
Twilight es propiedad de Stephanie Meyer, la trama es mia y prohibida la copia total o parcial de la historia. Att. MerySnz
Treinta cartas con diferentes posturas sexuales, dos días a la semana para realizarlas. ¿Podrán jugar sin que surjan sentimientos? "Solo saciaremos nuestra hambre y curiosidad. Cuando terminemos con las posiciones el juego se acaba"
Espiando La Pijamada
.
—Chicos, sé lo que parece, pero la verdad, no es lo que parece. –me enredé con mis palabras.
— ¿No es lo que parece? –preguntó incrédulo Jasper.
—Sí, exacto. No es lo que parece. –dije patéticamente.
—Habla Edward. No me chupo el dedo. –dijo Emmett.
—No es nada. –dije encogiéndome de hombros y caminando hacia la sala. Trababa de demostrar estar tranquilo pero los nervios me estaban traicionando.
— ¿Nada? Los rasguños en tu espalda son un trofeo, deberías exhibirlos mientras lo tengas. –escuché la voz de Emmett detrás de mí.
Rodé los ojos, no era para tanto. — Bueno, es obvia la razón por la cual tengo rasguños. Es todo lo que tengo que decir.
Me deje caer en el sofá y me estiré cómodamente.
— ¡Oh, no! Tienes que decirme, ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Dónde? –dijo Jasper.
Mi comodidad se fue al infierno, me removí nervioso en el sofá ante la mirada penetrante de mis amigos. Estaba metido en un gran problema y no encontraba una mentira creíble.
—Los siento. Los caballeros no tenemos memoria. –dije en un vano intento de que no insistieran.
— ¿Tú? ¿Un caballero? –se mofó Emmett.
—Sí, soy un caballero y no daré ningún detalle.
—Edward, deja la caballerosidad para los ingleses y los franceses. Ese no es tu estilo. Escúpelo de una vez. –dijo Jasper paciente.
— He dicho que no diré nada. ¿No me están escuchando?–pregunté molesto.
Jasper se recostó en el sofá y entrecerró los ojos. — ¿No te importará que Tanya se entere, verdad?
—Tienes razón Jasper, Tanya es nuestra amiga. No podemos callarnos esto. No podemos vivir en la mentira. –exclamó teatralmente Emmett.
¡Malditos chantajistas!
—Está bien. Está bien… No le digan nada. ¿Recuerdan el día de la apuesta de Alice?
— ¡Sí! –exclamaron entusiasmados los dos.
— ¿Recuerdan que Alice se mudó contigo, Jasper?
—Sí. –dijeron impacientes ambos.
— ¿Recuerdan que tiraron sus bragas por todo el pasillo?
—Edward… -dijo entre dientes Jasper.
—Ok, ok. Ese día Tanya me llamó ¿Recuerdan?
—Edward… -dijo Emmett moviendo ligeramente su pie contra el piso.
—Bueno, esa tarde llevé a Tanya con su familia y de camino hacia aquí me topé con una chica, ni siquiera recuerdo su nombre, lo hicimos en mi auto y asunto terminado.
Jasper entrecerró los ojos, analizando mi mentira. — ¿Eso es todo? ¿Realmente no recuerdas su nombre? –preguntó molesto.
Me encogí de hombros, restándole importancia. —Dije que no fue nada. Un simple revolcón de unos minutos.
Emmett rió ruidosamente. —Tú teniendo sexo mientras Bella te esperaba para tomar clases de piano.
El nombre de Bella me hizo tensarme de inmediato, Jasper lo notó. — ¿Qué tiene que ver Bella en esto Edward? –preguntó atento a cualquier movimiento mío.
—Jasper, mi hermana no lo sabe. Si ella se entera de los rasguños me mata, ella cree que estaba con Tanya. Esto no debe salir de aquí. ¿Cuento con su discreción?
—La pregunta ofende. –dijo Jasper.
Sonreí internamente, las dudas de Jaz desaparecieron y lo más probable es que Emmett no recordara ya el tema.
Los tres nos recostamos en los sofás y comimos pizza placenteramente.
—No cabe duda. Cuando la comida es gratis, sabe deliciosa. ¿Pero saben qué hace falta? –pregunté viendo la televisión.
—Cerveza. –exclamaron mis dos amigos.
—Exacto, ¿Jasper por qué no tienes cervezas? –le reproché.
—Los siento, estoy acostumbrado a comer en tu dormitorio. –se excusó.
—Tendré que ir en medio tiempo por las bebidas. –dije un poco molesto.
—Pero las chicas tienen su mugrosa pijamada. No podrás pasar. –me recordó Jaz.
—Sí, pero Bella fue a comprar la temporada nueva de Smallville y de cenar.
—Seguramente tu tonta hermana ira a comprar pizza hasta la pizzería. ¿Las chicas no conocen el servicio a domicilio? –dijo riendo Emmett.
—Emmett, normalmente, quien reparte la pizza en esta área de la ciudad es una mujer. Las chicas van hasta la pizzería porque van a visitar al… -fingí pensarlo un momento. —Ah, sí, ya recordé, al "papacito" "buenote" "bomboncito" del mesero. Prefieren ir hasta allá para flirtear un poco con él. ¿Acaso, no lo habías notado? –pregunté molesto.
—No te creo. Mi Rosy nunca haría eso. –dijo Emmett moviendo enérgicamente su cabeza.
Rodé los ojos. —Como sea, eso nos da mínimo hasta el medio tiempo para ir por las cervezas y mis cigarros.
— ¿Qué tanto harán las chicas en la pijamada? –preguntó pensativo Jasper.
