06 abril, 2010

Juegos Sexuales: Sometido

Twilight es propiedad de Stephanie Meyer, la trama es mía y prohibida la copia total o parcial de la historia.Att. MerySnz
Treinta cartas con diferentes posturas sexuales, dos días a la semana para realizarlas. ¿Podrán jugar sin que surjan sentimientos? "Solo saciaremos nuestra hambre y curiosidad. Cuando terminemos con las posiciones el juego se acaba"
Sometido
.
Entré en la habitación de Bella, ella estaba recostada boca abajo a lo largo de la cama. Vestía un holgado pantalón con una camisa de delgados tirantes. El coordinado era de color azul marino.

Dejé de observarla y decidí ir directo al grano.

— ¡Bella!

—mmm. –dijo concentrada en sus libros.

—Hermosa. –volví a llamarla esta vez con una palabra delicada, tenía que besarle el trasero por mi tarea.

—mmm. -volvió a murmurar.

—Me prestas tu tarea de álgebra. –dije cruzado mis dedos.

— ¡NO!

Agaché la mirada, dándole dramatismo a mi actuación. —Por favor. –susurré

— ¡No!

— ¿Por qué no? No es justo, debes de ser solidaria. –refunfuñé.

— ¡No!

Pude escuchar un poco de burla en su última negación.

Resoplé. —Bella, la tarea es muy fácil, déjame copiarla.

—Si es tan fácil haz tu propia tarea.

Ella rió.

Rodé los ojos. —No seas egoísta.

Bella hizo un adorable mohín. — Por qué no se la pides a Emmett o Jasper, en vez de andar de metiches deberían hacer sus deberes.

— ¿Crees que no lo pensé antes? El tema fue explicado el jueves que no fuimos a clases. Es muy probable que no la hayan hecho.

—Por cierto, ¿por qué no fueron al instituto? -preguntó frunciendo el ceño, pensativa.

—Porque estábamos con una cruda horrible. –dije la verdad. Bueno a medias. — ¿Me la prestaras sí o no? –dije decidido a no seguir rogando.

—La libreta esta sobre los libros.

Mire alrededor de su habitación, distinguí en el suelo una enorme cantidad de libros, sobre ellos estaba una libreta con la imagen de David Beckham en la portada.

— ¡Oye, Bella! ¿Qué clase de libreta es esta? –pregunté enojado. Mi hermana no podía usar una libreta tan vulgar.

—Mi favorita. –dijo sin voltear a verme.

Fui hasta la cama y le cerré el libro. A ver si así me prestaba más atención.

—Explícame, porque tienes esto. –aventé la libreta a la cama y me crucé de brazos.

—Edward. –dijo mi nombre entre dientes.

— ¿Qué? –grité, retándola.

Ella suspiro. —Mira esos ojos, sus espesas pestañas, su marcado abdomen, esas piernas… -deje de escuchar su voz soñadora y le arrebaté la libreta antes de que la babeara.

—Ya me voy, te traigo tu libreta en… -pensé en el tiempo que me tomaría copiar el procedimiento y la respuesta de los siete ejercicios. —15 minutos.

—Trata con cariño mi libreta. –gritó cuando yo salía de su habitación.

Entré a mi habitación, era una ventaja que durmiera enfrente de la suya. Abrí mi propia libreta y comencé a buscar mis ejercicios. No tuve que buscar mucho, ya que eran las últimas hojas que quedaban.

Tomé mi lápiz y abrí la libreta de Bella.

Doce minutos exactos fue lo que me tarde en hacer mi tarea. Cerré la libreta y no pude evitar observar la portada.

—No eres atractivo. –dije en voz alta.

—Oh, sí lo es. –dijo una voz detrás de mí. No me giré, sabía que solo podía ser ella.

Dejé las libretas en el buró y me recosté en la cama, apagué la luz de la lámpara de mi izquierda y palmeé la cama, dándole a entender que se acostara conmigo.

