06 abril, 2010

Juegos Sexuales: La Sorpresa

Twilight es propiedad de Stephanie Meyer, la trama es mía y prohibida la copia total o parcial de la historia. Att. MerySnz
Treinta cartas con diferentes posturas sexuales, dos días a la semana para realizarlas. ¿Podrán jugar sin que surjan sentimientos? "Solo saciaremos nuestra hambre y curiosidad. Cuando terminemos con las posiciones el juego se acaba"
Sorpresa En El Cine
—Jasper… -dije impaciente.


— ¿Si? –preguntó sin dejar de ver la televisión.

—Ya van varios días que andas semidesnudo, no es agradable para mi vista. –me quejé.

—Lo siento, pero disfruto incomodar a Alice.

Emmett se desconcentró por un momento de su juego y su "auto" chocó en una curva.

— ¿Estás seguro? –pregunté incrédulo.

—Claro, ella tartamudeó y le echó sal a su café. –aseguró Jasper.

—No entiendo. –dijo Emmett al pausar su videojuego y caminar hacia la cocina. —Ella me ha visto a mi desnudo algunas veces y nunca se ha sonrojado, tartamudeado, ni nada por el estilo. ¿Por qué? –gritó desde lejos.

Me quedé analizando sus palabras, hasta que llegué a una conclusión.

—Creo que ella sólo ha visto a mujeres desnudas y Jasper es el primer hombre que ve en ropa interior.

—Pero… - Emmett iba a replicar de nuevo.

—Tú como hermano no cuentas. –intervino Jasper.

—Pero si lo ha visto en traje de baño. –refunfuñó como niño pequeño Em.

—Sí, pero eso fue hace dos años y podías confundir a Jasper con una lagartija. –bromeé.

—Cualquiera diría que están celosos. –nos acuso Jazz.

Me encogí de hombros, no estaba celoso, me encontraba asombrado e incrédulo ante la actitud de Alice. Eso me preocupaba, no quería que Jasper se creara falsas ilusiones con ella y al parecer Emmett pensaba igual.

—El día que Alice diga que está enamorada de ti, me disfrazaré de Winnie Pooh. –dije burlón.

—Y yo del oso Yogi. –dijo Emmett siguiéndome la broma.

—Gracias, que sería de mí sin el apoyo de mis queridos amigos. –dijo entre dientes Jasper.

—Lo siento, pero no queremos que te hagas falsas ilusiones. –me excusé.

Jasper se tranquilizó un poco. —Quizás tengan razón, es solo que… no puedo evitarlo.

— ¡Oh! ¡Abrazo de grupo! –gritó Emmett.

No lo pensé dos veces y me abalancé sobre Jasper. Segundos después el gran cuerpo de Emmett estuvo sobre nosotros. Dejándome sin respiración.

—Estúpido, pesas demasiado… bájate. –habló jadeando Jasper.

Con pereza Emmett se bajó de nuestros aplastados cuerpos.

— ¡Maldición chicos! Se supone que no dolía tanto. –dije mientras trataba de controlar el dolor de mi espalda y acomodaba un poco mi camisa.

—Es porque la última vez que hicimos un "sándwich" teníamos doce. –me recordó Emmett.

Fruncí el ceño. ¿Había pasado tanto tiempo?

—Si... desde la última vez que vimos Dragón Ball. –dijo pensativo Jazz.

Los tres nos quedamos sumergidos por un agradable silencio, recordando esos tiempos, donde todas las tardes nos perdíamos nuestra caricatura favorita y peleábamos entre nosotros creyendo que salvaríamos al planeta.

Reí al recordar que normalmente yo hacía trampa, dejaba que Emmett y Jasper se golpearan entre ellos y cuando por fin salía uno victorioso yo lo golpeaba aprovechándome de su cansancio.

—Tengo hambre. –dijo Emmett, su estómago gruñó.

—Yo también. –le siguió Jazz.

—Pero las chicas no están, no hay comida. –les informé.