—Creo que Bella está tratando de meterle la duda del sexo a la duende. O eso entendí. –dije sin prestarle mucha atención, pues estaba tratando de concentrarme en el partido de fútbol.
Pasaron los minutos y Jasper habló. —Emmett, Edward…
— ¿Qué? –preguntó Emmett con comida en la boca.
— ¿Todavía tienen sus Walkie Talkie?
—Sí, están en mi habitación. –respondí sin comprender cuál era su intención.
— ¡Oh, sí! –grito enérgicamente Emmett. Saltó del sofá y comenzó a brincar por todas partes. —Es una gran idea, Jasper.
Fruncí el ceño. ¿Qué me estaba perdiendo?
— ¿De qué están hablando? –pregunté curioso.
— ¡Espiaremos a las chicas! –exclamaron ambos con sonrisas maliciosas.
Entendí de inmediato.
— ¡Qué estamos esperando! ¡Manos a la obra! –grité emocionado.
Dejamos a un lado la pizza y corrimos los tres hacia mi dormitorio. Llegamos con rapidez a mi habitación, ventajas de ser vecinos. Tomé mis Walkie Talkie y fuimos a la habitación de mi hermana.
— ¿Dónde lo pondremos? Tiene que ser un lugar donde se escuche perfectamente y las chicas no puedan ver. –dije mientras analizaba la recámara Bella. Su habitación tenía una amplia cama con sus respectivos burós, un tocador con un gran espejo, varias fotografías y un cuadro con manchas negras que Bella llamaba abstracto. El centro de entretenimiento con la televisión, libros y el equipo de música. Y a un lado de la puerta del baño estaba su closet. Maldije que no fuera una chica normal. ¡Debería tener peluches y esas cosas! Así no tendría problemas.
Volví a observar su habitación, mi mirada se detuvo en el equipo de música.
— ¿Entre las bocinas? –pregunté indeciso.
—Sí, es perfecto. Las chicas se sentarán en la cama y ni de cerca, ni de lejos se distingue el radio. Comprueba que funcione. –me recordó Jasper.
Presioné On en los dos radios. Solo uno encendió.
Me golpeé a mi mismo la frente. No funcionaban. ¡Maldición!
—Prueba con estas baterías. –dijo Emmett extendiendo una mano con dos pilas.
Abrí el radio que no encendió y cambié las baterías, presioné otra vez On, esta vez la luz amarilla me aseguró que funcionaban.
—! Yupi! –gritó Emmett.
Rodé los ojos. Era obvio que funcionarían, solo había usado esos Walkie Talkie hace unos meses. Los compré especialmente para nuestras salidas al campo de Gotcha. —No seas infantil Emmett. –dije dándole un zape.
—Hay que irnos. No tentemos nuestra suerte. –dijo precavido Jasper mientras observaba con miedo la puerta.
Rodé otra vez los ojos.
— ¡Cobarde! –me burle de él.
Salimos caminando de puntitas de la habitación, en cuanto cerramos la puerta corrimos hacia el dormitorio de Jasper.
Una vez que cerramos la puerta del dormitorio de mi amigo, pude respirar con tranquilidad. No quería ni imaginarme lo que pasaría si las chicas descubrían lo que acabamos de hacer.
—Ahora a esperar. –dije dejándome caer sobre el sofá.
Los tres chicos estuvimos comiendo, bromeando, viendo la televisión mientras esperábamos que las chicas entraran a la habitación de Bella. Después de casi dos horas, escuchamos la risa de Alice. De inmediato toqué mi pantalón, saqué el Walkie Talkie y lo puse en la pequeña mesa que estaba enfrente de mí. Los tres rodeamos la mesa, Jasper apagó la televisión.
—Emmett, ni se te ocurra tocarlo, si por error presionas talk, las chicas escucharán lo que nosotros hablamos y nos descubrirían. –le advertí.
—Ok. Miren. –dijo metiéndose las manos en los bolsillos.
Los tres nos quedamos en silencio, escuchando cosas caer.
—Deberías olvidarlo. No deberías quererlo a pesar de todo lo que hace. Solo juega contigo y tú se lo permites. Deberías decirle lo que sientes. –dijo Alice.
Analicé las palabras de Alice, ¿a quién le decía eso? ¿A Bella o Rosalie?
—El sabe que lo amo. Me conformo con lo poco que me da. Es mejor eso a nada. –contestó Bella.
Sus palabras me confundieron. Tendría que darle otra golpiza a Jacob, porque al parecer todavía buscaba a Bella.
—Bella, deberías tirarte al pizzero. Un clavo saca a otro clavo. La verdad está bien mango, yo tengo novio, así que te lo sedo. –dijo Rosalie.
Mis puños se apretaron. ¿Qué consejos eran esos? Yo no le sugería a Jasper que se acostara con una chica solo porque la consideraba atractiva. Escuché el gruñido de Emmett, lo que hizo que sonriera, al menos, no era solo yo el que estaba enojado.
—No lo sé, no creo. Tengo novio. –escuché la voz aburrida de Bella.
Alice y Rose rieron fuertemente.
Salté de orgullo. Y le saque la lengua infantilmente a Emmett y Jasper. —Bella no se deja influenciar por Rose.
Emmett volvió a gruñir y Jasper rodó los ojos.
—Con ese humor de perros que te cargas, te hace falta sexo. ¿Cuándo fue la última vez que tuviste un orgasmo? –preguntó Alice.
Me tensé de inmediato, mi corazón comenzó a latir con más fuerza.
—Hoy, fueron dos. Estuvo increíble. –respondió de inmediato Bella.
