y curiosidad. Cuando terminemos con las posiciones el juego se acaba"
Carretilla

El jueves estuve con los chicos. Comparando notas de las clases avanzadas que llevábamos juntos. Teníamos exámenes finales pronto y no deseábamos malas calificaciones.

— ¿Sigues eligiendo Derecho? –me preguntó Jasper.

Suspire con cansancio y deje de escribir. —Sí, ha sido mi meta desde pequeño. No he cambiado de opinión. ¿Tu?

—Todavía no me decido, quizás una licenciatura en historia moderna, economía, ciencias políticas. –se encogió de hombros. —No sé donde elegir.

—Bueno, tendrás un gran problema y lo sabes. –le recordé.

Mi amigo bajo la cabeza con tristeza. —Lo sé, mis padres ya han decidido administración de empresas. Por el bien de la familia. –dijo con amargura.

— ¿También han elegido la universidad? –preguntó Emmett.

—Dartmouth, Harvard, Cambridge, Yale, Oxford, Columbia, Princeton, Stanford… Ni idea de cuál hayan elegido. ¿Y tu Emmett?

—Medicina, supongo que Dartmouth.

— ¿Se dan cuenta de que es muy probable de que nos separaremos? –les pregunté con melancolía.

Ellos asintieron con la cabeza.

—Sera difícil separarme con Rosalie, últimamente he tenido problemas con ella. –dijo Emmett. —Las chicas tienen clases de orientación vocacional, Rose esta triste porque cree que me interesaran las chicas universitarias, tiene miedo de que elija irme a Londres. Creo que terminara la relación después del baile de graduación. Mi elección no está muy cerca de Phoenix y ella no cree en una relación a distancia. No sé qué hare cuando llegue el momento…

Sentí compasión por Emmett, veía el miedo en sus ojos. Ahora comprendía el miedo de alejarte de la persona a la que amas.

Bueno, en mi caso no era ese tipo de amor. Pero sinceramente cada día me gustaba más y más Bella. Como su hermano no veía detalles que ahora eran tan claros ahora para mí. Por ejemplo, cuando me miraba a los ojos sus ojos iluminaban de manera automática, cuando mordisqueaba el lóbulo de su oreja izquierda ella se encendía de inmediato, podía llegar a un orgasmo con facilidad cuando la posición la sometía a ella, como la sorpresa, de perrito… ¡Mierda! Debía dejar de pensar en eso, no quería tener una erección enfrente de mis amigos.

— ¡Dejemos de hablar de cosas tristes! –dijo Jasper un poco alegre. —Todavía falta mucho para ese día. Preocupémonos cuando se acerca la fecha.

Asentí con la cabeza. — ¿Tienes las notas del martes? –le pregunté a Emmett, cambiando abruptamente de tema.

Me aventó una USB para que copiara sus apuntes.

Tocaron la puerta del dormitorio. No podía ser Bella o una de las chicas, ya que habían ido de compras.

—Es James. –dijo Jasper. —Le dijimos que podía reunirse con nosotros para comparar notas.

Me dio flojera levantarme, tome mi móvil y busque su número. No lo tenía. Emmett adivino mis intenciones y le mando un mensaje de texto, diciéndole que pasara.

Segundos después escuchamos unos pasos acercándose a nosotros.

James chasqueo la lengua. —Están hablando de mí. –afirmo con los ojos entrecerrados.

—Nada que ver. –le asegure.

—Entonces, ¿Por qué esas caras? ¿Se les quebró una uña? –bromeo.

—No. -Jasper tomo una bocanada de aire. —Hablábamos acerca de universidades.

—Oh. –musito en voz baja, comprendiendo la situación de mi amigo. —Iré a Oxford.

—Qué casualidad, esa es la opción numero uno de Tanya. –comente.

— ¿De verdad? Sera agradable ver una cara conocida.

—Bueno, no es como si fueras santo de su devoción.

Mi amigo desvió la mirada. —Para Tanya soy el peor hombre, nada la hará cambiar de opinión.

—Eso es raro, ella nunca es desagradable con las personas, pero tú eres la excepción. ¿Qué le has hecho? –pregunté tratando de recordar alguna situación que haya causado la antipatía de mi amiga hacia él.

—No lo sé.

Fruncí el ceño, tratando de recordar de donde se conocían ellos. Mi cerebro no me dio una respuesta. — ¿Ustedes desde cuando se conocen?

Él ladeo la cabeza. —Los quince, creo. Desde ese entonces ella ya estaba colada por ti.

Asentí con la cabeza, de pronto algo no encajo.

Emmett también tuvo ese pensamiento. —Espera, nosotros nos conocimos hasta los 16. ¿La conocías antes de entrar al instituto?

—Si, en una cena en Sídney a la que asistí junto con Victoria.

— ¡Joder! –exclame sin poder creerlo. — ¿Desde cuándo han sido novios?

—Cerca de un año, pero nos conocemos desde pequeños. Ustedes saben que estamos comprometidos desde antes de nacer.

—Creí que bromeabas. –dijo Jasper, su asombro era evidente.

—Por supuesto que no. No bromearía con algo así.

—Espera, ¿Estás de acuerdo con el compromiso? –pregunté incrédulo.

—Bueno, tengo pensado casarme hasta los 35 años. No espero casarme por amor, ese sentimiento no existe. Así que no tengo problemas con la candidata.

En tiempos pasados yo hubiera hecho un comentario concordado con sus palabras pero esta vez me abstuve de abrir la boca. Mis amigos me miraron atónicos.

— ¿No dirás nada? –me preguntó Emmett.

—No sé qué decir. Yo… -busque las palabras para expresarme sin verme muy aniñado. Mierda, no importara las palabras que usara, de todas maneras crearan que soy una princesita. —No me gustaría compartir mi vida al lado de una persona que no me hace sentir nada. Sinceramente, no podría. –declare.