Bella brincó juguetonamente sobre la cama.

—Auch. –me quejé al sentir como caía sobre mí.

— ¿Recuerdas, la primera vez que nos conocimos?

Por supuesto que lo recordaba, como si fuera ayer. Tenía cinco años cuando la vi por primera vez, mi padre trabajaba en el hospital de Forks. Ese día mamá me había llevado a urgencias porque me había cortado con un vidrio. Ella estaba también en urgencias, tenía un bracito enyesado, acababa de salir de un accidente automovilístico donde sus padres acababan de fallecer. Lloraba y pataleaba porque no deseaba que la llevaran a un orfanato y corrió hacia los brazos de Esme, pidiendo su ayuda. Recordé la furia de mi adorable madre, ella siempre de carácter amable y cariñoso estaba fuera de sí misma.

Ese día ella entró en nuestras vidas, como un miembro oficial de la familia Cullen.

—Claro que lo recuerdo. ¿Los extrañas? -pregunté mientras la abrazaba.

—A veces, me siento cansada. –dijo bostezando.

Cerré los ojos, tenía mucho sueño.
Estaba preocupado, el mensaje de Jasper decía que era urgente.

Llegué agitado por correr a la biblioteca, la señora Coppe me dio una mirada de advertencia cuando me vio llegar. Después de habernos pillado a los chicos y a mí leyendo sus libros eróticos, no nos podía ver ni en pintura.

No me tardé mucho en encontrar a Jasper, ya que era el único en la biblioteca, es decir, ¿qué adolescente va a la biblioteca cuando existe internet?

— ¿Qué pasó? –pregunté viendo mi reloj.

—Te tardaste. –dijo en tono acusatorio.

—Sí, me tarde tres minutos. –dije molesto, creí que se trataba de un asunto de vida o muerte y por lo que veía el estaba muy bien de salud.

—No importa. -dijo moviendo sus manos nerviosamente en el aire, restándole importancia.

— ¿Y Emmett? –pregunté antes de sentarme frente a él.

—Solo te mandé mensaje a ti, este asunto solo puedo tratarlo contigo. –dijo en voz baja.

Me incliné para estar más cerca de él. — ¿Qué pasa? –pregunté un poco más preocupado.

—Necesito, yo... Hacer unas preguntas. A ti. –balbuceó.

Suspiré, me estaba cansando de tantas vueltas, me moría de curiosidad por saber porque tanto misterio.

Me estiré en la incómoda silla. — ¿Qué es lo ultra secreto que me quieres preguntar Jasper? –pregunté sin rodeos.

—Es importante, yo quiero… exijo… mmm. –froto sus manos en su cara, sea lo que quisiera hablar le daba vergüenza.

No lo presioné, esperé hasta que hablara.

Mi amigo se puso completamente rojo. —Edward… mmm… yosoyvirgen. –dijo atropelladamente.

Analicé sus palabras, hasta que comprendí. — ¡ERES VIRGEN! –grité asombrando.

—Cállate pendejo. Ahora todos lo de la biblioteca lo saben. –dijo tapándose con un libro.

Observe a mí alrededor. La biblioteca estaba vacía. Ni siquiera la Señora Coppe estaba en su escritorio.

Suspiré un poco más tranquilo. —Ahora que lo pienso, nunca te había visto con ninguna chica. –dije tratando de recordar algo que me indicara que mentía.

No recordé nada. Él había salido con algunas chicas para celar a Alice, pero no duraban mucho sus relaciones, a lo máximo dos semanas.

—Necesito que me digas... Que me aconsejes… que me sugieras... cómo... ¡Dios! ¡Ya sabes! –balbuceó nervioso.

Supe de inmediato a que se refería, pero decidí hacerme el desentendido.

—No te entiendo, sé más específico. –dije sonriendo maliciosamente.