Estaba orgulloso de mi mismo, pero a la vez temeroso, era 100 % seguro que preguntaran, ¿Cómo, cuándo y dónde?
— ¿Cómo, cuándo y dónde? –preguntó Alice curiosa.
—Bella, picarona, estás usando el vibrador que te regalé, ¿verdad?-preguntó burlona Rosalie.
Escuché la risa de Alice y Rosalie pero no le presté mucha atención, estaba pensando en muchas cosas a la vez. ¿Bella tenía un vibrador? ¿Desde cuándo? ¿Por qué no me lo había dicho?
—Veamos la televisión. –dijo Bella desviando el tema.
Esperamos unos momentos, pero ya no escuchamos voces.
— ¿Por qué el control no tiene baterías? -preguntó Bella confundida.
Jasper y yo de inmediato volteamos a ver a Emmett. El susurró un débil "lo siento" mientras nosotros dejábamos caer la cabeza en la mesa. Tres minutos después escuche la puerta abrirse y el inconfundible olor de Bella me aturdió. Mi hermana tomó mi oreja con fuerza, obligándome a levantarme.
— ¡No tienes madre Edward! –siseó Bella.
Reí nerviosamente. —No es lo que tú crees, Bells.
Ella no contestó, se limitó a apretar más su agarre en mi oreja.
—No se hagan los pendejos. –gritó Rose.
Cerré los ojos y me dejé guiar por mi hermana. No necesité mi vista para saber que nos dirigíamos a nuestro dormitorio. Me empujó hacia enfrente y supe que habíamos cruzado la puerta de nuestro dormitorio. Abrí por fin los ojos.
—Fue idea de Jasper. Te lo juro. –me excusé.
— ¿Y te pusieron una pistola para que les prestaras tus walkie talkie? -preguntó sarcástica.
— ¿Cómo sabes que son míos? Emmett tiene también, son los de él. –mentí.
—Edward, tú tienes la costumbre de marcar con tu nombre tus cosas. –dijo aventándome el radio. Caché el walkie talkie y le di vuelta, "Edward" tenía escrito con letras blancas.
Bufé, mamá me obligaba a marcar mis juguetes para no confundirme con los de Emmett y Jasper, tenía que olvidar esa manía. Ya había crecido.
Levanté la mirada, Bella caminaba de un lado a otro, murmurando en voz baja "me arrepentiré si lo mato".
Se veía tan sexy enojada.
—Hoy no dormirás aquí. No te quiero ver. –dijo sin dejar de caminar por toda la sala.
Me encogí de hombros, si no me quiera en el dormitorio, iría con Emmett o Jasper. —Está bien. –acepté sin rechistar.
Me acerqué a ella para abrazarla y pedirle una disculpa pero cuando me acercaba me fulminó con la mirada. Me enojé con mis amigos, era la segunda vez en la semana que no dormía en mi cama. Decidí que mejor era ir con Tanya, tenia días que no visitaba a mi novia. Sonreí, ella me escucharía, no escucharía reclamos, no lloriqueos.
— ¿A dónde irás? –preguntó furiosa Bella.
—Iré a dormir con Tanya. –dije mientras caminaba hacia la puerta.
— ¿Dormiste con ella el miércoles? –volvió a preguntar furiosa.
Fruncí el ceño, a que se debe ese enojo. ¿Ahora qué hice? Tenía que escapar pronto.
—No dormí con ella. –le aclaré. — ¿A qué se debe ese arranque de celos? –pregunté más para mí que para ella. Abrí los ojos incrédulo, ¿Celos? Ella no podía estar celosa, la he escuchado miles de veces decir que ama a Jacob. Pero ella siempre se alegraba cuando peleaba con Tanya y se molesta cuando busco a mi novia. — ¡Dios! ¡Estás celosa! –grité.
—No estoy celosa. No confundas nada. Solo quería que recordaras que tenemos un trato. No puedes acostarte con alguien más. –dijo mirándome despectivamente.
Suspiré aliviado. El juego, era lógico que ella estuviera preocupada por el juego.
—No te preocupes. Tanya cuida mucho su virtud. –dije rodando los ojos.
— ¿Estas tratando de decirme zorra? –preguntó elevando la voz.
—No. –respondí con rapidez. —Mejor me voy. No te preocupes, dormiré con Tanya, solo eso. –le aseguré.
—No, no te irás. Espera. –dijo y corrió a su recámara.
Esperé a que regresara, ella aún estaba molesta, debía cuidar cada palabra que salía de mi boca porque podía ser usada en mi contra.
Bella traía consigo la baraja de posiciones. Ni siquiera la barajeo, solo expandió las cartas en el centro de mesa. —Toma tu carta. –dijo entre dientes.
Me acerque a la mese y tome la última carta. Leí la posición, "piernas al hombro".
—Te puedes quedar. –fue lo último que dijo Bella antes de irse a su habitación.

Era domingo, estaba en la cama con seis libros esparcidos a mí alrededor, lápices, una calculadora y un plato con papitas.—Chicos, sé lo que parece, pero la verdad, no es lo que parece. –me enredé con mis palabras.
— ¿No es lo que parece? –preguntó incrédulo Jasper.
—Sí, exacto. No es lo que parece. –dije patéticamente.
—Habla Edward. No me chupo el dedo. –dijo Emmett.
—No es nada. –dije encogiéndome de hombros y caminando hacia la sala. Trababa de demostrar estar tranquilo pero los nervios me estaban traicionando.
— ¿Nada? Los rasguños en tu espalda son un trofeo, deberías exhibirlos mientras lo tengas. –escuché la voz de Emmett detrás de mí.