—Oh, mierda. Perderé. –dijo Emmett.

— ¿Qué? ¿Qué diablos perderás? –pregunté confundido.

—Estas enamorado. –dijo Jasper sonriéndole a James. — ¿Otra prueba?

—Sexo, esa es mi única respuesta.

No me gustaba el rumbo que tomaba la conversación. Hablaban de mis sentimientos sin importarles que estuviera presente.

— ¿Estudiaremos? –pregunté molesto.

—Oh, el buen sexo se está acabando. –aventuro a afirmar James.

—No, nada que ver. Ustedes hacen que me enoje. –les aclare.

Suspire para tranquilizarme. Las siguientes horas estuvimos estudiando.
El viernes por la noche estaba esperando a Bella en la sala. No la había visto desde la mañana, antes de separarnos cada quien a sus respectivas clases. No llego al dormitorio a la hora de la comida, las chicas no sabían dónde estaba y no contestaba el móvil.

— ¿Dónde estabas? –le pregunté a Bella en cuanto cruzo la puerta.

Ella salto sorprendida. — ¡Dios, Edward! –una de sus manos fue hacia su corazón. — ¿Quieres matarme de un susto?

—Lo siento. –me levante del sofá y camine hacia ella. —Nunca llegas a… -mire mi reloj. —Las 11 de la noche, no le avisaste a nadie donde irías. Estoy esperándote desde hace mucho tiempo…

— ¿Para qué me esperabas? –preguntó frunciendo el ceño.

Buena pregunta, ¿Para que la esperaba?

Mi cerebro trato de encontrar una respuesta lógica a esa pregunta. Normalmente no le hubiera exigido una respuesta, pero en estos momentos parecía una mujer casada reclamándole a su esposo por no llegar a la hora de siempre.

Una enorme sonrisa se extendió por su rostro. — ¡Me extrañabas! ¡Edward Cullen extraña a su novia! ¡Quiere besarla! ¡Pobrecito de Edward! –canto corriendo por toda la sala.

—Por supuesto que no te extrañaba. –dije elevando la voz. —No sabía dónde estabas, podías estar secuestrada o haber sufrido un accidente.

La maldita no me creyó. —Estas mintiendo. ¡Extrañas a tu novia! ¡Pobre Eddy!

Gruñí cuando me dijo Eddy.

Escuchamos como alguien toco la puerta. Sabía que eran las chicas, preguntarían por quinta vez si Bella ya había llegado.

— ¡Pasa Rosalie! –grite.

La rubia entro y vi como suspiro aliviada. A pesar de ser prácticamente una perra la mayoría de las veces, Rose siempre cuidaba tanto a Alice como a Bella, como si ellas fueran sus hijas. Lo cual a veces era molesto, ya que se inmiscuía donde no la llamaban, creyéndose la mujer maravilla. Pero en casos como estos, su sentimiento maternal era de ayuda.

— ¿Dónde diablos estabas jovencita? Nos tenías a todos preocupados. Edward estaba a punto de llamar al FBI para que te buscara.

Rodé los ojos. Había pedido información para reportar a personas desaparecidas, pero en ningún momento mencione al FBI.

—Estaba con Jacob, no era para tanto.

Mis ojos casi se me salen de la cara cuando menciono el nombre de ese pendejo. — ¿Qué diablos hacías con él?

Se encogió de hombre. —Platicar. Cuando estoy a su lado el tiempo pasa demasiado rápido. –suspiro soñadoramente.

Mi quijada dolió de tanto que apretaba los dientes. — ¿Por eso no contestabas el móvil?

—Oh, lo siento. –mintió. —Lo apague para que no me molestaran.

— ¿Qué diablos dices? –mis puños estaban fuertemente cerrados y todo lo que veía era de color rojo. Su sonrisa maliciosa estaba enfureciéndome más.

—Bella, picarona. –dijo Rose guiñándole un ojo. — ¿Es buen semental?

—Lárgate de aquí, Rosalie. –dije lentamente.

—Pero…

—Lárgate. –repetí, esta vez fui mas brusco.

Los ojos de nuestra amiga se movían de Bella a mí con rapidez y me obligue a mi mismo a tratar de aparentar.

—Por favor. –le pedí.

En cuanto la puerta se cerró me gire hacia Bella. Pude ver el miedo en su mirada unos instantes, pero después desapareció para dar paso al coraje.

— ¿Qué mierda me dirás? ¿Acaso no puedo pasar el día con un amigo?

—Tu amigo es tu ex novio. Y no lo quiero cerca de ti, a menos que desee que lo golpee de nuevo.

—No lo harás. El no me ha faltado el respeto, ni nada por el estilo, no tienes ningún pretexto. –me reto.

—Ja-Ja. –reí sin humor. —Tengo un buen motivo. El pendejo no debe estar contigo, eres mía. –le recordé.

Sus ojos se abrieron por completo. No comprendí que la sorprendió. Escuche como musito "no puedo creerlo", pero no estoy seguro de haber escuchado bien.

Se sentó en el sofá. —Ven aquí, vamos a hablar.

Negué con rapidez. No me sentaría a su lado, era probable que termináramos en la cama como en las otras ocasiones cuando estaba enojado con ella. Al parecer ella adivino mis pensamientos por que se río abiertamente. —No te morderé, no tengas miedo. La oveja no se comió al león. –se mordió el labio seductoramente.

Tuve que desviar mi vista y meter mis manos en mis bolsillos para evitar correr a pedirle perdón como una niña y rogarle por un beso.

—Se que no me comerás. –comente con sequedad.