Los escuché susurrar "pendejo" pero ignoré la palabra.

—Lo siento Jasper, no puedo leer tu mente, dime, ¿sobre qué quieres que te aconseje?

—Necesito... que… me digas… como… debo… tener… sexo... cuando... tu... pareja... es virgen... también. –se tardó una eternidad en terminar lo oración.

— ¿Por qué no le preguntaste a Emmett? él es el más sexual de los tres. Yo nunca he estado con una virgen, Em le robó la inocencia a Rose, él debe saber. –le sugerí.

— ¿Quieres qué le pida consejos sobre cómo desflorar a su hermana? –se mofó.

Tapé mi boca con mis manos, tratando de controlar mis risas. — ¿Estamos hablando de Alice Brandon?

—Sí, desde luego que hablamos de ella.

Lágrimas caían de mis ojos, de verdad que estaba disfrutando esto.

— ¿Qué es lo que te causa tanta risa? –preguntó entre dientes.

—Que te has estado guardando para una lesbiana y… -una gran carcajada salió de mi boca. —tienes que admitirlo, es patético, leías los cuentos de princesa de Rosalie, ¿verdad?

Jasper golpeó con fuerza la mesa, fue mi señal para parar de reír. Me tragué mi comentario donde le diría que no creía que fuera a tener sexo con Alice.

—Te daré mi opinión, pero te advierto que no soy un buen consejero.

—Escucho.

—Primero, tienes que prepararla, ella tiene que estar muy excitada, ya sabes… el juego previo. Besos, caricias, palabras, etc. Considero que tratándose de una mujer virgen tienes que concentrarte en dar placer, que la experiencia sea especial para ella, hacer un poco al lado tus deseos. –levanté la mirada, Jasper me escuchaba atentamente. —Te recomiendo que le hagas un poco de sexo oral, a las mujeres les gusta y de alguna manera sabrás cuando esta lo suficiente lubricada para penetrarla.

—Entiendo. Sexo oral. -dijo para el mismo.

—Lo segundo seria la penetración. -¡Dios! Estaba avergonzado, ya sé que sintió Carlisle cuando me dio la plática hace unos años. —Verás, tendrás que ir poco a poco, al principio no será doloroso para ella, solo incómodo… cuando llegues a… -hice una ademan con la mano. —Cuando llegues a la barrera, tendrás que usar un poco más de fuerza, depende de la mujer, he escuchado a chicos decir que a sus novias no les ha dolido demasiado y en otros casos, casos extremos, les han llorado. Ahora, conociéndote, querrás quitarte de inmediato para no seguir lastimando a Alice, no lo hagas, deja que se acostumbre a tu tamaño, cuando sientas que ella esta relajada, será porque el dolor ya pasó y puedes embestir con más fuerza y rapidez, como veas que está disfrutando acelera… mmm… tus movimientos. Como te dije, no seas egoísta, no te corras antes que ella. Hay que mantener una reputación.

Suspiré, esos han sido los minutos más largos de mi existencia.

—Pero…

No lo deje terminar. —Fui muy claro, no contesto dudas. –dije un poco cohibido, no quería seguir hablando del tema.

—No seas ridículo, es importante.

—Lo que es importante es que recuerdes usar condón siempre.

—Sí, no soy tan tonto. Lo que quiero saber, ¿cómo sé que ella llegó al orgasmo?

—Fácil, sentirás como sus paredes se aprietan alrededor de… alrededor de donde tú ya sabes. Aparté, sus gritos, gestos y todo eso. Un orgasmo no se puede ocultar.

Chequé mi reloj, era tarde. —Lo siento, quedé de llevar a Tanya a comer. –dije levantándome.

—Sí, no te preocupes, gracias por la información, la tendré en cuenta.

— ¿Por cierto, de verdad crees acostarte con Alice? –no pude ocultar el escepticismo de mi voz.