—Por cierto ¿De quién fue la grandiosa idea de que andes así? –preguntó Em a la vez que señalaba la pequeña prenda que cubría a Jasper.

No necesité ser adivino o clarividente para saber la respuesta. Estaba cien por ciento seguro que mi hermana había metido sus narizotas en el asunto.

—Bella, ella me aconsejó que lo hiciera. Pero ¿Dónde están las chicas? –preguntó extrañado Jazz.

—Rosalie fue a una exposición de autos, Alice fue de compras. –lo último lo dijo rodando los ojos. —Y Bella… ¿Dónde está ella? –me preguntó Emmett.

—Creo que con Jacob. –dije molesto.

Jasper me palmeo el hombro con fuerza. —Ahora eres el hermano celoso. –se mofó.

Me mordí la lengua con fuerza, tratando de evitar darle una mentada de madre, parecía que estos días no podían dejar de golpearme la espalda y al ver mi dolor se burlaban diciéndome "niña". Gracias a Dios ellos creían que me dolía porque eran muy fuertes y no se les pasaba por la cabeza que mi espalda estaba llena de rasguños.

—No es eso… Las cosas entre ellos no andan bien, a pesar de que Bella trata de mantener la fachada de que es una chica ruda y que nada le importa yo sé que le afecta. No quiero que le haga daño. –dije entre dientes.

Emmett y Jasper asintieron con la cabeza, comprendiendo mi punto de vista.

Ambos me palmearon los hombros con fuerza. Otra vez. — ¡No te preocupes, cabrón! –gritaron los dos al unísono, tratando de reconfortarme.

¡Joder! Los muy malditos estaban disfrutando mi dolor.

—Si quieres, podemos irle a dar un recordatorio. –se ofreció Emmett.

—No. –respondí con rapidez. —Eso es asunto de ellos, nosotros no podemos entrometernos, pero si las cosas se salen de control le daremos una calentadita. Pero no antes. –les advertí.

El estómago de Emmett volvió a rugir. —Preparemos algo para comer.

—Edward y yo prepararemos, no tú Emmett. Alice me platicó que tienes escrito como preparar un plato de cereal con leche. No quiero que te acerques a la estufa. –le amenazó.

— ¿Tienes una receta para el cereal? –pregunte riéndome como loco.

—Sí, no te burles. –dijo entre dientes. Su mal humor desapareció de repente. —Esperen, en mi dormitorio todavía tengo las revistas secretas de Alice.

— ¿Qué revistas secretas? –preguntó curioso Jazz.

—Alice compra cada mes "Maxim", le he robado algunas y las tengo debajo de mi colchón, espérenme. –fue lo último que dijo antes de irse.

Jasper y yo nos miramos fijamente, estábamos en la misma sintonía.

— ¿Estas pensando lo mismo que yo, Pinky? –me preguntó.

—Eso creo Cerebro. –musité débilmente y me dejé caer en el sillón.

Es normal en nosotros tener escondidas las revistas como Play boy, H, Maxim o Sports Illustrated pero… ¡Joder! Una mujer con esas revistas… y si le agregas que esa mujer es lesbiana… eso significa…

— ¡Deja de pensar en eso! –rugió Jasper.

— ¡Tú también pensabas lo mismo! –le espeté furioso.

— ¡Chicos aquí las tengo! –dijo alegremente Emmett pero jadeando un poco por correr.

—Haber si entendí, ¿esa revista nos ayudara a preparar algo de comer? –le pregunté confundido.

—Sí, papá me dijo que aprendió a cocinar con estas revistas. –contestó Em con orgullo.

Rodé los ojos sin poderlo evitar. —Haber, dame una. –le pedí.

Nos pasamos las siguientes dos horas leyendo las revistas. La sección de deportes, tecnología, comparando las modelos de las portadas, leyendo los consejos sexuales, tips para mantenerte en forma, etc.

— ¡Aja! Por fin encontré la sección de cocina. –exclamó victorioso Jasper.