—Ven aquí, Edward… -no le conteste, escuche como se desvestía y tuve que cerrar los ojos. —Ven aquí, mascota.

Los recuerdos de hace dos noches llegaron a mi mente. Bella acariciándose a sí misma, introduciendo su vibrador en su apretado coño, chupando el vibrador, brincando sobre mi erección como una loca. Sacudí la cabeza varias veces, ¿De qué diablos sirve que cierre los ojos si mi cerebro me traicionara?

Suspire tratando de calmarme pero el sentir sus manos desabrochando mi cinturón no ayudo mucho. Con un poco de brusquedad tome sus dos manos, impidiéndole seguir, abrí los ojos lentamente. —Detente. No funcionara otra vez. –deje claro.

Hizo un mohín. — ¿Qué no funcionara? –sus ojos me miraban con inocencia.

—Tratas de distraerme. –dije mirándola directamente a los ojos. Trate de no pensar en que estaba en ropa interior y de no bajar la mirada para comprobarlo. Si lo hacía, perdería.

—Estuve de compras, las bolsas están en tu coche. Llevo varios días recibiendo llamadas de Jacob, no le contestaba… Hace una semana íbamos a volver y de pronto no respondo el teléfono, ya me tenia harta con su "preocupación". Fui a mandarlo al diablo, no quiero que sigua jodiendome todos los días.

Debí de haberme sentido mal por escucharla hablar tan cruel de su ex novio pero ese sentimiento nunca llego. Al contrario, me sentí bien de saber que el chucho tenía claro su lugar.

— ¿No te hizo muchas preguntas?

—Sí, claro que sí. –respiro profundamente. —No fue nada fácil, cree que es por ti. Y lo acepte, le dije que ustedes no podrían llevarse bien, que tu al rechazarlo, mis padres también. Era la mejor solución, pero el maldito no lo aceptaba. Se aferraba diciendo que me daría tiempo para pensar, mi espacio, pero que no lo dejara. Todo fue tan… -se estremeció. —Dramático.

— ¿Te hizo daño?

—No, solo estuvo insistente. Lo juro. –me aseguro.

— ¿Por qué no me lo dijiste?

— ¿Para qué fueras a golpearle con un bate? Ya es bastante sospechoso que haya golpeado a Stanley como para que tú hagas lo mismo. Solo porque quieres marcar tu territorio.

Mis manos rodearon su pequeña cintura y la atraje hacia a mí. Deleitándome con su desnudez. —Pequeña hipócrita. –me burle. —No me gusta que toquen lo que es mío. –la cite.

Hizo un mohín y pasó sus manos por mi cuello. —No soy hipócrita. –sus labios formaron un puchero. —Yo admito mis celos, pero tú no.

Escuche vagamente sus palabras, todo mi ser estaba concentrado en los movimientos de sus labios al hablar. Me acerque a ella, nuestros labios apenas se tocaban.

— ¿Desde cuándo no te beso?

—Mmm… -humedeció sus labios con la punta de su lengua. —No recuerdo, hace mucho tiempo.

Estaba a punto de besarla cuando tocaron la puerta.

Gruñí molesto y frustrado. — ¿Quién? –pregunté sin moverme de mi lugar.

—Nosotros. –dijo Alice.

Al instante Bella tomo su ropa del sillón y corrió a su habitación. Recorrí su cuerpo con mi mirada varias veces, hasta perderla de vista.

—Pasen. –dije elevando un poco la voz.

Alice, Emmett y Jasper entraron al dormitorio.

— ¿Has sabido algo de Bella? –preguntó Alice sentándose en el sillón donde hasta hace unos momentos estaba Bells.

—Sí, siento no haberte avisado. No hace cinco minutos que llego. –mentí.

— ¿Dónde estaba? –preguntó Jasper.

—Con Jacob. –dije simplemente, esperaba que no hicieran preguntas.

— ¿A estas horas? –preguntó escéptico Emmett.

—Dice que hizo unas compras y recibió la llamada de él.

El tono de mi voz no permitía contradicciones y nadie más dijo nada.

Bella llego en ese momento, vestía su pijama. —Siento haberlos preocupado, chicos. Mi móvil esta en modo silencioso cuando estoy en la escuela y no recordé cambiarlo. ¿Ya han cenado?

Negaron con la cabeza. —No salimos porque temíamos que Edward se cortara las venas si no llegabas antes de las doce. –dijo Jasper apenado.

Rodé los ojos. —Exagerados.

— ¿Nosotros? –dijo Emmett. — ¡Por Dios! Cada dos minutos veías la pantalla de tu celular.

Gruñí, maldito metiche, boca floja, cabrón, embustero.

— ¿Estas sonrojado? –preguntó incrédulo Jasper, parpadeando varias veces como si no se fiara de su vista.

Con mis manos toque mis mejillas. Efectivamente, esta sonrojado. Puto Emmett, me las pagaría.

— ¿Y Rosalie? –pregunté al notar que no estaba con ellos.

Emmett palideció. —No lo sé, no la he visto desde la tarde.

—Creí que ella les diría que Bella había llegado, hace unos momentos estuvo aquí.

—No lo sé, he estado con Alice y Jasper todo el día.

—Sí, el entrometido ha estado de mosca sobre Alice y yo. –Jasper le miro con enfado, imagino que no los dejo ni un minuto a solas para tocarse. —Le dije que viniera contigo, pero no quiso soportarte.

—Hey, no quería escuchar su llanto, ¿Dónde esta Bella? ¿Por qué no llega? Parecías grabadora.

¡Oh, sí! ¡El cabrón me las pagaría!

—Bueno, ya dejemos de hablar, vayamos a la cocina a preparar la cena. –dije tratando de cambiar de tema. Ya he perdido la cuenta de las veces que he quedado como estúpido frente a Bella esta noche.