—No estoy muy seguro de acostarme antes de este miércoles, que es cuando termina la apuesta, pero estoy seguro que pronto pasará, ella me ve de otra manera, eso si te lo puedo afirmar. –el brillo y la emoción de sus ojos no podían mentir.

Asentí con la cabeza.

—Nos vemos.
Llegué al restaurant donde había quedado con Tanya con diez minutos de retraso, ella estaba esperándome.

Respire profundamente para darme valor. Desde lejos pude notar que estaba molesta.

—Hola. –dije mientras me disponía a besar su mejilla, pero ella giró su cara de inmediato.

Suspiré, ya no tenía hambre.

— ¿Por qué tan tarde?

—Estaba con Jasper, el quería un consejo. –dije con sinceridad.

—No mientas, debió ser una chica, ¿verdad?

Resoplé. —No, te estoy diciendo la verdad. –saqué mi celular de mi pantalón y busqué el mensaje que Jasper me había mandado.

Le di el celular, ella lo examinó y pude notar cómo se sonrojada. —Perdón. –dijo con la mirada arrepentida.

—Me estás cansado. –mi cerebro no filtró mis palabras. De inmediato me retracté. —No es justo para mí, no entiendo tus dudas, solo estoy con mis amigos y contigo. –dije con un tono comprensivo que no sentía.

Ella bajó la mirada arrepentida. —Mi instinto femenino me dice que me estás siendo infiel. –dijo al borde de las lágrimas.

Me sentí mal, no era justo para ella. La quería, eso no lo dudaba, pero físicamente nunca he sentido que nuestra relación tuviera esa chispa, fuego, nunca he tenido la necesidad de esperar pacientemente por ella, como lo hacía Jasper con Alice.

Sacudí mi cabeza, no me gustaba el rumbo de mis pensamientos.

—Y por culpa de tu "instinto femenino" tienes que hacer escenas, tenemos que pelear cada vez que nos vemos. –bajé un poco la voz. Algunas personas del restaurant nos observaban atentos. —La semana pasada fue maravillosa, me gusta pasar el tiempo contigo, sin problemas, ni dudas, -tomé su mano entre las mía. —Creo que si tienes tantas dudas es porque tú no estás segura de lo que sientes por mí.

Estúpido, en realidad era un pendejo, yo era el infiel, el mentiroso y el que dudaba de la relación, aún sabiéndolo no quería terminar con ella, me gustaba su compañía; pero los problemas entre nosotros le afectaban más a ella que a mí. No quería seguir lastimándola.

—Es por ella, ¿me estás terminando por otra mujer? –sus ojos contenían sus lágrimas.

Me mordí el labio nervioso, era un canalla por tratarla así. —No, cariño. No es por nadie, pero cada vez que nos vemos peleamos y tú terminas llorando, no quiero hacerte más daño…

Tomó su bolsa y se fue… dejándome solo.

Pagué su bebida y fui hacia mi auto. Tendría que regresar al instituto.

Ni siquiera sé como llegué a mi dormitorio.

Mientras caminaba por la sala escuché las risas de Emmett y Bella. Resoplé, no estaba de humor para verlos, no quería saber de nadie.

El llegar a la cocina todos dejaron de reír. No me moleste en girarme para verlos y saludarlos.

Tome un six pack de cervezas del refrigerador y salí sin mirarlos.

De camino a mi habitación abrí una cerveza y bebí de ella de golpe.

Escuché los pasos de alguien detrás de mí.

—Edward, ¿Que te sucede? –la voz de Bella sonaba muy preocupada.

Me encogí de hombros. —Nada. Déjame en paz.

— ¡Vete al diablo! –dijo molesta. Sus pasos se detuvieron y yo entré en mi habitación, me dejé caer en mi cama.

Miraba el techo como si fuera lo más interesante del mundo, como si mis dudas o mis estupideces fueran a borrarse por obra del espíritu santo.