Rodé los ojos, no era para tanto. — Bueno, es obvia la razón por la cual tengo rasguños. Es todo lo que tengo que decir.
Me deje caer en el sofá y me estiré cómodamente.
— ¡Oh, no! Tienes que decirme, ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Dónde? –dijo Jasper.
Mi comodidad se fue al infierno, me removí nervioso en el sofá ante la mirada penetrante de mis amigos. Estaba metido en un gran problema y no encontraba una mentira creíble.
—Los siento. Los caballeros no tenemos memoria. –dije en un vano intento de que no insistieran.
— ¿Tú? ¿Un caballero? –se mofó Emmett.
—Sí, soy un caballero y no daré ningún detalle.
—Edward, deja la caballerosidad para los ingleses y los franceses. Ese no es tu estilo. Escúpelo de una vez. –dijo Jasper paciente.
— He dicho que no diré nada. ¿No me están escuchando?–pregunté molesto.
Jasper se recostó en el sofá y entrecerró los ojos. — ¿No te importará que Tanya se entere, verdad?
—Tienes razón Jasper, Tanya es nuestra amiga. No podemos callarnos esto. No podemos vivir en la mentira. –exclamó teatralmente Emmett.
¡Malditos chantajistas!
—Está bien. Está bien… No le digan nada. ¿Recuerdan el día de la apuesta de Alice?
— ¡Sí! –exclamaron entusiasmados los dos.
— ¿Recuerdan que Alice se mudó contigo, Jasper?
—Sí. –dijeron impacientes ambos.
— ¿Recuerdan que tiraron sus bragas por todo el pasillo?
—Edward… -dijo entre dientes Jasper.
—Ok, ok. Ese día Tanya me llamó ¿Recuerdan?
—Edward… -dijo Emmett moviendo ligeramente su pie contra el piso.
—Bueno, esa tarde llevé a Tanya con su familia y de camino hacia aquí me topé con una chica, ni siquiera recuerdo su nombre, lo hicimos en mi auto y asunto terminado.
Jasper entrecerró los ojos, analizando mi mentira. — ¿Eso es todo? ¿Realmente no recuerdas su nombre? –preguntó molesto.
Me encogí de hombros, restándole importancia. —Dije que no fue nada. Un simple revolcón de unos minutos.
Emmett rió ruidosamente. —Tú teniendo sexo mientras Bella te esperaba para tomar clases de piano.
El nombre de Bella me hizo tensarme de inmediato, Jasper lo notó. — ¿Qué tiene que ver Bella en esto Edward? –preguntó atento a cualquier movimiento mío.
—Jasper, mi hermana no lo sabe. Si ella se entera de los rasguños me mata, ella cree que estaba con Tanya. Esto no debe salir de aquí. ¿Cuento con su discreción?
—La pregunta ofende. –dijo Jasper.
Sonreí internamente, las dudas de Jaz desaparecieron y lo más probable es que Emmett no recordara ya el tema.
Los tres nos recostamos en los sofás y comimos pizza placenteramente.
—No cabe duda. Cuando la comida es gratis, sabe deliciosa. ¿Pero saben qué hace falta? –pregunté viendo la televisión.
—Cerveza. –exclamaron mis dos amigos.
—Exacto, ¿Jasper por qué no tienes cervezas? –le reproché.
—Los siento, estoy acostumbrado a comer en tu dormitorio. –se excusó.
—Tendré que ir en medio tiempo por las bebidas. –dije un poco molesto.
—Pero las chicas tienen su mugrosa pijamada. No podrás pasar. –me recordó Jaz.
—Sí, pero Bella fue a comprar la temporada nueva de Smallville y de cenar.
—Seguramente tu tonta hermana ira a comprar pizza hasta la pizzería. ¿Las chicas no conocen el servicio a domicilio? –dijo riendo Emmett.
—Emmett, normalmente, quien reparte la pizza en esta área de la ciudad es una mujer. Las chicas van hasta la pizzería porque van a visitar al… -fingí pensarlo un momento. —Ah, sí, ya recordé, al "papacito" "buenote" "bomboncito" del mesero. Prefieren ir hasta allá para flirtear un poco con él. ¿Acaso, no lo habías notado? –pregunté molesto.
—No te creo. Mi Rosy nunca haría eso. –dijo Emmett moviendo enérgicamente su cabeza.
Rodé los ojos. —Como sea, eso nos da mínimo hasta el medio tiempo para ir por las cervezas y mis cigarros.
— ¿Qué tanto harán las chicas en la pijamada? –preguntó pensativo Jasper.
—Creo que Bella está tratando de meterle la duda del sexo a la duende. O eso entendí. –dije sin prestarle mucha atención, pues estaba tratando de concentrarme en el partido de fútbol.
Pasaron los minutos y Jasper habló. —Emmett, Edward…
— ¿Qué? –preguntó Emmett con comida en la boca.
— ¿Todavía tienen sus Walkie Talkie?
—Sí, están en mi habitación. –respondí sin comprender cuál era su intención.
— ¡Oh, sí! –grito enérgicamente Emmett. Saltó del sofá y comenzó a brincar por todas partes. —Es una gran idea, Jasper.
Fruncí el ceño. ¿Qué me estaba perdiendo?
— ¿De qué están hablando? –pregunté curioso.
— ¡Espiaremos a las chicas! –exclamaron ambos con sonrisas maliciosas.
Entendí de inmediato.
— ¡Qué estamos esperando! ¡Manos a la obra! –grité emocionado.