Las chicas no tenían ganas de preparar algo laborioso para la cena. Sacaron unas charolas de comida pre congelada. Mientras la comida daba vueltas dentro del horno de microondas, los chicos y yo tomábamos cervezas, las chicas hablaban por teléfono con Rosalie, rogándole que cenara con nosotros.

— ¿Qué hiciste? –le pregunté a Emmett.

Se encogió de hombros. —Ella busca escusas para pelear, me canse… -suspiro. —Dije cosas que no pensaba, nos hemos evitado todo el día. –obviamente no quería hablar del tema.

Jasper se quedo callado, tratando de mantenerse al margen de la situación. Ya que a pesar de que Rosalie era su hermana, Emmett era su cuñado y mejor amigo. Ambos conocemos perfectamente a nuestro amigo y sabíamos que debía de haber pasado algo muy fuerte para que perdiera su peculiar sentido del humor.

—Emmett, no estoy del lado de nadie, pero recuerda que todos somos amigos, lo que le pase a Rosalie le afecta mucho a las chicas y por consecuencia a nosotros. Es un hoyo sin fondo.

Asintió con la cabeza. —Lo sé, es solo que no me escucha. Es como hablar con la pared. Por eso necesito pedirte un favor.

—Claro, siempre que esté en mis manos.

—Dile a Bella que platique con ella, Rosalie la escuchara.

— ¿Por qué no se lo pides tu a Bella?

Suspiro. —Las chicas se cuentan todo entre ellas. Es obvio que Bella esta de su lado, y después de lo que paso hoy no creo tener la cara para enfrentarme a las acusaciones de tu hermana.

Entendí su punto.

— ¿Qué es exactamente lo que le debo decir?

Emmett frunció el ceño pensativo. —Que trate de hacerla entrar en razón, que tenga más fe en nuestra relación, gritos y reclamos no ayudan para nada. Con tantas peleas solo nos estamos lastimando. Que confié en mí.

—Claro, cuando estemos a solos le comentare a Bella, no creo que se niegue.

En media hora tenía un plato con pechugas de pollo y una gran ensalada, al igual que todos. Emmett y Rosalie delante de nosotros estaban comportándose, era algo que envidiaba de ellos. A pesar del carácter de Rose, ella actuaba con naturalidad. Los trapos sucios se lavan en casa.

Al contrario de Alice, cuando su paciencia llegaba al límite era capaz de llegar a los golpes. Al igual con Bella, solo que mi hermana es atemorizante, tendrías que ser muy estúpido para contradecirla, o muy valiente.

Hicimos comentarios superficiales, conscientes de la gran tensión en la pareja. Jasper fue inteligente al hacer comentarios de animales y sugerir pasar las vacaciones navideñas en la playa. Comenzamos discusiones sobre si era más conveniente el calor o el frio en esas fechas.

Decidimos que la primera semana la pasaríamos en una playa del Caribe y la segunda semana seria familiar. Bella concordó conmigo de que debíamos pasar año nuevo al lado de nuestros padres.

Después de cenar seguimos platicando y cerca de la 1:00 am, los chicos se fueron a sus respectivos dormitorios.

Bella y yo estábamos en la cama, besándonos y acariciándonos.

Sabía que tenía algo importante que decirle, pero no recordaba nada.

— ¿Todavía no recuerdas?

—No.

Sus manos acariciaban mis cabellos, adormeciéndome. — ¿Qué harás hoy?

Pensé un poco, ya era sábado. —James sugirió que fuéramos a su dormitorio a ver el partido de baseball, Diamondbacks vs Los marines de Seattle. Un partido amistoso. No sé qué haremos después.

—Está bien, yo tengo tarea que hacer con Alice y Rose. Todavía tengo ese proyecto de ecología, tenemos que filmar un documental.

Recordé que por eso tenía la cámara de video. — ¿Estarás afuera todo el día?

—No, cuando atardezca pararemos y seguiremos el domingo. Rosalie quiere buena iluminación.

El mencionar a Rose trajo a mi cerebro las palabras de Emmett. —Ya recordé, Emmett me pidió que te convenciera para que hablaras con Rosalie, ¿Podrás hacerlo?

Ella frunció el ceño y negó con la cabeza. —Lo hare, pero no garantizo resultados positivos. Hablar con Rose es difícil, cuando cree tener la razón no hay nada que la convenza de lo contrario.

—Lo sé, por eso tienes que ser tú. Alice no sabría como acercarse, rara vez puede ser directa.

—Así es Alice. –dijo encogiéndose de hombros.

— ¿A ti no te preocupa el que nos separemos?

—A veces sí, otras no. Falta mucho para esa fecha y confió en ti.

— ¿Confías en mi?

—Plenamente.

—También confió en ti. –le di un pequeño beso en los labios.

Bella bostezo fuertemente. —Debemos dormir.

Cerré los ojos y dormí profundamente.
—Tenemos algo que proponerte. –dijo James.

Sabía que necesitaban algo, habíamos quedado de vernos en una hora en el dormitorio de James, pero mis amigos estaban frente a mí.

—Dispara. –le dije mientras trataba de peinar mi cabello.

— ¿Los Cullen tienen un palco privado en el Bank One Ball Park?

Comprendí de inmediato. —Solo necesito hacer una llamada. –dije tomando mi móvil.

En menos de 10 minutos todo estaba listo.

Iríamos a ver el partido de baseball en vivo.

Las chicas llegaron minutos antes de que saliéramos de mi dormitorio. La fatiga era visible en su cara.

— ¿A dónde irán? –preguntó sospechosa Alice.

—Iremos a…

—Tomar café. –dijo Emmett interrumpiendo.