Podía comenzar de nuevo con Tanya, siendo un novio infiel… no, no podía, ¡Joder! ¡Soy un hombre! Me encanta el sexo y con Bella es sorprendente, cada vez es mejor y mejor. Como podía querer a Tanya y a la vez desear otro cuerpo.

Giré mi cuerpo y hundí mi rostro en la almohada. ¡Estaba jodido!

Sentí como la cama se hundía. Alguien estaba sentado a mi lado.

—No debí haberte pedido tus consejos. –dijo Jasper.

—Tonterías, necesitabas aclarar tus dudas. –mi voz sonó extraña por la almohada.

—Problemas con Tanya. –afirmó.

—Sí. Creo… creo que terminamos.

— ¿Crees? ¿Cómo pasó?

—No lo sé, un momento estaba celosa y después estaba llorando.

—Creí que querías terminar con ella. –me recordó.

—Eso lo dije porque estaba enojado con ella. Me molesta que sea tan mojigata y santurrona, pero aun así, la quiero. De eso no tengo dudas.

— Entonces, tienes dudas de si es mejor para los dos seguir ¿Me equivoco?

—No. –admití de mala gana. Odiaba que tuviera razón.

— ¿Cuántas veces le has sido infiel? -Iba a mentirle y decirle que solo una vez pero el adivinó mis pensamiento. —Dime la verdad, crees que te creímos que no sabías el nombre de la chica, solo te dábamos tu espacio hasta que decidieras decirnos la verdad.

Resoplé, a los chicos no se les pasaba ningún asunto.

—No sé cómo fui tan estúpido de creer que olvidarían el tema.

— ¿Cuántas veces? –me exigió.

Comencé a contar las posiciones, la primera fue contra la pared, la segunda fue la sorpresa, la tercera fue la vaquera y la última fue la cucharita. En total han sido cuatro veces. —Cuatro.

Silencio, creo que Jasper no se imaginaba esa cantidad.

— ¿Desde cuándo?

—Semanas.

Chasqueó la lengua en reprobación. — ¿Quieres mi consejo?

—Sí, adelante.

—No dudo que sientas algo por Tanya, ustedes se conocen desde hace años, ella es linda y tiene muchas cualidades, pero no son el uno por el otro. Para que tener una relación que no te llevara a ningún lado, son totalmente diferentes. Tienes que admitir que es mejor cortar por lo sano.

Cerré los ojos antes sus palabras, no quería terminar. No quería lastimarla.

—Pero es que…

—Pero nada, es mejor ahora que cuando te descubra mentira tras mentira. Hay una gran diferencia entre querer y amar.

—Cierra la puerta cuando te vayas, Jasper. -dije abrumado por mis pensamientos.
Martes.

Con dificultad pude salir de la cama. No me apeteció desayunar y salí más temprano de lo normal de mi dormitorio, no quería toparme con Bella.

Ese día Tanya no entró a la clase de francés que compartía conmigo.

Al parecer todo acabó, pensé.

Pasé el día de manera monótona, sin ver, ni escuchar nada especial. Llegué a mi dormitorio y en cuanto mi cuerpo toco la comodidad de mi cama me quedé dormido.

— Edward. –escuche una voz lejana.

Poco a poco abrí los ojos. Todo estaba muy obscuro.

— ¿Bella? –pregunté con voz ronca, aún tenía ganas de dormir.

Sentí sus manos deslizarse por mi abdomen. Abrí los ojos por completo. Estaba desnudo, ¿Como no me di cuenta? Quise moverme pero mis manos estaban atadas con un par de esposas en las esquinas de la cama.

— ¿Qué diablos te pasa? ¿Por qué me has amarrado? –grité.

La luz se encendió de pronto. Parpadeé tratando de acostumbrarme a la luz.

Mi habitación tenía cuatro enormes espejos, tres de ellos rodeaban la cama y el cuarto estaba pegado en el techo. No necesité ser un genio para saber que significaba todo.