Dejamos a un lado la pizza y corrimos los tres hacia mi dormitorio. Llegamos con rapidez a mi habitación, ventajas de ser vecinos. Tomé mis Walkie Talkie y fuimos a la habitación de mi hermana.
— ¿Dónde lo pondremos? Tiene que ser un lugar donde se escuche perfectamente y las chicas no puedan ver. –dije mientras analizaba la recámara Bella. Su habitación tenía una amplia cama con sus respectivos burós, un tocador con un gran espejo, varias fotografías y un cuadro con manchas negras que Bella llamaba abstracto. El centro de entretenimiento con la televisión, libros y el equipo de música. Y a un lado de la puerta del baño estaba su closet. Maldije que no fuera una chica normal. ¡Debería tener peluches y esas cosas! Así no tendría problemas.
Volví a observar su habitación, mi mirada se detuvo en el equipo de música.
— ¿Entre las bocinas? –pregunté indeciso.
—Sí, es perfecto. Las chicas se sentarán en la cama y ni de cerca, ni de lejos se distingue el radio. Comprueba que funcione. –me recordó Jasper.
Presioné On en los dos radios. Solo uno encendió.
Me golpeé a mi mismo la frente. No funcionaban. ¡Maldición!
—Prueba con estas baterías. –dijo Emmett extendiendo una mano con dos pilas.
Abrí el radio que no encendió y cambié las baterías, presioné otra vez On, esta vez la luz amarilla me aseguró que funcionaban.
—! Yupi! –gritó Emmett.
Rodé los ojos. Era obvio que funcionarían, solo había usado esos Walkie Talkie hace unos meses. Los compré especialmente para nuestras salidas al campo de Gotcha. —No seas infantil Emmett. –dije dándole un zape.
—Hay que irnos. No tentemos nuestra suerte. –dijo precavido Jasper mientras observaba con miedo la puerta.
Rodé otra vez los ojos.
— ¡Cobarde! –me burle de él.
Salimos caminando de puntitas de la habitación, en cuanto cerramos la puerta corrimos hacia el dormitorio de Jasper.
Una vez que cerramos la puerta del dormitorio de mi amigo, pude respirar con tranquilidad. No quería ni imaginarme lo que pasaría si las chicas descubrían lo que acabamos de hacer.
—Ahora a esperar. –dije dejándome caer sobre el sofá.
Los tres chicos estuvimos comiendo, bromeando, viendo la televisión mientras esperábamos que las chicas entraran a la habitación de Bella. Después de casi dos horas, escuchamos la risa de Alice. De inmediato toqué mi pantalón, saqué el Walkie Talkie y lo puse en la pequeña mesa que estaba enfrente de mí. Los tres rodeamos la mesa, Jasper apagó la televisión.
—Emmett, ni se te ocurra tocarlo, si por error presionas talk, las chicas escucharán lo que nosotros hablamos y nos descubrirían. –le advertí.
—Ok. Miren. –dijo metiéndose las manos en los bolsillos.
Los tres nos quedamos en silencio, escuchando cosas caer.
—Deberías olvidarlo. No deberías quererlo a pesar de todo lo que hace. Solo juega contigo y tú se lo permites. Deberías decirle lo que sientes. –dijo Alice.
Analicé las palabras de Alice, ¿a quién le decía eso? ¿A Bella o Rosalie?
—El sabe que lo amo. Me conformo con lo poco que me da. Es mejor eso a nada. –contestó Bella.
Sus palabras me confundieron. Tendría que darle otra golpiza a Jacob, porque al parecer todavía buscaba a Bella.
—Bella, deberías tirarte al pizzero. Un clavo saca a otro clavo. La verdad está bien mango, yo tengo novio, así que te lo sedo. –dijo Rosalie.
Mis puños se apretaron. ¿Qué consejos eran esos? Yo no le sugería a Jasper que se acostara con una chica solo porque la consideraba atractiva. Escuché el gruñido de Emmett, lo que hizo que sonriera, al menos, no era solo yo el que estaba enojado.
—No lo sé, no creo. Tengo novio. –escuché la voz aburrida de Bella.
Alice y Rose rieron fuertemente.
Salté de orgullo. Y le saque la lengua infantilmente a Emmett y Jasper. —Bella no se deja influenciar por Rose.
Emmett volvió a gruñir y Jasper rodó los ojos.
—Con ese humor de perros que te cargas, te hace falta sexo. ¿Cuándo fue la última vez que tuviste un orgasmo? –preguntó Alice.
Me tensé de inmediato, mi corazón comenzó a latir con más fuerza.
—Hoy, fueron dos. Estuvo increíble. –respondió de inmediato Bella.
Estaba orgulloso de mi mismo, pero a la vez temeroso, era 100 % seguro que preguntaran, ¿Cómo, cuándo y dónde?
— ¿Cómo, cuándo y dónde? –preguntó Alice curiosa.
—Bella, picarona, estás usando el vibrador que te regalé, ¿verdad?-preguntó burlona Rosalie.
Escuché la risa de Alice y Rosalie pero no le presté mucha atención, estaba pensando en muchas cosas a la vez. ¿Bella tenía un vibrador? ¿Desde cuándo? ¿Por qué no me lo había dicho?
—Veamos la televisión. –dijo Bella desviando el tema.
Esperamos unos momentos, pero ya no escuchamos voces.
— ¿Por qué el control no tiene baterías? -preguntó Bella confundida.
Jasper y yo de inmediato volteamos a ver a Emmett. El susurró un débil "lo siento" mientras nosotros dejábamos caer la cabeza en la mesa. Tres minutos después escuche la puerta abrirse y el inconfundible olor de Bella me aturdió. Mi hermana tomó mi oreja con fuerza, obligándome a levantarme.