— ¿Para qué queremos la sección de cocina? –preguntó Emmett sin desconcentrarse de la revista ni un segundo. — ¡Oh! Yo tenía hambre. –dijo recordando.

—Tu papá tiene razón Emmett. Estoy leyendo las recetas y vienen muy detalladas. –me burlé. —Te leeré una instrucción: "Vierte todas las verduras con la crema en la licuadora (el aparato electrodoméstico que mezcla y descuartiza todo con un horrendo ruido), después enciéndela en el botón rojo con letras ON y la apagas cuando la mezcla tenga una consistencia como de salsa"

—Espera Edward. -dijo riendo entre dientes Jasper. —Esto es mejor: filetea la carne en cortes delgados (te recomendamos pedirle ayuda a un adulto si es necesario o utilices tijeras de punta chata).

— ¿Qué tiene eso de gracioso? –preguntó sin entender Emmett.

—Nada. –respondí mientras me abrazaba a mí mismo.

Mi móvil comenzó a vibrar, lo saqueé de mi bolsillo trasero y revisé el mensaje que acababa de llegar.

—Son las chicas, nos esperan en veinte minutos en el cine. –leí el mensaje en voz alta.

Jasper fue a su recámara a buscar el pantalón que había usado ayer y una camisa. Jugué con las llaves de mi auto para entretenerme.
—Cómo se tardaron. –dijo Bella.

—Perdón a Emmett lo multaron por manejar en sentido contrario. –mentí, no podía decirle que Jasper hizo una pasarela frente al espejo para combinar su ropa con el pretexto de que a Alice le gustaban los hombres que se saben vestir.

"Si a la duende no le gustan los hombres" le gritamos Em y yo.

—Ya compramos las entradas, veremos Destino final en 3D chicos. –nos informó Rosalie.

Me mordí la lengua para no quejarme y decirle que ella debió haber hecho un berrinche para que las chicas no decidieran contradecirla.

Emmett iba a decir algo pero Rose no lo dejó. — ¿Acaso no te gusta la película que elegí? –le preguntó.

Su novio comenzó a sudar frio. —Claro que si mi Rosy, esa película es perfecta, como tú.

—Mandilón. –susurró en voz baja Jasper.

—Ya tenemos que entrar, ya compramos todo antes de que llegaran, la película empieza en menos de cinco minutos. –nos apresuró Alice.

Entramos a la sala 6, Emmett y Rose se alejaron hasta el fondo, nadie dijo nada, pues sabíamos lo que ellos harían cuando la película comenzara.

—Edward y yo nos sentaremos cerca de ellos. –Bella tomó mi mano y caminamos lo más rápido que pudimos con el refresco y las palomitas.

— ¿Querías que ellos estuvieran solos en un lugar obscuro y encerrado? –pregunté.

—Sí. La verdad solo nosotras veríamos la película pero convencí a las chicas de invitarlos. –dijo adentrándose en una fila de asientos seis escalones debajo de Emmett y Rose.

—Aquí. –eligió ella. Dejó escapar un ligero "Ay" al sentarse y no pude evitar burlarme.

— Querías más duro ¿no? –le pregunte burlón mientras me sentaba a un lado de ella.

Bella me fulminó con la mirada. — Esta noche me las pagaras Edward Cullen. –me amenazó.

—Perro que ladra no muerde y tú ladras demasiado.

Me deleité a escuchar el sonido de sus dientes al rechinar. —Déjame ver la película. –dijo todavía molesta.

Ella sabía que no podía defenderse con nada, todo lo que decía era cierto y eso la enfurecía. Una parte de mi la quería esta noche dócil, tranquilla, sumisa y cooperativa pero existía otra parte, una secretamente escondida que la deseaba furiosa, molesta, resistiéndose a mí.

Decidí prestarle atención a la película, era lo mismo que en las otras secuelas, el chico que evita que una multitud no muera por un accidente, el tiene su premonición, salva a sus amigos y unos cuantos desconocidos, bla, bla, bla…

No llevaba media hora la película cuando escuchamos los jadeos y gemidos de Rosalie. Los ignore con éxito, pero a quien no pude ignorar fue mi hermana. Bella se estaba estremeciendo ligeramente y respiraba con dificultad.