Lamentablemente, yo no deseaba sexo.

—Hoy es martes Bella, y no estoy de… -deje de hablar, en el momento en que le preste atención, ella vestía un sexy neglille café y transparente. Su blanca piel resaltaba con esa diminuta lencería y las ondas de su cabello solo resaltaban su atractivo.

Mi boca se abrió por completo.

Bella no es de las chicas que utilicen lencería para seducir a un hombre, el verla así, tan sexy, con esas diminutas prendas que poco dejaban a mi imaginación estaba excitándome con rapidez. La prenda llegaba unos centímetros abajo de su cintura y la fina tela solo cubría el contorno de sus pechos. ¡Diablos! Ella sería mi perdición.

— ¿Decías? –dijo con burla.

Quise atraerla junto a mí para besarla y poder recorrer cada centímetro de su cuerpo, pero en el intento mis manos resultaron lastimadas.

Se sentó a horcajadas sobre mí, sus uñas de deslizaron lentamente por mi abdomen, subían y bajaban. Una y otra vez. Agradables escalofríos estremecían mi cuerpo.

Reemplazó sus uñas por sus labios, su boca dejaba un camino de saliva por mi cuello, mis hombros, mis brazos, todo lo que tenía a la vista besaba. Cerré mis ojos, concentrándome en las sensaciones. Sus labios llegaron hasta mi miembro, primero metió a su boca la punta de mi erección, pasó una y otra vez su lengua.

La escuché gemir, disfrutando lo que hacía.

Introdujo todo mi miembro en su húmeda boca, sentí la calidez, la humedad y el roce de su lengua a la vez.

Un gruñido salió de mi garganta.

Su cuerpo se relajó por completo e introdujo totalmente mi miembro en su boca, sentí mi erección tocar fondo. — ¡Diablos, Bella! Se siente… -con la poca concentración que tenia traté de buscar la palabra adecuada. No encontré el término que describiera esa sensación. —Indescriptible.

Sacó lentamente mi miembro de su boca, succionando con fuerza. Mis manos estaban adoloridas, de tantas veces que olvidé que estaban atadas y deseaban tomar parte del juego también.

Mi respiración era agitada, ella sabía cómo volverme loco, podía llevarme a la cima del cielo en segundos.

Bella se separó de mí sonriendo maliciosamente, comprendí que iba a desvestirse.

— ¡No! –grité.

— ¿Hice algo mal? –preguntó preocupada.

—No. –humedecí mis labios con mi lengua. —No te lo quites, quiero que sigas vestida.

Ella levantó un poco el neglille y vi como desabrochaba de sus costados sus pequeñas bragas.

— ¡Diablos! Tienes que usar esta lencería la próxima vez.

Ella rió. —Me alegra que te haya gustado.

Dejó sus bragas a un lado y volvió a sentar a horcajadas de mí, pero esta vez al revés, lo único que podía ver era su espalda. El nombre de la posición vino a mi mente de inmediato. Sometido.

—Con razón los espejos. Buena idea. –dije tragando saliva, ansioso por lo que venía.

Se levantó un poco. —Quizás sea un… -adentró poco a poco mi miembro en su interior. — ¿Qué te decía?

Bajó por completo sobre mi miembro, ella estaba tan húmeda que mi pene resbaló prácticamente.

—Decías, que quizás, no sé. ¡Mierda! –grité la última palabra al sentir sus caderas moverse en círculos.

—Quizás… quizás sea un… poco vulgar… pero… -dejo de hablar y gimió fuertemente. —Pero fantaseaba tener espejos, donde ver… tu cara de placer cuando estoy follándote.

Esta vez fui yo el que gemí. Me encantaba que fuera tan desinhibida cuando teníamos sexo. Era salvaje, su boca sucia me excitaba, no tenía miedo en demostrar o expresar lo que le gustaba.