— ¡No tienes madre Edward! –siseó Bella.
Reí nerviosamente. —No es lo que tú crees, Bells.
Ella no contestó, se limitó a apretar más su agarre en mi oreja.
—No se hagan los pendejos. –gritó Rose.
Cerré los ojos y me dejé guiar por mi hermana. No necesité mi vista para saber que nos dirigíamos a nuestro dormitorio. Me empujó hacia enfrente y supe que habíamos cruzado la puerta de nuestro dormitorio. Abrí por fin los ojos.
—Fue idea de Jasper. Te lo juro. –me excusé.
— ¿Y te pusieron una pistola para que les prestaras tus walkie talkie? -preguntó sarcástica.
— ¿Cómo sabes que son míos? Emmett tiene también, son los de él. –mentí.
—Edward, tú tienes la costumbre de marcar con tu nombre tus cosas. –dijo aventándome el radio. Caché el walkie talkie y le di vuelta, "Edward" tenía escrito con letras blancas.
Bufé, mamá me obligaba a marcar mis juguetes para no confundirme con los de Emmett y Jasper, tenía que olvidar esa manía. Ya había crecido.
Levanté la mirada, Bella caminaba de un lado a otro, murmurando en voz baja "me arrepentiré si lo mato".
Se veía tan sexy enojada.
—Hoy no dormirás aquí. No te quiero ver. –dijo sin dejar de caminar por toda la sala.
Me encogí de hombros, si no me quiera en el dormitorio, iría con Emmett o Jasper. —Está bien. –acepté sin rechistar.
Me acerqué a ella para abrazarla y pedirle una disculpa pero cuando me acercaba me fulminó con la mirada. Me enojé con mis amigos, era la segunda vez en la semana que no dormía en mi cama. Decidí que mejor era ir con Tanya, tenia días que no visitaba a mi novia. Sonreí, ella me escucharía, no escucharía reclamos, no lloriqueos.
— ¿A dónde irás? –preguntó furiosa Bella.
—Iré a dormir con Tanya. –dije mientras caminaba hacia la puerta.
— ¿Dormiste con ella el miércoles? –volvió a preguntar furiosa.
Fruncí el ceño, a que se debe ese enojo. ¿Ahora qué hice? Tenía que escapar pronto.
—No dormí con ella. –le aclaré. — ¿A qué se debe ese arranque de celos? –pregunté más para mí que para ella. Abrí los ojos incrédulo, ¿Celos? Ella no podía estar celosa, la he escuchado miles de veces decir que ama a Jacob. Pero ella siempre se alegraba cuando peleaba con Tanya y se molesta cuando busco a mi novia. — ¡Dios! ¡Estás celosa! –grité.
—No estoy celosa. No confundas nada. Solo quería que recordaras que tenemos un trato. No puedes acostarte con alguien más. –dijo mirándome despectivamente.
Suspiré aliviado. El juego, era lógico que ella estuviera preocupada por el juego.
—No te preocupes. Tanya cuida mucho su virtud. –dije rodando los ojos.
— ¿Estas tratando de decirme zorra? –preguntó elevando la voz.
—No. –respondí con rapidez. —Mejor me voy. No te preocupes, dormiré con Tanya, solo eso. –le aseguré.
—No, no te irás. Espera. –dijo y corrió a su recámara.
Esperé a que regresara, ella aún estaba molesta, debía cuidar cada palabra que salía de mi boca porque podía ser usada en mi contra.
Bella traía consigo la baraja de posiciones. Ni siquiera la barajeo, solo expandió las cartas en el centro de mesa. —Toma tu carta. –dijo entre dientes.
Me acerque a la mese y tome la última carta. Leí la posición, "piernas al hombro".
—Te puedes quedar. –fue lo último que dijo Bella antes de irse a su habitación.

Tenía un fuerte dolor de cabeza, álgebra nunca fue mi fuerte. Sabía que si le pedía a Bella su tarea era probable que me propinara un golpe y no quería estar durante semanas tuerto.
Estiré el brazo para tomar una papita, me llevé una gran desilusión, ya se habían acabado.
Decidí ir con Jasper a quitarle las suyas.
Me puse mis tennis y de inmediato fui con él.
Toqué la puerta de su dormitorio con insistencia, pero no abría.
— ¡Jasper! ¡Abre! –grité.
Cuando me disponía a irme la puerta se abrió. Jasper estaba en bóxer y… ¿furioso?
— ¿Qué quieres Edward? –dijo entre dientes.
— ¿Tienes papitas? –pregunté cauteloso.
— ¿papitas? ¿Tocaste la puerta como loco por papitas?
Asentí con miedo. —Papitas con jalapeño.
—Espérame dos minutos. –dijo cerrándome la puerta en mis narices.
Parpadeé sorprendido. ¿Por qué estaba tan enojado? ¿Tenía papitas o no?
Jasper salió de su dormitorio mientras se colocaba su gorra, aún molesto.
—No tengo papitas, Edward. –dijo cerrando la puerta detrás de él.
—Entonces, ¿por qué diablos no me lo dijiste en ver de dejarme como estúpido esperándote? –dije ahora yo también molesto.
—Porque tenía que hacer esto. –dijo golpeándome fuertemente en la cabeza.
—Auch. –me quejé mientras pasaba la mano cuidadosamente por mi cabeza. —Mi linda cabecita no tiene la culpa de tu mal humor. –me quejé.
—Tu linda cabecita se mete en lo que no le importa. –dijo mientras caminaba hacia el dormitorio de Emmett.