¡Idiota! ¿Café? No nos crearan, aparte, ¿Para qué mentir? No necesitamos el permiso de las chicas para salir, ¿O sí?

— ¿Ustedes? –se mofo, recorrió la sala hasta llegar a Jasper. — ¿A dónde Jaz?

—No le digas, Jasper. ¿De qué lado estas? –dijo Emmett con mirada atemorizante.

—Vamos al estadio de baseball.

— ¿Bank One Ball Park?

—Si. –confirmo James, camino hacia la puerta. —Si nos disculpan, tenemos que irnos.

—Esperen, yo quiero ir. –suplico Rosalie.

— ¡Y yo también! –me gire hacia Bella.

—Si Rosalie y Bella van a ir, yo también. –replico Alice.

¡Adiós a la tarde de chicos!

Las tres chicas me miraron a mí, evidentemente sabían el asunto del palco privado. No necesitaban del permiso de mis amigos, solo el mío. Y me harían la vida imposible si no acepto.

—En 15 minutos deben de estar listas o nos iremos sin ustedes. –les advertí.

Antes de terminar la oración las chicas ya habían desaparecido de mi vista.

— ¿Por qué accediste? –me reclamaron Emmett y James.

—Recuerda que el palco es para la familia Cullen, Bella tiene permiso de entrar cuando se le dé la gana, su mirada de suplica fue una formalidad. No necesitan mi permiso para asistir.

Mi teléfono sonó en ese momento. Sabía que era Tanya y eso me sorprendió. Me aleje de los chicos para contestar. Fui hasta la cocina.

— ¿Hola?

—Edward, soy Tanya.

Suspire aliviado al escuchar su voz. Por lo menos no me estaba gritando por haber sido tan grosero con ella.

— ¿Cómo estás? ¿Tu mano?

—Bien, todo bien.

Ambos nos quedamos callados, incómodos.

—Te llame para agradecerte por haber arreglado el asunto de Jessica. Lamento no haberte contestado cuando me llamaste, es solo que… -pude notar como su voz cambio drásticamente, la tristeza fue obvia. —No me sentía bien.

Trate de no hablar de lo ocurrido la última vez que la vi. — ¿Todo está mejor con tu familia?

—Mejor de lo que estaba hace una semana.

Vi que la puerta del dormitorio se abría y entraba Alice. Las voces de los chicos aumentaron fuertemente.

— ¿Estas ocupado?

—No, bueno, sí. –mierda, decídete Edward. —Iremos a ver el partido de baseball, el amistoso entre Diamondbacks vs Los marines de Seattle… -sabia que esto molestaría a Bella, pero Tanya necesitaba algo de distracción y se lo debía. — ¿Quieres ir con nosotros?

— ¿Bella no se enojara? –sabia que le atraía la idea de divertirse, pero no deseaba imponerme su presencia.

—No. –mentí. —Pasare por ti. Nos vemos. –colgué y me di la vuelta. Brinque al ver a Bella mirándome fijamente, molesta.

— ¿Por qué la has invitado?

—La he invitado porque necesita un poco de distracción.

Hizo una extraña mueca. —Tendremos que soportarla. –gruño.

—Trata de entenderla, por favor. –le pedí y rece para que me comprendiera. —Vamos todos, no hagas comentarios inapropiados.

Suspiro mientras se abrochaba una bonita chamarra de piel. —Está bien, tratare de portarme bien.

Le di un pequeño beso en los labios y tome su mano. Ambos caminamos hacia la sala. Rosalie ya había llegado también, las chicas iban bien abrigadas por el frio. Rose hasta llevaba bufanda.

De inmediato salimos del edificio hacia el estacionamiento. Alice, Rose y Jasper se irían con Emmett en su Jeep mientras que Bella, James, Tanya y yo nos iríamos en mi Volvo.

Pase al edificio donde estaba el dormitorio de mi ex novia. Tanya me esperaba sentada en unas escaleras. Iba a bajarme del auto para abrirle la puerta pero Bella me detuvo.

—Tú no eres su novio. No debes de hacer eso. –miro a James por el espejo retrovisor. — ¡Vas!

Gruñendo James se bajo del auto, mi amigo no era precisamente un caballero educado.

Fulminando a mi rubio amigo Tanya se subió al auto. —Buenas noches, Edward. –se giro hacia Bella. —Hola, Bells.

Trague saliva al ver los ojos de Bella arder, estoy segura que no estaba feliz de que Tanya me saludara a mi primero que a ella. Yo no le veía nada malo, pero Bella tenía una rara manera de ver el mundo.

Asentí con la cabeza a modo de saludo, sintiendo la mirada de Bella taladrándome la cabeza. Encendí la radio y puse en marcha el auto.

Bella y Tanya hablaron del clima, como si fuera el único tema en común. La tensión dentro del auto me estaba asfixiando, la idea de sacar la cabeza por la ventana me era tentadora. Y James estuvo callado durante todo el viaje, lo cual fue extraño, pero quizás también estaba ahogándose con las miradas entre las chicas.

El Jeep de Emmett me esperaba en la entrada del estacionamiento. Busque mi cartera y saque la tarjeta del estacionamiento del estadio. Había tres tipos de tarjeta, una era para los directivos, accionistas o dueños del estadio. La tarjeta se vencía cada año. La segunda era de empleados, la cual se vencía al mes y la última tarjeta era para los espectadores. La cual se vendía por hora.

—Oh, señor Cullen. Lo estábamos esperando. –dijo el portero al leer mi nombre en la tarjeta.

—Viene con nosotros. –señale el Jeep.

—Por supuesto. –dijo regresándome la tarjeta. —Sean bienvenidos. –presiono un botón y la aguja se levanto, permitiéndome la entrada.