No podía creer que ella estuviera excitaba por la situación.

Sentí como cierta parte de mi anatomía despertaba. No me interesaba lo que Emmett y Rose hicieran, ellos me tenían sin cuidado, pero el saber que tenia a una chica a lado, completamente dispuesta para mí, eso si me importaba mucho.

—Te excita el imaginarte lo que están haciendo los chicos. –le pregunté tratando de que mi voz no sonora ronca.

—Estás loco. –dijo viendo fijamente la pantalla.

— Estas excitada. –afirmé.

—No. –mintió.

—Te diré las cinco características de una mujer excitada. –dije con una sonrisa.

—Te escucho. –dijo mientras cruzaba los brazos sobre su pecho.

—Primero, tu rostro está sonrojado. –acaricié a propósito sus mejillas.

— Es por el calor, no por excitación.

Ignoré su justificación. — Segundo, tus pezones están rígidos. –dije mientras con mi boca humedecía mis dedos índice y pulgar para después pellizcar la cumbre de sus pechos sobre la delgada tela que los cubría.

Ella abrió la boca para protestar pero la cerró de inmediato.

—Tercero, tu boca se reseca y tragas saliva. –murmuré a su oído a la vez que mordía ligeramente el lóbulo de su oreja.

Un gemido escapó de sus labios.

— ¿Y el cuarto? –preguntó en un murmuro.

—Tu vagina comienza a lubricar. Cómo tú ahora, ¿verdad?

Bella negó con la cabeza. —No mientas cariño, puedo olerte desde aquí. –abandoné uno de sus pechos y mi mano acarició sus piernas, exigiéndole que las separara.

—Y por último, tu humedad se desborda entre tus piernas y tus nalgas. –dije al mismo tiempo que adentraba mis manos entre su falda y hacia a un lado sus bragas para acariciarla más íntimamente.

— ¡Edward! –gimió en voz baja.

Su cuerpo se tensó, sus ojos se cerraron con fuerza y apretó los recarga brazos como si su vida dependiera de ellos cuando su cuerpo se convulsionaba en su asiento.

Mordió su labio tan fuerte que tuve miedo que sangrara en cualquier momento.

—Sobra esta información, pero el resultado de esas características es un orgasmo. –dije con voz distorsionada.

Esperé pacientemente a que volviera en sí y me concentre en eliminar mi dolorosa erección. Pero me llegó a mí un pensamiento egoísta, ella ya buscó su liberación y yo no.

—Vámonos. –le ordené.

Bella abrió los ojos incrédula pero después se levanto y musitó un débil "sí".

Con miedo a ser descubiertos caminamos tratando de pasar desapercibidos.

Gracias al cielo los pocos que habían pagado por ver la película estaban enfrascados en ella.

Salimos de la sala observando hacia la izquierda y la derecha. Los pasillos del cine estaban desérticos. Tomé su mano y la guié hacia el cuarto de limpieza más cercano.

— ¡No! ¡No lo haré aquí! –dijo de repente.

Fruncí el ceño, ¿No? Eso ya lo veremos.

— ¿Por qué no? –pregunté impaciente y dejando de tomarle la mano.

—Hoy es…

—Hoy es sábado y es mi turno. –le dije interrumpiendo. — ¿Alguna otra objeción?

—Sí, yo creí que habías entendido que sólo sería en nuestro dormitorio y…

No la dejé terminar y pegue su cuerpo contra la pared.

Oculté mi rostro entre cuello, respirando su conocido olor. —Sabes que quieres esto tanto como yo. ¿Por qué otro motivo usarías falda? –musité dejando un camino de besos en su mentón.

Ella no contestó, solo disfrutaba de mis caricias, después de una eternidad volvió a hablar.

—Yo ya estoy satisfecha. –me presumió la maldita.