Yo lo seguí. — ¿En qué me metí? –pregunté confundido.
—Estaba a dos segundos de besar a Alice, pero no… tienes que arruinarlo todo. Tenías que llegar en el mejor momento.
Reí. —Debió ser tu imaginación Jasper. ¿Aceptaste la marihuana que nos ofreció James, verdad? –pregunté entre risas.
Jasper ignoró mi pregunta y tocó la puerta del dormitorio de Emmett.
— ¿Qué pasó chicos? –preguntó Emmett sonriente.
— ¿Tienes papitas? –pregunté.
—Con jalapeño. –exigió Jasper.
Giré a verlo.
— ¿Qué? También se me antojaron. –se excusó.
—Lo siento, Rosalie no me deja comerlas. Es malo para la salud, dice que tiene muchas calorías. –dijo alarmado Emmett.
—Si ayer te comiste como siete pedazos de pizza, no vengas con que cuidas la línea. –me mofé.
—Vayamos a comprar unas bolsas de papitas. –sugirió Jasper.
Emmett y yo aceptamos.
Salimos del edificio de los dormitorios para ir al estacionamiento.
Nos detuvimos frente a mi Volvo y 25 minutos después estábamos frente a Walt-mart.
—Deberías tomar unos de esos carritos. –dijo Emmett señalando a una señora que llevaba a un niño dentro del carrito.
— ¡No! –gritamos Jasper y yo.
La gente a nuestro alrededor nos miró con curiosidad.
—Tú no cabrías Emmett. –dijo en voz baja Jasper.
—Ustedes no son divertidos. –se quejó Emmett.
De inmediato nos dirigimos a la sección donde se encontraban las botanas.
Me paré frente al gran estante de botanas. Admirando la gran variedad de papitas que había.
El insistente sonido de un celular me sacó de mi estado de aturdimiento.
— ¿De quién es el celular que está sonando? –pregunté mientras me decidía por papitas con jalapeño o con limón y sal.
—De Emmett, elige cualquiera o los dos sabores Edward. No quiero seguir pasando vergüenzas. –dijo Jasper.
El sonido del celular se detuvo. Imagino que por fin Emmett contestó la llamada.
—Sí, tienes razón. Me llevaré las dos papitas. Te recomiendo que me compres mi caja de Gansitos ¡eh! –dije mientras tomaba las bolsas de papitas.
— ¡Hey! Mujer de poca fe, todavía quedan algunos días. Y si tú no fueras tan inoportuno la hubiera besado.
Rodé los ojos. —Hasta no ver, no creer. –dije incrédulo.
En ese momento llegó Emmett agitado y completamente sonrojado. ¡Cuidado! ¡Está enojado! Me advirtió mi conciencia.
—Rosalie me llamó. –dijo nervioso.
Jasper y yo nos encogimos de hombros. ¿Qué nos importaba que Rosalie haya llamado?
—Quiere… quiere que le compremos toallas femeninas.
Las papitas que estaban en mis manos cayeron al suelo.
— ¿Repítelo? –dijo Jasper.
—Toallas femeninas.
Un grito ahogado salió de mi pecho. —Yo no compraré eso. Aquí los esperare. –dije como buen cobarde.
Emmett tomó el brazo de Jasper y el mío para comenzar a buscar la sección para comprar esas… cosas.
Estuvimos buscando por toda la tienda esa sección pero no la encontrábamos. —Emmett, preguntemos a una empleada, nos traes dando vueltas en círculos. Es la quinta vez que veo pasamos por lácteos. –dije molesto.
Emmett detuvo a una ancianita que pasaba enfrente de nosotros. — ¿Dónde tiene las toallas femeninas? –le preguntó.
La ancianita abrió los ojos y grito: — ¡Auxilio! ¡Un loco!
Los chicos y yo corrimos por los pasillos, huyendo.
—Esperen. –dijo Emmett.
Jasper y yo dejamos de correr. — ¿Qué pasa? –pregunté cauteloso.
—Acabo de ver la sección de toallas femeninas. –dijo sonriendo.
Jasper suspiró aliviado. —Vayamos.
Llegamos a la sección de esas… cosas.
— ¡Joder! Ahora, ¿de cuál escojo? –preguntó asombrado Emmett.
— ¿Aloe Vera o Manzanilla? ¿Con alas o sin alas? ¿Buenas noches o para día? ¿Flujo moderado o abundante? -leía Jasper.
—Flujo moderado, para día, sin alas y con manzanilla. –dijo una voz ronca detrás de nosotros.
Temerosos, los tres volteamos hacia esa voz.
¡Dios! Un gay nos estaba hablando. El chico estaba maquillado, usaba unos Jeans ajustados con una blusa que según mostraba sus pechos y una peluca rubia. —Esas son las toallas que yo uso.
Emmett rio nerviosamente. —Son para mi novia. –dijo tomando el primer paquete que encontró y tomando nuestros brazos.
Deje salir el aire que retenía en mis pulmones. — ¡Ya suéltanos Emmett! –dije zafándome de su agarre.
—Vayamos de aquí. Paguemos de inmediato. En cualquier momento me desmayare. –dijo Jasper.
Caminamos hacia donde estaban las cajeras. Cuando la chica tomó mis papitas Emmett habló.
— ¡Oye Edward! -me giré hacia él. —No tomé mi cartera cuando salimos. ¿Pagas tú?
—No, todavía no me pagas los doscientos dólares de propinas. ¿Recuerdas?
Jasper me arrebató el billete de cincuenta dólares de la mano y mi cartera. —Cóbrese de aquí. -le dijo a la empleada.