—Decías que nunca la necesitarías. –se mofo Bella.

Sabía lo que quería escuchar. —Gracias, Bella. Si no fuera por ti la tarjeta estaría en la basura.

Conduje hacia la parte trasera del estadio. El cual era inmenso, ya que el estadio solo era una estructura moderna.

Busque un lugar donde estacionarme. James me señalo dos lugares vacios, no le pensé dos veces y me estacione. Emmett estaciono su Jeep al lado del Volvo.

Una vez que todos salimos de los autos, les indique por dónde ir. Un chico alto y rubio nos esperaba a un lado del ascensor. —Buenas noches, señor Cullen. Los guiare hacia su palco.

No me paso desapercibida la mirada lujuriosa que les dedico a las chicas. Pase mi brazo por el hombro de Bella y la acerque a mí.

—Sé donde está, no te preocupes. No necesitamos sus atenciones. –le dije con sequedad.

El chico palideció y se asusto por mi tono de voz.

—Te llamaremos si necesitamos algo. –concordó conmigo James.

Entramos en el espacioso ascensor. Mis amigos no vieron con mala manera que haya abrazado a Bella, ya que Emmett y Rosalie, Alice y Jasper y James y Tanya también estaban abrazados.

Incómodos los chicos y yo dejamos de abrazar a las chicas. Hasta ese momento no había visto cuan jodidos estábamos. Emmett y Rosalie todavía tenían problemas, Jasper no puede decir que defiende a su novia porque Alice no es nada de él, Tanya no puede ver ni en pintura a James y yo no puedo defender a Bella demasiado, ya que sería obvia nuestra relación.

¡Joder! ¡El amor no era nuestro fuerte!

El ascensor llego al último piso. Salimos y los guie por los pasillos hasta llegar a nuestro palco.

Todo estaba igual como la última vez que había venido con Carlisle. Unos sillones de cuero, un frigorífico con refrescos, un bar con whiskey, ginebra, vino tinto y brandy. Las pantallas de plasma para vez de partido más cerca.

Emmett y James fueron al pequeño frigorífico. Por sus gestos parecía que alguien había muerto. —No puede ser, no hay cervezas. –se quejo James.

— ¿Tendremos que comprarlas como gente normal? –preguntó preocupado Emmett. —Odio la cerveza que venden aquí, creí que tendrían mi marca favorita de cerveza.

—Iré a buscar al chico, le pediré unas cervezas. –hice una mueca al darme cuenta de que tendría que buscarlo y sería difícil encontrarlo. No podían ir los chicos, se perderían. —Vengo en unos minutos. –dije saliendo por la puerta, no sin antes darle a Bella una mirada de advertencia. Indicándole que se portara bien con Tanya.

Camine hacia el ascensor más cerca, dispuesto a ir hasta administración para que me atendieran. Había poca gente por los pasillos, el ser un partido amistoso no causaba gran expectativa.

— ¡Edward! –escuche la voz de Bella llamándome.

Regrese al pasillo, ella venia corriendo. Dejo de correr a unos metros de mí.

— ¿Cómo me encontraste? –pregunté curioso, había caminado mucho desde el palco hasta donde me encontraba en estos momentos.

—Recuerdo vagamente el camino. –dijo agitada.

Espere a que su cansancio disminuyera.

— ¿Pasa algo? –no entendía el porqué corría tras de mí.

—Aun sigue en pie tú… sugerencia.

Mis ojos se abrieron al entender, ¡Diablos! Había estado tan emocionado con ver el partido de baseball que olvide por completo mi fantasía. Una enorme sonrisa se formo en mis labios. Tome su mano y camine hacia el mapa que estaba en el pasillo. ¡Bien! Debajo de nosotros estaban los vestidores.

— ¡Bingo!

Vi la alarma en sus ojos. —No podemos, no en ese lugar…

Sonreí ampliamente. —Sí, sí podemos y lo haremos.

—Estás loco. –se quejo pero caminaba a mi lado hacia el elevador. —Puede entrar algún fanático, jugador, manager, empleado, ¡Diablos! Hasta un reportero.

Chasquee la lengua. —Pero quizás no entre nadie.

Entramos al elevador y la estampe contra la pared. Desabroche con un poco de brusquedad su chamarra de piel. Llevaba una camisa sencilla negra. Mis manos fueron a sus jeans, tratando de deshacerme de ellos.

—Esto no está bien. –sus acciones contradecían sus palabras, ya que desesperada sus manos se adentraban en mi camisa.

Sus uñas se enterraron en mi espalda haciendo que me arqueara y buscara con desesperación sus labios, a ciegas pude encontrar el botón de planta baja del ascensor. La tome por las nalgas, obligándola a entrelazarlas alrededor de mi cintura. Bese su cuello sin control, la poca piel que estaba al descubierto mis labios la recorrían mientras ella frotaba nuestras pelvis.

Esto era la gloria.

Nuestros besos ahora eran más intensos, nuestras lenguas luchaban por el control.

Un molesto sonido nos aviso que habíamos llegado a nuestro destino.

Sus manos dejaron mi espalda y en cuanto estuvieron fuera de mi pude bajarla con delicadeza al suelo. Tome su brazo y camine hacia los vestidores. Ella ya no se quejaba, al parecer se encontraba tan excitada como yo porque caminaba con mayor rapidez.

Entramos a los vestidores, mi erección seguía igual de dura que hace unos mementos. El vértigo de poder ser visto me excitaba de manera extraordinaria.

Busque un lugar que facilitara la posición que me tocaba. Había casilleros, bancas, ropa y botellas de agua por todas partes. Al final pude divisar una mesa, ¡Oh si! Perfecto.