Traté de no demostrar mi enojo y mostrarle cuan excitado estaba. Sonreí al sentir que dejó de respirar por unos instantes.

— ¿Estás segura de estar satisfecha? –le pregunté y adentré mis manos en su holgada falda, su cuerpo poco a poco se relajaba. La estaba convenciendo. Mis manos llegaron a sus bragas, no iba a acariciarla tan íntimamente como lo había hecho hace unos minutos. No, no lo haría. Ella no se lo merecía. Jugué con los costados de sus bragas, ignorando el movimiento de sus caderas buscando fricción.

—Edward. –me reprochó.

—No me has contestado, ¿Te sientes satisfecha? –volví a preguntar.

Ella iba a protestar pero la callé besándola. Este beso no fue como los anteriores el miércoles pasado. Aquel día ambos estábamos necesitados, enojados y urgidos. Esta vez nuestros labios estaban en mayor sincronía, no luchábamos por dominarnos el uno al otro. Ahora nuestras lenguas se masajeaban, y acariciaban entre sí. Con calma pude degustar del sabor de su saliva, de sus labios… ella sabía a gloria en estos momentos.

De repente me abrumó la realidad, estábamos en un cine.

Bella sintió mi cuerpo tenso. — ¿Qué pasa? ¿Hice algo mal? -preguntó nerviosa.

—Entremos de una vez, o si no tendremos sexo en medio del pasillo. –dije con la mano en la perilla de la puerta.

—Que sea rápido, tenemos que volver a la película. –me recordó.

—Será rápido. –le aseguré.

—Pero placentero ¡eh!

Rodé los ojos.

Los dos entramos al pequeño cubículo. Ella encendió la luz y pude observar con mayor detenimiento el lugar. En una esquina había escobas, trapeadores, cubetas, bolsas, cajas y algunos carteles de próximos estrenos cinematográficos estaban pegados en la pared.

— ¿Cual es la posición? –preguntó de pronto.

—La sorpresa. –respondí de manera automática.

Escuché el sonido al asegurar la puerta.

Giré mi cuerpo hacia ella. ¡Vaya sorpresa!

¿Acaso ella sabía cada posición?

Bella se encontraba inclinada hacia enfrente, dándome la espalda y una buena vista de su firme trasero. Su cuerpo estaba totalmente relajado, sus brazos caían sin vida sobre sus costados y su cabello cubría totalmente su cabeza imposibilitándome el verla.

— ¿Te quedaras toda la noche ahí? –preguntó disfrutando de mi aturdimiento.

Ni corto, ni perezoso me bajé los jeans junto con los bóxer, me acaricié a mi mismo para que mi erección estuviera más dura.

Levanté su falda hacia arriba y me llevé otra sorpresa. — ¿Y tus bragas? -pregunté casi gritando.

Bella movió la cabeza hacia la izquierda. Y como señaló, sus bragas estaban en el piso. —Oh, debí haber notado cuando te las quitabas.

—Edward. –dijo impaciente.

Deje de hablar y guié mi miembro hacia sus pliegues, acariciándolos, sintiendo la calidez y humedad que desprendía.

Respiré profundamente, la pequeña habitación era calurosa.

La penetré, con lentitud, consciente de la poca humedad que desprendía hasta ese entonces. Poco a poco me adentre en su cuerpo, sintiendo sus paredes apretando mi miembro.

Bella se tambaleó un poco, tomé sus caderas y entré en ella por completo. No pude evitar cerrar los ojos al disfrutar la sensación, ese placer se estaba convirtiendo en una sensación muy conocida.

—Sigue. –me alentó cuando su cuerpo estuvo totalmente acostumbrado a mi erección.

Abrí los ojos al mismo tiempo que la embestí.

¡Joder! Ella es muy estrecha, esta vez ella se sentía más apretada que la vez anterior, su coño ya se encontraba bastante húmedo y mi pene se deslizaba una y otra vez sin dificultad.