Iba a quejarme pero al ver su mirada me arrepentí.
Pagamos y caminamos hacia la salida.
—Disculpen. No puede irse. –escuchamos una voz masculina hablarnos.
Voltee a ver al es encontraba a unos metros de nosotros. El señor era joven, quizás unos 35 años y vestía totalmente de azul marino.
— ¿Perdón? –pregunté confundido.
—Usted no, el güerito. –dijo apuntando a Jasper.
— ¿Yo, por qué? –preguntó Jaz entrecerrando los ojos.
—La gorra que trae en la cabeza no la ha pagado.
—Está loco, esa gorra es mía. Esta lugar no vende la marca Levi's. –dijo ofendido Jasper.
—Porta mercancía robada y todavía me insulta. –dijo rojo de la furia el vigilante.
Jasper respiro profundamente. —Mire, señor. –se quitó su gorra y se la enseñó al vigilante. —Como ve, la gorra no trae ninguna… -dejo de hablar. El estaba igual de asombrado que nosotros.
La gorra traía una etiqueta con el precio de trescientos dólares con grandes letras.
El vigilante arqueó una ceja. — ¿Decía jovencito?
—Esto debe ser una broma. –musité débilmente.
— ¡Adiós, chicos! –gritaron Alice, Rosalie y Bella a unos metros de nosotros.
Apreté mis puños. ¿Cómo no me di cuenta? Las chicas estaban detrás de todo.
Emmett nos dio una mirada de advertencia.
3.
2.
1.
Él empujó con fuerza al señor. — ¡CORRAMOS! –gritó Jasper.

21 comentarios:
En que lío se meten los chicos...pero la historia así es amena..da gusto leer, porque te diviertes...
Uyyy casi los agarran, pero tenian que tomar venganza por andar espiando conversaciones.
Las chicas son totalmente demoniacas >.<!
La amo con todo mi ser! Esa fue una muy buena venganza.
Esos tres parecen unos niños de cinco años espiando a las chicas así.
Buen Chap!
Besos!
jajaja la escena del supermercado me mata jajajaja es super divertida...
Que infantiles ! Como me he reído ... Edward marca sus cosas, nanai xD y luego en el súper comprando toallas femeninas, como querría ver sus caras ! :D jaja
holaaa Meryy!! esoo les paso por espiar a las chicasss jajajaj!! son terribles!! y este emmett tiene cada salida que me hace matar de risa lo de las toallas femeninass me mate de risaa...y jasper que estaba super enojado por que casi besaba a alice me encanta esta historia por que tiene de todo humor ,amor ,los momentos hot de edward y bella je"!!! hay tiene como leccionn que no debieron meterse con las chicasss jaaj!!! me voy a seguir leyendo!!
jajajaja lo del supermercado quedo genial y concuerdo las papitas con jalapeño son riquisimas y jasper se quedo con gana de beso, las chicas que buenas venganza jejeje insisto me encanta esta historia
Todos los hombres terminan siendo iguales ¡UNOS METICHES! Hahahahah Me encanta Merý
son unos niños, pero muy divertidos
Los hombres son mas chismosos q las mujeres y luego dicen q es al reves jiji, se tenian bien merecido el castigo jiji
los amo...
hahahahaha...hay me muero de la risa...hahahahapriemro x lo de bella gritandoles,despues lo de las toallas higienicas,el gay y encima la gorra hahahaha las chicas si que se pasaron =D seguro la perversa mente de alice fue el cerebro de todo esto =D
jajjaaj volverlo a leer , es volver a morirme de la risa....me encanto
ola!!
ahh me entraron ganas de leerlo y aki esta!!
nuevamente lo leo jejeje!!
me da mucha risa este capi!!
saludos ^_^
:c
jajajajajajajaja... Las chicas planearon algo muy malo a los chicos nooooooooo!!! jajajajajjajajaja
xD
Ahora en el siguiente capitulo veré que hará Bella para castigarlo jajajajaja
Saludos desde Colombia :t
jejeje.. no hay q meterce con las chicas ps la venganza es fuerte...!!!! estubo muy entretenido el capi, me encanto... y la mentira q dice Edward de tener sexo con una desconocida hasta Jasper se la creyo.. me lo esperba de Emmett pero nunk de Jasper..!! y me hiciste acordar de una vez q mande a mi papa a comprarme toallas, se las describi minusiosamente hasta le dije el color del paquete..pero igual me trajo unas q ni sabia q existian..!! asi q se los digo a las chicas a los hombres no se les puede mandar a comprar toallas femeninas xq ni q le muestres una foto de ellas nunk te van a trar la q tu quieres..!! :c
jajajajajajajajajajaja mori de risa! lo del pizzero pff aqui tambien ahi q me tare loca, y ed se puso celoso con el cosejo q le dio rose a bells, y lo mas comico fue ellos cmprarndo toallas 3... 2... 1 a correr se ha dicho jajaja
me encanta la amistad que hay entre todos ellos,
jajaja me gusto que las chicas los descubrieran.
Al volver a releer el capitulo ahora si noto varios detalles que habia pasado por alto :a
Saludos
AHAHHAHAHAHAHAHAA!!!!!!
Adoro a estás chicas!!! ;D
Annelice K.
Dios mio!! Que manera de reirme!!! jajajajajajajaaajajaja esos tres comparndo esas...cosas!!! jajajajajajajajajajaa
Los hombres jamas dejan de ser niños,y nosotras toda la vida nos comportamos como sus madres,asi que ¿de que nos quejamos?,sigo leyendo.
que malas :l
isabella 123456
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