Observe su cuerpo a través de los espejos. Ella se acariciaba a sí misma, sus manos recorrían su propio cuerpo, tocaba su cuello, sus pechos y su clítoris sin detenerse mucho tiempo en alguna parte en específico. Sus labios entre abiertos y su mirada fijamente viendo mi reflejo era demasiado caliente.

—No termines hasta que yo te lo ordene.

Fruncí el ceño ante el autoritarismo de su voz, pero esta era su fantasía, haría lo que ella quisiera.

Su cuerpo comenzó a subir y a bajar sobre mi miembro con rapidez, a un ritmo descomunal. Yo no me quejaba, tenía una magnífica vista de su trasero, podía deleitarme con mi erección se abría paso en su cuerpo una y otra vez.

Estaba al borde, en cualquier momento explotaría, mis manos se cerraron en puños y los dedos de mis pies se contrajeron, no aguantaría mucho.

Escuché la risa de Bella disfrutando mi tortura, no le presté atención.

Sus paredes vaginales comenzaron a contraerse dolorosamente alrededor de mi pene. — ¿Puedo ya correrme? –pregunté jadeando.

— ¡No! ¡Todavía no! –grito mientras aceleraba sus movimientos.

Gruñí, mi cuerpo no soportaba tanto.

— ¡Edward! ¡Córrete ya! –gritó desesperada.

Solo necesité ver como sus pechos subían y bajaban descontroladamente para llegar a mi clímax. Sentí como si el orgasmo no fuera a terminar nunca. Exploté, la deliciosa sensación que se había formado dentro de mí explotó, se liberó y el sentir su calidez, antes, durante y después del clímax hacia la experiencia más sensorial.

Su cuerpo paró de moverse, se mantuvo relajada, tanto como un trapo.

—Bella. Sigo aquí. –dije con voz entrecortada.

Ella suspiró fuertemente. Sacó mi semi erecto miembro de su interior y se levanto. Quitó cada esposa con una llave que estaba sobre un buró.

— ¿Son las esposas de Jasper? –pregunté anonadando. Esas esposas tenían años, las usábamos para jugar a policías y ladrones a los ocho años. Y todavía hace unos meses las buscamos por toda su casa, la necesitábamos para amarrar a Emmett en el volante de su coche. ¡Joder! Nunca pudimos hacerle esa broma.

—Sí.

—Pero si Jasper comentó que se le habían perdido. –le espeté, no podían ser las mismas.

—Rose se las robó hace meses. Para hacerle a Emmett lo mismo que yo te hice a ti.

Una vez que mis manos estuvieron libres no pude evitar masajearlas, dolían. Mis brazos se sentían adoloridos. ¡Pero valía la pena! Si, el magnífico sexo que compartía con Bella valía la pena, el dolor y el que me sintiera como una mierda por engañar a Tanya.

Bella se recostó a mi lado. Tomó una cobija y nos tapó a ambos.

—Edward. –escuché la voz de Bella lejana.

—Dime. –musité con cansancio.

—Si te pido que dejes a Tanya, ¿lo harías? –preguntó tímidamente.

—Ella y yo ya terminamos. –dije con cansancio.

—Pero, si no hubieran terminado y yo te lo pidiera…

Me lo pensé un momento. ¿Quién era más importante para mí?

¿Tanya o Bella?
Branica Hosting

19 comentarios:

Amante de Ti dijo...

¡Que profesor..de sexo...Humm¿porque no me toco uno así?
Lastima...
Luego el sometimiento.. daría por tenerlo en mi cama todo para mi..siiiiii.
Bueno..me parece que se lo merece...digo el placer....

Bere V dijo...

Guauu, que buena forma de tener sexo, eso de los espejos ha de ser bien cachondo. Desde el capítulo anterior tengo la sospecha de que Bella si siente algo por Edward y que cuando hablaba con Alice y dijo que lo amaba se refería a Edward y no Jacob, y como ahora le pide que deje a Tanya, yo creo está enamorada de él, y no la culpo, jaja. Seguiré leyendo para ver si tengo razón.