La habitación se llenó de jadeos, nuestras respiraciones eran erráticas, el ambiente olía a sexo y se podía escuchar con claridad el sonido de la unión de nuestros cuerpos. —Ya casi, más rápido. –me pidió.

Hice lo contrario a lo que me pidió. Jugué con ella.

Dejé entrar la punta de mi miembro en su caliente núcleo para después introducirme con lentitud, saqué mi pene de su interior con rapidez y volví a repetir el procedimiento. Una y otra vez.

—Por favor. –suplicó.

Puse fin al juego, acaricié sus suaves nalgas. Comencé a entrar y a salir de su cuerpo con rapidez, el agarre de mi mano sobre su cadera se hizo más fuerte, a la par con las embestidas.

—Oh, sí. –gimió.

La fricción era doblemente placentera, sentía que en cualquier momento explotaría de placer y no podría complacerla. Dejé de acariciar sus preciosas nalgas y guié mi mano hacia sus pechos, adentrándome en su blusa, los acaricié sobre el sujetador.

Sus pezones estaban firmes y erectos, sus pechos se desbordaban de la prenda.

No pude más. Exploté. Un fuerte gruñido salió de mi pecho. —Diablos. –grité sin poder contenderme.

Terminé dentro de ella a la vez que sentí su interior palpitar, no pensé, solo me limité seguir embistiéndola, unos segundos después fueron sus gritos los que retumbaron en el pequeño cuarto.

Nos quedamos en silencio. Con la poca cordura que me quedaba salí de ella y me volví a ponerme mi ropa, ella buscaba sus bragas.

— ¿Crees que la función haya terminado hace mucho? –preguntó nerviosa.

—No lo sé. -chequé la hora en mi reloj. —Todavía falta media hora para que se acabe la película.

— ¿Puedes llevarme al dormitorio por favor, Edward? –su voz tenía un toque de tristeza.

—Claro. –respondí confundido.

Salimos del cine rodeados de un silencio incómodo. Algo que nunca había experimentado con ella.

— ¿Y tu auto? –preguntó cuando estuvimos en el estacionamiento.

—Vine en el Jeep de Emmett. –le recordé. —Nos iremos en taxi.

El celular de Bella comenzó a sonar. —Es Alice. –me comentó y se alejó un poco para poder hablar con libertad.

Fruncí el ceño, ¿Me ocultaba algo? Ella nunca se había alejado para que no escuchara una conversación a menos, a menos que… no, imposible, ella no tomaría el pretexto de una llamada para poder librarse de mi presencia… no, ella no.

Impaciente y temeroso la esperé. Ella colgó al ver que un taxi se había detenido frente a mí.

El recorrido hacia el instituto siguió igual. Ambos callados. Sentí melancolía y una opresión en el pecho, ¿Qué diablos hice mal para que ella estuviera así?

El conductor nos observaba curioso a través del espejo retrovisor, la tensión en el ambiente se podía sentir.

Recordé que no había usado condón. Pero yo sabía que ella llevaba meses regulando su regla con la pastilla anticonceptiva. ¿Era eso? Ese era el motivo de su tristeza.

Me acerqué a ella y la rodeé con un brazo. — ¿Estás preocupada porque no usé protección? –le susurré en su oído.

Ella negó con la cabeza y me dio una sonrisa que carecía de alegría.

Tomé una gran bocanada de aire. Sentía que mi alma había abandonado mi cuerpo. Era la primera vez que la notaba triste y tenía la ligera sospecha que era por mi culpa.

Bajamos en el edificio donde se encontraba nuestros dormitorios. Ella aún seguía en su mundo, perdida en divagaciones. No esperó a que le pagara al taxista, ella simplemente se fue directo hacia nuestro dormitorio.

Al abrir la puerta ella me esperaba sentada en la sala. —Escoge tu carta. Yo ya escogí la mía –dijo con voz monótona.

Me acerqué a la pequeña mesa y tomé la primera carta que estaba extendida. "Cucharita" esa era la posición, una de mis favoritas, pero en ese momento no estaba de humor.