—Desnúdate. –le ordene mientras bajaba unas cajas de la mesa. Las cajas eran livianas y por lo que podía ver eran camisas autografiadas de los Diamondbacks. La paciencia se me acabo y tire las cajas sin importarme donde cayeran.

En cuanto la superficie estuvo libre me gire hacia Bella. Su chamara y camisa estaban en una banca y trataba de quitarse sus tennis. En un movimiento saque mi camisa junto con mi chamarra. Sus ojos recorrían mi torso sin vergüenza. Como la deseaba…

Debió de ver la urgencia que tenia por hacerla mía porque de inmediato dejo de querer quitar los nudos de las agujetas de sus tennis y simplemente los aventó. No espere más tiempo y la acerque a mí, volví a tomarla de sus nalgas para que me rodeara con sus piernas. A pesar de que la gruesa tela de nuestros jeans se interpusieran entre nosotros no pude evitar gemir.

Deje a Bella sobre la superficie de la mesa y sin importarme que sus pantalones no estuvieran desabrochados metí mi mano. Ella estaba tan mojada y caliente. Acaricie sus pliegues una y otra vez, aprovechando su humedad para que mis dedos se deslizaran sin problemas mientras mi boca se concentraba en chupar sus erectos pezones, sus manos acariciaban sus cabellos, controlando el ritmo de mi boca.

—Eres una chica mala, ¿eh? Te calienta el que nos puedan descubrir. –pregunté soplando aire caliente sobre sus excitados pechos.

Ella gimió en respuesta. —Apresúrate.

Obedecí. Me separe de ella y con un poco de dificulta pude sacar mi mano de sus ajustados jeans. —Quítatelos. –pedí mientras desabrochaba mi cinturón.

Levanto un poco su trasero para poderse quitar la estorbosa prenda. — ¿Posición? –preguntó con la respiración agitada.

—Carretilla.

Bella de inmediato se bajo de la mesa y se acomodo.

Sus pezones rosaban la superficie de la mesa, se apoyaba en sus codos para mayor comodidad, sus piernas separadas y bien plantadas sobre el piso mientras su redondo trasero me incitaba a tocarlo. Gemí fuertemente, adentrarme en ella era lo que más deseaba.

Me acerque a ella y me arrodille, de manera que su húmedo coño estuviera a centímetros de mí. Pase mi lengua por sus pliegues, disfrutando del sabor de sus jugos, estaba lubricando más que en cualquier otra ocasión.

Oh, sí. No importa cuánto lo negara. Esto le excitaba.

Con mis manos separe sus pliegues y mi lengua acaricio su entrada. Los gemidos de Bella no se hicieron esperar. —Edward, deja de jugar, no hay mucho tiempo.

No la escuche, con mi pulgar acaricie su hinchado clítoris. Si nos descubrían nadie nos quitaría el placer de este momento.

Sus piernas temblaban y agradecí que estuviera apoyada en la mesa ya que si no probablemente sus piernas no le ayudarían en nada para estar de pie. Seguí con mi labor, bebiendo cada gota que salía de su cuerpo. —Cariño, sabes tan bien. –le hable sucio para excitarla a un mas. —Esto te gusta ¿verdad? tu cuerpo no miente.

—Mierda, sigue Edward.

Reí ligeramente y me concentre en su clítoris. Chupe su pequeño botón varias veces, hasta que la sentí estremecerse por el clímax.

No espere hasta que se recuperara. Me separe de ella y me levante, baje mis pantalones, levante sus piernas, guie mi miembro hacia su entrada y la embestí.

— ¡EDWARD! –grito con fuerza.

Su calor me envolvió de inmediato, y me agrado la comodidad de la posición. Yo contralaba el ritmo, decidía si quería más o menos, rápido o lento. Era una delicia y una tortura al mismo tiempo, su coño estaba igual de apretado que en las otras ocasiones, cuando la postura era parecida, pero el estar completamente firme, de los pies a la cabeza hacia que mi miembro se adentrara a su cuerpo con gran profundidad.

— ¿Lo sientes? ¿Siente como lleno tu dulce coño?

Bella no contesto. La embestí con brusquedad, me gane unos chillidos. — ¿Qué sientes?

—Sí, si lo siento, cariño. Sigue, así, no te detengas.

Y no me detendría, ni aunque cayera un rayo sobre nosotros en estos momentos. Gotas de sudor nublaron mi vista y sacudí la cabeza para tratar de quitarlas. Baje mi vista, deseaba poder utilizar mis manos para nalguear su trasero varias veces.

Unas cuantas embestidas más y su coño se apretó sobre mi miembro. — ¡Cerca! Muy cerca.

Y yo también estaba cerca.

Segundos después llegue al éxtasis y mi cuerpo se vació en su interior.

Me deje caer sobre su espalda tratando de que no sintiera mucho mi peso.

Una vez que nos recuperamos de nuestro estado de atontamiento, ya que durante diez minutos estuvimos tocándonos y besándonos decidimos cambiarnos.

— ¿Qué pretexto usaste para salir?

—Quería hot dog. –dijo sonrojada.

—Ok, vamos juntos por la comida y regresas al palco. Después buscare las cervezas, espero llegar mínimo 15 minutos después de ti.

Compramos quince hot dogs. Nos besamos largamente antes de separarnos, ambos sabíamos que probablemente después de partido tuviéramos una reunión o algo por el estilo. No tendríamos tiempo para nosotros.

Por casualidad me encontré con un empleado que me ofreció su ayuda, le comente que necesitaba cerveza y en menos de diez minutos caminábamos hacia el palco.

— ¡Edward, te has tardado tanto! –se quejo Jasper, llego a mi lado y nos ayudo al mesero y a mí con las cervezas.

—Lo siento. Avisamos con muy poco antelación que queríamos el palco privado, así que no pude dar demasiadas indicaciones.