Anónimo dijo...

Bella!

Bueno... Pobre Jazz ser virgen no ha de ser facil xD!

Me encanto toooodoo lo que hicieron esos dos y soy feliz de que terminaran xD! Ja! Que mala, pero la verdad es que es lo mejor para Tanya, puede quedar como cornuda -todavia más- si la cosa no terminaba pronto xD!

sara dijo...

simplemente genial

Anónimo dijo...

Pobre Jasper, seguro estaba muerto de la verguenza hablando de eso xD
Lo de los espejos ha de ser fenomenal :p

Beluchiss dijo...

jaaja la conversacion de edwarddd con jasperr me causoo gracia no se quien de los dos estaba mas avergonzadoo je!!!y lo de tania esta bienn que la dejeee...yy Mery que te puedo decirrr de edwardd y bellaaaa guauuuu la ultimaa parteee el sometidoo uffff que calorrr...estos dos son muy pasionalesss...me encantann!!!! y ahora que le respondera edward a bellaaa...mmm! me voy a leer el otro por que estoyy super intrigadaaa...!!!

Amafle dijo...

El virginal Jasper jajja la celosa Tanya o la sexy y sensual Bella que le ofrece y le da mucho mas de lo que el pide, que buen cap Bella supo lo que el necesitaba en el momento exacto, punto para la peque

Avril dijo...

Guao que profesor del sexo es Edy:) Hahahaha lo amo y sobretodo con esta postura taaaaaaaan intima(L) y que virginal y pendejo puede llegar a hacer jasper que hay vcs me desespera hahahah Me encanta Merý

Law Bell dijo...

ooo dios!!!! xfin xfin,, la gran pregunta ¿tanya o Bella? tiene que ser bella tiene que ser bella abre los ojos =D eso de los espejos si que fue...subidito de tono jajajaj aunque todo es subidito de tono

Pite78 dijo...

pobre jasper y al otro con gusto lo amarro a la mi cama too...

mafer cullen de vzla dijo...

dioss que ideas..jaja.. ooo diosss q preguntitas las de bella ..pero iren a edward ya comenzo a dudar esto est q se pone bueno y a penas vamos por q pose a si creo q la quinta dioss...

Vane dijo...

Que bueno que termino con Tanya...!! :c
Y dios no me creo aun eso de que Japer es virgen debe amar demasiado a Alice pa' esperarla por tanto tiempo.. aun estoy sorprendida.. :e
La posicion sometido es lo mas exitante q he leido.. y Bella de seguro es mas importante pa' Edward lo malo es q no se a dado cuenta..!!! umm sigo leyendo mañana ya el sueño me esta venciendo.. en mi pais ya son las 3am.. jejeje pero esta historia es tan buena q quita el sueño y te deja con ganas de mas y mas.. Saludos desde Venezuela..!!! :a

Yelic15 dijo...

este cap esta lleno de todo, 1ero jasper virgen :O 2do una tanya celosa :e y 3ero bells dejando salir a flote su amor x ed..! aaw

johanna dijo...

ufff este capitulo es bien hoottt me encanto, se nota que se complementan muy bien los dos, ademas :c:c los consejos de edward :o pobre jasper

Saludesss

Annelice'KissLemon dijo...

Obviamente Bella!!

(:

Annelice K.

Shamy Pelayes dijo...

BELLA!!!! jajajajaja Pobre JAsper!!!! jajajajajaa

jakyedan dijo...

Si predica lo que practica yo quiero ese profesor para la teoría y la práctica,sobre todo para lo segundo,ya que la práctica hace al maestro,sigo leyendo.

Anónimo dijo...

aaaaaaabien me gusta :e

Anónimo dijo...

me gusta
isabella123456

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