Pasé mi mano por mi cabello, tratando de tranquilizarme. —No sé qué hice para que te sientas así, pero lo siento. –dije mirándola a los ojos, quería que notara mi sinceridad y arrepentimiento.

Sabía que si le preguntaba por el motivo de su tristeza no obtendría ninguna respuesta.

—Estoy bien. Tú no tienes la culpa de nada. –admitió al menos, que algo le pasaba.

—Te traeré un vaso con agua y me platicarás lo que te tiene así ¿ok?

Fui a la cocina, llené un vaso con agua y tomé una cerveza del refrigerador con la otra mano.

Regresaba a la sala cuando noté que ella hablaba en voz baja contra el teléfono.

"No Alice, yo le dije a Jacob que no quería tener sexo, no le quedarán ganas de propasarse conmigo" eso fue lo único que alcancé a escuchar.

Estaba enfurecido. Ése era el motivo de su tristeza. Jacob quiso propasarse con Bella. Ella tiene quien la defienda y se lo demostraría.

Dejé el vaso y la botella de cerveza en la mesa, a un lado de la baraja.

Bella se sobresaltó al verme. — ¿Qué escuchaste? –preguntó totalmente pálida.

— ¡Lo suficiente! –le contesté enfurecido.

— ¡Edward no! –gritó con ojos llorosos al ver que tomaba el bate de béisbol que estaba junto a la puerta.

No la escuché, todo a mí alrededor estaba rojo.

Revisé mis jeans. Mi celular, cartera y las llaves del Volvo estaban en mis bolsillos.

—No me esperes despierta. –le avisé al cerrar la puerta.

Corrí hacia el estacionamiento del instituto. Al llegar a mi auto aventé el bate al asiento del copiloto y le marqué a Jasper.

—Mujer, desapareciste por arte de magia… -contestó al instante.

—Jasper. –mi voz sonó amenazante.

— ¿Qué pasó? –el tono de su voz cambió abruptamente.

— ¿Está Emmett contigo? –pregunté entre dientes mientras encendía mi auto.

—Sí. El está a mi lado.

Aceleré el auto y apreté el volante. —Necesito que vayan al instituto Wolf, alguien debe aprender a no meterse con un Cullen.



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24 comentarios:

Amante de Ti dijo...

Será que cederé y lo haré con Edward en un cine?
Que pregunta donde quiera ese papurri...
Bueno sigo leyendo..
¿No puedo creeer que la gente lea esto y no comente..
está buenisimo..
A mi me gusta.....aclaro me gusta él...

Bere V dijo...

Hijos!! Ya se va a armar, me gusta su instinto de protegerla, pero ojalá no le pegue, no quiero que mi edward se ensucie su ropa con la sangre del perro. Pero no entiendo, Bella le dijo Edward que se habia cansado de andar manita sudada con Jacob y que para él eran pecado los besos de lengua, pensé que Jacob no quería sexo, bueno me voy a seguir leyendo para ver si descubro que pasó, muy buen capítulo

Anónimo dijo...

Me encanta que Ed defienda a Bella de esa forma! Es tan malditamente sexy! Me lo imaginé tomando su bate con cara de "Te vas a enterar jodido lobito"

Genial Chap!

Besos!

sara dijo...

menuda sesion de cine jajaja
y yo que cuendo voy veo la pelicula???
jajajajaja
besosss

Anónimo dijo...

Edward defendiendo lo suyo ! Me encanta ;)
Ya no veo los cines de la misma forma luego de leer esto, definitivamente no xD

Beluchiss dijo...

holaa Meryyyy!!!guauuu la sesion que tuvieron en el cineee por diosssss...me encanto!!! y ahora pareece que le van a dar una palizaa a jacobb por que intento propasarsee con bellaa estee edward protectorrr...bueno vamos a ver en que resultaa esooo...je!! y eso de que emmett y jasper le pegaban en la espalda y pensaban que le dolia por que eran muy fuertess ajaj eraa por los rasguñoss que tienee...bueno Mery a seguir leyendo!!!adioss!!