Metimos las botellas de cerveza a un gran frigorífico.

—Te has perdido la primera y segunda entrada. –chasqueo la lengua con desaprobación James. —Los Diamondbacks van arriba por dos carreras sobre los Marines, tuviste mala suerte.

—Es una lástima. –dije actuando con tristeza. —Había mucha gente por todas partes.

— ¿Quieres un hot dog? –preguntó Emmett. —Antes de que se acaben.

Fingí estar sorprendido. — ¿Dónde los han comprado?

—Salí a comprar unos cuando te fuiste. –dijo Bella mordiendo incitadoramente su perrito caliente.

Trague saliva al recordar lo ocurrido hace unos minutos. —No, gracias, pedí unas pizzas, en veinte minutos las traerán. Esperare.

—Esto sí es vida. –gimió James al beber cerveza.

Despedí al joven que me ayudo con las cervezas, le di una generosa propina y el chico cerró la puerta tras él.

Poco a poco todos nos acercamos a la ventana para ver mejor el partido de Baseball. Bebíamos, comíamos, gritábamos, la velada estaba siendo agradable, incluso Bella había dejado de lanzarle indirectas a Tanya. Cerca de la hora la temperatura comenzó a bajar y Jasper encendió la calefacción. Cuando el lugar estuvo lo suficientemente cálido todos comenzamos a quitarnos nuestras chamarras. Note como todos dejaban de desvestirse.

Me tense sin saber por qué. Seguí la mirada de Jasper, miraba fijamente a Bella. Mire a mi alrededor y todos hacían lo mismo.

— ¿Tengo monos en la cara o qué? –preguntó Bella.

—Tu cuello. –dijo Alice señalándola.

Mi vista se fijo a esa parte de su cuerpo. ¡Mierda! ¡Le hice un chupetón!
Branica Hosting

18 comentarios:

Juliana Gómez dijo...

en mis lista por hacer hahahaha :D enserio lo he de intentar

Anónimo dijo...

Leer esto me hace ver los deportes de otra manera xD

Flor dijo...

yeah! juegos sexuales! yo la estaba empezando a leer cuando te fuiste de fanfiction, asi que aca estoy! Este es uno de mis lemmos favoritos *blush* bueno espero la actualizacion xq esta y BSS son las unicas historia tuyas que leo ¬¬ capas empieze con otra pero no se... son muy extraña para elegir historias que leo. No quiero leer una historia que me haga sentir triste. Como sea me estoy yendo por las ramas.
Espero que leas el comentario Mery... pero me parece que hablo/escribo demasiado y a las otras personas no les importa. Como sea otra vez ¬¬
Uhh escribi un testamento...
Me despido!
Besos y Abrazos!! <3 <3

Annaiss @SMW dijo...

Debo de admitir que este es uno de mis lemmons favoritos de JS, la adrenalina, el miedo a que alguien los descubra y al final el chupete que Edward le deja a Bella.

Grizmoon dijo...

Sin duda uno de mis capis favoritos, en que lios se meten esos dos.

Avril dijo...

Mi cap favorito(L) Me encanta este...No lo se, tambn amo a Edward:)

Bere V dijo...

Este ha sido mi lemmon favorito hasta ahora, guauuuu, yo creo que la adrenalina del que los puedan descubrir, la posición, no lo se, pero me encantó. También me gustó mucho ver a Edward posesivo, ya lo dijo "eres mia" jeje. Uyyyy y ahora qué inventarán para justificar el chupetón, esos calientes. También lo del elevador me gustó. Excelente capítulo.

Anónimo dijo...

Me gusta mucho Bella al mando, pero cuando Edward está asi de ... dominante, es ...hot! :p

Beluchiss dijo...

jajaj edwardd bella va a matarteee con el chupetonn que le hizooo...edwardd estaba que estallaba de los celos cuando bella le dijo que estuvo con jacobbbb...jaja!! esotos dos estan hasta las manoss..y el encuentroo en los vestidores por dioss fue muy excitante y supoer hottt...yo quiero un edwarddd asii donde lo puedo conseguirrr!!!! taniaa siempre de entrometidaaa no me gustaaa!!!! y pobre emmettt se esta peliando bastante con roseee...que mal!!!! besotess!!!

sara dijo...

Este es uno de mis favoritos
Por el miedo de ser pillados y todo eso le verdad es q me encantaaa

Avril dijo...

Mi cap favorito hahahaha y se los pillaron hahaha:)

Amafle dijo...

a mi este cap me encantaaaaa Edward queda en evidencia de cuanto siente por ella me encantaaaaaaaaaaaa

Unknown dijo...

me encanta este capitulo
es emocionante, pero también es tierno, esta perfecto

Elena dijo...

K chulo!!!! Empiezan a ser demasiado obvios para el resto...

me encanta el capi, pero yo creo k entre James y Tanya hay algo....

Vane dijo...

Dios estan pasados heciendo esa posicion en unos vestidores.. estos chicos no tienen limites y tan soertudos q no los descubren..!!! que dira Bella sobre el chupeton.. ya voy x el otro capi..!! Buenisimooo el capitulo... :q

Yelic15 dijo...

pff solo a ellos se le ocurre hacerlo en los vestidores, exitante pero tremendo susto si lo descubriecn :o

Berenice dijo...

hola!!
ahhh necesitaba algo k hiciera k me olvidara del Edward malvado y me llevara al Edward k tanto amooo!! ahhh me gusta como este capi, Edward se muestra celoso con Bella jajajaja!!
saludos!

jakyedan dijo...

Y seguimos aprendiendo posiciones y lugares,ese par no tiene límites ,pero no podemos culpárlos,quien los tiene cuando el deseo y la lujuria te domina.

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