Amafle dijo...

Quiero ir al cine con Emmett jejeje si amo a ese oso, tengo muy buenas ideas para aprender a cocinar jajaja yo tambien me veia dragon ball y amaba a vegueta en ese entonces jeje que recuerdos

Avril dijo...

Me encanta Merý

Unknown dijo...

mmm... me encanta este edward.
tus historias son geniales, ya soy una completa adicta, gracias x publicarlas

Maryxt_rK0 dijo...

jaja, yo tambien veia dragon Ball y solia decir que mi hermano se parecia vegueta x lo renegon jaja.
Amo cuando Edward celoso...

Law Bell dijo...

COMO NU ENTENDER???, NU KE JACOB NO KERIA SEXO???, HAY ESPERO QUE MI EDWARD LE DE SU MERECIDO QUE NO SE ENSUCIE MUCHO NOMAS! =d

Pite78 dijo...

creo que ire al cine mas seguido ...tal ves me lo esncuentro jejejeje

KathyAV dijo...

:c
Jajajajajajajajaja
Me causó risa, por que Edward vio todo rojo, ya que Jake se quería propasar con Bella. ¿Será que son celos?
Ahi Dios.. que bueno tener un hermano así que te apoye, te cuide, te proteja ^^
Me gusto la carta donde dice Sorpresa jajajajaja
Verdaderamente no me gustan este tipo de sorpresas jajajajaja.

Un abrazo desde Colombia. Con cariño Kathy :t

Vane dijo...

Eyy... dios que manera de disfrutar el cine.. ya no voy a ver un cine de las misma forma.. sera que me estoy corrompiendo?? jejeje... y esta raro eso d q Jacob quiso preopasarse con Bella ps no ique el perro no le gustaba besar con lengua, aqui como q Bella miente.. y la reaccion de Edward al enterase de esto fue super..esta tan furioso xq siente celos o xq quiere proteger a su "hermanita"?? espero q le parta la cara al perro y todavia lo digo le voy a Japer en la apuesta..!! es pecado decirle q no a estos hombres..!!
Me gusta como escribes..!! abrazos de vane.. :a

Yelic15 dijo...

me encatoo!!! yo estoy segura q hay ed ya sentia algo x bells pero el aun no lo sabia! :d

Effylove dijo...

estoy volviendo a leer porque amo esta historiaaa ahaha

aleshita-luvs-paramore dijo...

:n :n :p super como siempre!!!

ifinfara dijo...

Gracias por dejar abierto tu blog. JS desde luego muestra la maestria que tienes para escribir y transmitir todas esas sensaciones tan "hot", vamos que nos derretimos poniendonos en el lugar de Bella, quien pillara a este Edward tan ardiente...Soñar es gratis.

Annelice'KissLemon dijo...

Arg! Lo amo!!!!

:e

Sí.... Estoy leyendo de nuevo... Hahaha, lo que es no tener nada que hacer....

En lo personal, éste es uno de mis capítulos favoritos. Siempre me ha gustado tu forma de escribir, y la escena del Lemmon fue grandiosa (:

Gracias,

Annelice K.

Shamy Pelayes dijo...

DIOS!!!!! Quiero seguir leyemdo!!!!!!!! Ahhhhhh!!!!!!!!!!!

jakyedan dijo...

Yo también quiero ver esa película con Edward y con exactamente el mismo final,ahora next capítulo.

Anónimo dijo...

odios me gusto mucho el capitulo :d
isabella123456

Unknown dijo...

:o Me Encanta

Anónimo dijo...

Me encanta este tanfic. Ya hace tiempo lei el de bitter sweet symphony traducido en fanfiction,pero en el blog no me deja leerlo por q? Por favor haz q lo pueda leer,cuando lo borraste lo estuve buscando mucho tiempo y ahora por fin lo encontre.puedo leer todos tus fics( q estan genial todos y escribes perfecto) excepto el de bitter sweet symphony.subelo al blog plis.gracias

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